Un anhelo de
superposición, muy digno de alabanza en quien sólo cuenta con sus prendas personales
para hacerse meritorio, anima a los pastusos: ellos quieren corresponder a su fama de
pueblo industrioso, tratan a si mismo de hacer olvidar su reputación de reaccionarios y
se empinan sobre sus talones para sobresalir en ésta cada día más aplanada agrupación
colombiana. Lo han conseguido, lucharon con ser empeño por su autonomía departamental...
Nariño es hoy objeto de atención Nacional...
Una cosa más que
Colombia no había columbrado antes hacia el sur con la misma limpidez, una juventud
ilustrada que se levanta sobre el horizonte con una promesa de patria" (1950: 95 -
102).
La descripción de
Triana introduce elementos sociales nuevos al expresar la hostilidad contra la clase alta,
seguramente como resultado de la segregación que polariza a los de abajo. La actitud de
rechazo y "el odio maléfico contra los ricos" procede de la segunda mitad del
Siglo XIX cuando el proyecto liberal y la Comuna legitiman la irreverencia contra los
potentados. Merece atención la referencia que hace a la "bolsicona"
equivalentes a la Ñapanga o Llamanga pastusa, figura femenina que hace parte escencial de
la vida urbana, asociada a la atención en las tiendas y pulperías. Su presencia
sociocultural es notoria desde la mitad del siglo XIX, resaltando su capacidad
organizacional y amplia participación en festejos populares. Es la típica mujer de
pueblo, alegre y vanidosa que se convierte en eje central en las descripciones de la
ciudad. La pieza tradicional de la ñapanga pastusa es el follado o "bolsicón"
de bayetilla castellana de colores fuertes, con una franja de terciopelo y el guarda
polvos de Saraza. El pañolón es adornado con flores y sólo en ocasiones especiales usa
alpargatas o chanclas con capellada de terciopelo bordado (Muñoz 1995:67-72).
Del texto relatado se
deduce que pese a su visión critica, Triana es de los visitantes que se empeñan en mirar
a Nariño como un territorio prometedor Admira en algunos jóvenes políticos su
potencialidad, en la medida que advierte actitudes y deseos de superar las rencillas
partidistas en aras del progreso de Nariño. Se refiere a jóvenes gobernantes de ideas
liberales, generalmente comerciantes empeñados en colaborar con los proyectos del
gobernador Bucheli que favorecen también a las diferentes provincias en que se divide
Nariño.
"Al pasar por
Tumaco nos entendimos con un prefecto quién en cualquier otra parte ocuparía con
lucimiento una Gobernación.. Al llegar a Túquerres fuimos recibidos por un joven
prefecto avanzadísimo en ideas netamente republicanas, quién nos habló de la concordia
con tal amor y amplitud que nos hizo sospechar la existencia de una verdadera
transformación política en el país.. Al llegar a Pasto tropezamos con un tren del
gobierno departamental, constituido por tres personas de alto espíritu, a quiénes no
habíamos podido clasificar en los antiguos bandos; sin hiel, sin prejuicios, entusiastas,
cariñosos fraternalmente con el adversario de ayer y de alta competencia para el manejo
de la cosa pública" (1950: 103).
Figura 91.
"La Ñapanga de
Pasto". Dibujo Claudia Cuervo Franco. (Nueva Revista Colombiana de Folclor, 1995).
Los conflictos se
agudizan al finalizar la primera década del siglo XX al rumorarse que el general Reyes
sería asesinado por facciones ultraconservadoras. La expectativa se vive en Pasto con
tensión; los sectores reaccionarios eclesiásticos y la clase política esperan con
ansiedad la oportunidad de frenar los avances del gobierno de Bucheli. Es tal el temor y
la calentura de ánimos, que muchos liberales huyen al presagiar una catástrofe; algunos
profesores de la Universidad renuncian y queda la institución a cargo del Dr. Pereira
Gamba y el Dr. José Rafael Sañudo.
En 1909 con el cambio
de gobierno nacional se cancela definitivamente la Facultad de ingeniería y también los
proyectos de Bucheli que contaban con el concurso del general Rafael Reyes, interesado en
desarrollar un plan de vías en Nariño y Putumayo. El desconsuelo de Pereira se refleja
en esta expresión
"Ciega pasión
odios estúpidos, envidias y rencores antiguos, el frenesí de los incapaces fueron...
Hasta saber que el bonito superávit que Bucheli dejara en la tesorería, para la
redentora obra de la carretera de Barbacoas, fue repartido entre los municipios.. Toda
ilusión de hermosa vida de estudio, toda esperanza de ver un término en mi errante
carrera había desaparecido. Allá a lo lejos las montañas volvían a abrirse delante de
mí.. el trabajo profesional y la conformidad con la voluntad de Dios eran mi apoyo"
(1919: 238).
En estas circunstancias
Pereira queda sin trabajo y carece de respaldo, razón por la cual se traslada a
Túquerres para dedicarse a la investigación y la explotación minera del Gualcalá por
varios años. Nombran en reemplazo de Bucheli al General Eliseo Gomezjurado quien según
el propio Pereira, es un "gobernador troglodita" que se apresura a terminar con
la Universidad, la Revista de ingeniería y otras obras de progreso para el Departamento
de Nariño y Pasto. Con este personaje, aparece y hace carrera con fervor el típico
cacique gamonal, que gracias al aislamiento y atraso político de Pasto, encuentra el
espacio propicio para hacer alarde de sus abusos y prepotencia. En adelante la
gobernación se alterna entre pocos personajes de rancios apellidos que se repiten en el
cargo, consolidándose el perfil del perfecto cacique político provincial;
"su fuerza y su
poder están en relación estrecha y directa con sus amigos y seguidores a quienes paga su
lealtad con pequeñas prebendas de beneficio personal.. para pagar servicios a una causa
electoral que lo mantiene con las riendas del poder en sus manos. Bajo la acción de este
proceso, es casi imposible que un politiquero al correr del tiempo se convierta en
estadista... por eso, se constituye en el mejor aliado de la rutina y del atraso... la
estirpe politiquera asomaba su figura altanera generando una ideología que tozudamente
ignoraba los beneficios de la ciencia... Es el varón de los votos, experto en fraudes,
hábil en el manejo del tinglado parroquial hacedor de torres de capilla y dispensador de
contratos para construir escuelas donde no hay niños, padrino de pequeñas ambiciones y
conseguidor de puestos de quinta categoría... Se adueña del escenario político con
negativas consecuencias para la economía y el sector científico tecnológico"
(Chaves 1983: 264).
En Mayo de 1913 la
presidencia de Carlos E. Restrepo adopta un gobierno republicano más abierto con
participación liberal. Como es obvio, en Pasto los conservadores se oponen a la
pluralidad política, hasta el punto de convertir las elecciones en actos de violencia
contra los votantes liberales en Córdoba, Funes, San José y Buesaco entre otros. Las
disputas están alimentadas por el clero que jamás abandona el protagonismo político en
favor de sus intereses representados por el partido conservador. Como ejemplo de esta
maniobra, en las elecciones citadas el obispo Leonidas Medina emite una circular a curas y
capellanes para orientar las votaciones. Al final del documento señala que deben leerlo
en la misa parroquial y "enseñar a los fieles la conducta que en conciencia están
obligados a seguir..." Establece la importancia de sufragar para no correr los
riesgos que en otras legislaciones "amenazaron seriamente los intereses de la
religión". Ante la pregunta "Por quién votar?" dice,
"Se ha de
favorecer a las personas de probidad conocida y que se espera han de ser útiles a la
religión, ni puede haber causa alguna que haga licito preferir a los mal dispuestos
contra ella" (Rincón 1940: 96 - 99).
Hace parte de esta
estrategia que los altos prelados usen su poder para preservar la unidad del conservatismo
a fin de garantizar el triunfo en las contiendas electorales. Al respecto, Nemesiano
Rincón (1940: 104) biógrafo del obispo antes citado, señala que desde su llegada a
Pasto hasta 1916 su labor se concentra en,
"guardar la paz,
la unión entre conservadores... reprobando todo aquello que se apartase de las sanas
ideas religiosas.. Publicó muchas circulares prohibiendo la lectura de folletos y
periódicos llenos de errores, reprobados por la iglesia y no hubo publicación inmoral o
que atacase a la autoridad eclesiástica o la iglesia, que la hubiese reprobado con
entereza..."
Las referencias revelan
que no hay cambios en la vida social de la ciudad y la iglesia Católica interviene en
política, ejerce control eficaz de los valores establecidos y vigila el transcurso de sus
proyectos institucionales. Para mantener esta misión domina el ámbito educativo, arte,
poesía, novela y en general todas las manifestaciones de la cultura espiritual. Bajo esta
perspectiva funda el obispo en Pasto la escuela de artes y oficios, se involucra
decididamente en la colonización y las misiones del Putumayo, reorganiza las parroquias,
reglamenta el hospital de la ciudad, contribuye en la construcción y modernización de
iglesias, entre ellas la de Las Lajas.
Los conservadores como
mayoría absoluta continúan actuando libremente en pugnas internas por ambiciones del
poder local. Ilustra este tipo de reyertas una división particularmente aguda y matizada
de continuas agresiones que obligan la intervención del obispo en febrero de 1915. El
prelado pretende servir de árbitro entre los partidarios de administrar las rentas de
licores por particulares y los que proponen el monopolio oficial. Los resultados son
alarmantes, pues un hecho aparentemente simple adquiere la mayor trascendencia, porque
está en juego el control de la mayor fuente de rentas de la ciudad y la región.
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