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CONTEXTO POLÍTICO
Los cabildos de Puracé y Coconuco fueron
constituidos en la época colonial, mientras que el de Paletará se constituyó en 1984 y
obtuvo su posesión legal en 1989.
Otras formas de organización existentes al
interior del territorio de los Coconuco son las juntas de acción comunal de cada vereda,
las juntas administradoras de las empresas y grupos comunitarios y comités en diferentes
áreas sociales (salud, educación); con estas organizaciones el cabildo trata de
coordinar y recibir apoyo para sus actividades.
A nivel regional, los Coconuco participan en el
Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), organización en la que se forman los
líderes de las comunidades. Los socios que las empresas comunitarias delegan para cursos
de capacitación técnica y política, son las personas que más tarde asumen tareas en el
cabildo y en la organización indígena, tanto a nivel regional (CRIC) como nacional, en
la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
La autoridad de los cabildos se viene afianzando
desde los años setenta y está relacionada con una de las políticas del CRIC que busca
legitimar los cabildos como máxima autoridad en los territorios indígenas. En este
contexto, se ha presentado un importante proceso organizativo con el objeto de buscar
soluciones a los problemas sociales internos, lo cual ha ido acompañado del
fortalecimiento y recuperación de la autonomía de los cabildos de Puracé y Coconuco y
ha contribuido a la formación del cabildo de Paletará.
El cabildo cuenta con los cargos de gobernador,
capitán general, alcalde, alguacil, tesorero, secretario y suplentes para cada uno de los
cargos excepto el de tesorero; en Coconuco hay un capitán de loma por cada vereda y en
Paletará una guardia cívica.
El cargo de mayor exigencia es el de gobernador
puesto que requiere bastante tiempo de dedicación. Generalmente ha sido desempeñado por
hombres aunque Paletará ha contado con mujeres gobernadoras que han sido reconocidas por
su papel en el cabildo.
En los últimos
años los gobernadores son hombres jóvenes; en su elección se tiene en cuenta el
liderazgo frente a las relaciones socio-políticas externas así como sus capacidades en
lectoescritura y conocimientos para la formulación y ejecución de proyectos.
Los cabildos han
organizado formas de autofinanciación para poder llevar a cabo sus funciones. El cabildo
de Coconuco cuenta con parte de los fondos de la administración de un centro recreativo
con piscinas de aguas termales conocido como Aguahirviendo y el cabildo de
Puracé ha contado con el presupuesto de una indemnización de la empresa Industrias
Puracé; los tres cabildos cuentan con el apoyo de las empresas y grupos comunitarios,
pueden tener cierta cantidad de ganado en las empresas comunitarias y tienen terrenos
destinados a la producción agropecuaria.
El fortalecimiento de los cabildos ha implicado
que el eje de sus funciones, reducido anteriormente a la adjudicación de tierras, cobre
nuevas dimensiones.
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Consejo Regianal Indígena del Cauca (CRIC) N°
2
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Al interior de
la etnia, el cabildo organiza lo concerniente a las tierras, los recursos naturales, los
dineros de autofinanciación de la comunidad, entrega información y dialoga sobre las
diferentes políticas y actividades a llevar a cabo. En las relaciones externas el cabildo
es el encargado de negociar a nombre de la comunidad con entidades y particulares, para lo
cual realizan asambleas generales donde se toman las decisiones. Si se requiere un tipo de
manejo especial, el cabildo nombra una comisión encargada de buscar la asesoría
respectiva.
Dada la amplitud
de funciones, los cabildos están trabajando en la consolidación de una Asociación
de cabildos, que estaría constituida por dos representantes de cada uno de los
cinco cabildos de la zona centro y tendría como papel principal el de formular y buscar
apoyo para los proyectos conjuntos.
El proceso de
organización de esta etnia ha estado estrechamente relacionado con los conflictos por la
tenencia de la tierra y por el manejo de recursos naturales como el azufre, las aguas
termales y la reserva forestal.
En relación con
la tierra, los indígenas se encontraban en un acentuado minifundio, situación que
motivó el proceso de recuperación de la tierra.
En Coconuco y
Puracé la recuperación de tierras comprende en dos etapas. La primera de ellas se estima
como la de mayor conflicto, tanto por los problemas internos que se presentaron como por
los diferentes atropellos que sufrieron: amenazas, encarcelamientos, desalojos y
destrucción de viviendas y cultivos.
En las primeras recuperaciones participó la
mayor parte de la comunidad, con el objetivo de ganar la tierra aunque no se hubiese
decidido sobre la forma de redistribución y de producción. En este período el Incora
intervino mediante la adquisición de tierra a los propietarios y entrega en venta a los
indígenas y en la conformación de empresas comunitarias. La entidad otorgó privilegios
a las familias con mejores posibilidades económicas, con mayor capacidad de pagar los
terrenos y de asumir créditos. Esta forma de distribución y el hecho de que parte de los
comuneros salieron en defensa de algunos terratenientes creó divisiones internas dentro
de la comunidad.
La segunda etapa del proceso de recuperación de
tierras se puede ubicar en los años 80 y continúa en la actualidad. En esta etapa, los
enfrentamientos violentos se reducen porque se logran superar las divisiones internas y se
fortalece la autoridad y autonomía del cabildo. El INCORA realiza la negociación de los
terrenos directamente con el cabildo y no con los grupos de recuperación de tierra.
Dé esta forma, la tierra no es pagada por los
indígenas puesto que se entrega para restituir y ampliar el resguardo. A su vez, el
cabildo regula también los grupos conformados, de modo que sean personas con escasez de
tierra; desautoriza determinadas recuperaciones cuando es necesario e interviene en
conflictos por tierras. Además, el cabildo dialoga con los latifundistas y tiene a su
cargo el proceso de legalización de las tierras recuperadas.
El Valle de Paletará, a principios de siglo era
una zona de colonización manejada por terratenientes; a la zona llegaban indígenas del
Cauca y campesinos de otras regiones del país desplazados por problemas de tierras en sus
lugares de origen. Todos ellos ampliaban la frontera agrícola para sembrar por un tiempo
y después entregar los terrenos convertidos en potrero; desde los años cincuenta
trabajaban como empleados en las haciendas (Perafán et al, 1993).
A partir de 1979 los campesinos e indígenas
realizaron un proceso organizativo para recuperar la tierra. Actualmente, el Cabildo de
Paletará está conformado por veintiséis grupos de recuperación de tierra, muchos de
los cuales la han ocupado como posesión de hecho, pero aun no han sido legalizados los
terrenos. En la zona de influencia del cabildo de Paletará también se encuentran
propietarios particulares con quienes se mantienen espacios de concertación o proyectos
económicos de cogestión.
En lo concerniente a los recursos naturales los
Coconuco han logrado el mando y administración de un centro recreativo con piscinas de
aguas termales, la indemnización por parte de la empresa Industrias Puracé y la
utilización parcial de la reserva del parque nacional Puracé. Los fondos recolectados se
emplean en obras de infraestructura concertadas en reuniones generales.
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"Empresa Comunitaria El Trébol".
Cultivos de papa intercalados con potreros ganadería. Resguardo Coconuco (Municipio
Puracé).
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En lo referente a la mina de azufre, la empresa
Industrias Puracé SA. en 1945 obtuvo, a través de un contrato con el Gobierno Nacional,
600 hectáreas de terreno dentro del Resguardo de Puracé. Los Coconuco lucharon
jurídicamente por esta porción de su territorio, obteniendo sólo el reconocimiento de
su derecho sobre los terrenos pero no del subsuelo, como tampoco lograron que el Gobierno
gestionara la indemnización que la empresa, por ley, estaba obligada a pagar a la
comunidad (Triana, 1985: 293). Una vez establecida la explotación de azufre, los Coconuco
debieron afrontar la contaminación producida por la mina y desfavorables condiciones de
trabajo.
Entre los daños ecológicos causados por la
explotación antitécnica del azufre se pueden mencionar:
- Tala de bosques naturales para la combustión
necesaria en la obtención del azufre. (Cajas, 1982: 35).
- Contaminación
del río Vinagre por su uso como vertedero de desechos industriales y aguas negras,
agravado por el rompimiento del dique de contención que se construyó para el
almacenamiento de desechos sólidos. (Castro, 1982: 164, 166).
- Acidificación
de los suelos aledaños a la carretera que va desde la vía Cauca-Huila hasta la mina, por
el relleno que se le hizo con el ripio del azufre que es arrastrado por la lluvia.
(Patiño, 1991: 129-130).
- Además, en el tratamiento del mineral se
genera una nube de gas formada por vapor de agua y óxidos de azufre, los cuales
reaccionan en la atmósfera húmeda produciendo ácidos derivados que al ser arrastrados
por la lluvia y los vientos caen sobre la vegetación, marchitándola y produciendo
acidificación en los suelos. Este problema se profundiza cuando se producen incendios
accidentales en la mina porque la nube de gas se incrementa y los compuestos de azufre son
arrastrados hasta sitios más distantes, alcanzando áreas de actividad agropecuaria (ibid.
pp. 128,129).
En 1958 los indígenas empleados de la empresa
Industrias Puracé crearon un sindicato, dadas las malas condiciones de trabajo.
Para enfrentar
la problemática generada por esta industria, la comunidad y los obreros indígenas se
unificaron y en los años setenta fueron protagonistas de grandes movilizaciones y
acciones que buscaban la solución a sus conflictos; este proceso fue apoyado por obreros
y otros sectores a nivel nacional.
Para 1985, la
organización indígena logra importantes acuerdos como el de la indemnización por los
terrenos ocupados por Industrias Puracé, la preferencia para ocupar como empleados a
personas oriundas de Puracé y medidas de control de contaminación, aunque esto último
ha sido lo más difícil de hacer cumplir.
Por otro lado, a
la reserva del Parque Nacional Puracé, establecida por el Inderena en 1968, incluyó
3.413 hectáreas pertenecientes al resguardo de Puracé, decisión que fue tomada sin
consultar a la comunidad; posteriormente el cabildo consiguió el acceso gratuito de los
indígenas a los termales y a la recolección de leña en los bosques. (Triana, 1985:
293).
El territorio de
los Coconuco cuenta con varias fuentes de aguas termales. En Coconuco una de éstas es
utilizada turísticamente por propietarios particulares; otra fuente hace parte del centro
recreativo conocido como Aguahirviendo que es administrado por el cabildo
desde 1989, año en el que la comunidad tomó posesión de este recurso. Los fondos
adquiridos son reinvertidos en obras para la comunidad y apoyo para el cabildo.
En Puracé los indígenas lograron que el
Inderena, que es la entidad que administra las aguas termales de Pilimbalá, le diera un
aporte a la comunidad por concepto de utilización de este recurso.
COSMOVISIÓN
Las manifestaciones religiosas de los Coconuco,
debido a los procesos históricos que han vivido, no son homogéneas para toda la
comunidad y han articulado elementos, tanto de tradición judeo-cristiana como amerindia,
ambas con redefiniciones y transformaciones.
La tradición amerindia está relacionada con la
de muchos otros grupos étnicos andinos y actualmente tiene mayor expresión entre los
médicos tradicionales y personas de mayor edad.
Según las
investigaciones de Franz Faust (1991), los Coconuco organizan su pensamiento con base en
el sistema de concepción según el cual todas las manifestaciones sociales y naturales
tienden a mantener e intercambiar un grado de fuerza llamada calor o
espíritu. Los extremos de calor o frío son inestables mientras que una
regulación entre éstos equivale al equilibrio, ya sea a nivel personal, social o en la
relación de los hombres con la naturaleza.
De acuerdo con
esta concepción, las rocas, los animales, los astros, la flora, los lugares y las
enfermedades, entre otros, tienen la calidad de ser o estar calientes o fríos.
En este contexto, las rocas son divididas en
rocas finas y rocas flojas (Faust: 1989 b). Las rocas finas son reconocidas
por las siguientes características: son de material duro, explotan al ser expuestas al
fuego y sirven para
producir candela al golpearlas
con un machete. Son consideradas como rocas con calor y dado que de los afloramientos de
la roca fina brota el agua, por esta asociación son relacionadas con lo espiritual. Como
ejemplos de estas rocas se encuentran la obsidiana y el basalto.
Por el contrario, las rocas flojas
resisten al fuego o se convierten en polvo y no permiten que el agua brote a la
superficie. Estas características las clasifica como frías, las hace menos
relacionadas con lo espiritual y de uso más extendido en la cultura material haciendo
parte de las piedras para fogón, molinos mecánicos y piedras para moler. Ejemplos de
esta clase de rocas son las arcillas y la piedra pómez. La clasificación anterior puede
verse en la tabla número 2.
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Rocas
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Tipo
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Fina
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Floja
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Clasificación
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con calor
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frías
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Relación
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Con espíritu.
Permiten que brote el agua a
la superficie
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Sin espíritu.
Absorben agua y no permiten que brote a la superficie.
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Material
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Material fuerte.
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Poca dureza.
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En el relieve
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Páramos y ceno con
importancia mitológica
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Volcanes.
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Usos
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Mayor
importancia en la vida espiritual. Parafernalia de los médicos tradicionales:
Obsidiana, piedra de gallinazo fina y negra, piedra de
guala fina y roja, piedra de águila
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Mayor
utilización en la cultura material: piedras para fogón, moler y molinos mecánicos.
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Predominio
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Clima frío
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Climas templado y caliente (excepto piedra pómez de los
volcanes que predomina en duma
frío).
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Ejemplos
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Obsidiana, basalto,
andecitas.
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Piedra pómez, arcillas.
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Tabla número 2. Gasificación de las rocas.
Fuente Adaptado de Faust 1989 b.
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Coconucos
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