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3.3 El
compadrazgo
Para la gente que hoy vive en el Valle de
Atrís, son importantes las relaciones de parentesco ceremonial establecidas a través del
compadrazgo como forma para afianzar los vínculos sociales entre núcleos o poblaciones
diferentes.
La celebración
de rituales católicos como bautizo, confirmación y matrimonio son las ocasiones en las
que se establecen las relaciones de compadrazgo. Los llamados compadres son
personas que desempeñan el papel de padrinos del hijo bautizado o confirmado
o los acompañantes de la pareja que contrae matrimonio. Pero lejos de tener
un sentido puramente religioso, el establecimiento de las relaciones de compadrazgo
obedecen el contenido social y económico que subyace en ellas.
A través del compadrazgo se establecen
mecanismos de solidaridad entre las familias que efectúan estas relaciones, reglamentadas
por ciertos principios de respeto y ayuda mutua que se objetivizan en el intercambio de
regalos que casi siempre son productos agrícolas.
Las relaciones de compadrazgo se establecen
entre familias de una misma localidad, sin embargo, para las comunidades del Valle de
Atrís, es importante efectuar este tipo de relaciones con familias del guaico
o yunga por ser el mecanismos a través del cual se garantiza el acceso a
productos agrícolas de estas zonas que no es posible cultivar en las tierras frías de
La Sierra.
En este sentido, el compadrazgo es el vínculo a
través del cual se afianzan las relaciones de reciprocidad entre Serranos y
Guaicosos como forma de apropiación social y económica según el modelo de
la micro-verticalidad andina.
Las relaciones de compdrazgo efectuadas entre
dos familias nucleares, cobija también a los miembros de la familia extensa; pues además
de la categoría de comadre y compadre, se distinguen también los
de comadre vieja y compadre viejo, términos utilizados para
referirse a los padres de los compadres.
El contenido social y económico del compadrazgo
se percibe en el intercambio de regalos en ocasiones en que se efectúan visitas entre los
compadres.
Las relaciones de parentesco consanguíneo y
ceremonial entre los habitantes Guaico y la Sierra posibilitan el
fortalecimiento de la dinámica social, económica y territorial en el espacio regional de
la microverticalidad andina.
4. ORGANIZACIÓN
POLÍTICA
4.1 La
extinción de los resguardos indígenas
Los primeros
resguardos indígenas parcelados en el Departamento de Nariño fueron los del Valle de
Atrís. Entre 1944 y 1958 se desestructuraron los resguardos de Pandiaco, Buesaquillo,
Genoy, Chachaguí, La Laguna, Obonuco, Pejendino, Puerres, Tescual, Chanchala, Anganoy,
Gualmatán, Mocondino, Jongovito, Catambuco, Jamondino, Betanilla (Oficina de Asuntos
Indígenas de Nariño).
El Ministerio de
Agricultura fue el que en la aplicación del Decreto-ley 1421 de 1940, se encargó de
llevar a cabo las políticas de parcelación de los resguardos, declarando que éstos
dejaban de existir porque sus títulos no se encontraban en la notaría.
Las tierras
fueron consideradas baldías y los indígenas que las ocupaban fueron catalogados como
colonos a quienes se les podía reconocer sus cultivos o mejoras. (Fals Borda 1959:11-12).
La extinción de
los resguardos en el Departamento de Nariño según Fals Borda obedeció a diferentes
factores entre los que considera las relaciones de peonaje, terraje y amedrería que la
población indígena se vio obligada a establecer con los dueños de las haciendas
cercanas a los resguardos, pues la presión sobre la tierra de los resguardos, ya se
dejaba sentir como un problema agudo, debiendo recurrir la población indígena a otro
tipo de actividades y relaciones económicas para poder subsistir.
Fals Borda habla de la Mestización
Biológica y Social como factores que coadyuvaron a la extinción de los resguardos
en el Departamento de Nariño. Respecto a la Mestización Biológica dice que
la población de estos pueblos en el primer cuarto del presente siglo no eran
indígenas puros, más parecían mestizos del tipo campesino andino.
Respecto a lo que él denomina mestización social señala que quizá como
consecuencia de discriminaciones e injusticias, los indígenas de Nariño buscaron
identificarse con los valores de los blancos, actitud que entra a modificar la
forma de vida de los pueblos indígenas. (Fals Borda 1959: 11). Estos planteamientos nos
inducen a pensar el proceso de desestructuración de los resguardos desde una perspectiva
externa, es decir, a partir de factores que desde afuera incidieron en la
generación de conflictos políticos, sociales y económicos que contribuyeron a la
extinción de los resguardos.
Existen, sin temor a dudas, factores de
carácter interno, motivados por el pensamiento y aspiraciones propios de la gente que
habitaban los resguardos, los cuales es necesario explorar. En la población de La Laguna,
al oriente de la ciudad de Pasto, se comentó que fue un grupo de mujeres quienes apoyaron
en forma decidida la posibilidad de parcelación del resguardo; ellas decidieron impulsar
este proceso porque las disposiciones internas que regían dentro de la figura jurídica
del resguardo, les negaba el derecho a heredar. Si las posibilidades de resguardo no eran
suficientes para las aspiraciones de las colectividades en transformación, podía
percibirse esta figura como un límite que debía ser trascendido.
La
desintegración de los resguardos indígenas en Nariño ocasionó transformaciones
socioculturales dentro del estilo de vida de las comunidades implicadas. Fals Borda
señala la proliferación del minifundio, la pérdida del sentido de colectividad de la
tierra como las consecuencias negativas, aunque también se evidencian aspectos positivos
como la finalización de conflictos entre familias por posesión de tierras, disminuyeron
también las relaciones de peonaje.
Señala también que después de la parcelación
de los resguardos se dio una apertura a la innovación tecnológica en la agricultura y la
utilización de abonos se hace necesaria para la producción agrícola con fines
comerciales. (Fals Borda 1959: 12 y 13).
4.2 Actuales
formas de autoridad y liderazgo
Desde la época
en que se declararon inexistentes los resguardos indígenas del Valle de Atrís,
catalogados como pertenecientes a la etnia Quillacinga, entre 1944 y 1958, estas
comunidades pasaron a ser parte integrante de la administración municipal siendo
catalogadas como corregimientos, veredas y áreas suburbanas del Municipio de Pasto.
Sin duda, el nuevo régimen
político-administrativo al que por decisiones estatales debieron sumarse estas
comunidades, ha generado transformaciones en la estructura política de estos pueblos. No
obstante, han continuado desarrollando su dimensión sociocultural de acuerdo con sus
posibilidades y expectativas.
El reconocimiento de la autoridad del
corregidor en los corregimientos de Catambuco, Genoy, La Laguna, Obonuco,
Chachaguí, Santa Bárbara, Nariño, y El Encano, como también el reconocimiento de la
Junta de Acción Comunal en cada una de las veredas que conforman dichas jurisdicciones,
son las actuales formas de autoridad existentes en las comunidades del Valle de
Atrís.
El corregidor como representante de
la autoridad dentro del corregimiento asume las funciones de velar por el bienestar social
de la comunidad que tiene a su cargo, agenciando programas específicos sobre salud,
educación, servicios públicos, el corregidor es el representante de poder jurídico y
asume también las funciones notariales como registro de nacimientos y defunciones.
La reglamentación del cargo de corregidor se
rige por el Código Nacional de Policía, y éstos son nombrados por decreto según las
disposiciones del Alcalde Municipal.
En las veredas que conforman los corregimientos,
la Junta de Acción Comunal es el órgano representante de autoridad.
Hasta hace algunos años existió el cargo de
Comisario pero ya fue suspendido. La Junta de Acción Comunal es elegida por
votación popular en cada tina de las veredas, para un período de 4 años.
La función que compete a las juntas es la
organización de trabajos comunales para la realización de obras civiles en las
veredas.
La autoridad de la Juntas de Acción Comunal no
se basa en el ejercicio del poder sino en la capacidad de convocar la acción social con
el fin de realizar tareas para suplir las necesidades inmediatas en cada localidad.
Además de los cargos Corregidor y
Juntas de Acción Comunal, en cada Vereda o Poblado se reconocen otros líderes, que
generalmente son personas que se destacan por su espíritu de trabajo en beneficio de la
comunidad, o que quizá tengan una solvente situación económica y sean colaboradores en
las actividades sociales que se realizan.
No se percibe en estas comunidades la existencia
de una escala de estratificación social diferenciada. Al parecer todos se incluyen dentro
del mismo nivel social reconociendo los vínculos por parentesco consanguíneo entre la
mayor parte de las familias de cada localidad, factor que contribuye al fortalecimiento de
la cohesión social de estos pueblos.
Aquí nos
hemos llevado bien, alguna gente sí tiene más comodidad que otra pero aquí no
diferenciamos por eso, aquí todos somos una misma familia, no hay más de 3 o 4
apellidos, todos venimos a ser una familia. (Carlos Achicanoy).
El
reconocimiento de cierta diferenciación se hace en términos económicos, tomando como
base para tal efecto la cantidad de tierra de que se disponga: Aquí no hay ricos,
pero hay unos más acomodados que otros, son pocos, son dos o tres personas las que tienen
fincas de 3 o 4 hectáreas, son de aquí propiamente nativos, vinieron forasteros a
adueñarse de las tierras, así con el dinero.
Sin ser sociedades estratificadas, existe el
reconocimiento de prestigio social fundamentado en el acceso a la educación o en la
participación dentro de la vida política como líderes de movimientos electorales
Aquí gente para respeto sí hay gente capacitada, licenciados, hay gente que se va
por la parte política.
Las personas que gozan de este tipo de prestigio
son las que potencialmente están en capacidad de agenciar procesos sociales en las
comunidades. Su opinión cuenta mucho en la toma de decisiones para elegir el destino de
estos pueblos.
4.3
Conflictos y expectativas sociales
Desde hace
muchos años, el principal factor que ha suscitado conflictos entre las comunidad es
rurales y semiurbanas en el Valle de Atrís es la tenencia de la tierra.
Como ya se ha establecido, el minifundio acarrea
graves problemas sociopolíticos que inciden en la desestructuración social de estas
comunidades:
Había un pleito por tierras, y nos
pusimos a pelear Mocondino y Jomondino, peleamos 14 años por esas tierras. Vino un
empleado de Pasto y acabó con eso, lo declaró baldío... y la pelea sigue porque
solución parece no haber, se necesita la tierra pero no vemos camino para solucionar eso,
los lotecitos de tierra son muy pequeños que no alcanzaría a sobrevivir la
persona. (José Francisco Naspirán).
En la actualidad
se puede percibir que los habitantes de las comunidades del Valle de Atrís han aprendido
a sobrellevar los conflictos que por dentro abriga la pintoresca Colcha de
retazos, los problemas entre familias por repartición de herencias y delimitación
de linderos han disminuido notoriamente.
Si bien, en el
presente año no se siente la gravedad del problema, sí se prevé como uno de los mayores
conflictos en un futuro no muy lejano, al cual es necesario comenzar a buscarle
soluciones: se avecina el problema de las tierras, es un problema grave, la falta de
tierras es lo que perjudica, se le hizo una petición al Incora para que parcelara la
tierra y se le va pagando. Esa sería una de las posibles soluciones al problema que se
avecina.
Para estas comunidades en donde el vínculo con
la tierra a través del trabajo agrícola es el eje que sostiene su sentido de vida, una
de las situaciones que se perciben como factor de conflictos en el desarraigo cultural que
sufren los jóvenes cuando van a prestar servicio militar o se ven en la necesidad de
buscar otras formas de subsistir en las grandes ciudades a donde migran, adquiriendo otro
estilo de vida y entrando a crear conflictos en la cotidianidad, pensamiento y
aspiraciones socio políticas de sus comunidades de origen.
El punto
más delicado es llevar a los hijos, a los jóvenes al ejército donde reciben un
entrenamiento para manejar un fusil y matar, después el Gobierno los deja a mitad de
camino. Esa gente no va a regresar al campo, a su parcela a trabajar porque ha adquirido
otro ambiente. Si el Gobierno quiere ayudar al campesino debe darle capacitación
profesional, la guerrilla también está a la expectativa de esta gente que al encontrar
un sitio allí, se va....
Las comunidades
del Valle de Atrís hoy se enfrentan a un doble juego de factores que coadyuvan al
resquebrajamiento de su unidad como pueblos: en primer lugar, los conflictos internos
llevan a sus miembros a buscar otras opciones de vida por fuera de su contexto local. Pero
al enfrentarse a estas situaciones, son muchas las posibilidades de que el nuevo medio los
adsorba, quedando desarraigados de sus lugares de origen, de su gente, sus aspiraciones y
su cultura.
La capacidad de gestión político-organizativa
de los líderes que representan la autoridad o tiene una importancia significativa en la
toma de decisiones, se mantiene en el nivel de organizar la población en torno a la
solución de necesidades inmediatas. No se percibe, en estas comunidades, un proyecto
político y social definido que trace los lineamientos de un proceso organizativo y donde
se manifiesten las aspiraciones e ideales sociales de estos pueblos. Esta es una lectura
que un Mocondino hace de su pueblo.
Hemos sido
individualistas, tenemos esa ley. Aquí sufren los de la Junta, el otro cree que él no
más puede hacer las cosas solo, yo también fui de la junta y sé bastante de tolerancia
de la gente... en Nariño con 400 personas se hace un millón de votos... No es que sea
hablar del terruño de uno, hay que decir la franqueza y todavía no tenemos remedio para
nada.
Buscando alternativas políticas que aglutinen
los intereses de las comunidades rurales del Municipio de Pasto, han surgido movimientos
electorales campesinos que tratan de crear espacios de participación en la vida política
del municipio. Igualmente, se busca la integración de los 8 corregimientos del Municipio
de Pasto: Santa Bárbara, Catambuco, La Laguna, Chachagui, Nariño y El Encano, Genoy,
Obonuco.
Pero este tipo de acciones, al parecer están
mediatizadas por intereses partidistas que entran a disminuir la eficacia política de
tales intentos. Todavía no se vislumbra un proyecto político y social con pensamiento
propio que conduzca a la autodeterminación de estos pueblos.
5. COSMOVISION
El sistema de
representaciones colectivas de los grupos humanos, es el conjunto de conocimientos,
creencias y actitudes sobre el medio ambiente y los acontecimientos histórico-sociales,
elementos que forman parte de la manera particular como cada grupo humano piensa su mundo,
lo conoce y los transforma.
Como sucede con
todos los aspectos de la cultura de un pueblo, la cosmovisión está sujeta a la dinámica
de supervivencia de tradiciones antiguas, reapropiaciones de elementos culturales
externos, reelaboraciones simbólicas y transformaciones, fenómenos que son el resultado
de los mismos cambios socio-culturales de las colectividades humanas.
El sistema de representaciones colectivas de las
comunidades del Valle de Atrís muestra una conjugación de elementos cosmogónicos de
tradición andina y formas religiosas Católicas de tradición Hispana. Estos dos factores
hoy estructuran un sistema de pensamiento a través del cual los pueblos del Valle de
Atrís conocen y transforman su propio mundo.
5.1 Lo que cuenta la tradición oral
Los elementos de
la naturaleza, el pasado histórico, el paisaje, la vida cotidiana son para las
comunidades del Valle de Atrís objetos de construcciones mentales, de pensamientos donde
se evidencia la continuidad de elementos mítico-religiosos de tradición andina y la
reapropiación de elementos católicos que llegaron con los españoles en la época del
contacto y hoy constituyen el fundamento del pensamiento religioso nacional.
La tradición oral de estos pueblos es un
aspecto que se transforma al ritmo de sus propios artífices, si bien está presente en el
pensamiento de los ancianos y personas mayores de dichas comunidades, hoy se percibe que
entre los jóvenes está perdiendo su vigencia y lo que antes fue una forma de control
social y ecológico, hoy no son más que historias, relatos o leyendas de la gente
antigua.
Cuentan los antiguos que
Debajo de esta tierra, también vive gente, es gente distintísima. Debajo de este
mundo hay otro mundo. Son tres Mundos, abajo éste y arriba.
Esta división cosmogónica es una concepción
presente en muchos pueblos de los Andes. Garcilaso de la Vega Inca (1895: 75) Lo menciona
al hablar del pensamiento de los Incas en sus Comentarios Reales.
También está presente en las comunidades
yanaconas del Macizo Colombiano, al sur del Departamento del Cauca. (López 1991:
29).
Los elementos del paisaje Nariñense también
son objeto de apropiaciones mentales. Dentro de la tradición oral de estos pueblos tiene
mucha importancia la laguna de la Cocha o Lago Guamués, la gente habla de su origen, sus
misterios y sus encantos:
Eran dos
señores, dos casados, que habían estado peleándose, el Marido que se iba a trabajar y
ella había estado peinándose y se le ha regado el agua y se formó la cocha. Que el
marido ha tirado como a pegarle y la mujer le ha dicho que ella se quedaba allí, entonces
él le ha dicho yo te veo de aquí, yo te voy a vigilar de esta parte. Ese es el cerro del
Tábano, él quedó allí con los tres hijos, por eso el cerro tiene tres picos y la mujer
es la Cocha. Se hizo la tremenda cocha hasta el sol de hoy... Allí que era un pueblo
grande, allí disque vive gente, es un pueblo allá.
Concepciones
similares existen sobre cerros, volcanes, páramos, etc., que hasta hace algún tiempo y
quizá en la actualidad generan actitudes entre la gente, optando por asumir una posición
de respeto hacia los elementos de la naturaleza de tal manera que inciden en las formas de
control ecológico que tiene estos pueblos.
El control
ejercido a través de formas específicas de pensamientos también se aplica a la
sociedad, generando prácticas y actitudes de control entre los individuos que la
conforman.
Se habla de cómo turumama y
la viuda controlan a los hombres embriagados y enamorados. El
duende y el chuzalongo son hermanos y viven en las quebradas, el
cuscungo es un pájaro que se aparece a los cazadores. Según cuentan las
antiguas, estos espíritus son ángeles rebeldes dejados por Dios.
Se percibe entonces que este tipo de concepciones son reelaboraciones sincréticas de
elementos cosmogónicos andinos y católicos que hoy hacen parte de su cotidianidad; en
torno a este tipo de concepciones se generan actitudes como el hecho de que en la fiesta
del enteje se coloque una cruz en el techo de la nueva casa con el fin de
protegerla de los espíritus cocos y demonios que andan en
el viento.
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