(continuación capítulo Vida Cotidiana)

Otro tanto pasa con las nuevas emisoras la Voz de Antioquia, la Voz de Medellín y Radio Libertad Emisora Electra en Manizales; la Voz Amiga y la Voz de Pereira. Concursos musicales patrocinados por la empresa privada y programas radiales en vivo convocan a los mejores intérpretes y compositores nacionales y extranjeros en orquestas de planta garantizándoles estabilidad laboral y dedicación artística profesional.

La revolución industrial e intelectual del siglo XX determina profundos y acelerados cambios en el acontecer cultural de cada década. Llegan de Europa músicos eruditos, inmigrantes de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Entre ellos doña Luisa Manighetti, los maestros Mascheroni, Tena, Fuster, Macca (Matza), quienes se arraigan completamente en el espíritu regional, convirtiéndose en orientadores de las nuevas generaciones.

Es la época de oro de la serenata con los duetos y repertorios bambuqueros que hacen Obdulio y Julián, el Dueto de Antaño, Garzón y Collazos, Hermanos Moncada. Músicos como Luis Uribe B., Jesús Zapata B. y León Cardona G., renuevan la estudiantina nombre que toman las Liras, e impulsan desde orquestas, emisoras y casas discográficas, el proceso evolutivo de la música popular colombiana Marco Tulio Arango y Joaquín Arias, Enrique Figueroa y Luis Carlos González y el pedagogo y compositor Ramón Cardona, entre otros, abren caminos nuevos a la expresión musical del entonces Gran Caldas.

Pero el proceso que hacia 1925-1985 pareció integrar la esencia de las músicas locales y eruditas, en un espíritu de identidad regional, se rompe y diversifica. El comercio trae consigo la invasión de nuevas músicas: la mexicana proyectada desde el cine; el tango; la cubana con el Trío Matamoros y La Sonora Matancera; el bolero, el jazz, las músicas costeñas, el vallenato, las baladas y el fenómeno carrilera.

Paralelamente desde el sector intelectual se fundan agrupaciones como el Orfeón Antioqueño (1932), la Orquesta Sinfónica de Antioquia (1945), la Coral Tomás Luis de Victoria (1951), Coral Ruiz (1957), que hacen música erudita para grandes teatros y público selecto. Nacen los conservatorios en las Universidades de Caldas y Antioquia y la Normal Musical de Caldas.

CRISIS O DESPERTAR

Resquebrajadas quedan la identidad social y la personalidad cultural en el campo y la ciudad a raíz de la guerra liberal-conservadora del 48, el abandono de los campos y la migración a las ciudades en vía de industrialización, el manejo acrítico de los medios de comunicación de masas, la ausencia de políticas estatales respecto a los valores musicales tradicionales y la fuerza de los modelos culturales impuestos resquebrajan la identidad social y la personalidad cultural en el campo y la ciudad. La música regional tradicional sin espacios para su desarrollo, inexplorada y desaprovechada, se margina bajo el supuesto de mala calidad.

Irrumpe entonces la música latinoamericana cargada de contenidos sociales y reclamando identidad. La salsa, la nueva trova cubana y la música popular norteamericana que va desde el rock and roll hasta el metal pasando por el rock, conquistan una juventud que reclama mayores espacios de expresión y frente a la cual no existe una propuesta educativa musical formal desde el Estado.

Más tarde surgen personas e instituciones con iniciativas de educación musical no formal y las dos últimas décadas se caracterizan por el incremento de coros infantiles, universitarios y comunales, bandas musicales juveniles y agrupaciones diversas. Se renueva el interés por la música nacional. Retoma fuerza el carnaval del Diablo en Riosucio, se funda la Escuela Popular de Arte de Medellín y se crean concursos musicales de carácter nacional y regional, que inciden en el desarrollo de la música antioqueña, caldense, risaraldense y quindiana: el Festival Mono Núñez en Ginebra (Valle), Antioquia le canta a Colombia en Medellín, el Festival del Pasillo Hermanos Hernández en Aguadas, el Concurso Nacional Duetos en Armenia y el Festival del Bambuco Luis Carlos González en Pereira.

Personas concretas, impulsan interesantes iniciativas desde el sector público: Luis Uribe Bueno emprende el Programa de Reactivación de Bandas Municip a les, y por ello cuenta ahora la región con cerca de ciento treinta agrupaciones musicales en los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda; lo programas didácticos Conozcamos nuestra música colombiana y Viva la música viva desde la Dirección de Extensión Cultural Departamental de Antioquia; Julián Bueno Rodríguez quien lidera actividades de recuperación de músicas y danzas caldenses al frente de la Dirección de Extensión Cultural Municipal de Riosucio. En la ciudades capitales se construyen teatros y recintos que favorecen el desarrollo artístico.

Aparecen cronistas e investigadores: Hernán Restrepo, Octavio Marulanda y la etnomusicóloga María Eugenia Londoño. Surgen estudiosos del folclor y de las danzas y sociólogos de la música, entre ellos Jesús Mejía, Jacinto Jaramillo, Oscar Vahos, Julián Bueno y Alvaro Pareja.

Héctor Ochoa, Doris Zapata, Jhon Jairo Torres, Fabio Alberto Ramírez, cantautores contemporáneos, desarrollan nuevas tendencias influenciadas por los modelos regionales y la balada comercial.

Simultáneamente, en el campo de la música erudita se enriquece la producción de compositores como León Cardona y Luis Uribe, cuya obra permanece vigente. Otros compositores como Blas Emilio Atehortúa, Guillermo Rendón García, Héctor Hidalgo, Andrés Posada, Luis Fernando Franco, desarrollan su trabajo creativo y experimental á partir de diversas tendencias contemporáneas de carácter universal.

Cuenta la región con destacados solistas y directores de orquesta. Ponen en alto el nombre del país, entre otros, Teresita Gómez, Blanca Uribe, Haro, Martina -hijo adoptivo de Antioquia, Blanca Cecilia Espinosa y los hermanos Alejandro y Sergio Posada.

Las artes plásticas  
EN BUSCA DE SUS ANCESTROS

La Historia del Arte en Antioquia y el Eje Cafetero no es de rancio abolengo. Tiene una vida vivida reciente que surgió con el Maestro Francisco Antonio Cano.

Los comienzos del arte en el noroccidente coinciden con la explosión de las vanguardias históricas europeas de finales del siglo XIX y principios del XX; Hasta entonces la región permanece parcialmente incomunicada de los centros culturales más importantes del Virreinato inicialmente, y luego de la República.

No se produjo ninguna gran obra de arte ni en la Colonia ni durante las primeras décadas republicanas. Obras menores sí, de escaso interés artístico pero con una indiscutible significación religiosa. En la mayoría de los casos era importadas de Santa Fe de Bogotá o de Quito.

APARECEN LOS ARTISTA N

No resulta extraño entonces que, ya avanzado el siglo XIX, don José Manuel Restrepo informe, al presentar el estado de la región, que sus artes son imperfectas. Además, obras de verdadero valor como las acuarelas de la Comisión Corográfica, primera mirada de nuestro paisaje de auténtica calidad estética permanecieron inéditas. Frente a tan pobre situación, el doctor Pedro Justo Berrío expide en 1870 un decreto mediante el cual se crea la Escuela de Artes y Oficios que luego se anexa a la Universidad de Antioquia.

En la segunda mitad del siglo XIX aparece una muchedumbre de artesanos que la academia de arte cubre bajo el anónimo de la cultura popular o del arte provinciano. Pero los artesanos dieron los primeros pasos de nuestra historia artística real y van siendo identificados no sólo por sus nombres sino también por su posible producción.

Se trata de un tipo particular de artesano, fruto de la minería y la industria del café en la región, no apegado a la repetición de formas ancestrales sino lanzado al descubrimiento y a la aventura de su propio tiempo y, por ello, muy cercano a un carácter definitivamente artístico.

Reviste particular trascendencia para la historia artística, la participación del artesanado en el proceso de migración y colonización antioqueño, especialmente a finales del siglo XIX.

En un clima violento en el que predominan la codicia y el afán de dinero se extienden las fronteras y se van fundando ciudades de campesinos al margen de la violencia del medio rural circundate. Son ciudades pensadas partir de la construcción de casas antes que de la ejecución de un proyecto urbano concreto, manifestación de la ausencia del Estado y del predominio del individualismo en el centro de lo que poéticamente llamara Bolívar las soledades de Colombia.

PUERTAS, VENTANAS Y BALCONES

Hacia 1870 la arquitectura de la colonización antioqueña comienza a presentar sus más espléndidos resultados en casas privadas, casi siempre de dos plantas. En ellas se sintetizan con extraordinaria eficacia las herencias hispánica indígena. Junto a los maestros de obra, auténticos arquitectos profesionales aunque anónimos casi siempre, aparecen los artesanos garantizando alta calidad en la mano de obra: también aquí, más que hábiles talladores, surgen artistas inteligentísimos y de exquisita sensibilidad, capaces de extraer a sus materiales y técnicas una riqueza formal y una potencialidad de sugerencia absolutamente inéditas.

Se destaca en especial el trabajo de la talla en madera que en puertas, ventanas y balcones crea un arte que de ninguna manera puede ser considerado como menor. Lleno de diversidad y color simboliza la nueva sociedad que escapa a la miseria rural.

En este trabajo de los artesanos de la colonización debe verse uno de los elementos fundacionales de la cultura plástica regional.

SOPLAN OTROS ARTES

Años más tarde lo extranjero impone su gusto a través de las importaciones y el arte de los artesanos es entonces sometido. En los centros más ricos parece una tendencia, a comienzos del siglo XX, de clara raíz modernista. Exalta las líneas curvas en los decorados y produce mobiliarios en el estilo francés de fin de siglo. Es cierto. Una vez consolidada la presencia artística regional, resulta ineludible su interrelación con esas otras formas de arte que se consideraban cultas u oficiales. Y es en 1910 que se crea el Instituto Bellas Artes en Medellín donde se habían establecido ya algunos talleres artísticos privados.

La figura central en este momento histórico es el maestro Francisco Antonio Cano. Es innegable la calidad de su obra, pero sobre todo muy importante la dinámica que imprime en el arte nacional.

¿FINAL DE LO ANTIGUO? ¿COMIENZO DE LO NUEVO?

Cano sintetiza en su formación las dos vertientes encontradas de su tiempo. Una casi artesanal en Yarumal, con personalidades artísticas concretas: los Palomino e Ignacio Luna. Otra con una dirección neoclasicista en Bogotá y París.

Después de trabajar como maestro particular y participar en la fundación de Bellas Artes de Medellín, Cano es llamado por la Escuela de Bellas Artes de Bogotá. Allí el interés se centra en el retrato con un claro desprecio por la pintura de paisaje, lo que representa no sólo un total desenfoque en un arte que se pretendía actualizado, sino también el sometimiento del mismo al gusto narcisista de las clases altas de la época.

La obra Horizontes que Cano realiza en 1913 es trascendental en ese momento. Después de una larga trayectoria académica, a la medida de sus posibilidades, Cano se vuelca sobre la vida realmente vivida y enfrenta, lejos de todo regodeo romántico, la problemática social de la colonización, que le parece la más definitiva en su tiempo. Horizontes representa la toma de conciencia de la región y por ello se constituye en uno de los momentos esenciales del arte colombiano.

ARTE SÍNTESIS

Pero se trata apenas de una primera manifestación del uso de razón. El academicismo de Cano no le permite explorar la riqueza simbólica de ese mundo que fue vislumbrado. Tampoco podrá hacerlo la segunda gran figura de estos comienzos del siglo, el escultor Marco Tobón Mejía, discípulo y compañero de trabajo de Cano.

Parte fundamental de su obra la realizará Tobón en París, preocupado por el desarrollo del arte francés aunque sin ubicarse nunca en posiciones vanguardistas. Pero mantiene sólidos vínculos con el país y especialmente con Antioquia. Realiza numerosísimos monumentos públicos consolidando simbologías regionales y nacionales vistas ahora desde la perspectiva oficial.

Un elemento paradójico que desarrolla a partir de la influencia de Marco Tobón Mejía: la abundante decoración de estilo francés que se pone de moda en los años 30 y que se deriva de las obras que el escultor envía desde París. Tuvimos una decoración modernísima pero sin comprender que debía estar estructuralmente relacionada con una revolución arquitectónica. De todas maneras en la influencia de Tobón Mejía tenemos la síntesis final de las dos vertientes, la del arte anónimo del artesano-artista y la del arte pomposo de la historia culta.

DE LA MISERIA A LA MISERIA

Ninguna región es homogénea. Tampoco en el campo artístico lo es la que nos ocupa. Vale la pena destacar muy especialmente, más que las diferencias de materiales como el uso sapientísimo de la guadua en el eje cafetero, la conservación de las manifestaciones del arte regional. Perspectivas más amplias dan la explicación.

Mientras en el eje cafetero la arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX recibe una cierta protección puesto que conserva la vigencia que le da su poder de simbolización, protección, en Antioquia se vivió hasta no hace muchos años un proceso de destrucción absoluta del pasado, una negación total de lo que fue la región en el plano de la simbólica visual. Como si en un momento el progreso se entendiera como la ruptura total con los ancestros. 

También en el campo del arte se hará palpable esta pérdida de ruta.

La plástica hoy
ACTITUDES Y REGRESOS

Un siglo persiguiendo la historia: nacimiento, desarrollo y crisis de la plástica nacional.

Con mucha frecuencia se dice que el siglo XIX terminó en Colombia hacia 1930. Ello es exacto en el caso del arte, más aun desde la perspectiva regional con el surgimiento de la llamada generación de Los Nuevos o Bachués. Luis Alberto Acuña afirma que la unión de este grupo se debió al importancia que los artistas le daban en sus obras al medio geográfico y a circunstancias étnicas, elementos que casi todos ellos descubrieron a partir su formación en Europa.


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