PASTO: ESPACIO, ECONOMÍA Y CULTURA
Benhur Cerón Solarte – Marco Tulio Ramos
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En la medida que el río desciende y profundiza su valle, a los lados quedan escalones o terrazas de acumulación; algunas se encuentran a gran diferencia del cauce actual debido a los movimientos ascensionales de los Andes.

En suma, el material transportado por escurrimiento hacia las partes bajas origina el segundo grupo de rocas del CENOZOICO denominados SEDIMENTOS SEMICONSOLIDADOS y NO CONSOLIDADOS. Ellos están asociados con los últimos estadios del levantamiento dé las cordilleras, de probable edad Plio-pleistoceno. Se destacan los depósitos coluviales y aluviales recientes (Qcal) de origen fluvial constituidos especialmente por grava, arena, limo y arcillas mezclados con cantos de rocas volcánicas principalmente. Como este tipo de acumulaciones se asocian principalmente a los ríos y valles de inundación las formaciones sedimentarias coluviales se localizan en las partes bajas originando relieves planos y valles interandinos de diferente extensión, muchos de ellos aún en proceso de formación.

En Pasto se localizan en la parte mas baja del Valle de Atriz, cubriendo el Barrio San Ignacio hasta la salida del río Pasto en Chapultepec, luego sigue por Torobajo y Postobón hasta Briseño. Al Sur Este de la represa del río Bobo hay una formación similar, la cual puede ser reducto de una laguna desaparecida por sedimentación.

Hacen parte de los sedimentos semiconsolidados los depósitos lacustres (Ql). Son relieves planos localizados alrededor de la Laguna de la Cocha Valle del río Guamúes y contornos del embalse del río Bobo; los materiales corresponden a limos principalmente los cuales continúan en proceso de sedimentación desde el Holoceno.

Otros depósitos corresponden a sedimentos de origen glaciar y fluvio glaciar (Qsgf), presentes en pequeñas extensiones en el valle suavemente inclinado del río Negro, formado por heleros descendentes del cerro Morasurco, mezclados con flujos de lodo y coladas de lava intercalada (TQvIl). Esta formación sedimentaria también se extiende al norte del volcán Bordoncillo, en este caso cubierta por mantos de ceniza y lavas (TQvlc). Constituye un excelente ejemplo de depósitos de origen glaciar y fluvio glaciar el valle de la Florida en la vía Pasto-Sandoná. También esta formación se expresa en la Laguna Negra, originada por una represa de morrenas de recesión y laterales terminales. El valle superior contiguo a esta laguna, es un típico depósito netamente glaciar; ahora cubierto totalmente de vegetación de páramo que cubre gravas y arenas saturadas. Existen ejemplos similares en la misma área con dirección al municipio de Yacuanquen. Un depósito extenso se localiza al sur Oeste del Municipio, en el límite con Tangua en la parte alta de la cordillera donde nace el río Curiaco; se trata de depósitos cerrados rellenos por el escurrimiento de glaciares, con varias manifestaciones pequeñas hacia los Alisales con dirección a la Laguna de la Cocha (Ministerio de Minas 1982: 22-23; Ingeominas 1991:14).

Dentro de la formación de depósitos sedimentarios que han modelado el paisaje andino, es importante referirse al relleno de grandes concavidades formadas por movimientos orogénicos y diastrofismo, al elevarse las cordilleras de los Andes a la altura actual. En este proceso aparecen grandes depresiones que al taponarse se convierten en lagos interandinos. Muchos de ellos han desaparecido debido a la acumulación paulatina de materiales acarreados por el escurrimiento de aguas lluvias que son continuas y torrenciales al final del período glaciar. Como es natural, al elevarse la temperatura de la tierra, el deshielo aumenta la erosión procedente de las cordilleras circundantes y con ello la sedimentación.

Mediante este proceso varias cuencas terminan rellenándose para convertirse en sábanas y llanuras, como el caso de Túquerres, parte del Valle de Atriz, Cumbal y el Valle de Sibundoy donde aún persisten extensas áreas pantanosas. Otras como La Cocha, la Laguna Negra y Cumbal todavía subsisten, pero el proceso de, sedimentación y colmatación de los cuerpos de agua continúa y se incrementa con la tala de bosques que favorece la erosión y la consecuente transformación de los lagos en lagunas y luego en pantanos y totorales que preceden su desaparición. Un ejemplo evidente se presenta en La Cocha, donde su principal tributario El Encano ha transformado parte de la antigua superficie del lago en una llanura hoy dedicada a la ganadería; otra extensión muy grande está invadida por totora, la cual aumenta en áreas donde las aguas ya son superficiales.

Se deduce entonces que los glaciares como responsables de la morfodinámica externa asumen doble función; por una parte contribuyen en el transporte de materiales para rellenar concavidades y formar planicies sedimentarias; por otra, crean formas típicas en las cumbres de donde se desprenden dichos materiales. Este tipo de modelado tiene relación con el último período glaciar, que comienza hace unos 115.000 años. La mayor extensión del hielo ocurre hace 45.000 a 14.000 años, período en el que los Andes se convierten en un camino continuo de hielo por encima de los 3.500 m. (1200 m.), aunque muchas lenguas glaciares descienden a los 3.000 y 2.800 m. de altitud (Flórez 1989:17-18).

Hace unos 11.500 años la tierra entra definitivamente en un período de calentamiento y se eleva la temperatura en forma similar a la actual, produciéndose un proceso de deglaciación que influye drásticamente en la morfología del paisaje alto andino. Al derretirse el hielo se ponen en movimiento pesadas lenguas glaciares, que a su paso fracturan rocas y provocan grandes desprendimientos por gelifracción, lo cual genera un paisaje abrupto, escarpado y en general relieves en forma de serranías. Son visibles estas formas en la cima del volcán Galeras en dirección a Yacuanquer y en la cuchilla del Tábano al Noroccidente de La Cocha.

A medida que descienden los glaciares, con su fuerza descomunal arrancan materiales rocosos y pulen las rocas que le sirven de cauce (cepillado o abrasión), al tiempo que tallan cubetas escalonadas como en la mencionada Laguna Negra y la planicie superior contigua. El hielo que desciende lentamente con su pesada carga de materiales incorporados, construye amplios valles en forma de U con varios Kilómetros de longitud, denominados valles glaciares, comunes en diversos sectores de las faldas del Galeras, Bordoncillo y Morasurco; un ejemplo representativo es el mencionado Valle de la Florida. En su movimiento, el helero deposita materiales a los lados a lo largo del valle creando morrenas laterales. A medida que baja a altitudes con mayor temperatura el hielo se funde y suelta la carga que transporta depositándola en el fondo (Morrena de fondo) y al final del valle en forma transversal (Morrena frontal). A veces las morrenas frontales represan el agua que desciende por el valle formando pequeñas lagunas que son visibles en el Galeras.

En la actualidad el piso de modelado glaciar desciende hasta los bordes altos de los altiplanos y del Valle de Atriz, es decir por los 3.000 y 3.500 m. de altura, la morfología del paisaje se caracteriza por las huellas que han dejado los glaciares, especialmente por la presencia de conglomerados y flujos de barro. Es común observar conos aluviales, unos como resultado de avenidas intempestivas, otros de origen fluvio glaciar a juzgar por el material morrénico muy heterogéneo. En general predomina material de origen fluvial y volcánico que rellenan las depresiones y sobre las cuales han actuado procesos erosivos recientes. En este caso las vertientes frías y húmedas son más estables y la remoción en masa o las alteraciones del suelo difícilmente llegan a efectos negativos, pues siempre están cubiertas de vegetación, razón por la cual prevalece la infiltración y no el escurrimiento (IGAC 1982: 67-74), (Figura 1)

1.2 ASPECTOS GEOGRAFICO AMBIENTALES

De la información anterior se deduce que el material parental de los suelos en los Andes de Nariño y por consiguiente del municipio de Pasto se constituye a partir de derrames volcánicos, con predominio de gruesos mantos de ceniza y depósitos sedimentarios en las planicies y depresiones. Dichos materiales sometidos a la intemperie entran en proceso de meteorización, es decir se desintegran por acción de la temperatura y el agua, dando lugar a la formación de fragmentos más pequeños, en cuya superficie se desarrollan microorganismos autótrofos. A partir de ese momento, la mezcla de residuos orgánicos, formas vivas y materiales minerales forman los suelos o sea el medio natural donde crecen las plantas.

Los suelos entonces resultan de un efecto integrador entre los factores ambientales y la materia viva que actúa sobre el material rocoso original. En primera instancia, sobre la superficie de las rocas se desarrollan organismos autótrofos superiores (musgos, hepáticas, helechos, etc.) o heterótrofos (tardígadros, gusanos, insectos, etc.). Con la paulatina desintegración de la roca y activación de la vida orgánica, el suelo se independiza del estrato mineral o roca madre y adquiere sus propias características físicas, químicas y biológicas relacionadas con su productividad. En este proceso los factores más influyentes en la formación y evolución de los suelos son temperatura y precipitación, los que a su vez dependen de la estructura del relieve andino.

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