Ideas para una geografía de las plantas más un cuadro de los países tropicales A. Von Humboldt Y A. Bonpland © Derechos Reservados de Autor La silla de Caracas (la silla de Avila), y el altiplano de la provincia de Nueva Andalucía, por ejemplo los alrededores del convento de los Capuchinos de Caripa, la cordillera de arenisca de Tumiriquiri y la cuchilla de Guanaguana, tienen todos una altura entre 1300 metros y 2500 metros (700 hasta 1300 toesas) sobre el nivel del mar. Disfrutan estas tierras el agradable clima medio, en el cual uno nunca está expuesto al frío ni al calor y en el que se desarrolla mejor la Cinchona. En el reino de la Nueva España se encuentran de igual manera vertientes cordilleranas, cuya altura sobre el nivel del mar y otras condiciones físicas, corresponden exactamente a aquellas de la provincia de Loja y parecidos a los demás países ricos en Quina. Pero sin embargo no se han encontrado hasta la fecha especies Cinchona, ni en la provincia de Nueva Andalucía (Cumaná), ni tampoco en México. Quizás la causa de este raro fenómeno está en la escasa altura de las lomas, que lindan con las altas cordilleras de Guamoco y Santa Marta. Aquí la cadena de los Andes termina abruptamente; es más, desaparece casi del todo entre el poco conocido todavía Golfo de Cupica y el delta del río Atrato. El Istmo de Panamá tiene una altura inferior a la mínima hasta donde crece la Cinchona; quizá encontró esta tan benéfica planta el clima excesivamente cálido para ella, en los países vecinos; ¿un obstáculo insalvable para su expansión hacia el norte? Tal vez estarían adornadas con bosque de quina las cordilleras de Caracas y Paria y también las de México, si el dorso de los Andes continuara con la misma altura desde las montañas glaciares de Santa Marta hacia el oriente y desde el Nevado del Tolima y Herveo hacia el norte; las razones las dan las ciencias naturales ¿Pero es ésta misma factum indiscutible? Hay que descartar toda esperanza de que en el futuro se pueda encontrar en la espesura de la selva de Xalappa, al oriente de la dudad de México, la Quina. En los alrededores de Xalappa donde a cada paso el clima suave, la humedad del aire, el suelo rocoso, los helechos arbóreos, las siempre florecientes y altas melastomatáceas, y muchas otras plantas, sociables, que crecen igualmente en la Nueva Granada y en el Perú, conjuntamente con la Cinchona y que parecen anunciar al Botánico este descubrimiento? A la costa oriente de la América del Sur, la naturaleza le dio la Coutarea; al reino de la Nueva España, la Portlandia antifebril, la cual va a determinar Sesse; y a los Estados Libres de Norteamérica, el Pinknea (1) del género Michaux (Mussaenda bracteolata de Bartram), los cuales son análogos en muchas partes de la flor a aquella de la Cinchona. En la región de la corteza de fiebre de clima suave en la América del Sur, crecen algunas liliáceas como por ejemplo: Cypura y Sisyrinchium, árboles melastomas con grandes y maravillosas flores moradas, la Bocconia en forma de arbusto; Alstromerias multicolores y passifloras arbóreas de tronco alto y grueso como nuestros robles de la Alemania septentrional Aquí se levanta el brillante Macrocnemum, el maravillosamente floreciente Wotschi (2) (Cucullaria), la Lysianthus amarilla y el árbol de los indios de la montaña, la Uva camarona (la Thibaudia de Pavón); un género que está cercano al Vaccinium y Ceratostema Debajo de la sombra de los balsámicos árboles de Styraz, cubren aquí los musgos siempre verdes Kaehlreutera, Weissia, Dicranum y Tetraphys el suelo húmedo por la frecuente niebla Los cauces de agua sobre las inclinadas pendientes de esta zona montañosa, esconden aquí nuevas especies aún no descritas. Arum Dorstenias, Gunnera, Oxalis. A la altura de 1700 metros (872 toesas) se encuentra Porlieria hygrométrica, el arbusto anunciador del tiempo que fue primeramente determinado por Ruiz y Pavón; luego Citrosma de hojas y flores de olor aromático; Hypericum báccatum y cayanense y numerosas especies de Eroteum y symplocos. Más arriba de los 2200 metros (1128 toesas) no he encontrado ninguna mimosa cuya hoja se encoja cuando se toca. Parece que el frío de la montaña fija a aquel género vegetal este límite de altura para su sensibilidad. A partir de los 2600 metros de altura (1332 toesas) y especialmente desde los 3000 metros en adelante (1539 toesas) las Acaena dichondra, Nierembergia, Hydrocotile, Nerteria y Alchemilla forman una densa pradera. En estas regiones al mismo tiempo también la de la Weinmannia, de los robles y de la Spermacocce, la Barnadesia y el Berberis andino, forman matorrales aquí, de cercas vivas alrededor de los cultivos de la papa y de la quinoa. Las escarlatinas mutisias trepan aquí sobre los troncos de la Vallea stipularis. En las regiones ecuatoriales los robles no se encuentran por debajo de los 1700 metros (872 toesas) de altura; pero sobre los 17 y 22 grados de latitud norte en el reino de la Nueva España, he visto los robles bajando hasta los 800 metros (410 toesas) de altura. Son los robles los que suministran a los habitantes de los trópicos una pálida imagen del despertar de la naturaleza, cuando se acerca el retorno anual de la primavera; ya que ellos pierden debido a la sequía, todo el follaje a un mismo tiempo y el fresco verde de los nuevos brotes contrasta agradablemente al principio de la época de lluvias, con las flores multicoloras del Epidendrum, cuyas raíces abrazan estrechamente las oscuras y rizadas ramas de los robles. Un árbol de estructura rara es el Cheiranthostemon, de la familia de las malvas sobre el cual el señor Cervantes publicó en México una monografía especial y que se encuentra igualmente a la misma altura de los robles; hasta la fecha no se ha descubierto aún este árbol en los países cercanos a la línea ecuatorial. Durante mucho tiempo se tenía la creencia de que en el mundo conocido existía un solo individuo de esta planta, un muy viejo árbol de las Manitas Macpalxochiquahuitl, que crece cerca de la ciudad Toluca (3) a 2617 metros (1345 toesas) sobre el nivel del mar en una roca porfírica. Sin duda, en compañía con el Boabab en Senegambia, el árbol de dragón de Teneriffa, y las mimosas gigantes en los valles de Aragua (4), el Cheiranthostemon de Toluca, es uno de los más viejos habitantes de nuestra tierra; lo mismo que aquéllos se rejuvenece todavía anualmente en flor y fruto, recientemente se descubrieron en el reino de Guatemala varios individuos de este género; y como el árbol de Toluca se encuentra prácticamente en los muros defensivos de la ciudad antigua, es de suponer que fue sembrado; ya que los jardines de Iztapalapan cuyos restos todavía había visto Hernández, atestiguan que los Aztecas (que tienen la fama de bárbaros) tuvieron sentido para el cultivo de plantas raras. Bajo la línea equinoccial es raro encontrar a una altura superior a 2700 metros (1383 toesas) sobre el nivel del mar árboles altos es decir aquellos cuyos troncos alcanzan 15 a 20 metros (45 a 60 pies). Ya a la altura de la ciudad de Quito, los árboles empiezan a enfermarse y su crecimiento ya no es comparable con aquel que se logró en los valles más templados de la tierra de clima medio entre los 1200 y los 1800 metros de altura (615 y 923 toesas) sobre el nivel del mar; por lo mismo más frecuentes son aquí las plantas en forma de arbustos. Menciono aquí de esta región, la Barnadesia, la Duranta Ellsii y Duranta mutisii; ya que estas tres plantas y el Barberis caracterizan la vegetación de los rudos altiplanos de las cordilleras de Pasto y Quito, como también la Polymnia (árbol loco) de tronco hueco y el árbol Datura de color agradable y embriagador que caracteriza especialmente la vegetación de Santa Fe de Bogotá. En la región de la Barnadesia crecen la Castilleja integrifolia, Castilleja fissifolia, Columella, el maravilloso Embothryum emarginatum y una Clusia, cuya flor solo tiene cuatro estambres. El suelo está aquí adornado con gran número de Calceolarias, cuyas hojas de un subido color amarillo contrastan agradablemente con el verde fresco de las praderas con musgos. Desde Chile hacia el norte la naturaleza adjudicó a estas Calceolarias un espacio que se extiende, pero no más allá de 1º40' de latitud norte. Los señores Ruiz Pavón y Haenke, que penetraron más que yo en la zona meridional, pueden determinar alguna vez hasta donde avanzó este género de plantas en la dirección del Polo Sur. Todavía más alta sobre el lomo de la cadena de los Andes, entre 2800 y 3300 metros (1437 y 1693 toesas) sobre el nivel del mar, está ubicada la Región de la Wintera granadensis y de la Escallonia. Estas regiones inhospitalarias (las cuales llamaron los españoles, los páramos, porque allá permanentemente reina el frío-húmedo) están cubiertas por arbustos espesos. El bajo tronco de estos arbustos se extiende en numerosas ramas nudosas y medio carbonizadas por el oxígeno de la atmósfera y llevan una pequeña copa con hojas pequeñas pero siempre verdes brillantes y semejantes al cuero. Algunos troncos de la corteza contra la fiebre de color anaranjado (Cinchona lanceifolia); algunas Rhexia y otras Melastomatáceas con flores moradas oscuras, casi púrpuras, se pierden en estas soledades. Alstonia, cuyas hojas producen un te (5) de sabor dulce pero muy saludable; la Escallonia tubar y algunas especies Andrómeda dan sombra aquí a una especie de menor altura como Lobeliáceas, Basaltáceas y siempre floreciente Swertia quadricornis. Casi todas las plantas arbóreas también aquellas con un tronco corto, no suben más allá de los 3500 metros (1796 toesas) de altura. Solamente sobre el volcán Pichincha, en un valle estrecho que baja del lomo de los ladrillos encontramos todavía a una altura de 4100 metros (2103 toesas) sobre el nivel del mar, un grupo raro de Syngenesas arbóreas, cuyo tronco alcanza hasta cerca de 8 metros (más de 22 pies). Las cercanas paredes de un basalto porfírico suavizan el frío de esta región. Con la región de la Escallonia limita hacia arriba aquella de las hierbas alpinas, que se extiende desde los 3300 hasta 4100 metros sobre el nivel del mar (1693 hasta 2103 toesas). Aquí crecen asociadas las genciana y Stachelina y la típica Espeletia frailexon, la cual en la altiplanicie de Bogotá (6) baja hasta 2678 metros (1375 toesas), y cuyas hojas semejantes a espesa lana son usadas por los indios, cuando les sorprende la noche en estas heladas alturas, como nido para dormir y resistir el frío. En esta altura y a veces cubierta durante días por la caída de la nieve cubren el suelo rocoso Lobelia nana, Sida pichinchensis, Ranunculus gusmani, Ribes frigidum, Gentiana quitensis y otras hierbas alpinas las cuales vamos a determinar en los próximos cuadernos de nuestras Plantae aequinoctiales. Entre los vegetales de tipo de arbustos son los Molinia aquellos que hemos visto a mayor altura sobre el volcán de Puracé cerca de Popayán y sobre el Antisana. Las hierbas alpinas son desplazadas en las alturas entre los 4100 metros y 4600 metros (2103 y 2358 toesas) por las gramíneas (7). Las especies Jarava, Stipa y otras muchas nuevas de Panicum, Avena, Agrostis y Dactylis cubren asociadas el suelo y esta pradera; desde lejos, brilla como un encendido tapete amarillo, que se denomina en todo el país con el nombre de Pajonal. La nieve descansa frecuentemente durante semanas en estas alturas y entonces las llamas, impulsadas por el hambre, bajan a la región de las hierbas alpinas. Sobre la línea equinoccial y a una altura de 4600 metros (2358 toesas) sobre el nivel del mar, no se encuentra ya ninguna planta de fanerógamas. Desde este límite hasta la nieve perpetua, sólo vegetan esporádicamente plantas criptógamas en la superficie meteorizada de las rocas desnudas. Algunas de ellas al parecer, se esconden hasta por debajo del hielo perpetuo, ya que cerca de la cumbre del Chimborazo, a una altura de 5554 metros (2850 toesas) sobre el nivel del mar encontré vegetando todavía sobre el borde filudo de una roca saliente, dos líquenes, Umbilicaria pustulata y Verrucaria geographica. Así pues la vida está extendida a través de todos los espacios de la Creación. Pero estas plantas solitarias eran también los últimos seres orgánicos fijados sobre el suelo que habíamos encontrado en estas alturas glaciales. Hasta aquí se ha explicado la distribución de las plantas, que nos ofrece el cuadro de la naturaleza de los países tropicales. Pero antes de ocuparnos de los fenómenos del círculo atmosférico, o de la creación animal, trataremos de lograr una visión comparativa de la vegetación de nuestra parte nórdica del mundo. Aquí cuando hubiera deseado presentar la vegetación en un bosquejo semejante al que yo me atreví a hacer con la vegetación de la región tropical. La aplicación y diligencia incansable de los botánicos cuanto material no ha recogido ya. Y cuanto más no está preparado ya en los escritos clásicos de un Jacquin, Schreber, Pallas, Wulfen, Willdenow, Ehrhart, Weber, Link, Host y muchos otros. Los afamados naturalistas que han excursionado por los Alpes Suizos, las montañas de Tyrol, de Salzburgo y la Steyermark hubieran podido proyectar exactos mapas de vegetación, sí hubieran combinado su observación botánica con mediciones de altura, mucho mejor desde luego de los que se pudieron hacer de la cadena de los Andes menos fácilmente penetrable y menos visitada también. Pero tal vez no hay nadie mejor capacitado para trabajar exitosamente la geografía de las plantas alpinas de Europa como el señor Ramond, quien durante tantos años ha escalado los picos más altos de los Pirineos y quien combina la capacidad de unir los conocimientos geognósticos, botánicos y matemáticos con las observaciones filosóficas sobre la naturaleza. _______ (1) Pinknea pubescens; en la excelente obra de 5. Persoons "Synopsis plantarum, I,p. 197. (2) El Vochy de Aublet es el género Cucullaria en el sistema de las plantas de Willdenow y de la Carola en la Flora Bogotensis. El señor Mutis diferencia tres especies de este género. Me permito copiar las siguientes características de un manuscrito: 1 - Carola augusta Fol. ovatis acuminatis (la especie de Aublet); 2- Carola gumífera. Fol. obovatis verticillato-ternis. 3- Carola grandiflora. Fol. verticillatis oblongis. (3) El Tolocan viejo, la capital de la provincia de los Matlanaisos, al occidente de México. (4) El llamado samán de Gueire al occidente de la ciudad de Caracas. (5) El Te de Bogotá. (6) He encontrado el Frailexon en los alrededores de la capilla de Nuestra señora de Egypto. Se trata de una rara excepción: ya que su límite inferior es, en cercanía de la línea ecuatorial, de 3900 metros (2000 toesas) sobre el nivel del mar. (7) La Condamine, Voyage á l'Equateur, pág. 48. Regreso al índice Siguiente |