GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
Nordeste Indígena
(Tomo II)
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LOS YUKO-YUKPA



Orlando Jaramillo Gómez.
Antropólogo

 

EL MEDIO AMBIENTE
(Yuko-Yukpa)

El antiguo habitat de los Yuko-Yukpa comprendía desde el valle del Cesar por el oeste hasta el lago de Maracaibo por el este; hoy está restringido apenas a la zona montañosa de la Cordillera Oriental, en la Sierra de Perijá, cuya cresta marca el límite internacional.

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La ubicación de los actuales Yuko-Yukpa está comprendida entre los meridianos 73° y 72° 30’ longitud occidental y las latitudes 9° 40’ y 10° 35’ norte. Por el sur llega hasta las localidades de Becerril (Colombia) y el río Tucuco (Venezuela); por el norte se extiende hasta el río Chiriamo y la población de San José de Oriente en la llamada Serranía de Valledupar (Colombia) y las fuentes del río Apón (Venezuela). Se trata de un territorio en el que predomina un relieve muy quebrado que alcanza alturas hasta de más de 3.000 metros sobre el nivel del mar (cerros Mu 2.810, Irapa 3.540), pero se presentan formaciones planas (mesas) en las estrechas terrazas de los ríos, que desempeñan papel importante en la economía Yuko-Yukpa.

El clima varía según la altitud y la latitud; así, mientras el sur es húmedo, el norte es seco; las tierras bajas son más cálidas y de mayor lluviosidad en tanto las altas son más frías y secas. De acuerdo con la altitud, el clima puede ser cálido, templado, frío y de páramo. La distribución de su superficie por pisos térmicos se presenta así: 84% cálido, 10.5% medio, 4% frío y 1.5% páramo (IGAC 1971: 31).

Los períodos de lluvias se presentan de abril a julio y de agosto a diciembre; las estaciones secas de diciembre a marzo y de julio a agosto. En la Sierra existen muchos nacimientos de aguas que confluyen al río Cesar al oeste, y al lago de Maracaibo si van al este. De los primeros cabe mencionar las quebradas de Calenturitas, Casacara, Pernambuco, Maracas, Magiriaimo, Sicarare. Los segundos son de mayor tamaño, sobresalen el río Apón, sus afluentes y el río Santa Ana con sus tributarios principales: el río Negro, El Tucuco que nacen en la Serranía de los Motilones.

Los suelos de la Sierra son muy pobres, pedregosos, superficiales y poco desarrollados, de fuertes pendientes y tendencia a la erosión.

Estas severas limitaciones obligan a un manejo especial cuidadoso pues para su cultivo requieren de largos períodos de barbecho, pero las quemas incontroladas practicadas por los Yuko resultan contrarias a las exigencias impuestas por la naturaleza.

En la margen de los ríos se encuentran los suelos aluviales de tierra negra, así como en las zonas anegadas por el invierno, en los cuales ubican la mayoría de los conucos de los Yuko-Yukpa (Ruddle, Wilbert 1983: 50).

La vegetación nativa de la Sierra de Perijá comprende el bosque seco tropical, el bosque húmedo subtropical y el bosque montano bajo. El primero se encuentra de 0 a 1.100 metros sobre el nivel del mar, soporta temperaturas superiores a los 24°C y lluviosidad entre los 1.000 y 2.000 mm. El bosque húmedo subtropical se extiende entre los 900 a los 2.100 metros, con temperaturas de 18 a 24° y una precipitación de 1.000 a 2.000 mm. Estas dos zonas de vegetación son el habitat de los Yuko; vecinas a ellas están el bosque húmedo montano bajo, de 1.900 a 2.900 m, 12°C de temperatura y 1.000 a 2.000 mm de pluviosidad; el bosque húmedo tropical de 0 a 1.000 m con temperaturas superiores a 24°C y una precipitación de 2.000 a 4.000 mm y el bosque muy húmedo subtropical de 1.000 a 2.000 m con temperatura entre 17 y 24° y 2.000 a 4.000 mm de precipitación (Cariage 1979:19).

Este ordenamiento de la vegetación demuestra dos determinantes: la latitud que incide en el paso del bosque tropical húmedo al bosque tropical seco, desde los 10° de latitud norte; y la altitud, que incide en la variedad de los bosques húmedos como se ha señalado antes.

Sin embargo "siglos de repetidas talas y quemas (...) han alterado drásticamente las características de la vegetación de modo que, aún en la parte norte de las serranías más densamente boscosas, es poco probable que perdure alguna selva primaria" (Ruddle, Wilbert 1983: 50), o que ésta pueda reestablecerse dado el efecto de las quemas en un ecosistema de tan frágil equilibrio.

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La fauna es propia de las tierras bajas del valle del Cesar, el lago de Maracaibo y las regiones andinas. Abundan los mamíferos, las aves, los reptiles y los anfibios, los moluscos o insectos. Entre los de interés para el hombre se deben mencionar el picure, la ardilla, el cachicamo, el cuchi-cuchi, la lapa, los monos, los murciélagos, el oso, el puerco espín, las ratas, el tigrillo, el puma, los váquiros, el venado, el zorro, el chigüiro, la boa tragavenado; y aves como el canario, el picogordo, el corredor, el siete colas, el toche, el loro, el gavilán, el halcón y muchas especies más.


CICLOS HISTÓRICOS

El primer contacto histórico con estos pueblos indígenas se realizó en 1530-40 por Ambrosio Alfinger, quien los obligó a refugiarse en la Sierra de Perijá, donde permanecieron acosados por el "blanco" y su violencia, hasta que los misioneros capuchinos buscaron el contacto pacífico con el grupo de los aratonos en el año de 1691 (Alcacer 1965:29). Desde este momento y hasta el último cuarto del siglo XVIII, algunos grupos se establecieron en las misiones en el oeste de las tierras bajas del lago de Maracaibo y en el valle del Cesar (Ruddle, Wilbert 1983:46). Retornó la violencia a las relaciones interétnicas por el reclamo indígena de sus territorios perdidos a manos de los invasores ganaderos; y sus contactos con los misioneros se suspendieron a raíz de su salida de las colonias con la guerra de independencia; los indígenas se refugiaron en la Sierra.

En 1913 se reinició la historia del contacto con los Yuko, en la parte del Cesar (Colombia) cuando desde Codazzi ascendió una misión encabezada por monseñor Atanasio Soler (Alcacer 1965:125) con obsequios. Sin embargo, esta pacificación no menguó totalmente la hostilidad de los Yukos, aunque en la parte colombiana se mantiene desde entonces el proceso evangelizador; algunos grupos continúan su aislamiento y su guerreo intergrupal. Así, los sabriles mantuvieron una constante pugna con todos los grupos, en especial con los Coyamos y estos últimos con los antiguos Oratomos; otras pugnas se conocieron entre los Irapas, los Pashekakaos, los Mocoas y los Maracas.

La fundación de la misión de Tukuko por los capuchinos, en Venezuela, en 1945, y los contactos establecidos con los indígenas, favorecieron el apaciguamiento de la región, y menguaron las hostilidades entre estos y los "blancos"; entonces, algunos grupos Yukos establecieron relaciones amistosas entre sí, conviviendo conjuntamente; por ejemplo, un sector de los Irapas lo hizo con los Mocoares y otro de los Pishekakao con los Maracá; proceso que se generalizó y aún sobrevive.

También hubo constantes enfrentamientos de los Yuko con los Bari, sobre todo por la costumbre del robo de mujeres ejercitada como resultado de sus incursiones (Reichel-Dolmatoff, 1945), cuya práctica puede deberse a la presión que ejercían los Yuko sobre el territorio de los Bari dado su constante desplazamiento hacia la cordillera, en busca de mejores tierras para sus cultivos. Así, con la pacificación de los Bari (1960), los Yuko ocuparon la parte más septentrional de sus dominios sobre el río Ariguasá.

La República de Venezuela por Resolución de los ministerios de Agricultura y Cría y de Justicia, del 5 de abril de 1961, declaró zona ocupada por indígenas, la situadas en los distritos Perijá y Colón del Estado Zulia, ubicada en la frontera con la República de Colombia, enmarcada por la Sierra de Perijá y el río de Oro, la cuenca hidrográfica del río Tucuco y la Serranía de Marigua, cubriendo los asentamientos Yuko-Yukpa y Bari. A su vez el Decreto No. 2083 del gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (Venezuela), deI 12 de diciembre de 1978, decreta el Parque Nacional "Perijá" con superficie de 295.288 ha ubicado en jurisdicción de los distritos Perijá y Colón del Estado Zulia.

El gobierno colombiano ha decretado dos reservas indígenas para la zona. La de Iroka de 8.678 ha en el municipio de Codazzi, corregimiento de Casacara por resolución 295 de 1973 y la de Socorpa de 25.000 ha por resolución 361 de 1977, en el municipio de Codazzi, en la quebrada de Socorpa.


ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA

A diferencia de los Bari, los Yuko se caracterizan por un sistema de autosubsistencia basado en pequeños conucos cuyo producto básico es el maíz. Sin embargo, debido al permanente desplazamiento motivado por los conflictos inter e intra étnicos, los Yuko-Yukpas se veían precisados a cultivar en suelos pobres conforme a una tecnología de tala y quema, de efectos erosivos y agotamiento rápido de los nutrientes, que los obligaba al desplazamiento hacia los valles interiores de la cordillera. Este proceso generó una diferenciación en ciertos comportamientos sociales, en el idioma, en la religión, y en rasgos de cultura material, entre los diversos grupos.

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El sistema agrícola, a diferencia del de los Bari, se basa en el manejo rudimentario de semillas, de esta forma los Yuko-Yukpa en mayor o menor medida se han impuesto a un medio desconocido produciendo bajos niveles energéticos y una situación de carencia proteínica periódica. En estas condiciones las actividades de subsistencia se limitan frecuentemente a la recolección (gusanos, caracoles, frutas y semillas) y a la caza menor (ratones, ardillas, aves).

Aun cuando durante mucho tiempo los Yukos mantuvieron un relativo aislamiento en la Sierra, sin la presencia ni la presión cercana de colonos invasores, su economía de subsistencia se vio alterada desde las primeras décadas de este siglo, por lo menos por la costumbre que establecieron los moradores mestizos del pie de monte de la cordillera, de poner barreras en los ríos para atrapar peces, impidiendo con ello la subienda de estos a los cursos medio y superior de las corrientes que utilizaban los indígenas para surtirse de proteínas por medio de la pesca. Esta circunstancia los obligó a la intensificación de la caza de mamíferos y aves, presión que tuvo sus efectos desastrosos en el mantenimiento de la fauna silvestre y en la reducción gradual de esa importante fuente de proteínas, acelarada por la penetración más reciente de colonos.

Los Yuko-Yukpa se ven precisados a permanecer por largos períodos en las mismas comarcas dada la estructura jurídica del usufructo, la carencia de tierras óptimas, y su dificil consecución porque muchas veces está en posesión de otros grupos; se produce entonces la sobreexplotación de los conucos por no poder alternar los campos de labor. Las técnicas desarrolladas en las tierras bajas por tala y quema no ofrecen mayor problema cuando hay fácil acceso a nuevas tierras agrícolas. A diferencia de los Bari, la proporción de cultivos de plantación es mucho menor, y la fuente energética proviene generalmente de la semilla del maíz y millo, cultivo este último primordial para la preparación de la chicha ceremonial (Ruddle: 1977).

En resumen: los Yuko-Yukpa no han adoptado técnicas adecuadas para sus nuevos territorios al no controlar el fuego en la fase de roturación de los conucos, produciendo por esta razón grandes daños al bosque primario, exponiendo el suelo al desgaste acelerado y la erosión. Todo este proceso es netamente ocasionado por el hombre en el manejo de los recursos naturales en la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas.

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