Hombres de Páramo y Montaña
Los yanaconas del Macizo Colombiano
Carlos Vladimir Zambrano
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TIERRA Y AGRICULTURA

 

Dentro del resguardo la actividad pecuaria es un elemento importante en la economía familiar. Sin embargo, los pancitareños se identifican principalmente con la agricultura. En los últimos años se han transformado muchas de las prácticas agrícolas debido a diversas causas: disminución de la semilla nativa, apropiación de cultivares y la introducción de insumos agroquímicos, especialmente para el mantenimiento de productos destinados al mercado. No obstante, y bajo condiciones limitadas de minifundio, se mantiene la diversidad de cultivos en cada parcela, tanto horizontal como verticalmente, de acuerdo al modelo de microverticalidad propuesto por Oberem. (1) Es decir, accediendo a productos de diferentes zonas ecológicas alcanzables en un mismo día.  

En cada finca de lo llamado caliente se cultiva principalmente café, plátano, yuca, caña de azúcar, frutales y maíz, con períodos de maduración de seis meses. El café es el producto más común para el mercado; los demás son para el autoabastecimiento. En la sabana cada parcela contiene pequeños lotes con productos como papa, trigo, cebolla y la asociación maíz-fríjol-calabaza ; frutales con tomate de árbol, durazno, mora, higuillo, distribuidos en medio de los cultivos o alrededor del patio de la vivienda.

Cada parcela se encuentra delimitada por medio de arbustos de lechero verde, cerca viva que protege los cultivos de la acción de los vientos. Las parcelas también se manejan por medio de la rotación de cultivos, entre los cuales están papa, trigo, maíz, fríjol, calabaza.

La papa, por ser un producto de mercado, se fertiliza con agroquímicos, y los productos de autoconsumo se abonan con los desechos de la cocina (ceniza, estiércol de cuy y residuos de otros cultivos) y el abono verde formado por la descomposición del barbecho y las plantas de trigo y maíz, que después de la cosecha se pican y se esparcen sobre el suelo.

El maíz es el principal cultivo de autoabastecimiento y autoconsumo. Se siembran variantes en lo caliente, la sabana y cerca a la montaña. En clima frío esta planta se cultiva asociada con el fríjol y la calabaza; al parecer se debe a los altos requerimientos de nitrógeno por parte del maíz y al sostén y protección que éste presta a la leguminosa.  

 

Ciclo agrícola  

El ciclo agrícola del maíz contiene las siguientes fases: a) La preparación del terreno, que se hace al finalizar el verano en el mes de agosto; práctica conocida como paleo de la tierra y que consiste en remover la tierra con la pa l a, ayudando a la descomposición de la materia orgánica de la superficie y a sacar el suelo fresco de abajo.. b) La siembra, que se hace al inicio de la lluvia entre los meses de septiembre y octubre. c) Las deshierbas , que se realizan entre noviembre-diciembre y entre marzo-abril. d) La cosecha, desde abril hasta junio.

De la cosecha se escoge la semilla para la nueva siembra, las pachas (varias mazorcas unidas en el extremo distal) y los redrojos (mazorcas redondas) para ser colocados en las paredes de las viviendas como augurio de buena cosecha en los próximos años.

En lo que respecta al manejo vertical de Los Andes, la transmisión de la tierra y la compra de terrenos permite a los pobladores tener parcelas en la montaña, la sabana y lo caliente, por lo que pueden acceder a un producto característico y a variantes de él, en caso de que existan, durante diferentes períodos de maduración debido a la presencia de distintos pisos térmicos.

 

 

Lugares de cultivo  

Empleando las categorías de los pancitareños en el uso de las áreas andinas, tenemos, en primer lugar, los páramos, tierras con alturas por encima de los 3.000 metros. Son hábitats donde los médicos tradicionales, macucos, buscan plantas medicinales y en distintas épocas las utilizan para la ganadería.

En segundo lugar se encuentran las tierras de la montaña, que es la zona de transición entre el páramo y el piso térmico frío. De vegetación arbórea, es utilizada como fuente de madera, leña y plantas medicinales. A su alrededor se preparan lotes de potrero para pastos y lotes de cultivo para papa y uyuco. Anteriormente preparaban unach, fermentación de papa delgada en pozos húmedos tapados con madera, para ser consumida con leche y panela. En algunas parcelas de la montaña sus dueños han construido pequeñas casas, que a veces sólo constan de paredes de madera, techo de paja y un fogón de tres piedras sobre el suelo. Se hacen con la finalidad de servir de protección contra las inclemencias del tiempo o, en caso de ser necesario, para alojarse durante la noche.

Descendiendo encontramos, en tercer lugar, el área de la sabana que, entre los 2.200 y los 2.800 metros sobre el nivel del mar, es de clima frío húmedo. En las parcelas de esta zona es donde más permanece la familia; aquí la vivienda es más amplia, con un patio cercano rodeado de plantas de jardín y medicinales, el resto del terreno se distribuye para pastos y cultivos de clima frío como los mencionados anteriormente.

Más abajo aparece lo caliente, como cuarta área de uso, en la transición entre los pisos térmicos frío y templado, con una altura de 1.800 a 2.200 metros sobre el nivel del mar, y corresponde a las fincas que se tienen por fuera del resguardo. En esta área pueden encontrarse plantas medicinales y productos característicos del clima templado, como plátano, café, yuca y caña. Lo caliente pocas veces llega a ser sitio permanente de asentamiento. Al respecto los pancitareños manifiestan que cuando se establecen durante una larga temporada en esta zona comienzan a adelgazar y a enfermar. Culturalmente esta desavenencia climática se manifiesta con el temor a la duenda, un ser espiritual que habita en las peñas y chorreras de esta área y que, según las narraciones orales, engaña y causa mal viento a los hombres que permanecen mucho tiempo trabajando en estos sitios.

Dentro de los roles de cada familia está el distribuirse para que parte de sus miembros vayan a lo caliente. El desplazamiento se da de acuerdo al ciclo agrícola de los cultivos de clima templado, y la temporada de estadía depende de las babores a realizar. La cosecha de productos de autoconsumo se hace según los requerimientos, por lo que demanda poco tiempo (un día). La preparación del terreno, el arreglo de las cercas, la siembra y el deshierbe demandan más trabajo y por lo tanto pueden requerir de varios días más; en estos casos se pernocta en una casa construida para este fin. En el tiempo restante las fincas permanecen solas, quedando su cuidado a cargo de los vecinos (no necesariamente indígenas).    

 
   

Lugares silvestres 

Los bosques vienen siendo desplazados por la necesidad de ampliación de la frontera agrícola, relacionada con el aumento de la población y la escasez de tierra. Se conserva montaña en las áreas de mancomún, reservas forestales a donde cualquier persona perteneciente a la comunidad puede ir por leña o madera.

En la sabana la flora silvestre es poca, la existente está cerca a las fuentes de agua y aunque en la actualidad son poco utilizadas se tiene conocimiento de usos anteriores en artesanía, alimentación, usos medicinales, etcétera. Generalmente los lugares silvestres (chorreras, peñas, montaña, cerros, lagunas) están asociados culturalmente a lo que los pancitareños llaman mala ilusión, espíritus o cocos. La relación entre lo silvestre y lo espiritual es estrecha; por ejemplo, se dice que los espíritus se retiran porque ya las cordilleras están cortadas de lado a lado, y ya no hay montañas para que viva el coco.

A su vez, en estos seres se proyectan normas ecológicas y sociales como el número de caza permitido, el establecimiento de la pareja, la ubicación de la residencia permanente en la sabana, etcétera. También en los lugares silvestres se encuentran los sitios encantados que son los relacionados con el antepasado indígena, como la laguna de La Magdalena y el páramo de Letreros, los que se encuentran ubicados fuera de los límites del resguardo, entre los departamentos de Huila y Cauca, pero dentro de su percepción territorial.

Lo silvestre y lo cultivado no son pues dos simples términos que se encuentran entre los indígenas del Macizo Colombiano. Son formas de clasificar lugares de acuerdo con el uso y utilidad para el bienestar de la comunidad. Como se ha dicho, incorporan  normas ecológicas que permiten un control adecuado de los recursos del suelo andino.

 

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(1). Udo Oberem. “El acceso a recursos naturales en diferentes ecologías en la sierra ecuatoriana, siglo XVI”, en Contribución a la etnohistoria ecuatoriana.” Ecuador. 1981. (Regresar a 1)

 

 
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