Caracterización físico-biótica de la Reserva

Claudia Córdoba G.

Transformaciones legales

En el año de 1948, el gobierno colombiano declaró, por la Ley 52, a la sierra de la Macarena como Reserva Natural, con el antecedente de un estimativo internacional expuesto en Montevideo en 1933.

En 1949, con el Decreto 438, se reglamenta esta Ley, determinándose la conservación de sus riquezas naturales, con fines de estudio e investigación científica. La organización técnica ,y administrativa fue adscrita al Instituto "Roberto Franco", en Villavicencio.

Entre 1959 y 1963 se declara Monumento Nacional, ratificándose su destinación como "Reserva integral de todos los recursos naturales". (Ley 163 de 1959 y Decreto 264 de 1963).

Sólo en 1965 se delimita el área reservada, estableciéndose su extensión en 11.313 Km2, esto es, 1.131.300 Ha (Decreto 2963 de 1963), fijándose sus límites con base en un estudio previo, realizado por una comisión de especialistas del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional y del Ministerio de Agricultura (Olivares y Monzón, 1968)1.

En 1971, el Consejo de Estado falla sobre la competencia administrativa de la Reserva, asignando al Inderena (1968) su control, vigilancia, preservación y -previo acuerdo con la Universidad Nacional- su utilización; a esta última se le asignó la coordinación técnica y administrativa de la investigación.

En 1973 el Inderena deslinda de la Reserva 531.359 Ha, como parte de un programa de colonización dirigida por el Estado, ante la situación de subversión política, y teniendo en cuenta la historia, el origen y la densidad de la población allí asentada. El área deslindada en favor de la colonización, plana y ya para entonces considerablemente poblada, correspondía a la zona fértil de vegas del Bajo Güejar y Bajo Ariari. Su colonización había comenzado 20 años atrás.

Entre 1976 y 1977, ciertas zonas de la Reserva fueron declaradas de "reserva especial" (Decreto 625 de 1976), por la posible existencia de yacimientos de uranio. En 1977 se excluyen del área original de la Reserva Natural las zonas de reserva especial, para exploración y explotación de minerales radiactivos.

La Shell había descartado la existencia de reservas petrolíferas, por estudios realizados entre 1943 y 1956.

 

Estado de los conocimientos sobre la Reserva

Los primeros estudios científicos datan aparentemente de 1943.

El profesor Idrobo (1958) reporta cinco expediciones de carácter naturalista -participando en una de ellas- provenientes de universidades norteamericanas y alemanas, de botánicos y zoólogos de cuyos informes no existe original ni copia en los archivos de las entidades competentes.

En 1955, Hubach elabora un croquis geológico del área de la Reserva a escala de 1:1'000.000, interpretando la sierra como un núcleo montañoso antiquísimo (Precámbrico) rodeado de formaciones sedimentarias terciarias y cuaternarias de origen fluvial, provenientes de los Andes, descansando sobre la plataforma de los Llanos, de origen fluvial y marino.

Identifica la Formación Roraima propia del Escudo Guayanés (Precámbrico) en las areniscas altas de la sierra, estableciendo una continuidad entre ésta, la serranía de Puerto Arturo -frente a la confluencia del Ariari y el Guayabero- y las estribaciones elevadas más occidentales del Escudo Guayanés: la denominada por el autor Saliente del Vaupés, en el suroriente colombiano.

El trabajo de Hubach (1957, 1965) constituye la primera síntesis de los factores geográfico, topográfico, hidrográfico y geológico (en menor medida climático y de vegetación) que se conjugan y caracterizan física y biológicamente el área de la Reserva.

Pava Silva y Van der Hammen (1959) realizan un trabajo geológico y palinológico en el extremo sur de la sierra, al que zonificaron como Mesetas Orientales, Mesetas Occidentales y Valle Central.

Corroboran, por la identificación de sedimentos desde la Edad Reciente hasta el Cretáceo Superior (Secundario), de fósiles característicos del Maestrichtiano-campaniano así como de cierta asociación de polen, la relación entre la Formación Roraima y la Formación Macarena.

Tanto Hubach como Van der Hammen y Pava Silva, hacen referencia a los trabajos existentes en los archivos de varias compañías petroleras, especialmente de la Shell, estableciendo que de esta información sólo algunos datos fueron publicados por Trumpy (1943) y Ganser (1954).

Por la misma época, los profesores Richter y Medem realizan trabajos erpetológicos y entomológicos en diversos puntos de la Reserva.

Medem establece una relación entre la fauna erpetológica al interior de la Reserva y la de otros puntos del pie de monte llanero, reportando además las especies prácticamente extintas fuera del área de la Reserva.

Richter publica una reflexión sobre el equilibrio biológico de la sierra, ejemplificando una relación compleja y autosuficiente en el nivel más alto de la cadena trófica: la relación entre la población de Felis onza (puma) y las manadas de cafuches (Tayassu pecari), cerdos gregarios de grandes grupos migrantes de la sierra y la planada central. Llama al puma "médico de la selva" por el control sanitario que ejerce sobre las manadas, eliminando los individuos enfermos o con problemas desventajosos en relación con sus congéneres.

Señala, en relación con las poblaciones de serpientes y lagartos, que en la época de selva virgen las manadas de omnívoros debían mantener baja su densidad.

En 1968 se publica el trabajo de Olivares y Monzón que sirvió de base a la delimitación de la Reserva. En la forma de un relato de itinerario de experimentado naturalista, da cuenta de la fauna de la Reserva; Olivares (1968 b) la sintetiza clara y sencillamente: "La Macarena ha sido escogida debido a su situación geográfica y topográfica como un refugio natural; aquellas especies del norte de los llanos que han sido perseguidas y se les ha cambiado sus hábitos, se replegaron e invadieron la sierra por el norte; por el occidente pasaron especies de los Andes, por el sur especies de la Amazonia .y por el oriente gran cantidad de especies provenientes de la Orinoquia, lo cual no es difícil de probar habiendo estudiado las colecciones aviarlas de La Macarena y conociendo la avifauna andina, llanera, orinoquense y amazónica, como detalladamente se prueba en los estudios de Balke (1959) y Olivares (1962)".

De la información accesible, el Inderena posee reportes más o menos sistemáticos desde 1970: éstos se refieren básicamente a observaciones puntuales, con excepción de lo expuesto por Grinwood (1968), quien aborda el problema más ampliamente, cuestionando el status de Reserva Natural en relación con el de Parque Nacional y hace precisiones sobre los límites de la Reserva. Los demás constituyen fundamentalmente inventarios locales florísticos y faunísticos (Olivares, 1968; Bradley, 1970; Fernández, 1971; Lemke & Gertler, 1978) y estudios locales de suelos (Cortés & Soto, 1976; Garzón, 1984).

En 1985 el Inderena elabora una propuesta de bases para estructuras políticas de manejo y gestión ambiental de la Reserva (Caicedo, 1985). Este trabajo produce dos mapas a escala 1:500.000 sobre la densidad y distribución de la colonización. Se han subestimado ampliamente el número de pobladores de la Reserva y establecido patrones de distribución con los cuales, nuestra experiencia de campo y la fotointerpretación histórica del avance colonizador, están en completa contradicción.

La información existente en las bibliotecas del Inderena, Ingeominas, Igac, Corporación Araracuara, ICN-UN e Incora, permite establecer una imagen visual y comprensiva de la Reserva, si bien a escala muy general (1:500.000).

El paisaje de la planada (terraza septentrional y altillanura central ) se compone fundamentalmente de:

-Pequeños y medianos cultivos "estacionales" (siembras de "año grande" y "travesía" de plátano) y perennes (cítricos y cacao) sobre las vegas interiores y exteriores, caños del interior de la Reserva y vegas del Güejar, Ariari y Guayabero, y el pie de monte oriental.

-Grandes extensiones de pastizales de brachiaria y extensiones menos importantes de otros pastos.

-Vegetación secundaria: Rastrojos de composición y estadios de desarrollo diversos.

-Estrechas bandas de selva muy intervenida a lo largo de los caños.

-Cultivos clandestinos de coca en pequeños y aislados tumbados, al interior de los relictos de la selva y en rastrojos maduros sobre la planada, en el pie de monte y aun accediendo en ciertas zonas a los primeros escarpes montañosos.

La selva de la planada ha sido destruida por 20 años de colonización continua, la tala y las quemas anuales en forma reiterada y expansiva, el uso agrícola, el enrastrojamiento, la creación de potreros, particular mente en brachiaria, a partir de los años 80, y los cultivos de marihuana y coca en las décadas del 70 y 80 respectivamente.

La introducción y generalización del pasto brachiaria, es el factor más contundente en modificaciones irreversibles, dadas sus características de buen invasor: propagación vegetativa muy rápida y densa por rizomas impodiales, que generen de inmediato una red impenetrable sobre el suelo, eliminando la posibilidad de instalación de otras especies. Donde se siembra brachiaria no se desarrolla siquiera vegetación arbustiva; sólo algunas especies herbáceas y volubles, de hábitos ruderales prosperan en tales terrenos2. Para remover este pasto una vez implantado, se requiere de mecanización.

La dirección de la ola colonizadora se da hacia el pie de monte y la montaña, el abrupto flanco oriental. La zona que aún se conserva en la sierra selvática se encuentra por encima de la cota de los 1.000 metros sobre el nivel del mar, sobre el costado oriental; del otro lado, la vertiente del río Duda es despoblada, salvo por el frente norte de la sierra.

Los esfuerzos de preservación del área legal de reserva (1965) son ineficaces y contraproducentes. Para lograr resultados positivos en esta etapa, tendrían que estar orientados hacia la protección de la zona montañosa a partir de los 1.000 metros.

Una protección de la sierra, como la propuesta hasta ahora, no es adecuada por las siguientes razones:

-No se conoce y su modificación es aún incipiente

- El resultado global de empobrecimiento biológico de la parte plana no se tradujo en enriquecimiento social, al menos hasta cuando se introdujo la coca en la zona; ello muestra que no resulta provechoso destruirla por razones económicas, ni por motivaciones sociales.

- Los mecanismos prácticos para conservarla los proporcionarían las mismas organizaciones gremiales de la zona. Su realidad depende, desde luego, de la situación legal y económica de las tierras planas ya colonizadas, y de la situación políticamente conflictiva del área.

 

La Reserva y sus límites

El territorio reservado es una zona naturalmente delimitada por tres arterias fluviales y la sierra; un espolón selvático, separado por el Güejar-Ariari de las sabanas orientales, y por el Guayabero de la Hylea amazónica, conectada ésta originariamente con las selvas andinas por la Depresión de Colombia, el boquete andino más importante sobre el Llano.

Se reservaron la sierra en su totalidad, las estribaciones suroccidentales de la terraza de Arama (de la margen occidental del Güejar), la antigua altillanura encerrada entre el Bajo Ariari y el Guayabero y las vegas de sus márgenes occidental y norte respectivamente.

Por el costado occidental de la sierra, la Reserva llega hasta el límite más próximo de las primeras escarpas sobre el río Duda.

Los límites formales de la Reserva corresponden, pues, a límites naturales.

Las consideraciones de base para sustentar y delimitar la Reserva fueron:

-La naturaleza geológica de la sierra y la importancia de su ubicación intermedia entre el Escudo Guayanés y la cordillera Oriental como clave de problemas de correlación y determinación de edades.

- La riqueza de su fauna y su flora, de procedencia muy diversa y buena probabilidad de endemismos.

- La cercanía y facilidades potenciales de acceso desde centros importantes en pleno corazón andino.

 

Estudio ecológico de la Reserva: Hipótesis generales y zonificación

Las ideas en las que se basa esta mirada ecológica sobre el proceso de colonización son, en principio:

-El ambiente actual registra históricamente la capacidad y los medios de transformación de la actividad colonizadora, así como su grado de conocimiento y manejo de los factores de producción.

-La composición de la vegetación actual del área plana de la Reserva.

-Relictos de selva primaria y los diversos tipos y estadios de vegetación secundaria (rastrojos).

-Son indicadores de factores ambientales que han intervenido -yen cierto sentido modelado-el proceso colonizador, y podrían caracterizar más finamente particularidades locales de éste (distribución, densidad, velocidad de avance, utilización de suelos, productividad, nivel de vida).

 

Criterios de zonificación de la Reserva

-El contraste de la información secundaria (bibliográfica y cartográfica) sobre los aspectos geográfico, topográfico, geológico, geomorfológico, macroclimático e hidrográfico permite deslindar unidades homogéneas y distintas (ecotopos), definibles y factibles de cartografiar a escala 1: 500.000. Estas zonas constituirán unidades espacio-temporales de análisis del proceso colonizador.

-La fotointerpretación histórica, previa zonificación del área, permite un nivel de resolución mucho mayor (1:50.000). Aunque las fotografías aéreas no dan un cubrimiento general del área ni de las zonas sobre los mismos períodos, facilitan, en cambio, una caracterización del avance colonizador (formas de acceso, vías de penetración y estabilización).

Las diferencias geológicas, geomorfológicas, pedológicas y de patrones de drenaje, revelan cuatro vastas zonas homogéneas y distintas, en la escala de 1: 500.000. Ellas son:

-El pie de monte de la sierra y la terraza septentrional.
-Las vegas del Bajo Güejar y el Bajo Ariari.
-La altillanura central.
-Las vegas del Guayabero.

Las posibilidades de acceso, el tipo de paisajes y terrenos, la familiaridad, protección y fertilidad que ofrecían a los colonos, establecerían entre estas zonas diferencias importantes en cuanto a antigüedad de la colonización, su procedencia y distribución, y la utilización de suelos y productividad.

 

Pie de monte y terraza septentrional de la Reserva: Primer modelo de estudio

Se tratará con detalle lo relativo a esta zona por hallarse, su conocimiento, más sólidamente apoyado por la experiencia de campo. Sobre ella se ha realizado un trabajo de fotointerpretación histórica (años 1966, 1976, 1982-1983); como resultado del mismo se presentan tres mapas del norte de la Reserva a escala 1:50.000 que dan cuenta del estado de la colonización en los años referidos, por medio de la identificación fisionómica de la vegetación y del uso de la tierra.

Esta zona comprende el flanco oriental de la sierra, entre los 500 y 1.000 metros sobre el nivel del mar (la cota superior ampliamente estimada), y la parte plana más septentrional de la Reserva, la cual corresponde a las estribaciones meridionales de la terraza de Arama, disectadas por el Güejar.

 

Límites

N: Curso medio del Güejar, a partir de su salida del cañón del frente norte de la sierra y su entrada al Llano en la región de Los Micos.

S: El caño Tubo, en toda su extensión: el más meridional del sistema que desemboca al Güejar.

E: Margen occidental del Güejar medio hasta la confluencia del caño Tubo.

W: Flanco oriental de la sierra hasta los 1.000 sobre el nivel del mar.

El pie de monte y la terraza, si bien constituyen unidades geológicas y geomorfológicas distintas, y aunque la proporción de esta última es pequeña en relación con la totalidad del área plana de la Reserva, conforman en conjunto una unidad de características particulares, como son:

-La continuidad de condiciones geológicas, pedológicas y de acceso entre el pie de monte andino y el pie de monte macarénico, y entre la terraza septentrional, originalmente selvática (encerrada entre la sierra y el Güejar, y las sabanas de Arama.

-La existencia de una zona de transición selva-sabana entre el Güejar y el Ariari, en la vecindad nororiental más próxima de la Reserva. El análisis aerofotográfico muestra que originariamente los pastizales naturales de sabana penetraban esta zona desde el oriente hasta muy cerca del Güejar, entreverados con amplias bandas selváticas de galería; el límite de la selva apenas sobrepasa la margen oriental del Güejar, corriendo paralelo a éste a unos cinco kilómetros.

Macroclimáticamente, la totalidad de la Reserva está fuera de la transición selva-sabana y no tiene la función divisoria orográfica del clima (Brücher, 1968); el límite climático lo constituye la línea Ariari-Guaviare; sin embargo, a la altura de la región de Vistahermosa la transición antecede al Ariari, y entre éste y el Güejar medio se presentan amplias bandas selváticas en sentido ESE, paralelas al Güejar.

 

 

 

Geología Z.1

En términos generales, el pequeño triángulo plano del norte de la Reserva, así como la estrecha y desvanecida franja de pie de monte (de 2 a 3 kilómetros de ancha), presentan, por sus materiales parentales, recientes y modernos suelos, si no tan fértiles como los de las vegas del Ariari, superiores a los del resto de la Reserva, más antigua en términos geológicos y pobre en términos pedológicos.

En efecto, un transecto general EW de la Z.1 muestra:

- Sobre las vegas del Güejar, materiales de aluvión, arcillas, limos, arenas y gravas del Holoceno (modernos).

- Sedimentos pleistocénicos y pliocénicos (cuaternarios y terciarios) pertenecientes a las estribaciones meridionales de la gran terraza -alta y suavemente ondulada- de Arama, separados de las vegas por taludes.

-El pie de monte de La Macarena, al igual que el pie de monte andino compuesto por una gruesa sucesión de sedimentos arcillosos grises y rojos del Terciario, con intercalaciones secundarias de areniscas finas, carbón, lignito y dos a tres niveles fosilíferos de agua salobre cuya edad parece remontarse del Oligoceno al Mioceno Inferior, pudiendo implicar también el Eoceno Superior.

 

Pedología Z.1

Los suelos reportados sobre las vegas del Güejar y de sus caños afluentes corresponden a Entisoles (Tropofluvents) e Inceptisoles (Distropepts y Humitropepts).

Los primeros, caracterizados por una evolución incipiente que no ha desarrollado horizonte, son suelos aluviales de texturas finas, francas y arcillosas y perfiles muy simples, propios de planicies aluviales sujetas a inundación.

Los segundos, formándose en una amplia gama de condiciones de drenaje, desarrollan en ambientes bien drenados colores con matices pardo-amarillento y pardo-rojizo característicos. Son de fertilidad relativamente alta (Distropepts), pudiendo haber incorporado una significativa concentración de humus (Humitropepts). Se desarrollan ampliamente sobre las terrazas y el pie de monte de la Reserva.

Los informes sobre los dos tipos de suelos en las vegas del Güejar no indican los sitios precisos de sondeo, lo cual limita el uso de los datos ya que el régimen del río no parece ser el mismo de su curso medio a su curso inferior: aproximadamente hasta el caño Tubo, lugar donde el Güejar abandona las últimas estribaciones de la terraza para penetrar en la altillanura, no se registran inundaciones (corroborado por los colonos); el río viene de salir al Llano con corriente y declive relucidos -después de correr por un pie de monte abrupto y un profundo cañón del frente norte de la sierra- a diferencia, por ejemplo, de su explayada y pedregosa llegada al Llano del Ariari. El último tramo del Güejar, hacia su desembocadura, podría tener un comportamiento diferente por efecto del reflujo de las crecientes del Ariari. Aparentemente, el límite de estos dos comportamientos lo constituye el paso del Güejar del sistema de terrazas a la altillanura.

Arriba del pie de monte, los suelos se empobrecen y aparecen reiteradamente (presentándose también en zonas planas) los típicos suelos rojos tropicales de la Orinoquia (Haplustox), sujetos a un avanzado estado de alteración y concentración residual de sesquióxidos; suelos que sólo soportan pluviselva, selva-ducidua o vegetación sabanera, siendo prácticamente estériles a la producción inducida por el hombre.

La razón de esta limitación tiene su origen en el ciclo directo de nutrientes que se establece entre la vegetación y la delgada capa de substrato orgánico, hojarasca y otros residuos en rápida vía de descomposición y mineralización. Esto se evidencia en la amplia presencia de raíces alimentadoras, hongos micorrizas y epífitas, en la maraña del sotobosque, observables en los relictos de la selva primaria del pie de monte nororiental3.

La eliminación de la selva rompe esta cíclica relación y pone al descubierto un suelo mineral, altamente evolucionado y pobre.

 

Hidrografía Z.1

El triángulo septentrional de la Reserva está drenado por un sistema que sigue la dirección E-SE y desemboca en su totalidad en el Güejar.

Entre los caños más importantes de este sistema se hallan:

El Blanco, al norte, con un recorrido corto que conecta la región de Los Micos con el pie de monte nororiental de la sierra.

El Guayapas, que corre prácticamente paralelo al Güejar, a unos 3 Km de su margen oeste, atravesando en el sentido E-SE toda la parte central del triángulo de terraza y pie de monte.

El Unión, con un recorrido más corto que el Guayapas y más orientado en sentido E-SE, atravesando toda la parte meridional del triángulo.

Tanto el Guayapas como el Unión poseen importantes tributarios que confluyen aproximadamente sobre la misma cota (500 m).

 

Tres momentos de la colonización de Z.1

Las fotografías aéreas tomadas en 1966 muestran que hace 20 años la colonización del área era puntual e incipiente y se concentraba preferencialmente en las vegas de los caños interiores de la Reserva antes que sobre las vegas del Güejar.

La vecindad oriental de la Reserva presenta una colonización importante pero dispersa, concentrándose al interior de las amplias bandas de selva que corren en sentido E-SE entre el Güejar y el Ariari.

Los focos de poblamiento más importantes en dicho año se situaban en la región de Los Micos y el caño Blanco. Por este último, de manera puntual, pero a lo largo de toda su extensión, la colonización alcanza el pie de monte.

Siguiendo el Güejar en el sentido de su curso, la banda selvática de las vegas de su margen oriental se presenta apenas poblada a la altura de lo que hoy es Vistahermosa, la cual no existía aún (1968). Del margen de la Reserva, las vegas del Güejar Medio presentaban también una incipiente colonización.

En contraste con lo anterior, la estrecha vega del caño Guayapas se hallaba poblada, en forma discontinua pero a lo largo de todo su curso, así como la de su tributario norte4, alcanzando también la base del pie de monte, a corta distancia de los colonos que remontaron el caño Blanco.

De toda la zona, las vegas más densamente pobladas son las del caño Unión, en su confluencia con el Guayapas para desembocar al Güejar.

La colonización penetra en forma continua por los grandes caños interiores hasta la confluencia de sus tributarios, atravesando de este a oeste la totalidad del triángulo por el norte, el centro y el sur.

La mayor extensión de las áreas quemadas y de rastrojos bien desarrollados, así como la vecindad entre éstos, indican que el frente de colonización de mayor antigüedad vino por el caño Unión. El resto de la colonización de la zona es reciente (aproximadamente de 1960).

Eran características del avance colonizador en el año observado, los pequeños (1 a 3 Ha) y medianos (3 a 6 Ha) descumbres y los pequeños rastrojos, que se extendían en forma discontinua a lo largo de todos los caños.

La parte más meridional del triángulo, entre el caño Unión y el caño Tubo, se hallaba completamente virgen.

Las fotografías aéreas no particularizan áreas de cultivo. Más que a su pequeña extensión y a la escala de la fotografía, esto se debe a que se encuentran entreverados con el rastrojo. "En esta época el maíz y el plátano reventaban al tiempo con el rastrojo, no había necesidad de desyerbar, todo se daba vigoroso" (colono de Maracaibo).

De otra parte, había una presencia muy exigua de pastizales fuera de las áreas naturales de la sabana y al interior de la Reserva.

Las aerofotografías muestran una zona de selva más baja y homogénea en dirección a las vegas del Güejar, demarcando las áreas de más alto nivel freático permanente; consideración interesante para el análisis de la composición y fisonomía de los rastrojos observados sobre el área, totalmente modificada 20 años después.

En 1966, la colonización general del área ocupaba del 5% al 15% del territorio norte de la Reserva.

Existe otra serie de fotografías aéreas de la zona, tomadas en 1976, El lapso de 10 años resulta muy amplio y la totalidad de la parte plana del norte de la Reserva aparece ocupada de manera continua, llegando la colonización a la base del pie de monte nororiental en un frente compacto. Los relictos de selva primaria ocupan apenas entre el 5% y el 10% del área plana.

Las áreas quemadas cubren de manera discontinua entre el 1% y 5% de la zona, observándose quemas reiteradas sobre terrenos que ya no son selváticos. Los cultivos v los rastrojos dominan en aproximadamente un 70% del área.

La proporción de potreros es apreciable; cubren entre el 10% y el 15% de la zona. Para la época, no se trataba aún de brachiaria.

A la altura de los tributarios del caño Unión, el pie de monte presenta profundas entrantes y salientes libres de colonización.

Por otra parte, la colonización del frente norte de la Sierra -viniendo del occidente- remonta las escarpas superiores, especialmente por el río Zanza.

Mientras que la colonización por el flanco oriental no alcanza las escarpas a 1.000 m, por el frente norte supera ampliamente la faja del pie de monte.

Es interesante observar que entre el caño Unión y el caño Tubo, completamente despoblado en 1966, el avance posterior de la colonización es muy lento. A esta altura, la terraza de Arama da paso a la altillanura central.

El conjunto de fotografías aéreas más recientes estudiadas, data de 1982 y revela tres fenómenos destacados:

-Un significativo aumento de las extensiones de pasto en la parte plana, que revela la introducción del brachiaria.

-Las zonas de cultivos, rastrojos y quemas sobrepasan la cota de los 500 m a todo lo largo del pie de monte.

-El tamaño de las parcelas quemadas se ha reducido sensiblemente en relación con los dos registros anteriores y remontan las escarpas en forma diversa; revelan probablemente las zonas de cultivo de coca.

 

Hipótesis sobre el acceso de la colonización a la Reserva

La primera ocupación al interior de la Reserva se produjo por la terraza norte, facilitada por la continuidad de condiciones con el pie de monte andino y las sabanas de. Arama, regiones de antiguo e importante poblamiento: La Uribe y San Juan de Arama.

Las condiciones de violencia que se dieron en el interior del país, generaron procesos de migraciones forzosas, tratados ampliamente en este libro. Entre las zonas del territorio nacional que acogieron estos traslados humanos se encuentran las bandas selváticas enmarcadas por el Güejar y el Ariari que permitían un desplazamiento protegido en dirección E-SE desde aquellos importantes centros hacia las riberas del Güejar.

La procedencia y el origen de los colonos (pequeños cultivadores de las pendientes medias de la montaña andina, de los valles interandinos y de los transversales), determinan también un desplazamiento por la selva y una colonización prioritaria de ésta, en lugar de ocupar las sabanas, estériles y apropiadas por terratenientes ganaderos.

Por razones de protección se alejan también de las vegas expuestas de los grandes ríos, penetrando en el único lugar posible, la Reserva, a lo largo y profundo de sus caños.

La colonización penetró el oriente de la Reserva por Los Micos y por la confluencia del Guayapas y el Unión; hacia 1966 los polos importantes son los antes mencionados y un puerto sobre el Güejar: Piñal o Puerto Triste; uno de ellos proviene del frente de colonización más antiguo del norte de la Reserva.

En 1966, Vistahermosa aún no existe, aunque sí el cruce de caminos donde se instala hacia 1968. La banda selvática que corre paralela al costado oriental del Güejar, se adelgaza naturalmente; a la altura de ' este cruce de caminos no alcanza los 2 kilómetros hasta las riberas del río; Vistahermosa se instala en el punto donde el borde de la selva se aproxima más a la corriente. Ahora bien, para 1966, la penetración a la Reserva por este punto es muy incipiente. Un factor importante en la rápida estabilización de la colonización en la estrecha zona norte es el hecho de que el río Güejar no está sujeto a inundaciones.

Penetrar la Reserva desde las vegas del Bajo Ariari y el Guayabero, debió ser un proceso más lento, debido fundamentalmente a la extrema pobreza de la altillanura encerrada entre éstos y la sierra; se trata de las estribaciones occidentales de la plataforma llanera, de formación terciaria (Oligoceno), en términos pedológicos muy antigua, e inundable gran parte del año.

A diferencia de la terraza septentrional de la Reserva, penetrada por las desembocaduras de sus caños, la altillanura central fue probablemente colonizada en sus comienzos primordialmente por las cabeceras de los usvos (Yarumales, Cabrera y Cafre los más importantes) como una lenta y difícil continuación del proceso originado desde el norte.

La altillanura fue vedada a la colonización desde las grandes vegas hasta tanto no hizo su aparición la coca y, con jugosos excedentes, el ganado y los pastizales seleccionados.

El brachiaria se introduce por el norte en el decenio de los 70, pero es en la altillanura donde adquiere la categoría de pionero y tumbador de selva.

Desde las vegas del Guayabero, la colonización avanzó con más éxito probablemente por el caño Yarumales dada su posición privilegiada, corriendo paralelo al pie de monte oriental, desde su parte central hacia el sur.

La secuencia del poblamiento fue probablemente:

-Terraza y pie de monte norte por las vegas interiores.
-Vegas del Ariari y el Guayabero.
-Altillanura central y pie de monte meridional.

El esquema 2 expone este modelo de poblamiento.

 

Utilidad del modelo

De verificarse la hipótesis sobre la procedencia de la colonización y la forma de acceso a la Reserva -por el testimonio de los colonos, memoria viva del proceso durante los últimos 15 a 20 años- sería contrastable con la hipótesis de migración generada por la violencia, enunciada por Molano.

 

Alcance de los datos del trabajo de campo

Dos consideraciones importantes para el tratamiento de estos datos:

-El trabajo teórico y la revisión de información fueron posteriores a la observación directa. La naturaleza del problema y la manera de formularlo implican y orientan la estrategia de muestreo, de manera que los datos de campo directos están limitados a una información general, cualitativa, del ambiente actual de la Reserva.

-Esta actualidad ambiente, es producto de un rapidísimo cambio en las condiciones socioeconómicas de la región durante los últimos 10 años.

Los factores son en su orden:

-La reapropiación ganadera de pequeños agrosistemas.

-La introducción de pastizales seleccionados de brachiaria en los años 70, y

-La introducción de la marihuana y de la coca en el decenio de 1980, cuyos excedentes favorecen la ganadería.

La percepción histórica que poseemos se basa en material muy fragmentario: tres cortes de tiempo (1966, 1976, 1982-1983) con un lapso que se verificó excesivamente largo entre ellos. En efecto, mientras en 1966 sobre nuestra unidad de análisis se da un poblamiento puntual que ocupa aproximadamente el 15% del área, en 1976 toda la zona plana nororiental está ocupada y la proporción de suelos ganaderos es bien importante y en 1982, los pastizales de brachiaria dominan la planada.

Sin embargo, la descripción general que aporta el trabajo de campo (entrevistas y observaciones directas) permite formular dos problemas más y orientar de manera más precisa la fase de trabajo en el terreno subsiguiente en este proyecto:

-El conocimiento sobre la composición de los rastrojos actuales indica varias de las condiciones ecológicas locales que determinan la productividad de los terrenos. Esta composición es fuente de información para el colono, quien, con base en ella, toma cierto tipo de decisiones, y este conocimiento es fuente de información para el análisis ecológico.

-El conocimiento del colono sobre este medio es de todas maneras novedoso y superficial, su tecnología y manejo de los factores de producción (los naturales) resultan inadecuados e insuficientes, su capacidad productiva mínima y el resultado general a corto plazo es el empobrecimiento biológico del entorno y la degradación de su nivel de vida.

Sobre estas dos ideas gravita el análisis de los datos de campo, así como la reorientación y precisión de los planes de muestreo, para la siguiente fase del trabajo.

 

Anotaciones sobre la instalación de un fundo

"¿Que cómo se colonizó esto?
Aguantando hambre, sufriendo, acabando
con la familia" (colono de Puerto Lucas).

La colonización de La Macarena se caracteriza, en primera instancia, por desarrollarse en un ámbito que exige al ser humano, hasta el límite, grandes condiciones de adaptación: La selva pluvial, hábitat de la malaria, el paludismo, la lepra y otros mortales endemismos tropicales. Y se halla aislada de centros económicos medianos o pequeños por una total inoperancia de las instituciones estatales.

La familia Rojas se encuentra entre las primeras que incursionaron al área de Maracaibo. Llegaron hace 14 años, provenientes de Maya, en cabeceras del Llano. Su jefe fue un jornalero agricultor que emigró por encontrarse en tierras de haciendas ganaderas "aburrido y sin trabajo".

El lugar de destino no lo escogieron, "fue un viaje inventado en menos de cinco minutos"; Rojas llegó solo en junio, le "dieron" un fundo al que le hizo dos lotes descumbrando media hectárea, socolando y tumbando, sin quemar por no ser la época para hacerlo.

Sembró plátano y fue por la familia. Vendió lo que tenía en Maya por $5.500.

Ingresaron a la zona por Vistahermosa, penetraron por el Guayapas (tres horas en bote, que recuerdan con espanto), ubicándose entre caño Grande y caño Albania, sus tributarios, en la base del pie de monte. "Cuando llegamos casi nos morimos todos", señala, lacónica, la señora de Rojas.

Compraron a un vecino 24 hectáreas por $4.500 poco después de llegar, dejando el pequeño fundo arriba. Al nuevo fundo le tumbaron una y media Ha, y sembraron maíz en travesía (junio).

"Hectárea y media es para cogerle 20 cargas; le vino a coger tres bultos de maíz, de nacua, los ratones acabaron la cosecha".

"Machucó" y quemó el lote, descumbrando y quemando 2 y media hectáreas más entre enero y febrero. Sembró maíz en marzo y recogió una cosecha de "año grande", de aproximadamente 35 cargas por hectárea.

Su mejor cosecha fue la tercera de "año grande", cuando descumbró y quemó aproximadamente 6 Ha, recogiendo de ellas 150 cargas de maíz.

A este lote le "sacaron" 7 u 8 cosechas. La última les produjo 8 a 10 cargas por Ha, fue entonces cuando se dedicaron al pasto.

Detallando más la utilización del fundo, Rojas cuenta que en un principio sembró, además de plátano y maíz, yuca, arracacha y fríjol. Sin embargo, a ninguno de esos productos "había manera de sacarlos de aquí"; de una carga de maíz, entre jornales y transporte le quedaban "limpios" 20 a 30 pesos. Bajar la carga a la bodega costaba entre 12 y 15 pesos; llevándola directamente a Puerto Triste podía venderla entre 90 y 95 pesos.

Se dedicó a la arriería hasta hace cinco años, trabajando tres mulas propias y tres en compañía. Sacaba carga para Puerto Triste y Vistahermosa. Actualmente tiene una tienda.

Llegó además a criar una piara de 45 cerdos, a los que mantuvo en el borde de los potreros alimentándolos con plátano y maíz; "valían lo que cuatro cargas de maíz y caminan solos". En un año el cerdo lograba 7 arrobas y se vendía entre 400 y 450 pesos.

Con el producto de los cerdos compró, en $2.500, 14 Ha contiguas a sus potreros y fue ocupándolas directamente en pastos.

En el año 70 vendieron el fundo de 25 Ha por $700. "Nadie creía que esto iba a progresar". Se instalaron en lo que sería el núcleo de Maracaibo seis años después.

"... Aquí junto a la escuela, de para abajito, donde es la casa del motor había una casita de Paroid y piso de yaripa picada... Un ranchito. De ahí para arriba comenzaron a hacer ranchitos. Fue donde se comenzó a fundar.

El fundador del pueblo, don Sergio, murió hace algo más de cuatro años.

Con los resultados de la entrevista no puede establecerse si actualmente la familia Rojas posee un fundo agrícola o pastizales, o si su economía depende de la tienda o de otras fuentes.

En relación con los suelos de la región de Maracaibo, los caracterizaba como de buena fertilidad en un comienzo, pero agotados al cabo de cinco u ocho cosechas.

En estos terrenos "buenos" las primeras cosechas de "travesía" y "año grande" tienen más o menos la misma productividad. La diferencia se da en qué la "travesía" de maíz, por ejemplo, es más delicada, puede perderse, "la de 'año grande', como entra en tiempo más invernoso, se hiela menos".

En época de "travesía" se tala menos y no se quema (preparación del terreno en invierno). El tiempo de quema transcurre en enero y febrero (finales del verano); el de siembra de "año grande" en marzo (comienzos del invierno), cosechándose entre junio y agosto. La siembra de "travesía" se efectúa entre septiembre y octubre (finales del invierno) y se recoge entre enero y febrero.

En relación con cultivos permanentes, plátano por ejemplo, no parece tener importancia la época de siembras. La productividad del plátano está sujeta más bien a un período de bajo nivel freático, el que se da todos los años en el pie de monte, yen las vegas, cuando las inundaciones no se prolongan.

 

Anotaciones sobre especies arbóreas de la selva nativa

Las especies más importantes y su distribución en la zona -según informes de los colonos- indican que hubo una composición florística distinta entre el área plana, el pie de monte y la "cordillera" (Macarena).

En la primera se manifestaba una dominancia de especies de crecimiento rápido, de maderas livianas, fibrosas, látex en su mayoría, pertenecientes a unas pocas familias: Moráceas -cauchos arbóreos, arbustivos y trepadores-, esterculiáceas -de la familia del Teobroma cacao-, Ulmáceos, Sapotáceas, Malláceas, Burseráceas y Anacardiáceas. No existía madera de aserrío.

En la segunda área, dominaban árboles más lentos, de maderas resinosas, más duras y finas (Cedrelas y Lauráceas).

Si bien la mayoría de los árboles inventariados por los colonos son habitantes corrientes del pie de monte llanero y en general de zonas cálidas y húmedas, en su distribución radicaba la particularidad de la Reserva, pudiendo ser un buen modelo de estudio de la autoeconomía de estas especies, de su repartición en relación con los factores de textura y estructura de los suelos, la calidad del drenaje y los niveles freáticos.

El cuadro 1 recoge básicamente la información aportada por el señor Molano, antiguo colono de Maracaibo, y por don Fabio, aserrador santandereano, gran conocer de la región. En él se indican los árboles más representativos de la selva que encontraron aquí, de manera que se evidencie su distribución en bajos y vegas (Ba, Ve), terraza, pie de monte y cordillera (T, Pm, C).

 

Anotaciones sobre algunas especies importantes de los rastrojos

Para los colonos de vegas, terrazas y el pie de monte (nororiente de la Reserva), son tres las especies indicadoras: Platanillo (Heliconia bihai), yarumo (Cecropia sp) y guadua (Bambusa sp), a las que pueden acompañar la iraca (Carludovica palmata) y la batatilla (Convolvulus sp), la guaba (Phytolaca sp), la pringamoza ( Urtica sp) y una trepadora: la uña de gato (Ficus plumila).

Heliconia Biahi, L.: Platanillo, bijao o bihao (Musácea)

Característica de playas recién formadas, cuando comienzan a cubrirse de vegetación. Crece en densas formaciones monoespecíficas o mezclada a la caña brava (Arando donax) fijando y estabilizando los suelos aluviales.

Cuatrecasas la reporta bordeando en extensiones inmensas los ríos Cauca y Magdalena. Estudios fisiológicos (Posada, 1909), muestran que las semillas acumulan como única reserva carbonatos cálcicos, sobre terrenos ácidos y desaturados.

Se trata de una especie pionera de borde de selva, sobre vegas, al tiempo que una vigorosa invasora de tumbados.

Las características generales del suelo en el que crece, son: pobreza de nutrientes, moderada acidez, alto nivel freático en verano e inundable o no, en invierno. Tolera una gama diversa de texturas de suelo, prosperando sobre texturas finas, limosas, limoarcillos; los playones esencialmente arenosos son poblados por una compuesta arbustiva grisácea, en densas formaciones monoespecíficas.

Esta planta se halla estrechamente relacionada con la cocina de las regiones selváticas, siendo utilizada para envolver alimentos o cocerlos bajo tierra.

Cecropia sp: Yarumo o guarumo (Morácea)

De la familia del árbol del pan (Artocarpus comunis), de los cauchos (Ficus sp), del árbol vaca (Galactodendro afile), del matapalo (Urostigma sp) y de la contrayerba (Dorstenia contrayerba), el medica mento rnás generalizado entre los nativos, el yarumo es especie periférica de la selva en terrenos de vegas y terrazas, y fuerte invasor de tumbados.

Los indios del Caquetá preparan la coca con cenizas de yarumo, por contener éstas gran cantidad de cal. Esta acumulación de carbonatos cálcicos, al igual que en el platanillo, es lo que le permite establecerse como dominante en terrenos pobres y ácidos; ser pionero sobre bordes de vega inestable y prosperar rápidamente en terrenos desmontados, en los cuales se inicia un acelerado proceso de empobrecimiento.

Al ser utilizados como indicadores de "buena tierra", sobré la riqueza de sus nutrientes, están señalando otras condiciones favorables del suelo, en términos de textura, nivel freático y calidad de drenaje.

La fertilidad adjudicada a los terrenos en los que crece el yarumo se debería en buena parte al enriquecimiento en cenizas calcáreas por la quema de los yarumales. El efecto sobre el suelo es apreciable ya que las poblaciones de yarumo son densas y monoespecíficas.

La fisonomía del rastrojo de platanillo y yarumo está determinada principalmente por el alto nivel freático del suelo, el cual limita la presencia de especies a aquellas de ciclos rápidos, sistemas radicantes poco profundos y resistencia a condiciones de acidez y de saturación. Estos suelos son comparativamente más ricos que los de la altillanura interior.

 

Fauna

Se presenta un listado de la fauna importante para el colono, su "marisca", de la cual buena parte de las especies se reconocen como casi extintas.

La pesca en el área es algo que desde hace cinco años parece estar recuperándose, debido a la prohibición que establecieron las organizaciones sindicales sobre el uso de la dinamita.

 

 

1
Olivares y Monzón, 1965. Publicado en 1968.
2
Algunas especies solanáceas, ciperáceas, liliáceas, convolvuláceas y compuestas.
3
Recorrido Vistahermosa-Puerto Lucas- Albania- Maracaibo- Caidan de Sardinata (proximidades).
4
Los tributarios de los caños mencionados, visibles en las aeorofotografías, no registran nombre en la cartografia del IGAC.
 
Comentarios (0) | Comente | Comparta