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En este
paso de Pasto a la era moderna la participación de los dirigentes políticos locales es
mínima, pues la carretera se concluye para facilitar un propósito militar y no con la
perspectiva de contribuir a la integración económica nacional. Tampoco disponen de un
proyecto de desarrollo que permita a Pasto y la región sacar el mejor provecho de esta
coyuntura.
Como se planteó
anteriormente son los esfuerzos individuales responsables del despegue comercial e
industrial. En 1938 la capital concentra 13 de las 24 empresas que hay en Nariño, es
decir más del 50%. Se destaca Tumaco con 4 establecimientos teniendo en cuenta su
reactivación como puerto y el dinamismo del transporte en ferrocarril; siguen en orden
Túquerres, Ipiales y el Contadero donde aún se sostiene parte de la industria textil.
TABLA 16
PRODUCCION MANUFACTURERA
POR MUNICIPIOS 1938 (SAENZ 1938: 42)
Es obvio suponer
que a la par del desarrollo comercial y de la pequeña industria, la ciudad experimenta
cambios importantes. Al combinar datos de la Monografía de Pasto elaborada por Eduardo
Illera (1940:12-25) y la Reseña Histórica escrita por J. R. Zarama (1942:134) se deduce
que la base industrial, comercial y la infraestructura institucional y física de la
ciudades consta de los siguientes establecimientos.
TABLA 17
COMPOSICION ECONOMICA
E INFRAESTRUCTURA INSTITUCIONAL Y FISICA DE PASTO, 1940.
La tabla adjunta
permite interpretar la composición económica y espacial de Pasto. La economía agraria
sostiene las demandas locales y del norte, con énfasis en la agricultura que en orden de
extensión cultivada se reitera en la producción de papa (8.214 Has), maíz (7.690 Has),
trigo (6.670 Has), cebada (420 Has), habas y hortalizas (85 Has) (Zarama 1942: 184); no
obstante el producto más rentable es el trigo debido a la alta demanda en todo el país.
La ganadería de los alrededores experimenta mayor desarrollo por el aumento de población
y la creciente demanda de cuero como materia prima para las abundantes zapaterías y tenerías.
La ancestral vocación textil se concentra en una gran fábrica que utiliza algodón, de
donde se explica la continua decadencia de los tejidos de lana en el sur se suma el empuje
de actividades novedosas. Como fábricas de vino, cerveza, gaseosas, velas, jabón, hielo.
A tono con el auge de la construcción, hay 35 ladrilleras, lo mismo que elaboración
abundante de baldosas y artículos de hierro y cemento. Cabe destacar el prominente
número de panaderías que reafirma la abundante producción de trigo. Igual sorprende el
número de aserríos ligados a la construcción y ebanistería.
Por su parte las
empresas oficiales y de servicio público asumen la responsabilidad del suministro de
electricidad, agua, teléfonos, licores y administran la plaza de mercado y transportes.
Merece atención la fábrica de cintas para máquina de escribir explicable como un
intento de sustitución de importaciones, pues el artículo tiene alta demanda y su
introducción desde fuera es costosa. La actividad del transporte automotor se concentra
en la vía a Popayán-Cali, Pasto-Túquerres-Ipiales y Pasto-El Diviso donde empalma con
el ferrocarril. Las carreteras secundarias hacia los pueblos de clima medio están
inconclusas en su mayoría y carecen de puentes.
Amerita destacar que
según el censo de Illera (1940: 25) hay 189 camiones en Pasto, lo cual refleja una
desarrollo sorprendente del transporte de carga. Zarama (1942:185) menciona que se dispone
de un transporte ágil y organizado representado por cerca de una docena de agencias. Se
destacan la Cooperativa Limitada de transportes, Compañías Unidas de Transportes y
Comisiones, Ferrocarril de Nariño, Mesías Chaves, Clímaco Vargas y Cia., Caldas y Cia.,
Juan Burbano, Expreso Ribón, Expreso Tobón.
La descollante
actividad de transporte se debe a que después de abrir la vía a Popayán, Pasto se
convierte en un mercado nuevo, centro comercial y administrativo que congrega múltiples
actividades; en esas condiciones es de imperiosa necesidad contrarrestar el aislamiento
con transporte propio y eficiente que garantice autonomía en el flujo de mercancías y
personas. De ahí que esta industria es la de mayor progreso y a partir de este momento la
región siempre cuenta con un parque automotor pesado de la más alta calidad. Como las
vías son inadecuadas y atraviesan emplazamientos inverosímiles, también desde ese
entonces los conductores de camión adquieren fama nacional.
Significa que los
renglones directamente relacionados con el mercado se modernizan y desarrollan
rápidamente, por tanto los visos de modernidad que experimenta la economía regional no
son homogéneos, pues no todas las áreas y productos participan o se benefician del
comercio. Más bien coexisten en la ciudad como en sus alrededores formas viejas y nuevas
de producción conectadas al naciente mercado. Expresa José A. Llerena en 1940,
"nuestro panorama es un ajedrez de economías" ya que al lado de la explotación
del suelo por el arado rudimentario esta el moderno tractor. Para describir la mezcla de
expresiones socioeconómicas y el escaso beneficio que el modernismo reporta a los pobres,
dice que junto a Pasto,
"las aldeas
parecen clanes medioevales representadas por el propietario urbano y el comerciante, la
pequeña burguesía burocrática. Existe el año comerciante, el socio del monopolio, del
Trust y además el agente del imperialismo europeo o norteamericano... todos los
poseedores de parcelas generalmente indios, son terragueros o arrendatarios por el sistema
de concertaje, quienes tienen ineludiblemente un amo, a quien le entregan los frutos de
sus cultivos y quien es en últimas, el verdadero beneficiario".
La integración de la
región de Pasto al mercado modifica rotundamente la tenencia de la tierra; de modo que
los resguardos indígenas en cierto modo habían descansado de las presiones de
terratenientes, ahora son objeto de voracidad de la clase dominante que amparada por el
Estado termina por disolverlos. En 1940 hay 88 resguardos en Nariño ocupando cerca de
70.000 hectáreas de tierras fértiles y bien ubicadas. Los más codiciados corresponden
al Valle de Atriz debido a la cercanía a Pasto y su excelente vocación agropecuaria. Se
aplica el decreto ley 1421 recurriendo al fácil recurso de exigir títulos. Como el
requisito es imposible de cumplir, se declaran estas tierras baldías y a los indígenas
colonos, a quienes se les reconoce únicamente el área cultivada.
Se extingue primero el
resguardo de Anganoy en 1948 por insistencia del propio gobernador indígena. Dado que la
extensión es pequeña por la invasión de las haciendas vecinas, el resguardo se reduce
prácticamente al pueblo quedando para cada familia microfundios de 500 metros cuadrados.
El de Obonuco desaparece en 1947 al no encontrarse título de propiedad en Quito y Pasto;
así, las 70 hectáreas se dividen entre 200 familias; muchas de ellas no reciben lotes
por ser imposible acomodarlas. El resguardo de Jongovito de 84 hectáreas es repartido
entre más de 100 familias en 1949 por insistencia del propio gobernador Alejandro
Tulcán, resultando extensiones menores de un cuarto de hectárea por familia. El
resguardo de Gualmatán es abolido en 1951 con la autorización del cabildo presidido por
Faustino Maigual; al resultar parcelas de una hectárea se desarrollan conflictos y
crímenes entre los mismo indígenas debido a la carencia de tierra (Fals Borda 1957: 9).
De todas maneras el
cambio de la economía es evidente y significativo en la ciudad; según censo industrial
publicado por la Contraloría General de la República, de las 24 empresas existentes en
la década del 30 se pasan a 175 en 1945; de estos negocios 3 tienen sucursales en otros
lugares de la República, 4 operan como sucursales de casas principales que están fuera
del Departamento y 168 son de carácter local. Dichas industrias ocupan 244 empleados, 156
obreros y suman un capital de $2.879.699 pesos (Rodríguez 1961:194). Pasto por su parte
concentra 92 empresas, es decir el 52%. Siguen en orden Ipiales (13.7%), Túquerres
(8.5%), Tumaco (8%), Guaitarilla (4.2%), luego Sandoná, La Unión y Barbacoas. El resto
de municipios tienen participación absolutamente reducida.
Esta pequeña
revolución empresarial motivada por la apertura de la vía al norte, integra a Pasto y
Nariño al mercado, pero en el marco de la división del trabajo que la economía nacional
asigna a las regiones. Si bien las cifras expresan aumento de establecimientos y
operarios, los niveles de crecimiento industrial son reducidos y la composición de
capital continúa moviéndose a nivel de pequeñas manufacturas con montos de acumulación
bastante bajos. Significa que las 168 empresas de carácter local corresponden a
industrias tradicionales denominadas "livianas", con peso poco significativo en
la transformación de la estructura productiva regional.
TABLA 18.
DISTRIBUCIÓN DE LAS
PRINCIPALES INDUSTRIAS POR MUNICIPIOS 1945 (RODRIGUEZ 1961: 192-194, T III).
Figura 59.
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