Ideas para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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NOTAS DE CALDAS SOBRE LAS

"IDEAS PARA UNA GEOGRAFIA DE LAS PLANTAS"

DE HUMBOLDT

(1) Las palmas nacen sobre las mayores elevaciones de los Andes: nosotros tenemos tres en nuestros herbarios, tomadas sobre los Andes de Guanacas a elevaciones prodigiosas sobre el mar.

(2) Pasifloras arbóreas. Este belio descubrimiento del célebre Mutis, el más singular, y el que le asegura los elogios de los botánicos, debe llamar la atención de los naturalistas. En un género en que todas las especies son volubles, en un género tan numeroso, tan extendido como la passiflora (vulgo granadillas), ver aparecer dos individuos con todo el hábito y con todos los caracteres de un árbol, es un ejemplo bien raro, un ejemplo luminoso y que arruina las ideas de aquellos botánicos que han dividido las plantas en árboles y en yerbas, fundando estas divisiones en el hábito, y no en los caracteres tomados de la fructificación. Mutis ha constituido las especies nuevas: a la una llama passiflora arbórea, y a la otra passiflora arborescens. En nuestras excursiones botánicas hemos visto y colectado estas pasifloras; pero en países templados por las 1.000 toesas o 2.300 varas y nunca a 1.500 toesas como dice Humboldt. Sus límites, temperatura y latitud hacen el objeto de un artículo en nuestra Phytographia del ecuador.

(3) Quercus gramatensis. Este árbol majestuoso, colosal, conocido entre nosotros con el nombre de roble, parece una especie nueva en el género quercus. En nuestros viajes le hemos hallado desde las 280,0 hasta 240,0 líneas del barómetro.

(4) Escallonia. La escallonia descubierta por el célebre Mutis, publicada por la primera vez por Lineo, reconocida por su ilustre padre, por Schreber, por Willdenow, por Smith, y por todos los botánicos de mejor nota como un género nuevo, se ha pretendido en la Flora del Perú suprimirlo, y reducirlo a su género stereoxylon. Escallonias..., dicen sus A. A. ad hoc genus referre, oportet, liceat bacca eis tribuatur. Si yo, que hallado en mis herborizaciones 18 o 20 individuos en el género cinchona, hiciese de ellas un género nuevo, si le pusiese un nombre a mi antojo, y concluyese con esta observación; Cinchonas ad hoc genus referre oportet, ¿no se alarmarían los botánicos; no calificarían este hecho como un atentado contra la estabilidad de los nombres en la nomenclatura; no reclamarían sus derechos los fundadores del género Cinchona? Esto es lo que han ejecutado los A. A. de la Flora del Perú contra el género escallonia establecido y descubierto por el venerable Mutis. Por una justicia debida a los inventores debe retenerse en el sistema el género escallonia y que el stereoxylon sea escallonia, y no la escallonia stereoxylon.

Convenimos en que Lineo describió bacca en lugar de cápsula. Este es un error, como lo hemos reconocido en la provincia de Quito, con las plantas vivas a la vista, con Lineo y con la Flora del Perú en la mano. Esta nota exigía una corrección en el carácter genérico de la escallonia, y no una supresión, y mucho menos sustitución de la voz nueva stereoxylon para indicar un género ya conocido.

(5) Mirica cerifera. Esta preciosa planta del Nuevo Continente, que nace en Carolina, Virginia, Pensilvania y en todos los países templados y aun fríos del N. R. de Granada, produce una cera verdosa y quebradiza. Con el beneficio pierde mucho de esta última cualidad y adquiere la blancura de la del Norte. En este estado sustituye muy bien a la que nos viene de fuera y hacemos gran consumo de ella. En Antioquía, dice D. Manuel José de Restrepo, extraen de esta planta como 4.000 arrobas por año; en Buga, en Popayán, etc., se saca un número considerable de quintales. Si el beneficio de esta producción cayese en unas manos hábiles, si se estableciese un método comprobado por la experiencia, no dudo que se haría un ramo considerable de comercio para el reino. Parece que, por un destino funesto a nuestra prosperidad estamos condenados a mirar con indiferencia nuestras producciones las más bellas. En las selvas ardientes de Andaquíes, por 2º de latitud boreal, y al este del Timaná se cría una especie de abeja que forma una cera tan blanca como la de Trinidad. En la Relación del viaje que en 1783 hizo a estos bosques, D. Sebastián López dice: "Es imponderable aquella abundancia de abejas finas que, en los palos y árboles huecos que encuentran, como también en las concavidades de las peñas hacen una cera tan blanca y hermosa que, sin beneficio alguno, se equivoca con la que viene beneficiada tanto de España como la de la isla de la Trinidad, o Cuba". La indiferencia que mostramos con esta preciosa producción la manifestamos también con la canela (Laurus cinamomoides Mut. Flor de Bog.) con el té de Bogotá (Alstonia toeiformis), con la cochinilla, con la nuez moscada (Myristica), que conocemos con el nombre de otoba, y con otros muchos objetos que pudiéramos nombrar. De la otoba acaba de extraer D. Pedro García de Alono, en Girón, una materia resinosa de que ha hecho bujías. La luz es viva y rojiza, arde con bastante rapidez, y exhala humo considerable, dando al aire de la cámara en que arde un ligero olor aromático análogo al de la otoba. El señor Mutis intentó los mismos procedimientos en Mariquita. Es muy laudable el celo de D. Pedro García, y deseamos perfeccione este bello objeto de economía.

(6) Aparece una palma. Ya hemos dicho que en los países altos de la cordillera nacen muchas palmas, y no una sola como cree Humboldt. Esta de que habla el A. es la que usan los pueblos elevados de los Andes en la sagrada ceremonia Dominica palmarum, muy abundante desde 1.500 hasta 3.500 varas sobre el nivel del mar.

(7) Espeletia. Una de las plantas más elevadas y más bellas de los Andes. Sus hermosas flores radiadas, su copa, el hábito, el color de oro de la lana de que está revestida, su resma etc., la ponen entre las más apreciables producciones vegetales. El señor Mutis la describió a poco tiempo de su llegada a este reino, y formó un género nuevo de su Flora. Le impuso el nombre de espeletia en honor del excelentísimo señor don José Ezpeleta, virrey que fue de este Reino.

(8) Achupalla. Esta planta abundante sobre las cimas de los Andes equinocciales, es un recurso ventajoso para los habitantes de estos climas rigurosos. La base de las hojas y el fuste de la raíz contienen un jugo azucarado que fermenta y produce un licor agradable llamado chicha de achupalla. Los 0505 comen con ansia las raíces de esta planta, y con ella engordan también los cerdos en muchas partes de la provincia de Quito. Yo he reconocido dos especies diferentes. El hábito de esta planta es sumamente análogo al del cabuyo azulado (agave americana) de que saca su pulque el mejicano. Tal vez todas las plantas análogas todas las del orden de las bromelias tales como la yucca, burmannia, bromelia (piña), xerophyta tillanasia, etc., producirán un jugo azucarado propio para muchos usos? Es de desear que los curiosos y amigos de la humanidad hagan observaciones sobre todas las bromelias.

(9) Gencianas amarillas y azules. Muchas veces hemos visto estas gencianas sobre Pichincha y demás montañas de la provincia de Quito. En la parte alta de estos volcanes, en los últimos extremos de la vegetación, confundida con la espeletia y con los musgos, nace una bellísima especie de genciana. Sus flores, grandes, purpúreas, esmaltan el verdor eterno de las criptógamas, y dan belleza y alegría a esas regiones solitarias, a esas rocas horrorosas que no excitan otras ideas en el observador que las del caos, de la grandeza de la inmensidad y de las convulsiones que ha sufrido nuestro globo. Desde los límites de la vegetación hasta las 222,0 líneas del barómetro, nace próspera y se perpetúa entre los hielos del ecuador esta genciana. Los habitantes de Quito hacen un uso frecuente de sus raíces, de su tallo y de sus flores para dar fuerza y vigor a los miembros paralíticos, y para entonar el estómago.

Aquellos niños opilados en quienes las lombrices han hecho progresos considerables y que aumentándoseles el vientre se mantienen descarnados y pálidos, con unos movimientos perezosos y lánguidos, y que no pueden dar paso sin apoyo tienen un recurso seguro en esta especie de genciana. Su nombre, en el idioma de los incas, manifiesta esta virtud preciosa. Se llama calpachina yuyu, que en nuestro idioma significa yerba que hace caminar. Los peruanos, siempre exactos y siempre cuidadosos en dar a las cosas nombres tomados de sus propiedades, de sus virtudes de su figura etc., llamaron a las yerbas por sus virtudes y sus usos en la medicina, en las artes y en la sociedad. Cuando se conoce un poco su lengua, esta lengua armoniosa, dulce y flexible, esta lengua que representa en el nuevo continente a la Toscana del antiguo, entonces se conoce el juicio y la elección que tuvieron los peruanos en la imposición de los nombres a todos los objetos que los rodeaban. Un volcán que arroja de su cima columnas de humo espeso mezclado con llamas, se le nombra Cotopaxi (masa de fuego); otro lanza de su seno nubes de arena, conmueve los fundamentos de la provincia, y arruina los templos y los edificios, se la llama el Pichincha (el temible, el amenazador); una cima inmensa cubierta de nieve, y colocada al otro lado de un río, se nombra Chimborazo (nieve al otro lado); una población establecida en una garganta estrecha que corta la cordillera se le impone el nombre de Lacta cunga (garganta estrecha); en fin una planta que fortifica los músculos, que da vigor, que hace andar a un tullido, se llama, como hemos visto, calpachina yuyu. Los nombres de esta lengua contienen las virtudes de las plantas y las cualidades de todos los objetos. Al oír los nombres de las plantas casi se saben sus virtudes. ¿No es esto más sabio, más importante a la humanidad que esos nombres que ha creado la adulación, el reconocimiento o el interés? ¿Qué idea nos pueden dar de una plana las voces dioscorea, plinia, buffonica, boerhavia, sigesvechia? No nos dicen otra cosa mas sino que ha habido un Dioscórides, un Plinio, un Buffon, un Lineo un Boerhave, a cuya memoria se han consagrado estas plantas. Y ¿qué diremos de aquellas dedicaciones a hombres oscuros, ignorantes, que tanto se han prodigado en nuestra edad? La botánica exige un genio reformador, un hombre extraordinario, que con el peso de su saber y de su autoridad destierre de esta ciencia los nombres de tantos botanófilos, y de tantos que aún no han llegado a merecer siquiera este nombre. Pero volvamos a nuestra genciana.

La falta de medios no me ha permitido averiguar si existe en el sistema, y me contento con añadir aquí la descripción que hice en 1803 sobre la planta viva.

Genciana - Colección de Quito, n. 371

Caulis herbaceus, teres, glaber, perpendicularis, 1-2 pedes altus: rami alterni, erecti, axillares: folia lanceolato-lineares, integerrima, 3 nervia, opposita, sessiles, semi-amplexicaules. Flores solitarii, terminales. Corola quinquefida, subcampanulata, coeruleo-purpurea. Stamina 5, filamentis compressis, corolla minoribus, basi villosis; antheroe incumbentes, polline luteo. Germen oblogum: stylus 2 partitus: stigmata simplicia, revoluta.

Habitat in summis Andium AE quatori subjacentium cacuminibus.

(10) El ranúnculo de flores grandes encarnadas. Este ranúnculo singular lo descubrió D. Anastasio Guzmán, que recorrió las montañas de Quito como un amigo de la botánica, y como un celoso observador de la naturaleza. Yo le vi en Cayambe en 1802, le esqueleté y describí. Humboldt en la lámina que acompañó a esta obra le llama ranunculus guzmani, y nosotros conservaremos este trivial en honor de este infatigable botánico. Esta planta, una alstroemeria y una genciana, parece que son las que vegetan en las mayores elevaciones del globo. Como aún no sabemos se haya publicado, insertamos aquí la descripción.

Ranunculus guzmani - Col. de Quito, n. 189

Caulis herbaceus, simplex, aut subramosus, 1-2 pedes altus, teres, pilosus. Folia radicalia, palmata, pilosa: caulina, 3-fida, dentata. Calix 5-phyllus, magnus, coloratus (coccineus) deciduus, foliolis ovatis extus villosis, intus glaberremis. corola: petala 5, obovata, unguiculata, unguiculis foveola intus excavatis et operculo 2 squamoso tectis. Stamina numerosa; filamenta brevia, compressa: antheroe erecto e didymoe. Germina numerosa, in capitulum collecta: stylus O; stigmata extus revoluta. Stamina numeosa, oblonga, compressa, rostrata.

Habitat in summis Andium AEquotori subjacentium cacuminibus saxosis.

(11) Jaraba. Este es el segundo género de la Flora del Perú, esta es su monandra más preciosa, y la gramínea más singular; pero la expedición de Santa Fe le ha visto constantemente tres estambres. Esta monstruosa diferencia viene de que aquí se ha observado viva, y los A. A. de la Flora han formado su lámina y su descripción sobre esqueletos. Tanto más debe asombrar este descuido, cuanto nos han echado en cara muchas veces que acá no se describe sino sobre ejemplares secos, en la comodidad y a la sombra del gabinete.

(12) Del cual rara vez excede. Las quinas han sido el objeto favorito de nuestras expediciones botánicas. Su altura sobre el mar, la presión atmosférica, la temperatura, la extensión que ocupan sobre los Andes, en una palabra, su geografía, nos ha llamado la atención. Tal vez más felices en este particular que Humboldt, hemos señalado el límite a que está reducida cada especie, y nos atrevemos a fijar la latitud hasta donde nace cada una, o por decirlo así a establecer sus trópicos. Sí yo entrase en estos pormenores, si manifestase mis ideas sobre la geografía de las quinas serían precisos muchos números, y se convertiría esta nota en un volumen. Reservando todo este material para nuestra Cinchografía, nos contentamos con decir ahora que el término superior del género cinchona, establecido por muchas observaciones y medidas verificadas desde 1802 hasta 1805 está a 1.679,97 toesas (3.919,83 varas) sobre el mar, es decir 180 toesas más alto que el de Humboldt. El inferior lo hemos establecido con igual cuidado en 183 71 toesas (458,67 varas) más bajo que el de Humboldt. El ancho de la gran zona a que está reducida la vegetación de todas las especies, es de 1.496,26 toesas (que son 3.491,16 varas). Añadimos nuestras determinaciones comparadas con las de Humboldt, para que se juzgue a primera vista de las diferencias que hay entre ellas.

Término superior del género cinchona. Humboldt: 1.500 toesas, 3.S00 varas; Caldas: 1.679.97 toesas, 3.919.83 varas.

Término inferior del género cinchona. Humboldt: 300 toesas, 700 varas Caldas: 183.71 toesas, 428.67 varas.

Ancho de la zona. Humboldt: 1.200 toesas, 2.800 varas; Caldas:

1.496.26 toesas, 3.491.16 varas.

Diferencias

Término superior ............. 179.97 toesas 419.93 varas de más

Término inferior ............. 116.29 toesas 271.34 varas de menos

Ancho de la zona ............. 296.26 toesas 691.30 varas de más.

(13) Nosotros hemos hecho largas residencias en Quito en Cuenca, en Loja, en Popayán y en Santa fe; hemos observado detenidamente el barómetro, como se ve en nuestros MSS. meteorológicos; hemos tomado la altura máxima, la altura mínima por muchos días; hemos tomado el medio para cada uno hemos sumado todas estas alturas medias, y las hemos partido por el número de días. De este modo se han fijado irrevocablemente las alturas medias del barómetro de otras ciudades. De ellas hemos deducido sus alturas sobre el nivel del mar, y son las siguientes:

Loja ........................ 1089.44 toesas....... 2542.02 varas

Cuenca ................ 1294.45 toesas....... 3020.38 varas

Quito ........................ 1451.59 toesas....... 3387.04 varas

Popayán ................ 893.O6 toesas........ 2083.80 varas

Ob. de Santa Fe. ........ 1351.S6 toesas....... 3153.64 varas

(14) Tolima en los Andes del Quindío (2.819 toesas). Esta inmensa monta–a de los Andes, situada casi al occidente de nuestro Observatorio, tiene la figura de un cono truncado, muy semejante a la del Cotopaxi. Es parte de la gran Sierra Nevada del Quindío, abraza 110 del horizonte de este Observatorio. La masa cónica de Tolima la termina por el sur, y la Mesa de Herveo por el norte. Entre estas dos montañas está el páramo del Ruiz, que no es otra cosa que una sierra erizada de puntas diferentes y caprichosas, de las cuales unas tocan el término inferior de la nieve, otras lo pasan y, en fin, otras no llegan a él. Cuando en los días serenos de diciembre y de agosto amanece la bóveda celeste desnuda enteramente de nubes, cuando se descubre todo el horizonte, y se deja ver el sol con todo su esplendor, entonces presenta Tolima toda su majestad. Aquí un cono, allí agujas caprichosas, más allá llanuras dilatada de plata con una ligera tinta rosada, todo proyectado sobre un fondo de azul subido, fija la atención del filósofo y la del pueblo mismo. Los grandes espectáculos que de cuando en cuando presenta la naturaleza sobre los Andes, no pueden verse sin admiración aún por los hombres más ignorantes y estúpidos. Nosotros hemos contemplado mil veces esta soberbia cordillera desde nuestro Observatorio: La hemos registrado menudamente, ayudados del telescopio, y nunca hemos visto la menor señal de humo ni de que este encendida. No obstante, estamos persuadidos que existe en algún punto de esta inmensa montaña algún cráter, y creemos que las desgracias que padeció la villa de Honda en junio de 1805 no tienen otro origen.

En agosto de 1806, acompañado de los doctores D. Manuel José de Restrepo y D. Manuel José Hurtado, emprendimos una medida de esta montaña célebre. Una base bien colocada nos dio la distancia directa, desde la extremidad occidental de la Alameda nueva hasta el centro del Observatorio de 2.910,53 varas (1.247,37 toesas). Tomando esta distancia por base, observamos sobre ella los ángulos a Tolima con un excelente teodolito de Adams de 9,5 pulgadas inglesas de diámetro, muchas veces rectificado en todas sus partes. No nos contentamos con tomar una vez estos ángulos, que debían decidir de la altura de Tolima; más de ocho veces los medimos en diversas partes de la circunferencia del teodolito. Cuando ya creímos que no había engaño en un tercio de minuto, tomamos un medio entre todos, que casi eran iguales. Entonces comenzamos a trabajar sobre el ángulo de altura, el más importante de todos. Se tomó con el teodolito, se tomó con un cuarto de círculo de J. Bird, y también con otro teodolito; se examinaron los errores de estos instrumentos por los métodos ordinarios, y se estableció el ángulo de altura aparente de Oº 32' 33" 5 Con estos datos se emprendió el cálculo por los calculadores diferentes, y se revisó muchas veces. Don Benedicto Domínguez, que hace todos los días progresos en el cálculo y en el estudio de la astronomía ha sido mi colaborador y este joven inteligente ha dado mucha parte de los resultados que vamos a presentar.

Se ha tenido mucha atención a la curvatura de la tierra a las refracciones terrestres, y a cuanto podía contribuir a la perfección de nuestra medida. El ángulo al centro se ha deducido, no de la división de la distancia hallada, que es una tangente, sino de la división de la cuerda comprendida entre la vertical del Observatorio y la de Tolima. En fin, se han hecho nuevas observaciones barométricas en el discurso de 1807 y 1808 para deducir nuevamente la altura del pavimento de este Observatorio, que es el centro de todas nuestras determinaciones.

Por la resolución del primer triángulo se halló el valor de la distancia de Tolima al Observatorio, contada en la tangente, de 181.643,4 varas de Burgos (77.847,2 toesas) y reducido a la cuerda de 181.611 varas (77.733 toesas). De aquí se ha deducido el valor de la mitad del ángulo al centro de 0º 40' 23",2 .La refracción la hemos supuesto, con Boscovich, Lambert, Mechain y Lalande, igual a 1/4 del arco comprendido entre el lugar de la observación y la cima de la montaña. Con estos datos hemos hallado el valor del ángulo de altura, y el de los otros dos que constituyen el triángulo vertical formado sobre la tangente. Para que se juzgue de la precisión de nuestros cálculos vamos a presentar los datos y los resultados:

Angulo de altura aparente                               00º 32' 33,5

Mitad del ángulo al centro                               00º 40' 32.2

Suma                                                                 01º13’ 05,7

Refracción                                                                 5' 47,4

Angulo verdadero de altura                                   1º 7' 18,3

El ángulo formado por la vertical de

Tolima con la cuerda será                                90º 40' 32,2

Y el ángulo formado en el vértice de

Tolima, por el rayo visual y por la

Vía vertical será                                                  88º 12' 09,5

Con igual cuidado hemos observado y corregido el ángulo de altura del término inferior de la nieve permanente, el ángulo aparente bajo del cual se ve el diámetro horizontal de esta montaña a la altura de la nieve, y el de la gran Mesa de Herveo, y hemos hallado los resultados siguientes:

                                                                         Varas Toesas

Distancia horizontal de Tolima al centro

del Observatorio                                            181.611,0 77.833,0

Cima de Tolima sobre la azotea del

Observatorio .                                                3.557,1   1.524,5

Azotea del Observatorio sobre el mar                3.169,2   1.358,2

Tolima sobre el mar                                        6.726,3    2.882,7

Término inferior de la nieve, sobre la

azotea del Observatorio                                        2.583,4    1.107,2

Término de la nieve permanente a la lati-

tud de Tolima                                                5.752,6     1.465,4

Diámetro horizontal de Tolima a la altu-

ra de la nieve permanente                                   4.041       1.732

Circunferencia de la parte inferior de la

nieve                                                                 12.367       5.443

Altura de la parte nevada                                     973,2       417,1

Superficie nevada de Tolima                           5.161.706,0     2.212.160.0

Mesa de Herveo sobre el mar                                 2.871,0       6.699

Por una observación astronómica hemos deducido el valor del ángulo que forma la línea que va del Observatorio a Tolima con el meridiano de 87º 16' 15". Con esto, y con la distancia, hemos deducido su posición geográfica, tan interesante en la geografía del Reino.

Latitud de Tolima                                             4º46' 43"

Longitud de Tolima al Occidente del

Observatorio                                                    1º 22' 00’'

Longitud de Tolima al Occidente del

Observatorio de la isla de León                    69º 23' 30"

A pesar del esmero que hemos puesto en estos trabajos, aún deseamos más exactitud. Con este objeto hemos comenzado nuevas medidas,

hemos formado mayores bases, y esperamos tener en el discurso de este año la altura y posición de todas las montañas que forman el horizonte de este Observatorio. Entonces le daremos un grado de precisión más grande a los resultados que ahora presentamos.

(15) Wintera granatensis. Humboldt toma el sinónimo de Murray por el nombre que lleva esta planta en el sistema y en Jussieu. En estos A. A. se conoce con el nombre de Drimys granatensis. La descubrió el célebre Mutis, y el hijo de Lineo la publicó en el suplemento. En el N. R. de Granada se conoce con el nombre vulgar de ají; y en Popayán y otras partes de la provincia de Quito, con el de canela de páramo. La corteza es sumamente picante y acerba.

(16) Sólo experimenta en su país una diferencia de expresión de 1 o 2 y 1/2 líneas. A proporción que se sube en los Andes las variaciones son menores, y las plantas Alpinas de esta inmensa cordillera no experimentan sino 1/2, o cuando mucho 1 línea. En Quito en 242,7 líneas del barómetro (3387,04 varas sobre el mar), en Cuenca (3020v.), en Santa Fe (3153); las mayores variaciones apenas llegan a 1 línea. Estas se aumentan en Popayán (2083 v.), y en Loja (2542 v.). Al nivel del Océano Pacífico, en la Tola, en Guayaquil etc., son las mayores, y llegan a 3 líneas. Nosotros hemos hecho largos trabajos sobre las variaciones del barómetro a diferentes alturas sobre los Andes, y creemos haber percibido que están sujetas a dos leyes: la. Disminuyen en razón directa de la altura; 2a. Se aumentan en razón de la latitud. Bouguer, Juan y La Condamine entrevieron la primera, y nos parece que la seguridad nos pertenece enteramente. En nuestros viajes hemos advertido que, en lugares igualmente altos sobre el mar, hay más fuertes variaciones en la mayor latitud. Fuera de desear que en La Habana, situada bajo del trópico, que en Caracas por los 11º, en Cartagena por los 10º boreal, en Guayaquil por los 2º, y en Lima por los 12º austral se hiciesen observaciones barométricas con instrumentos bien montados y con constancia. Esto decidiría de la ley que comenzamos a percibir y daríamos un paso sobre las mareas atmosféricas que ha observado Mutis el primero dentro de los trópicos. Las medidas de las montañas verificadas por una sola observación del barómetro adquirirían un grado de precisión de que no gozan, a pesar de los trabajos de Deluc Saussure, Schukburg, etc.

Después de esto bien se ve que nuestras plantas no pueden prosperar en las zonas templadas sino con grandes trabajos. Las que nacen en alguna elevación, las que sólo experimentan media línea de variación en el barómetro, ¿cómo pueden acostumbrarse a unas variaciones repentinas de 10 de 12, y aun de 24 líneas? Es tan quimérico el proyecto de connaturalizar las quinas en la Península como el de hacer vivir en el Senegal con salud y robustez a una familia de Lapones.

(17) Nos obliga a reducirla bajo de los trópicos a 337,2 lín. Recordamos lo que hemos dicho antes.

(18) Mientras que en Europa, en el subterráneo del Observatorio de París está en cero. Así está en la traducción; pero nosotros sabemos que en este subterráneo se sostiene el termómetro de Réaumur a 10º, y en la nueva división en 10º entre el hielo y el agua hirviendo, a 13º Es bien notable que la caverna Guáchara tenga una temperatura de 14º 8 R cuando las más célebres de Europa tienen una temperatura mucho menor. He aquí las que yo he podido recoger:

Monte Testáceo                          Nollet 9,5 Réaum

                                            Saussure 8,0

                                             el mismo 5,6

Ischia, en el Vesubio             Saussure 6,0

S. Martín                              el mismo 6,0

Cesi                                      el mismo 5,7

Chiavena                              el mismo 6,0

Caprino                              el mismo 2,0

                                             el mismo 4,5

Hergisweil                              el mismo 3,3

(19) Entre las 950 y 1.050 toesas (2.216 y 2.450 v.) de altura se halla la región (Popayán, Caloto) en que las explosiones eléctricas son más fuertes y ruidosas. El Chocó, Barbacoas, las costas de Tumaco, Santiago, Esmeraldas, Guayaquil, etc., están mucho más bajos, como también el valle de Buga, el de Neiva, etc., que Popayán y Caloto; y no obstante aquí está, a juicio de todos los que han visitado estos lugares bajos o la base de la cordillera el foco de las explosiones eléctricas más ruidosas y más frecuentes. ¿Qué comparación puede haber entre las tronadas de las costas del océano Pacífico y las de Popayán? Yo he sufrido muchas en estos lugares, y las he comparado cuidadosamente. En Popayán truena con frecuencia en los meses de febrero, marzo y octubre, 2 horas después de la culminación del sol. La nube tempestuosa lleva siempre un curso acelerado al oeste se deshace en copiosos torrentes de agua acompañada algunas veces de granizo, y desaparece en un cuarto, en media, y cuando más, en una hora; el cielo se serena el sol se deja ver, y lucen las estrellas con todo su esplendor en la noche que se sigue. Por el contrario sobre las costas las tardes son serenas, el sol se ve ocultarse en el horizonte las más veces. Así que ha desaparecido el astro del día, las nubes cubren todo el horizonte ráfagas de viento, torrentes de lluvia relámpagos acompañados del trueno pueblan el aire. Cuatro, ocho y aun veinte horas se oye resonar el trueno sobre las olas y sobre estas selvas solitarias. En Popayán el relámpago es instantáneo; en las costas parece durar un espacio sensible de tiempo, que hemos estimado como medio o dos tercios de segundo. La explosión eléctrica, que aparece como un zig zag, y que desaparece en el mismo instante sobre la cordillera, en las costas se sostiene por un espacio de tiempo considerable. El fluido eléctrico es allí una chispa, aquí un torrente. Nosotros creemos, fundados en muchos años de observaciones, que la región en que las explosiones eléctricas son más ruidosas, más abundantes y más frecuentes, está desde el nivel del océano hasta las 1.600 varas de altura. Desde este término hacia arriba las tronadas son por la tarde, y desde el mismo hacia abajo por la noche.

El barón de Humboldt visitó a Popayán en una de las épocas más tormentosas; estuvo en esta ciudad veinte días y desapareció con unas ideas de su atmósfera bien diferentes de las que tiene el que ha pasado sus días bajo de este cielo unas veces tempestuoso y las más sereno, bello, y muy favorable a la astronomía.

(20) De 1.000 a 1.500 toesas (2.333 a 3.500v.) ya no hay azúcar ni

café. Yo he visto prosperar y recoger grandes cantidades de café a las

1.168 toesas (2.725.5 v.) sobre el mar. También he visto el azúcar a

1.032 toesas (2.408 v.). En nuestra Phytographia este es el termino superior de la caña de azúcar (saccharum officinarum).

(21) Ulluco. Esta bella planta, que se cultiva en toda la parte alta de la provincia de Quito, produce una raíz globosa, mucilaginosa y cubierta de una película rojiza. Los indios, y en general todos esos habitantes recogen grandes cantidades, que emplean en su alimento. Es de admirar que esta raíz, así como la de la maxua (que es una especie de tropeolum), y la oca (oxalis tuberosa) no se hayan trasplantado al Nuevo Reino de Granada.

Esto aumentaría sus placeres y sus recursos en los tiempos calamitosos, en aquellos en que la abundancia de lluvias o una grande sequedad destruyen nuestras cosechas. Es de desear que un patriota las haga venir y las propague en los lugares análogos del Reino. Lo mismo decimos de la pera y de tantas variedades de duraznos de que goza esa provincia, y que no se conocen entre nosotros. El ulluco, y más generalmente melloco, es un género nuevo, y no tenemos noticia le haya descrito ninguno. Creemos hacer un servicio insertando aquí la descripción de esta planta. Le conservamos su nombre original llamándolo ullucus y, por sus raíces, tuberosus.

Ullucus tuberosus - Colección de Quito, n. 147

Calix diphyllus, laciniis oppositis, subrotundis, concavis pellucidis, coloratis, deciduis.

Corolla monopetala, rotata; tubus brevksimus aut nullus: limbus 5-fidus, cauce longior, lacin jis cordatis, apice attenuatis, subpellucidis.

Stamina: filamenta 5, brevissima, erecta: antherae erectae, 2 loculares, polline luteo.

Pistilum: germen subglobosum, minimum: stilus filiformIs, longitudIne staminum; stigma sim plex.

Pericarpium. Capsula unilocularis...

Semen unicum, oblongum.

Radix tuberoso, globosa: caulis herbaceus angulosus, undulafus, glaberrimus: ramI-axillares, erecti: folia alterna, cordata, integerrima, crassa, glaberrima, petiolis extus teretibus, intus canaliculatis, folis duplo longioribus. Flores racemosi, racemis sim plicibus, nutantibus, axillaribus: Bractae, squamulae brevissimae, pedicellis stipantes.

Habitat in Provinciae Quitensis hortis.

(22) En los altos Andes de Quito no hemos visto al lado de la oveja la cabra. Creemos que Humboldt se equivoca en esta parte. Las grandes manadas de este animal no están en los países en donde cesa toda agricultura, sino en los países templados y valles ardientes. Aunque la cabra haya seguido al hombre a la Groenlandia, y a todos los climas rigurosos del Norte, aunque sufra muy bien los mayores fríos de las zonas glaciales, en nuestra cordillera no vemos los numerosos rebaños de cabras que observamos en los climas templados. Confesamos que puede vivir, propagarse y crecer en la vecindad de nuestras nieves eternas, como vive y prospera entre los Alpes; pero en el Reino no existen esas manadas numerosas que cree Humboldt al lado de las grandes que tenemos de ovejas y de vacas.

(23) El trigo se da en abundancia a los 10º 14' de lat. bor, en los valles de la Victoria, al lado de la azúcar y del café. El trigo nos ha llamado toda nuestra atención en lo que hemos recorrido del virreinato. En 1803 habíamos ya recogido bastantes materiales para formar una Memoria sobre la geografía de este grano precioso. En aquella época la remití a la aprobación del venerable Mutis. Yo la merecí, y me animó a llevar esta materia mucho más adelante de lo que me había propuesto. No podemos entrar ahora en pormenores sobre este objeto interesante a la agricultura y al comercio: él hace la materia de una Memoria que verá la luz pública cuanto antes. No extrañamos que en los valles de la Victoria prospere el trigo a 245 toesas (571 varas) sobre el mar: esto está acorde con nuestros principios y con nuestras observaciones.

(24) Anacardium caracolí. Especie nueva de la Flora de Bogotá.

El señor Mutis la descubrió, y le dejó el trivial caracolí, que es el nombre bajo el cual se conoce en el Reino. Tenemos bien determinados los límites de este árbol enorme y benéfico de los cimas ardientes del Reino.

Hemos terminado nuestras advertencias sobre esta preciosa producción del ilustre viajero Federico Alejandro barón de Humboldt. Cuando concebimos el designio de publicarla no tuvimos otro objeto que ilustrar a nuestros compatriotas en este ramo interesante de la botánica, y presentar a los jóvenes este modelo único en sus indagaciones. Estos puros deseos de nuestro patriotismo, este celo desinteresado en materia tan inocente, y tan distante de la moral y de la religión, parece que ha dado motivo a años para censurar la pureza de nuestras intenciones. Yo apelo al juicio de los hombres piadosos y al mismo tiempo ilustrados en las ciencias que hoy hacen nuestra principal ocupación, para que decidan si esta producción, si lo que le hemos notado puede ofender la piedad muy delicada, con tal que no se halle unida a la ignorancia. Nuestra mayor gloria la fundamos en haber nacido en el seno de la iglesia romana, y en ser hijos fieles de Madre tan sabia; y nuestras primeras obligaciones en ser fieles a las legítimas potestades. Que antes de censuramos se estudie, y se tomen, no las palabras, sino su espíritu y su fuerza. Si elogiamos a Humboldt, elogiamos sus talentos y sus producciones, como el mundo sabio elogia a Newton, a Ptolomeo, a Platón, Arquímedes, Apolonio... El hombre puede mirarse bajo muchos aspectos. Este es grande por su piedad, aquél por su patriotismo, este otro por sus talentos y por su saber. El filósofo aprecia en todos las buenas cualidades, y éstas son la materia de sus elogios. Es preciso ser un estúpido para no admirar y para no tributar los elogios merecidos a la profundidad de Newton, a la elocuencia encantadora de Buffon, y a todos los hombres grandes que han honrado al género humano con sus producciones inmortales. Si tienen defectos estos genios extraordinarios, si alguna vez el error se ha mezclado con la verdad, debemos acordarnos que en nuestra miserable naturaleza, el hombre es un compuesto de grande y de pequeño, de error y de sabiduría, de virtudes y de vicios y que, como dice Bailly, el sol mismo tiene manchas

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