Tomo IV  -  Volumen I
Geografía Humana de Colombia 

Región Andina Central
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LOS YANACONAS

Carlos Vladimir Zambrano

 

 

1. Los YANACONAS DENTRO DE LA REGIÓN

Ubicación geográfica

Cuando en el país se habla del Macizo Colombiano, los sentidos se orientan hacia el Departamento del Cauca y se concentran poco a poco, en un punto siempre oscuro de nuestros Andes, el Páramo de las Papas y, aunque muy pocos han trepado los extensos dominios de esta región, la memoria se llena de imágenes cruzadas por el nacimiento de los ríos Magdalena, Caquetá, Patía y Cauca, que atraviesan encrespados cerros y cerradas montañas en un ambiente de páramos inexpugnables y fríos que, a manera de guardianes naturales, preservan estos formidables recursos hidrológicos cuyos cauces irrigan de vida a media Colombia en largo recorrido antes de afluir en el mar.  

Por ser identificado como reservorio de aguas, al Macizo Colombiano se le conoce más como la Estrella Fluvial Colombiana, nombre técnico que ha desplazado tanto la denominación con que lo reconocen todos los que habitan sus extensiones, como la de Nudo de Almaguer, nombre con el que coinciden en llamarlo algunos geógrafos. Pero como no son los nombres los que determinan una región, sino una región a sus nombres mediante el sentimiento de pertenencia de sus habitantes, en estas líneas se reconoce la denominación regional del Macizo Colombiano.  

La manifestación de los muchos y ricos ambientes y paisajes como valles transversales y longitudinales, serranías encrespadas, cerros y mesetas de formación del ternario y cuaternario; y la presencia de todos los climas propios de la Cordillera de los Andes que permiten la existencia de una vegetación supremamente variada, posibilitan la producción de alimentos, la ubicación y distribución de la población y la acumulación de distintos eventos históricos que han vivido sus gentes a través del tiempo en el Macizo Colombiano. 

La región se ubica aproximadamente dentro de los 1° 40’ y 2° 15’ de latitud norte, y los 76° 30’ y 76° 50’ de longitud oeste, entre los 2000 y 3300 m.s n.m., en el suroccidente del Departamento del Cauca; es una especie de puente, entre el Alto Magdalena (San Agustín); el Alto Caquetá (Santa Rosa, Descancé); Nororiente de Nariño (Tajumbina, la Cruz, San Pablo) el Valle de Pubenza (Popayán); el Valle del Patía (El Bordo, Quilcacé); y el Valle del Paletará (Paletará, Puracé). 

Los indicios arqueológicos la señalan como escenario de una de las más antiguas culturas de Colombia, cuyas dataciones se remontan a más de 3000 años de ocupación humana. El área que se incluye dentro de tal frontera, aparece como el territorio que hoy identifican como propio los Yanaconas. Tal definición es útil en virtud de que se presenta una noción territorial definida por el uso cotidiano de sus pobladores y desde su cultura que coincide con ciertas fronteras naturales. Se insiste en que el Macizo Colombiano es el nombre regional apropiado por sus habitantes, que demarca un territorio que no se extiende tanto, como dicen los geógrafos (Cfr. Guhl: 1940).  

 

Volcán Sotará visto desde el Guachicono

 

1.1 Territorio Yanacona  

En el Macizo Colombiano así definido, actualmente se encuentra el Territorio Yanacona, entre los 1° 50' y 20° 15’ de latitud norte y los 76° 33’ y 76° 47’ de longitud oeste, en las comúnmente llamadas zonas frías, en forma de cinco resguardos coloniales (1) y tres comunidades indígenas civiles (2) , constituyendo un área significativa con fuerte incidencia en el manejo de los páramos y de los nacimientos de los ríos. No es gratuito que ellos conozcan su manejo y que además reivindiquen ser sus guardianes, y que allí los Yanaconas hayan establecido sus poblados.   

El paisaje presenta distintos pisos térmicos, incluso zonas templadas, que han permitido dentro de una forma de vida andina realizar intercambios de productos dentro de lo que se ha llamado la microverticalidad (Cerón: 1991:65). Las cabeceras urbanas de los resguardos se encuentran cerca de tomas de aguas, lo que introduce un patrón cultural de asentamiento muy extendido dentro de la zona andina. (Cfr. Zambrano: 1993). 

Los Yanaconas quienes en la actualidad recuperan su identidad y buscan el reconocimiento cultural, social, económico y político, para justificar la herencia que reclaman propia, se distribuyen en las comunidades indígenas civiles de Frontino, El Moral y El Oso, en el Municipio de la Sierra, y en los resguardos de Río Blanco en el Municipio de Sotará; Guachicono y Pancitará en el Municipio de La Vega; Caquiona en el Municipio de Almaguer y San Sebastián en el Municipio del mismo nombre.

 

1.1.1.               Límites.  

Por el norte, el Territorio Yanacona limita con el Corregimiento de Chapa, Municipio de Sotará, en el extremo noroccidental con el Corregimiento de Párraga, Municipio de Rosas, la cabecera municipal de la Sierra y la Vereda de San Pedro, Municipio de la Sierra; descendiendo hacia el sur por el flanco occidental del territorio Yanacona sus confines tocan los linderos de los corregimientos de Arbela, San Miguel y Altamira y la cabecera municipal de La Vega, Municipio de La Vega; de allí hacia el extremo suroccidental la frontera se prolonga con el corregimiento de La Herradura y la cabecera municipal del Municipio de Almaguer.

En el extremo sur, que se dibuja en el mapa a manera de punta, es contiguo con el Corregimiento de Santiago, Municipio de San Sebastián, y emprendiendo el camino hacia el norte por el flanco oriental del territorio Yanacona los cotos territoriales son descritos por el Valle de las Papas hasta llegar al Páramo del mismo nombre en el Municipio de San Sebastián; y de allí hasta encontrar el punto nororiental en el Volcán Sotará; linda con el Departamento del Huila.

Ocupan los Yanaconas una parte significativa del Macizo Colombiano en términos de extensión de tierras de resguardo, influencia cultural acumulada desde hace 3000 años de presencia humana en la zona, por la densidad demográfica, y por la producción de recursos naturales y mano de obra. Si a esto añadimos las colonias de inmigrantes de Cali, Popayán, Armenia, Timaná, Pitalito, Bogotá y tierras calientes del Macizo, que mantienen lazos de solidaridad con sus comunidades de origen, los Yanaconas alcanzan una cifra cercana a los 20.000 habitantes.  

 

1.1.2 Acceso  

Bordeando la falda del imponente nudo cordillerano, por el lado occidental, diametralmente opuesto a San Agustín (3) , surca la carretera que de Popayán conduce al Territorio Yanacona. A la altura de la cabecera municipal de La Sierra, bajo un clima de agradable temple, propicio para la siembra de café, caña y frutas, a manera de balcón con impresionante vista sobre las laderas que caen al Valle del Patía, se encuentra Frontino, el primer lugar con el que el viajero entra en contacto con el territorio de los Yanaconas. Continuando el recorrido por el ramal de la carretera que se desprende para ascender a Río Blanco, a medio camino hacia el suroriente entre éste y la cabecera municipal de La Sierra, muy cerca del majestuoso y profundo cañón del Guachicono, encontramos en tierras de clima. templado, las áreas de las comunidades de El Oso y El Moral, que pasan desapercibidas para el viajero por su poblamiento disperso.

Sigue la ruta por todo el borde del precipicio del cañón del Río Guachicono, por un camino que exigió para su construcción las más atrevidas astucias ingenieriles y cambia a clima frío el paisaje, que en adelante será el signo del temple yanacona. Por algo será que ellos se autoidentifican como “frianos de sangre caliente” (Cfr. López: 1991). Se  reconocen los minifundios que los Yanaconas han esculpido sobre la montaña, y luego de dos horas de sinuoso recorrido, se llega a Río Blanco. 

De ahí continúa la carretera que, a menos de una hora de camino, comunica con el Resguardo de Guachicono, el más grande de todo el actual Territorio Yanacona. En este lugar uno se encuentra en el septentrión del Territorio Yanacona. En adelante, atravesando los rincones de Pascariguaico en pleno páramo de Barbillas, la carretera avanza hacia el centro del territorio, por la jurisdicción de los resguardos de Caquiona y Pancitará. 

El recorrido desde Frontino hasta Caquiona le ha arrancado tres horas al reloj. El itinerario de montaña andado finaliza en San Sebastián, en la parte austral del Territorio Yanacona, cuando el tiempo acumula cinco horas. La sensación es de estar en lo profundo de nuestro país.  

El transporte es difícil e incómodo, pero afortunado. La línea “Macizo Colombiano” de la flota Coomotoristas del Cauca es la única ruta de transporte intermunicipal que intercomunica la región, y el departamento con destinos a Barbillas, Valencia y San Sebastián. A los buses se les exige no sólo por la topografía del terreno, sino por la necesidad de transportar la gente y sus productos para el mercado. No es raro, pues, que tino comparta el asiento con las gallinas, la cebolla, la remesa y el sudor acumulado en arduos días de trabajo. El otro medio de transporte que existe son las “chivas”, que cubren distintas rutas para cubrir las demandas de los mercados locales.  

1.1.3   Los Yanaconas en su territorio (4)  

Frontino es una Comunidad Indígena Civil; su cabildo actúa oficialmente desde 1987 y tiene autoridad sobre las veredas de Frontino Alto, Frontino Bajo, El Guindal, la Cuchilla Baja y Zabaletas. Según el censo de la localidad habitan 909 personas distribuidas en 207 familias que se reclaman yanaconas. Son descendientes de los primeros indígenas que de Río Blanco y Guachicono, y en menor proporción de San Sebastián, llegaron por el año de 1912, movidos por la idea de tener una parcela en “lo caliente” dónde cultivar caña y plátano.  

El Moral, constituyó su cabildo por primera vez en el año de 1988, con los habitantes de las veredas de Los Robles. El Salero, Santa Marta y Campo Bello. Son “venideros” de las partes frías del territorio Yanacona. Viven en fincas de propiedad privada, que fueron adquiriendo desde 1901, a partir de la compra de terrenos de la hacienda de San Pedro. La forma de adquirir esos terrenos muestra el modo de distribución de la tierra en los resguardos. Las 91 familias que existen en la actualidad se componen de cerca de 402 miembros. Mantienen intercambios económicos permanentes con Río Blanco, Guachicono y la Sierra, y dependen de la autoridad del Cabildo. Es una comunidad indígena civil. 

El Oso comprende las veredas de Naranjal, La Meseta y Providencia. Cuenta con 242 habitantes que se distribuyen en 44 familias. Los motivos de arribo de familias que residían en Caquiona, San Sebastián, Guachicono y Río Blanco corresponden a la búsqueda de un mejor bienestar, sin que esta situación los haya desprendido de las relaciones de parentesco con miembros de sus resguardos de origen, que se mantienen a través de intercambios económicos, fiestas patronales y fuerza de trabajo. Según los habitantes de El Oso, también influyeron en la decisión de salir de sus resguardos de origen los problemas de herencias, la necesidad de estudiar, la búsqueda de comodidad, problemas de salud y escasez de tierras. El cabildo de esta comunidad se constituyó en 1988.  

Río Blanco se extiende hasta las zonas de páramo y sus partes más bajas coinciden con la confluencia de los Ríos Guachicono y Río Blanco. Para llegar a su cabecera es preciso bordear los precipicios del Cañón del Guachicono. Cuenta con 3.898 habitantes distribuidos en 752 familias que se reparten en las veredas de El Pueblo, Pueblo Quemado, La Floresta, Salinas, Chapiloma, Mambiloma, Barrial y Las Cabras. Esta última, aunque se encuentra fuera del resguardo, se ha acogido a la autoridad del Cabildo, el cual tiene antecedentes desde el siglo XIX.

Guachicono con una extensión superficial de 13.605 hectáreas abarca las veredas del Pueblo, Buenavista, Alto de La Playa, El Arado, La Esperanza, Bellones,  Cajibio, Barbillas, Río Negro, Nueva Providencia y Alto de las Palmas, cuenta con 3.420 habitantes distribuidos en 565 familias. El Cabildo, como máxima autoridad, ha estado relegado por la influencia del corregimiento; pues éste le ha superpuesto su jurisdicción, restándole la capacidad de ejercer la autoridad y autonomía que le corresponde. 

Pancitará comprende las veredas de Julián, Rodrigos, Ledezma, La Zanja, El Potrero, Chaupiloma, Ciruelos, El Higuerón, La Bajada, Bellones, Barbillas y Pradera. Es, junto con Guachicono y Caquiona, de los pueblos más antiguos de la región, aunque parece que en el lugar que se asienta hoy en día no es el referenciado en el siglo XVI. A comienzos de este siglo, el cabildo tenía autonomía y reconocimiento de la comunidad, lo que permitía la organización interna para realizar los trabajos comunitarios como la Casa Cural, el Templo de la Virgen de la Candelaria, los Molinos de Turupamba y Julián, y la Casa del Cabildo. 

Caquiona está ubicada en el Municipio de Almaguer, en su parte oriental. Es una zona semimontañosa surcada por los ríos Humus y Caquiona. Cuenta con cerca de 3.800 habitantes que viven en las veredas de Quebradillas, Balcón Cruz, Cerro Alto, Estoraque, El Pueblo, Guambial, Dominguillo, Rosapamba, Gabriela, Loma Larga, Hato Viejo, Hato Humus, Potrero y El Piridio. La Virgen de Caquiona fue la imagen que orientó la fundación del Pueblo. Según documentos del siglo XVI, el cacique Cacaoña, que resistió a los españoles hasta la muerte, era el señor del lugar y su sitio de habitación, una empalizada de carácter militar. Por su temple, los españoles lo llamaron “la fuerza”.  

El actual poblado en un principio se quiso fundar en el sitio de Las Estrellas, pero la virgen se interpuso. Se quiso instalar en El Pindio, pero el cerro Samangurco comenzó a derrumbarse tapando lo que hasta ese momento se había construido de pueblo; la gente entendió que la virgen lo quería arriba. Por eso el pueblo está donde ella se había aparecido.  

San Sebastián convive con el pueblo de San Sebastián, cabecera municipal que se encuentra dentro del área de resguardo. Esta situación ha generado seculares tensiones con el cabildo, que por distintas causas se ha visto relegado, incluso encarcelado dentro de su propia jurisdicción. Cuenta con 2.180 habitantes y 460 familias que se reparten en las veredas de Lomaseca, Cruz Chiquita, Cerrillos, Marmato, Campoalegre, Florida, Samango, Barbillas y Minas. Desde la fundación del pueblo en 1560, los indígenas fueron desplazados a las veredas más altas, o fuera del resguardo. Antes de 1638 ya existían los títulos del resguardo; sin embargo, desde esa época se han hecho muchos intentos por despojarlo. Por eso hoy en día los Yanaconas de San Sebastián están fortaleciendo el cabildo y trabajando por la unidad del pueblo Yanacona.

 

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(1) “Los resguardos coloniales son las tierras de propiedad comunal bajo la administración de un cabildo indígena y que tienen tradición de títulos jurídicos  anteriores a la república”. (Regresar a 1)

(2) “Las comunidades indígenas civiles son aquellas que han perdido los títulos de propiedad o bien son descendientes de comunidades cuyos resguardos fueron disueltos”. (Regresar a 2)

(3) Se toma como referencia San Agustín porque es el camino con que se reconoce la única vía de acceso al Macizo. Sin embargo, la más expedita y en mejores condiciones es la del Cauca. (Regresar a 3)

(4) Las siguientes descripciones han sido elaboradas a parir de los trabajos de Emiro Chicangana, Parménides Ruales, Luis Olmos Chicangana, Marítza Piamba, Esperanza Cifuentes, Greóferes Ánacona, Laureano Hoyos y Miguel Angel Narváez, del Proyecto “Etnicidad y Sociedad en el Macizo colombiano”. (Regresar a 4)


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