Tomo IV  -  Volumen I
Geografía Humana de Colombia 

Región Andina Central
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CONTEXTO POLÍTICO

 

Los cabildos de Puracé y Coconuco fueron constituidos en la época colonial, mientras que el de Paletará se constituyó en 1984 y obtuvo su posesión legal en 1989.

Otras formas de organización existentes al interior del territorio de los Coconuco son las juntas de acción comunal de cada vereda, las juntas administradoras de las empresas y grupos comunitarios y comités en diferentes áreas sociales (salud, educación); con estas organizaciones el cabildo trata de coordinar y recibir apoyo para sus actividades. 

A nivel regional, los Coconuco participan en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), organización en la que se forman los líderes de las comunidades. Los socios que las empresas comunitarias delegan para cursos de capacitación técnica y política, son las personas que más tarde asumen tareas en el cabildo y en la organización indígena, tanto a nivel regional (CRIC) como nacional, en la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC). 

La autoridad de los cabildos se viene afianzando desde los años setenta y está relacionada con una de las políticas del CRIC que busca legitimar los cabildos como máxima autoridad en los territorios indígenas. En este contexto, se ha presentado un importante proceso organizativo con el objeto de buscar soluciones a los problemas sociales internos, lo cual ha ido acompañado del fortalecimiento y recuperación de la autonomía de los cabildos de Puracé y Coconuco y ha contribuido a la formación del cabildo de Paletará. 

El cabildo cuenta con los cargos de gobernador, capitán general, alcalde, alguacil, tesorero, secretario y suplentes para cada uno de los cargos excepto el de tesorero; en Coconuco hay un capitán de loma por cada vereda y en Paletará una guardia cívica. 

El cargo de mayor exigencia es el de gobernador puesto que requiere bastante tiempo de dedicación. Generalmente ha sido desempeñado por hombres aunque Paletará ha contado con mujeres gobernadoras que han sido reconocidas por su papel en el cabildo. 

En los últimos años los gobernadores son hombres jóvenes; en su elección se tiene en cuenta el liderazgo frente a las relaciones socio-políticas externas así como sus capacidades en lectoescritura y conocimientos para la formulación y ejecución de proyectos.  

Los cabildos han organizado formas de autofinanciación para poder llevar a cabo sus funciones. El cabildo de Coconuco cuenta con parte de los fondos de la administración de un centro recreativo con piscinas de aguas termales conocido como “Aguahirviendo” y el cabildo de Puracé ha contado con el presupuesto de una indemnización de la empresa Industrias Puracé; los tres cabildos cuentan con el apoyo de las empresas y grupos comunitarios, pueden tener cierta cantidad de ganado en las empresas comunitarias y tienen terrenos destinados a la producción agropecuaria.  

El fortalecimiento de los cabildos ha implicado que el eje de sus funciones, reducido anteriormente a la adjudicación de tierras, cobre nuevas dimensiones.

 

Consejo Regianal Indígena del Cauca (CRIC) N° 2

 

Al interior de la etnia, el cabildo organiza lo concerniente a las tierras, los recursos naturales, los dineros de autofinanciación de la comunidad, entrega información y dialoga sobre las diferentes políticas y actividades a llevar a cabo. En las relaciones externas el cabildo es el encargado de negociar a nombre de la comunidad con entidades y particulares, para lo cual realizan asambleas generales donde se toman las decisiones. Si se requiere un tipo de manejo especial, el cabildo nombra una comisión encargada de buscar la asesoría respectiva.  

Dada la amplitud de funciones, los cabildos están trabajando en la consolidación de una “Asociación de cabildos”, que estaría constituida por dos representantes de cada uno de los cinco cabildos de la zona centro y tendría como papel principal el de formular y buscar apoyo para los proyectos conjuntos.  

El proceso de organización de esta etnia ha estado estrechamente relacionado con los conflictos por la tenencia de la tierra y por el manejo de recursos naturales como el azufre, las aguas termales y la reserva forestal.  

En relación con la tierra, los indígenas se encontraban en un acentuado minifundio, situación que motivó el proceso de recuperación de la tierra.  

En Coconuco y Puracé la recuperación de tierras comprende en dos etapas. La primera de ellas se estima como la de mayor conflicto, tanto por los problemas internos que se presentaron como por los diferentes atropellos que sufrieron: amenazas, encarcelamientos, desalojos y destrucción de viviendas y cultivos.  

En las primeras recuperaciones participó la mayor parte de la comunidad, con el objetivo de ganar la tierra aunque no se hubiese decidido sobre la forma de redistribución y de producción. En este período el Incora intervino mediante la adquisición de tierra a los propietarios y entrega en venta a los indígenas y en la conformación de empresas comunitarias. La entidad otorgó privilegios a las familias con mejores posibilidades económicas, con mayor capacidad de pagar los terrenos y de asumir créditos. Esta forma de distribución y el hecho de que parte de los comuneros salieron en defensa de algunos terratenientes creó divisiones internas dentro de la comunidad. 

La segunda etapa del proceso de recuperación de tierras se puede ubicar en los años 80 y continúa en la actualidad. En esta etapa, los enfrentamientos violentos se reducen porque se logran superar las divisiones internas y se fortalece la autoridad y autonomía del cabildo. El INCORA realiza la negociación de los terrenos directamente con el cabildo y no con los grupos de recuperación de tierra. 

Dé esta forma, la tierra no es pagada por los indígenas puesto que se entrega para restituir y ampliar el resguardo. A su vez, el cabildo regula también los grupos conformados, de modo que sean personas con escasez de tierra; desautoriza determinadas recuperaciones cuando es necesario e interviene en conflictos por tierras. Además, el cabildo dialoga con los latifundistas y tiene a su cargo el proceso de legalización de las tierras recuperadas. 

El Valle de Paletará, a principios de siglo era una zona de colonización manejada por terratenientes; a la zona llegaban indígenas del Cauca y campesinos de otras regiones del país desplazados por problemas de tierras en sus lugares de origen. Todos ellos ampliaban la frontera agrícola para sembrar por un tiempo y después entregar los terrenos convertidos en potrero; desde los años cincuenta trabajaban como empleados en las haciendas (Perafán et al, 1993). 

A partir de 1979 los campesinos e indígenas realizaron un proceso organizativo para recuperar la tierra. Actualmente, el Cabildo de Paletará está conformado por veintiséis grupos de recuperación de tierra, muchos de los cuales la han ocupado como posesión de hecho, pero aun no han sido legalizados los terrenos. En la zona de influencia del cabildo de Paletará también se encuentran propietarios particulares con quienes se mantienen espacios de concertación o proyectos económicos de cogestión. 

En lo concerniente a los recursos naturales los Coconuco han logrado el mando y administración de un centro recreativo con piscinas de aguas termales, la indemnización por parte de la empresa Industrias Puracé y la utilización parcial de la reserva del parque nacional Puracé. Los fondos recolectados se emplean en obras de infraestructura concertadas en reuniones generales. 

 

"Empresa Comunitaria El Trébol". Cultivos de papa intercalados con potreros ganadería. Resguardo Coconuco (Municipio Puracé).

 

En lo referente a la mina de azufre, la empresa Industrias Puracé SA. en 1945 obtuvo, a través de un contrato con el Gobierno Nacional, 600 hectáreas de terreno dentro del Resguardo de Puracé. Los Coconuco lucharon jurídicamente por esta porción de su territorio, obteniendo sólo el reconocimiento de su derecho sobre los terrenos pero no del subsuelo, como tampoco lograron que el Gobierno gestionara la indemnización que la empresa, por ley, estaba obligada a pagar a la comunidad (Triana, 1985: 293). Una vez establecida la explotación de azufre, los Coconuco debieron afrontar la contaminación producida por la mina y desfavorables condiciones de trabajo. 

Entre los daños ecológicos causados por la explotación antitécnica del azufre se pueden mencionar: 

- Tala de bosques naturales para la combustión necesaria en la obtención del azufre. (Cajas, 1982: 35). 

- Contaminación del río Vinagre por su uso como vertedero de desechos industriales y aguas negras, agravado por el rompimiento del dique de contención que se construyó para el almacenamiento de desechos sólidos. (Castro, 1982: 164, 166).  

- Acidificación de los suelos aledaños a la carretera que va desde la vía Cauca-Huila hasta la mina, por el relleno que se le hizo con el ripio del azufre que es arrastrado por la lluvia. (Patiño, 1991: 129-130).  

- Además, en el tratamiento del mineral se genera una nube de gas formada por vapor de agua y óxidos de azufre, los cuales reaccionan en la atmósfera húmeda produciendo ácidos derivados que al ser arrastrados por la lluvia y los vientos caen sobre la vegetación, marchitándola y produciendo acidificación en los suelos. Este problema se profundiza cuando se producen incendios accidentales en la mina porque la nube de gas se incrementa y los compuestos de azufre son arrastrados hasta sitios más distantes, alcanzando áreas de actividad agropecuaria (ibid. pp. 128,129).

En 1958 los indígenas empleados de la empresa Industrias Puracé crearon un sindicato, dadas las malas condiciones de trabajo. 

Para enfrentar la problemática generada por esta industria, la comunidad y los obreros indígenas se unificaron y en los años setenta fueron protagonistas de grandes movilizaciones y acciones que buscaban la solución a sus conflictos; este proceso fue apoyado por obreros y otros sectores a nivel nacional.  

Para 1985, la organización indígena logra importantes acuerdos como el de la indemnización por los terrenos ocupados por Industrias Puracé, la preferencia para ocupar como empleados a personas oriundas de Puracé y medidas de control de contaminación, aunque esto último ha sido lo más difícil de hacer cumplir.  

Por otro lado, a la reserva del Parque Nacional Puracé, establecida por el Inderena en 1968, incluyó 3.413 hectáreas pertenecientes al resguardo de Puracé, decisión que fue tomada sin consultar a la comunidad; posteriormente el cabildo consiguió el acceso gratuito de los indígenas a los termales y a la recolección de leña en los bosques. (Triana, 1985: 293).  

El territorio de los Coconuco cuenta con varias fuentes de aguas termales. En Coconuco una de éstas es utilizada turísticamente por propietarios particulares; otra fuente hace parte del centro recreativo conocido como “Aguahirviendo” que es administrado por el cabildo desde 1989, año en el que la comunidad tomó posesión de este recurso. Los fondos adquiridos son reinvertidos en obras para la comunidad y apoyo para el cabildo.  

En Puracé los indígenas lograron que el Inderena, que es la entidad que administra las aguas termales de Pilimbalá, le diera un aporte a la comunidad por concepto de utilización de este recurso.

 COSMOVISIÓN  

Las manifestaciones religiosas de los Coconuco, debido a los procesos históricos que han vivido, no son homogéneas para toda la comunidad y han articulado elementos, tanto de tradición judeo-cristiana como amerindia, ambas con redefiniciones y transformaciones. 

La tradición amerindia está relacionada con la de muchos otros grupos étnicos andinos y actualmente tiene mayor expresión entre los médicos tradicionales y personas de mayor edad. 

Según las investigaciones de Franz Faust (1991), los Coconuco organizan su pensamiento con base en el sistema de concepción según el cual todas las manifestaciones sociales y naturales tienden a mantener e intercambiar un grado de fuerza llamada “calor” o “espíritu”. Los extremos de calor o frío son inestables mientras que una regulación entre éstos equivale al equilibrio, ya sea a nivel personal, social o en la relación de los hombres con la naturaleza.  

De acuerdo con esta concepción, las rocas, los animales, los astros, la flora, los lugares y las enfermedades, entre otros, tienen la calidad de ser o estar calientes o fríos.  

En este contexto, las rocas son divididas en rocas finas y rocas flojas (Faust: 1989 b). Las rocas “finas” son reconocidas por las siguientes características: son de material duro, explotan al ser expuestas al fuego y sirven para producir candela al golpearlas con un machete. Son consideradas como rocas con calor y dado que de los afloramientos de la roca fina brota el agua, por esta asociación son relacionadas con lo espiritual. Como ejemplos de estas rocas se encuentran la obsidiana y el basalto. 

Por el contrario, las rocas “flojas” resisten al fuego o se convierten en polvo y no permiten que el agua brote a la superficie. Estas características las clasifica como “frías”, las hace menos relacionadas con lo espiritual y de uso más extendido en la cultura material haciendo parte de las piedras para fogón, molinos mecánicos y piedras para moler. Ejemplos de esta clase de rocas son las arcillas y la piedra pómez. La clasificación anterior puede verse en la tabla número 2.

 

Rocas

Tipo   Fina Floja
Clasificación 

 

con calor

 

frías

 

Relación  Con espíritu. Permiten que brote el agua a la superficie Sin espíritu. Absorben agua y no permiten que brote a la superficie.
Material  Material fuerte.    Poca dureza.
En el relieve  Páramos y ceno con   importancia mitológica Volcanes.
Usos   Mayor importancia en la vida espiritual. Parafernalia de los médicos tradicionales: Obsidiana, piedra de gallinazo fina y negra, piedra de guala fina y roja, piedra de águila Mayor utilización en la cultura material: piedras para fogón, moler y molinos mecánicos.
Predominio  Clima frío Climas templado y caliente (excepto piedra pómez de los volcanes que predomina en duma frío).
Ejemplos   Obsidiana, basalto, andecitas. Piedra pómez, arcillas.

Tabla número 2. Gasificación de las rocas.
Fuente Adaptado de Faust 1989 b.

 

 

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