|
2. REGION Y
ORGANIZACION TERRITORIAL
Las políticas de ordenamiento
territorial necesariamente se relacionan con la estructura político-administrativa de los
estados. Es sabido que un estado con una organización territorial ineficiente, afecta la
eficacia de los planes de ordenamiento territorial. Por ello, en países como Alemania,
antes de entrar a desarrollar sus políticas ordenadoras, se reformó su división
territorial para generar espacios de administración y planificación más adecuados a las
finalidades del ordenamiento, algo similar ocurrió en Francia con su organización
regional (Massiris 1993a). Es en este contexto donde las reformas
político-administrativas y territoriales del país adquieren sentido para el ordenamiento
territorial. De hecho que una mayor autonomía de las entidades territoriales y una mayor
capacidad de gestión como producto de las descentralización administrativa favorece las
finalidades del OT, del mismo modo, una organización territorial basada en entidades
funcionalmente integradas, espacialmente propincuas, culturalmente cohesionada e
históricamente identificadas, constituye un marco óptimo para la actuación ordenadora.
Sin embargo, el proceso de
reorganización político-territorial del país, se desenvuelve dentro del marco de
intereses políticos que marginan consideraciones planificadoras, especialmente en el
marco regional, donde además, se presenta un manejo del concepto región y de
regionalización muy confuso. Situación que también es visible entre las distintos
centros de investigación regional que buscan aportar caminos y procedimientos para que
las decisiones políticas, en materia de reorganización territorial, sean más ajustadas
a la realidad del espacio nacional.
A continuación se realiza un análisis
de las distintas aproximaciones conceptuales de la región y del proceso de construcción
regional en el mundo y en nuestro país, proponiendo al final unos elementos claves a
tener en cuenta en los procesos constructores de regiones y provincias.
2.1 LA POLISEMIA DE LA REGION
La palabra región se origina en la
expresión latina regionem, cuya raíz se encuentra en régere, que significa gobernar,
regir, ejercitar el poder. Por ello, en su concepción primitiva el término región tuvo
una connotación política, es decir, una región era el espacio regido o gobernado por
una autoridad. Este concepto inicial fue ampliándose en función del surgimiento y cambio
de los paradigmas científicos.
Hoy, la región es quizás uno de los
conceptos utilizados con mayor diversidad de criterios e imprecisión, en lo concerniente
tanto a su contenido como a su valor científico y aplicado. Casi todas las disciplinas
científicas hacen uso del término para indicar áreas o zonas de dominio, localización
o características homogéneas de algunos elementos. En anatomía, por ejemplo se habla de
la región abdominal, en otras disciplinas se habla de la región fitogeográfica,
zoogeográfica, biogeográfica, climática, económica, etc. En las relaciones
internacionales se habla de región para significar un conjunto o bloque de países
diferenciado de los demás por condiciones geográficas, geopolíticas o por intereses
económicos comunes.
Asimismo, el término región se utiliza
para indicar el área geográfica de nacimiento (conciencia colectiva de pertenencia a un
lugar), para señalar las áreas más frías o calientes de un país o continente, para
referirse a una división administrativa o conjunto de unidades
político-adminisitrativas, para indicar espacios con una historia y una cultura común
que los grupos humanos identifican como suyo, para denominar espacios estrechamente
vinculados a un nodo, para señalar áreas donde se desarrollan procesos de
planificación, para referirse a espacios que presentan una relativa uniformidad espacial
en cuanto a sus componentes naturales, sociales, económicos, culturales o integración de
éstos, para señalar territorios organizados complejos, etc.
En todas estas aproximaciones se pueden
identificar dos elementos comunes: la dimensión areal (espacial) del término y el
criterio de espacio regido o gobernado por unos elementos o principios capaces de
diferenciar unas áreas de otras. Sin embargo, en lo pertinente a su naturaleza, prevalece
la diversidad de puntos de vista, lo que hace de la región un concepto
pluriparadigmático y polisémico, situación que genera serios problemas de comunicación
entre los distintos investigadores y demás personas interesadas en la cuestión regional.
Es prácticamente imposible dar una
definición de región que sea de aceptación universal, mas bien se pueden considerar los
enfoques más generalizados, los cuales se pueden clasificar en: geográfico-regional,
funcional y político-administrativo, cada uno con aproximaciones y valoraciones distintas
de la cuestión regional. A continuación se realiza un examen de cada uno de estos
enfoques.
2.1.1 Aproximación geográfica
regional
Tradicionalmente la escuela geográfica
regional ha concebido la región en términos de las diferencias y contrastes presentes en
la superficie de la tierra, con base en las cuales se establecen subdivisiones del
espacio, las cuales son descritas haciendo referencia a la manera como se articulan los
elementos naturales y culturales en cada una de éstas. No obstante, al momento de entrar
a determinar la naturaleza de la región y los criterios de regionalización han existido
tendencias diversas, en muchos casos antagónicas.
La discusión ha enfrentado puntos de
vista duales como los siguientes: Es la región un ente con existencia real o es una
construcción intelectual. Es la región un espacio único e irrepetible o un espacio
cuyas características son generalizables.
De acuerdo con la postura de los
investigadores frente a estas dicotomías se han desarrollado diversas escuelas de
pensamiento que oscilan desde la concepción de región como ente con existencia real,
construida a partir de las influencias recíprocas hombre-medio ambiente a través del
tiempo (enfoque corológico) o como elaboración mental de valor metodológico, expresado
cartográficamente (enfoque nomotético-sistemático).
a. Enfoque corológico: región
geográfica
La aproximación idiográfica-corológica
de la región se fundamenta en el principio de que el espacio está dotado de una serie de
propiedades específicas que es necesario conocer en detalle para delimitarlas y actuar
sobre ella. Desde este punto de vista, la región se define como un espacio con existencia
real delimitado y continuo, de extensión variable, caracterizado por una peculiar
combinación de elementos físicos y humanos que han sido modelados históricamente y que
están dotados de ciertos atributos (tamaño, fisonomía, estructura, cultura.), que le
otorgan una personalidad propia y diferenciada. En este sentido, junto a los atributos
puramente materiales, se señala la existencia de una comunidad cultural, de un
sentimiento colectivo de pertenencia, que vincula a los hombres entre sí y con el
territorio que habitan.
La región agrupa todos los rasgos de
relieve, clima, suelo, vegetación, agricultura, minería, industria, comunicaciones y
hábitat; unidos y ensamblados en un paisaje visible, formando un todo orgánico, siendo
sus partes interdependientes. Cada región está influida, desarrollada y modificada por
la acción del hombre y, por lo tanto, la región o paisaje es el resultado de la acción
sucesiva de generaciones de pueblos. En este sentido, el hombre y la naturaleza se
interpenetran a lo largo del tiempo formando una región con caracteres particulares que
la hacen única (Estébanez, 1982:7).
Desde este punto de vista, se trata de regiones conformadas históricamente, en las cuales
se presenta cierta homogeneidad cultural, expresada en sus valores espirituales (lenguaje,
religión, costumbres, ideología), experiencia histórica vivida, estructura social y
territorialidad. En este sentido, el concepto de región se aproxima al de nación, pues
se presentan en éste los tres elementos fundamentales de la misma: identidad cultural,
cohesión social y conciencia de identidad con relación al orden espacio-temporal, dicho
en palabras de André-Louis Sanguin: "un trozo de humanidad, un trozo de tierra y una
herencia cultural sobre los cuales se injerta una aspiración colectiva" (Sanguin,
1981:50).
Asociado a la región geográfica se
desarrollaron también los conceptos de región política, región histórica y paisaje,
manejados de manera ambigua. La región política se refiere a un territorio con sus
límites administrativos. La región histórica, a espacios cuya identidad ha sido
elaborada por la interpenetración del hombre con el medio natural a través del tiempo.
El paisaje a la expresión de un territorio y resultado morfológico de los diversos
factores en interacción. Asimismo, del concepto de región geográfica deriva el concepto
de regionalidad y regionalismo, expresada en movimientos político-sociales que han jugado
un papel importante en la organización político-territorial de muchos estados nacionales
en el mundo, tal como se analiza en el numeral 2.2.
La concepción de la región geográfica
como hecho histórico, con existencia real, responde a una sociedad agraria, poco móvil y
de escaso desarrollo tecnológico en la cual se configuran y diferencian regiones por su
modo de vida particular, situación que cambia con la revolución industrial y el
desarrollo acelerado de los medios de comunicación y transporte, los cuales generan
nuevas formas de organización del espacio y, en consecuencia, nuevos tipos de regiones,
reduciendo la existencia e importancia de estas regiones, especialmente en países donde
el protagonismo y el poder político de las mismas no está ligado a luchas por el
reconocimiento y defensa de una identidad cultural y de su autonomía. Sin embargo, la
importancia de las regiones históricas se mantiene en alto grado en aquellos espacios en
los cuales predominan los grupos humanos agrarios con bajos niveles de desarrollo
económico, o donde se mantienen aún grupos culturales que determinan la existencia de
estructuras regionales diferenciadas y políticamente fuertes (regionalidad histórica).
b. Enfoque sistemático: región
homogénea, uniforme o formal
Con la revolución neopositivista de los
años sesentas el concepto de región, como espacio histórico-real, empezó a ser atacado
con fuerza, para dar mayor importancia a los enfoques funcionales y a la consideración de
la región como un constructo mental, cartográfico, útil para observar y comprender la
realidad, pero sin que fuera la realidad misma. De este modo, las regiones solo existen en
la mente de los investigadores, encontrándose tantas unidades regionales como objetivos
se tengan para dividir un territorio o espacio geográfico.
Desde una perspectiva sistemática o
nomotética, las regiones se definen como un espacio continuo, individualizado y
diferenciado respecto a su entorno, donde se presenta una repetición habitual
(homogeneidad, uniformidad o formalidad) de ciertos rasgos, los cuales pueden ser
naturales como el clima, la vegetación, el suelo, la hidrografía, el relieve, etc., lo
que resultará en mapas de regiones climáticas, de cobertura vegetal, de suelos, de
cuencas hidrográficas o hidroclimáticas, de relieve, etc. También pueden ser rasgos
culturales de tipo espiritual, tecnológico, de organización social, etc., lo que
resultará en mapas de regiones culturales. En el caso de variables socio-económicas como
los sistemas de producción, servicios públicos, características demográficas, etc.,
conducirá a la producción de regiones económicas, sociales, demográficas, etc. Es
decir, la región pierde su contenido real para convertirse en un instrumento de
clasificación espacial de cualquier fenómeno o conjunto de fenómenos físicos,
naturales, sociales, económicos, culturales, políticos, administrativos, etc.
susceptibles de ser cartografiados.
En muchos casos, los investigadores no
están interesados en buscar espacios homogéneos respecto a un rasgo específico del
paisaje, sino a un conjunto de estos rasgos. Es el caso de la región natural, la que se
identifica y delimita en función de la integración de varios componentes naturales, los
cuales presentan una combinación particular, según la escala, que dan al espacio una
cierta homogeneidad.
Las regiones naturales juegan un papel
importante en el estudio de la organización espacial de sociedades poco desarrolladas, en
las que las condiciones naturales condicionan significativamente su desarrollo. La
significación de estas regiones decae en la medida en que el progreso de las fuerzas
materiales del hombre, reducen su dependencia de las condiciones naturales y dan a éste
la posibilidad de transformar el paisaje para organizarlo u ordenarlo de acuerdo son sus
intereses y valores.
Sin embargo, el valor de la región
natural se mantiene hoy gracias al interés que ha despertado, en las últimas décadas,
la racional explotación de los recursos naturales y la conservación de las condiciones
de habitabilidad del planeta. El medio natural es uno de los patrimonios más valiosos de
las sociedades presentes y futuras y como tal se busca preservar, proteger, recuperar y
aprovechar de manera sostenible.
|