PASTO: ESPACIO, ECONOMÍA Y CULTURA
Benhur Cerón Solarte – Marco Tulio Ramos
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CAPITULO I

REFERENTES FISICO-BIOTICOS QUE

ENMARCAN LA CIUDAD DE PASTO(1)

El medio físico-biótico del municipio de Pasto, está conformado por múltiples componentes que actúan en forma organizada y causal, constituyéndose en la base material de la producción y condición fundamental para la reproducción biológica y social, pues no hay sociedad que carezca de un territorio, parte esencial de su patrimonio y reflejo de su evolución histórica de la cual resulta inseparable. En este sentido es apropiado iniciar con la descripción de los aspectos físico ambientales de Pasto, dada su utilidad para establecer las condiciones naturales en las que evoluciona esta sociedad y la influencia ejercida por el entorno en el desarrollo de la cultura material y espiritual.

1.1 ESTRATIGRAFIA Y GEOMORFOLOGIA.

Por las características de este trabajo, es pertinente referirse solamente a la estratigrafía relacionada en forma estrecha con la morfología actual; por tanto tiene mayor interés describir las rocas del CENOZOICO, ampliamente distribuidas en los Andes cubriendo las formaciones más antiguas. Dichas rocas en razón de su origen y distribución se dividen en dos grandes grupos.

El primer grupo corresponde a las ROCAS VOLCANICAS DEL PLEISTOCENO hasta períodos más recientes, cuando en esta zona se produce continua y exuberante actividad de numerosos volcanes, cuya ubicación parece obedecer a un control tectónico. El material procedente del vulcanismo cubre el 75% del área, debido a la acción conjunta de unos 30 centros de erupción, con obvia influencia mayor de los volcanes contiguos a Pasto tales como el Galeras, Morasurco, Bordoncillo, Patascoy, Campanero; de estos solo el Caleras esta activo desde 1989 cuando reinicia emisiones de ceniza; los demás se consideran extintos y sus aparatos total o parcialmente destruidos. Por ser tan amplios los afloramientos y derrames volcánicos, ellos se identifican generalmente como una sola unidad, denominada por Grosse (1935:184) "capas túficas de Nariño" y "formación Nariño" por Hubach (1957). En la actualidad se han logrado establecer diferencias litológicas y genéticas que permiten delimitar las particularidades regionales, entre las cuales son más evidentes las siguientes:

Depósitos de lavas (TQvl) localizados en las cumbres de las montañas junto a antiguos conos volcánicos, especialmente se esparcen en la parte alta del volcán Galeras, donde los flujos masivos descienden alrededor hasta los 3.400 m., generalmente intercalados con otros materiales volcánicos. (Ingeominas 1991:110). Sorprende verificar descensos de flujos de lava hasta la Universidad de Nariño, ahora en forma de grandes rocas sueltas al pie de la cancha de fútbol. Manifestaciones similares afloran en los cortes de la carretera a Sandoná, especialmente en Genoy, hasta Nariño. Se trata de lavas de composición andesítica perteneciente a la serie calcoalcalina, con variaciones locales que pueden ser ácidas o básicas.

Inmediatamente por debajo de la franja altitudinal de los campos de lava, a lo largo y ancho de las faldas de las cordilleras y cubriendo todo el altiplano predominan los depósitos de lava y cenizas (TQvlc), los que se presentan en forma de intercalaciones o con predominio de uno de los componentes. Dentro de estas extensas deposiciones aparecen como islas otras formaciones de carácter específico, entre las cuales se destacan los flujos de ceniza, pumita y escoria (TQvf), localizados entre Pasto Catambuco y la Coba Negra, cuyo volumen descomunal rellena las depresiones para dar lugar a un relieve suave, ahora dividido por la erosión de las quebradas. Se trata de flujos de lodo, es decir material fluvio volcánico descendiente del Galeras, compuesto principalmente por fragmentos de pumita en matriz de ceniza y piroclastos sin consolidar, que corresponden a clacitas entre las cuales también aparecen mezclas de magmas (Ingeominas 1991:12).

Son amplias también las áreas cubiertas con lluvias de ceniza (Qvc), resultante de la actividad explosiva de diferentes focos volcánicos y persistentes erupciones que también contribuyen a suavizar la morfología actual. Los depósitos cubren el oriente de Pasto desde el Batallón Boyacá y el acueducto viejo hasta las curvas de nivel donde están los asentamientos de Puerres, Dolores, Mocondino, Canchala, San Fernando, Cabrera y Cujacal. Aparecen otras manifestaciones al oriente de Catambuco, la Coba Negra y especialmente en las planicies de Chachaguí, Pasisara, Matituy, Casabuy. Estos materiales están presentes también en La Aguada al norte de Genoy y en la pequeña cuenca semiplana en Daza, justo en el cruce de la carretera Panamericana y la salida a Buesaco.

Dentro de esta formación de rocas volcánicas se incluyen también remanentes locales de lahares y lavas (TQvll) asociados a la actividad volcánica del Galeras. Se trata de avalanchas sobresaturadas formadas por la mezcla de agua con material eruptivo. Se presentan en forma de bloques heterolitológicos y heterométricos en una matriz fina. Los eventos que producen las lavas andesíticas intercaladas, podrían ser los responsables de la formación de los lahares. Tales derrames descienden por varios valles de Genoy y se encauzan por el río Pasto desde Briseño formando hasta Nariño extensas planicies. Por el norte esta formación continúa por la margen izquierda a lo largo del río Pasto, para dar lugar al relieve semiplano de las extensas llanuras frente al aeropuerto.

Este relieve obedece también a la mezcla con formaciones de avalanchas ardientes (TQva) y depósitos de lluvias de ceniza (Qvc), con predominio de piroclastos y flujos de lodo, ahora cortados por las quebradas y el río Pasto. La acumulación de esos materiales es descomunal, pues los estratos alcanzan a sumar cientos de metros de espesor y son visibles junto al aeropuerto Antonio Nariño, por el corte abismal producido por la erosión vertical del río Pasto. El material acumulado es de tal magnitud que en el corte mencionado el río aún no llega a tocar las rocas precedentes más antiguas.

Las avalanchas ardientes y de escombros (TQva) aparecen mezcladas en las planicies de Tunja Grande y Matituy, se presentan también en Tangua y Tapialquer junto al río Curiaco. La composición es de fragmentos de material volcánico en forma de depósitos caóticos, dado el carácter turbulento y violento del flujo que puede o no estar soldado (Ingeominas 1991:12).

Las coladas de Ignibiritas Eutaxiticas (TQvi) se localizan en las montañas altas al sur de la represa del Río Bobo, en Santa Bárbara y los Angeles; tiene textura de flujo con fragmentos de pumita aplastados, biotita, oligoclasa, cuarzo y dacítas, formados a partir de magmas espumosos que avanzan en estado líquido a grandes velocidades. En las faldas del Galeras hacia Yacuanquer donde predominan los cultivos de trigo en relieves planos aparecen depósitos de ceniza (Qvc) y junto a la cabecera municipal afloran extensas intercalaciones de lahares y piroclastos (TQvlp), acompañadas de caídas de ceniza, procedentes del Galeras y otros volcanes vecinos extinguidos al SE de Pasto. Finalmente completa la descripción al conjunto sedimentario de Tapialquer (TQst), cuya litología consiste en intercalaciones de arenisca, limalitas y conglomerados polimícticos, donde aparecen cantos de lavas andesíticas emitidas en el Mioceno superior.

El conjunto de depósitos relacionados con actividad volcánica antes referidos, constituyen un elemento esencial en la explicación de la geomorfológica de los Andes actuales, pues se trata de acumulaciones descomunales que taponan la red de drenaje existente, de modo que las corrientes deben excavar sus valles nuevamente para diseñar la actual topografía, tallada por la red hidrográfica que erosiona los depósitos de ceniza y arrastra sedimentos, creando altiplanos, valles interandinos, numerosas terrazas y ríos que corren por profundas gargantas. El proceso erosivo se facilita por cuanto los materiales depositados no alcanzan a consolidarse, razón por la cual los ríos excavan en forma vertical los valles dando origen a cañones profundos y angostos tal como ocurre en el río Guáitara y Pasto.

Las quebradas que van hacia los cañones profundos de estos ríos principales, para ganar la base forman cascadas o profundizan los lechos creando deslizamientos que acentúan la erosión lateral y contribuyen a ensanchar el valle. En algunos sectores de los ríos, los flancos de las vertientes han retrocedido hasta los bordes de las coladas de barro más resistentes a la erosión lineal. Estos fenómenos son típicos de la dinámica en vertientes con pendientes fuertes, donde los deslizamientos no solo ocurren por la gravedad, sino debido a causas antropogénicas relacionadas con la pérdida de la cubierta vegetal que protege el suelo (IGAC 1982: 5-6)

Figura 1

Figura 2

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1 Un trabajo análogo fue publicado en en MANUAL DE HISTORIA DE PASTO, editado por la Alcaldía Municipal en Junio de 1996.

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