LOS PINTORES DE LA FLORA DE LA REAL EXPEDICION BOTANICA DEL NUEVO REINO DE GRANADA Y SU APORTE AL ARTE NACIONAL

Los trabajos artísticos de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, emprendidos entre los años de 1783 a 1816, tienen una especial importancia para el desarrollo de la pintura en nuestro país. Prácticamente con la Expedición Botánica se funda la primera Escuela de Arte orientada y dirigida por Don José Celestino Mutis, para formar en ella a un selecto grupo de jóvenes pintores, quienes tuvieron la oportunidad de entrenarse visualmente en la observación de la Naturaleza y aplicar esta experiencia a los conocimientos artísticos que iban adquiriendo.

Por primera vez los artistas aprendieron y trabajaron en una verdadera Academia, bajo la dirección de un científico que a su vez comprendía y conocía a cabalidad los principios del arte. La experiencia adquirida en esta Escuela abrió múltiples posibilidades a los pintores, pues gracias al conocimiento y aplicación de nuevas técnicas como la acuarela, el dibujo a tinta y el delicado trabajo de los pequeñísimos detalles de la flora, pudieron llegar posteriormente al pleno desarrollo de la Miniatura y más tarde a los primeros elementos del paisaje.

A pesar de que los acontecimientos que acompañaron al proceso de Independencia detuvieron todas las investigaciones y los trabajos de la Expedición, algunos de los artistas allí formados continuaron en su oficio, cambiando naturalmente de tema y de público para su arte.

Gracias a la Expedición se habían enriquecido con una nueva forma de ver las cosas, los seres humanos y la naturaleza, pues contaban con el entrenamiento visual necesario para pasar de la copia de modelos foráneos impuestos, a la representación objetiva de la naturaleza.

 

1. Antecedentes

La Tradición Colonial

Los primeros artistas que vivieron y trabajaron en América durante la época de la Colonia, y los que se fueron formando a su lado, producían obras inspiradas en la pintura de las Cortes Católicas europeas, que venían en gran parte reproducidas por medio del grabado o en forma de copias ejecutadas por artistas menores.

El arte en las Colonias tenía una finalidad muy específica, pues estaba destinado a servir de vehículo para la difusión de la Fé Católica recientemente fortalecida por la Contrarreforma en el Concilio de Trento, celebrado entre 1542 y 1563. De las grandes casas flamencas impresoras de grabados recibieron los artistas y el público americanos la interpretación europea de la realidad, lo cual contribuyó poderosamente a su formación estética. (1)

Estas obras no solo difundían la iconografía religiosa, sino que colocaban a los santos en escenarios reales o imaginarios, pero netamente europeos. Por esta razón el paisaje, los animales, las flores, y las frutas de la primera época colonial poco o nada tienen que ver con el suelo americano.

Sin embargo, no debe creerse que por las mencionadas circunstancias los artistas carecieron de imaginación y se adhirieron rígidamente a los modelos importados. De su propia inventiva y como producto de su imaginación reformaron y muchas veces inclusive los enriquecieron, produciendo obras creativas e innovadoras. En la talla y en la decoración más que en la pintura, se encuentran algunas obras que pueden considerarse en buena medida como antecesoras de la obra artística de la Expedición Botánica, ya que en ellas figuran elementos americanos. Con todo, la tendencia general fue la de prestar muy poca atención a los ejemplos vivos de la naturaleza. Los recientes trabajos de restauración efectuados en el Templo de Santa Clara en Bogotá, para citar un caso, han hecho visibles las decoraciones murales originales del Coro antes de que fuera recubierto con la talla. Es posible que estas obedezcan a algún Programa Eucarístico cuya investigación está aún por realizarse, mas lo que interesa anotar, es que el conjunto está formado por un universo de flora y fauna con especies europeas y americanas entre las que figuran pelícanos, loros, patos, venados, conejos, liebres, monos, armadillos, gatos, guanábanas, chirimoyas y gran variedad de flores. Como éste pueden citarse igualmente otros ejemplos en las tallas de los altares y posiblemente en algunas obras pictóricas.

Con todo un análisis del arte colonial en su conjunto, permite afirmar que solo a partir de la orientación que imprimió a sus pintores Don José Celestino Mutis, los pintores coloniales neogranadinos adoptaron una nueva actitud ante la realidad y se enriquecieron en el conocimiento del arte de la pintura.

2pin.jpg (13234 bytes)
Barbosella rhynchantha

Los pintores botánicos dirigidos por Mutis alcanzaron la precisión en el dibujo, el conocimiento y dominio de la acuarela y de la pintura al temple, y por sobre todas las cosas, aprendieron a trabajar con el modelo vivo, prescindiendo totalmente del uso y del sometimiento al modelo impuesto.

El objetivo de la presente exposición es el de destacar la importancia de la obra de los pintores de la Flora, única en su género y la trascendencia de esta empresa al haberse constituido en la primera escuela propiamente dicha, encargada de formar a los artistas en nuestro país.

Es indudable que el propósito del Sabio Mutis fue eminentemente científico, orientado al estudio de la Biología y en particular de la Botánica. Sin embargo, su rigor científico unido a su profundo conocimiento del arte, le permitió formar una generación de artistas con una mentalidad nueva, enfrentándolos directamente a la naturaleza y logrando desarrollar a la vez una obra apoyada en la realidad y enriquecida con la imaginación.

 

2. Las expediciones botánicas en el Nuevo Mundo

La Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada se inscribe naturalmente dentro del marco de las expediciones científicas desplazadas por el mundo a raíz del interés por el conocimiento, desarrollado en el transcurso del siglo XVIII por los sabios y apoyado por los soberanos europeos. (2)

Los Reyes de la España Ilustrada, guiados por un gran sentido de la racionalidad, pretendían obtener un mayor dominio político a través de la adecuada utilización de los recursos en las Colonias, sobre los cuales harían primeramente el inventario más grande jamás realizado de sus riquezas.

España tenía en América ya una importante tradición en lo referente a los estudios botánicos. Bajo el reinado de Felipe II, hacia 1569, se había realizado la Expedición de Francisco Hernández en México. Los originales de este estudio se quemaron en un incendio que tuvo lugar en El Escorial años más tarde. Precisamente el Sabio Mutis, conocedor de esta obra, al iniciar su Expedición, manifestaba al Rey Carlos III la intención de rescatar la obra de Hernández, de la cual, según decía él mismo, se conservan copias que no le hacen ningún honor a la misma. Deseaba entre otras, ampliarla con notas y láminas para ser " impresa a nombre del Rey y en esa forma pasar al Gabinete Real de Historia Natural". (3)

Pocos años antes de la empresa de Mutis vino a Venezuela el sueco Pedro Loefling, apoyado por la Corona española.

Contemporáneamente a la Expedición de la Nueva Granada, tuvieron lugar otras dos muy importantes. En el Virreinato del Perú y el Reino de Chile, la llamada Expedición de Ruiz y Pavón, y en territorio mexicano, conocido en esa época como Nueva España, la que dirigieron los botánicos Sesé y Mociño. Bien avanzada la Expedición de Mutis, envió él mismo a su sobrino Sinforoso y a los pintores Francisco Mansera y Antonio Lozano, más un herbolario, al Norte del Virreinato y a la Isla de Cuba para que allí recolectaran plantas e iluminaran iconos, quedando en esa forma ampliado el radio de acción de la empresa Mutisiana. (4)

(1) Sebastián, Santiago. " La importancia de los grabados en la cultura Neogranadina ", en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, No.3, Vol. 2, Universidad Nacional de Colombia, 1965.
(2) Cramer J. et Swann H.S. Tomus XLIII Historiae Naturalis Classica: “ Prodromus et Flora Peruvianna et Chilensis ”. Auctores H. Ruiz et J. Pavon.
(3) Archivo Epistolar de José Celestino Mutis. Recopilación del Dr. Guillermo Hernández de Alba. Tomos I y II 1968. Tomos 111 y IV: 1975, Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Ed. Kelly, Bogotá. Carta al Rey Carlos III, Santafé, Junio 26 de 1764, No.6.
(4) Archivo Epistolar Op. Cit ., Carta a don Antonio Amar. Noviembre 14 de 1803: No.402.

 

Comentarios (0) | Comente | Comparta c