Tomo IV  -  Volumen I
Geografía Humana de Colombia 

Región Andina Central
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1.1.4  Aspectos Lingüísticos  

Panorámica del Pueblo de San Sebastián

 Los Yanaconas son monolingües, hablan español. Perdieron desde mucho tiempo atrás el uso de su antiguo idioma, del que apenas quedan restos en los toponímicos, algunos nombres de los utensilios, el nombre de sus resguardos, la botánica, expresiones de su uso cotidiano y apellidos. Toda esta riqueza, que es lo suficientemente significativa como para afirmar la existencia de una tradición lingüística anterior a la llegada de los españoles, de origen quechua hablante, permanece viva entre la gente y dispersa por sus montañas definiendo junto al territorio físico un territorio lingüístico. 

Toponímicos como pascariguaico, osoguaico, chaupioma, rosapamba, quinquina, punturco, samangurco, guayuyaco, mambiloma, turupamba, papallata, curiaco, platayaco, y pujuyaco, están asociados a sitios no cultivados que los Yanaconas clasifican como silvestres, bravos o ariscos, que son montañas, páramos, ríos y lagunas. 

Las palabras de uso cotidiano pichanguiar (barrer), tatai (asco), cacai (miedo), chichai (frío), chichuca (caliente), topar (encontrar) y taita (padre), entre otras, se escuchan con frecuencia, cuando uno comparte las charlas de fogón a las horas de comer en las frías noches del Macizo. Allí mismo, se puede escuchar los nombres de plantas medicinales, alimenticias y de uso para la producción de utensilios como el chaquilulo, la palchiuaca, la sachapapa, la cayamba, la sinaguata, la majua, la mamaguasca, la guaca blanca, la quinua y el ulluco. 

La mesa se sirve con platos que se pueden encontrar en cualquier almuerzo de Colombia; pero también con suculentas y apetitosas recetas que guardan relación con viejas tradiciones gastronómicas como el zango, la chuya, el quemapata, el mote, el birimbi, la chicha, el changao, el aco, la mazamorra, la caucha, el cachimai, y el cuy. La parafernalia de la cocina incluye utensilios como zambos de sachapuro, canastos de chillazo, pucunas, cagüinga (espátula) y chacanas (camillas). 

Los nombres de pueblos como Sotará, Guachicono, Pancitará, Caquiona, son otra fuente de rasgos lingüísticos presentes en la geografía Yanacona. De acuerdo con Romolí (1962), se encontraron documentados algunos apellidos del siglo XVI que, aún hoy presentes, algunos presentan cierto tipo de evolución lingüística. Según dicha autora en la región se encontraban apellidos que reflejaban, aparentemente, unidades políticas particulares, como papamixes, (5) Achimbascua, Chimbasquí, Pemix, Ulquín, Umata, Pangana, Yxaui, Cosmosia, Costiny, Taucaxe y Omata. No incluyo todos los que están relacionados por la autora citada, ni todos los que están en su documento, pues sabemos de las restricciones que presentan las fuentes documentales de esa época. 

 

DELIMITACIÓN DEL MACIZO COLOMBIANO SEGÚN SUS HABITANTES

PROVINCIAS DEL ANTIGUO DISTRITO DE ALMAGUER

Los apellidos yanaconas, como uno de los elementos cultura les supérstites de mayor importancia en la consideración de una etnia, muestran una gran difusión por todo su territorio. Se puede detectar estadísticamente la presencia marcada de algunos de ellos en ciertos resguardos, o de aquellos dispersos por todo el territorio. Por ejemplo, Imbachíes y Sambonies para El Rosal; Chicanganas para Río Blanco; Tintinagos para El Oso; Mamianes para Pancitará, Piambas para El Moral; Palechores para Guachicono; Quinayás para Caquiona; Anaconas para San Sebastián.  

La siguiente es una lista que cumple más con la relación de los apellidos que con un intento de explicación onomatológica. Anacona, Cucas, Criollo, Chicangana, Chilito, Chimunja, Guaca, Guatapo, Guauña, Hormiga, Imbachí, Ilme, Itaz, Juspian, Melenje, Manquillo, Maca, Magin, Mamián, Ome, Omen, Oime, Pusquin, Papamija, Pipicano, Piamba, Palechor, Quisboní, Quenán, Ruales, Samboní, Tintinago, Uní, Vitonás, Yangana. Tales son algunos de los apellidos locales que dan una identidad al Pueblo Yanacona.

 

RESGUARDOS DEL MACIZO COLOMBIANO

 

2.0    ASENTAMIENTOS PREHISPÁNICOS Y DOMINACIÓN COLONIAL

 

Aspectos históricos 

La delimitación geográfica establecida anteriormente, coincide con el área que según documentos del siglo XVI, existía a la llegada de los españoles y que en buena medida quedó incorporada dentro de lo que se llamó la “Ciudad y Jurisdicción de Almaguer en la Gobernación de Popayán del Nuevo Reyno de Granada”, cuyos límites eran el valle del Río Guachicono, al norte; el divortium entre la hoya del río Mayo y la del Juanambú al sur; el Valle del Patía, al occidente; el Páramo de las Papas, al nororiente; y el Alto Valle del Caquetá, al suroccidente. (Cfr. Romoli: 1962).

 

2.1 La antigua composición étnica   

El mismo espacio, que era buena parte del antiguo Distrito de Almaguer y que poco tiene que ver los límites actuales de dicho municipio, existían para el siglo XVI las provincias étnicas, de Guachiconu, Papallata, y Quillacinga (cfr. Romoli: 1962). Dentro de ellas aparecen con rasgos no muy claramente referenciados, los pueblos de Choa y de Yscancé que si bien no son señalados como provincias, sí presentan información que conduce a pensar en regiones adyacentes con diferencias étnicas. Si esto es así, tenemos una región compuesta por cinco provincias diferenciadas ampliamente, tres de las cuales, Quillacinga, Choa e Yscancé se encuentran fuera de la noción regional del Macizo Colombiano.  

Son pues las provincias de Guachiconu y Papallata, las que cubrieron la totalidad del Macizo Colombiano, tal como lo hemos definido. Sin embargo, esto no significa la exclusión de la existencia de eventuales intercambios con los pobladores de esas provincias y de la presencia de una región multiétnica unida por algún tipo de relaciones de intercambio, que se manifiestan en la red de caminos, la presencia de apellidos (Yace, Sacanamboy y Chasoy) y reminiscencias de una tradición cultural común.  

Niño en el páramo

Si se sobreponen los mapas actuales y los antiguos, se verá con facilidad que las provincias de Guachiconu y de Papallata cubren casi la totalidad de la región; por lo tanto, incluye parte de lo que los Yanaconas conciben como su territorio hoy en día. Para Romoli (1962), Caquiona será un enclave “curioso” entre Papallata y el pueblo de Almaguer. Lo que se puede en este momento comentar, es que si la preocupación es hallar información sobre el poblamiento, cambios culturales, carácter étnico de la región, influencia de la conquista y colonización y de la inmigración a ella, se debe encontrar a partir de los pueblos inscritos en estas provincias y de los acontecimientos dados. Se espera que las prospecciones arqueológicas que el Instituto Colombiano de Antropología y los cabildos de la región realizan, aporten información fundamental.  

Al relacionar los datos anteriores se encuentra un centro geográfico bastante definido y la presencia de dos provincias étnicas, aunque poco se conoce de su historia. Si a éstos integramos la información que aquí presentamos, recogida entre sus actuales habitantes, se vislumbra la presencia de un área, cuya cultura hoy reivindican como propia los Yanaconas. Sin embargo, existe una serie de problemas aún sin resolver que exige abordar la historia del Pueblo Yanacona con una mirada que se centre más que en la continuidad de un mismo grupo étnico, en una serie de complejos procesos sociales, culturales y políticos que produjeron la cultura actual. Es decir, se debe mirar desde el presente para resolver los enigmas del pasado.

La diversidad étnica que se infiere y los constantes intercambios culturales generados por la relación entre los grupos del lugar y de éstos con otros provenientes de fuera, incluso desde el Ecuador, es una característica fundamental, que se puede documentar desde antes de la llegada de los Españoles. Con la salvedad de que los datos arqueológicos y etnohistóricos hasta ahora existentes no brindan la solidez suficiente para puntualizar sobre dicha relación.  

Con el fin de fijar los límites establecidos por los antiguos pueblos del área, lo que significa tener claro el centro cultural, las provincias de Guachiconu y Papallata estaban limitadas por el norte con los Choas del Valle de Paletará, por el sur con los Quillacingas del nororiente de Nariño y Andaquíes de la Bota Caucana, por el oriente con los Timanaes del Alto Magdalena y por el occidente con Abades y Masteles del Valle del Patía.  

Se puede pensar, a pesar de su diversidad interna, que las poblaciones asentadas dentro de las provincias de Guachiconu (incluiría los habitantes actuales de Río Blanco, Guachicono y Pancitará), Papallata (incluiría los de San Sebastián, El Rosal, San Juan, Santiago y Los Milagros) y el “enclave” de Caquiona, en los límites centrales de las dos provincias, eran distintas a los Quillacingas de Tajumbina, a los Andaquíes de Santa Rosa, a los habitantes del Patía y a los coconucos de Paletará.

 

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(5) Escrito en español antiguo el fonema final 2mixes," no es mexica, ni indígena: es español El grafismo "x", tenía sonidos de x, ch y j, lo que por inferencia se pronunciaría papamijes y tendría el mismo sentido que le damos a un grupo cuando nos referimos a él por su apellido. Vr. gr. papamijas. (Regresar a 5)


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