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(continuación capítulo
Vida Cotidiana)
LISTOS OJOS, PALADAR Y CORAZÓN
Con afamados manjares
locales y una amplia variedad, la culinaria costeña tiene un rasero común: sus
ingredientes, con una que otra variante y su fuerte, sazón.
Humm, la comida costeña! ĦQué rico gulusmear su
incomparable y exquisita suculencia! Su aroma trasciende el rogo hogareño para delicia de
propios y vecinos. Se pasea olímpicamente por toda la gama de alimentos: pescados,
mariscos, carnes, aves, harinas (arroz, tubérculos, pastas), multitud de fritos y dulces.
Se pueden degustar los animales de monte (ponche,chigüiro, guatinaja, lapa, venados,
saíno, armadillo), reptiles quelonios como la tortuga de mar, hicotea, morrocollo y
lagartos como la iguana y la babilla su cola.
De la Guajira a Urabá existen gustos afines en la
alimentación básica y unánime predilección por un plato sacramental: el sancocho de
carne salá. Igual acontece con los tubérculos la yuca y el ñame y con otros
ingredientes fundamentales de la cocina del caribe: la ahuyama, el plátano, el guineo
banano y en menor grado con la batata y la arracacha. El consumo de cerdo es
en m
enor
grado con la batata y la arracacha. El consumo de cerdo es de proporciones mayúsculas en
toda la región y se degusta con arroz como chicharrón, guisado, salado y en el famoso
pastel de cerdo.
La papa paramuna tiene amplia
acogida y acompaña toda suerte de pescados, carnes, guisos o en dulce papa con
coco. También se ha generalizado su uso en lo que un radical gourmet costeño definió como un sacrilegio gastronómico en el tradicional
sancocho.
El fríjol rojo es un
delicioso platillo popularizado en la costa donde suele comerse a la antioqueña con chicharrón o
chorizo pero a cambio de arepa, arroz o tiernos y deliciosos codillos de cerdo.
Otros granos consumidos con mesurada ponderación son el guandul, la zaragoza, la lenteja,
los garbanzos, el fríjol de cabecita negracuarentón de gustoso sabor, ya en
aliñado guiso, ora en arroz o en deliciosos buñuelos, y el capizuni
guajiro frijolito morado.
El guandulguandulada
o sancocho de guandú es plato sensación de los barranquilleros y
atlanticenses. Sus ingredientes son la carne salada, plátano maduro y verde, yuca y
cargado guiso, lo que le da un sui géneris sabor dulzón-salado que hace las delicias del
paladar. En Bolívar, Sucre y Córdoba le agregan ñame o cambian la yuca por aquel sin
alterar drásticamente su original sabor. En el Magdalena, aun cuando con menor acogida,
se prepara como en el Atlántico.
LITORAL EN BOCADOS
Naturalmente la pluralista
cocina costeña tiene en el litoral marino la costa dicha su mayor diversidad.
En la dieta diaria hay pescados y mariscos carnes que se complementan con las del
excelente ganado de la región.
La saludable costumbre del
consumo de verduras ha estado inhibida entre los costeños
por el clima tórrido que hace poco propicias las tierras para su cultivo. Pero se dan
profusamente algunos productos propios de las zonas cálidas: tomate, en rama
cebollín, ají dulce, berenjena, col, rábano, lechuga criolla, cilantro y otros.
El espléndido aguacate mantequilla de la costa, es bócatto di cardenale. En particular, el de la
zona bananera del Magdalena, en tiempos de cosecha, es indispensable complemento en la
ensalada típica costeña (tomate, cebolla ocañera, lechuga criolla, limón por vinagre,
pimienta-sal) pero también se come con cualquier clase de comida.
El maíz
es de precolombina raigambre. En las haciendas se cogen coles, bledos, lechugas, pepinos,
pimientos, berenjenas, escarolas, cebollas, yerbabuena, perejil culantro. De semillas se
logra generalmente el arroz, fríjoles de muchas suertes y ajonjolí. "El maíz rinde
con exceso...", nos cuenta de los siglos XVI y XVII el Alférez Nicolás de la Rosa.
Los españoles introdujeron
en la costa caribe y más tarde en el resto del país berenjena, repollo, arveja, ajo,
cebollín, espárragos, pepino, patilla, melón y otros productos agrícolas muy pronto americanizados, traídos desde La Española
República Dominicanay las Islas Canarias.
El arroz es el ingrediente
fundamental de la mesa costeña. Desde el tradicional arroz blanco hasta los arroces de
mariscos, de pescados o tortuga, pasando por el inmemorial arroz con coco, el de ahuyama,
de fríjoles, de plátano maduro, de queso, de gallina, de fideos y por muchos otros como
el orientalísimo arroz chino, son de infaltable presencia diaria.
Capítulo aparte merece el
suculento pastel tamal de cerdo de
arroz con cerdo o combinado con gallina criolla. Entre muchas otras viandas preferidas,
están los bollos envueltos de yuca, de plátano maduro, limpio, de mazorca, angelito
de coco con anís; la arepa con queso, arepa de huevo, chicha de maíz
sin fermentar, mazamorra de maíz verde, mazamorra de guineo, sancocho de
gallina criolla, mondongo, carne molida y esmechá y decenas de platos
más.
La cocina costeña, con
contadas excepciones y pocos cambios de una subregión a otra, tiene similares
ingredientes, técnica de preparación y gusto. Vano dudarlo es la comida más suculenta y
sibarita de Colombia.
Guajira: La tortuga
frita, en arroz, en sopa y guisada. El chivo cabrito casi siempre consumido en
cecina carne relajada muy delgadamente y expuesta a secar a la
desértica intemperie guajira y ahumada sobre el fogón casero. El guajiro, consume poca
sal y no sala las carnes para su conservación a pesar de tener las famosas Salinas
de Manaure. El friche es indudablemente el plato clásico de la Guajira y
consiste en vísceras de chivo picadas menudamente, cocidas en escasa agua-sal y sofritas
luego en la propia grasa del chivo. Se añade también la sangre del chivo la que se
habrá salado medianamente para evitar su coagulación. Se cocina a fuego lento hasta que
la sangre se amorcille. Es un plato de rústico
y almizclado sabor pero muy apreciado en esa región y en el Cesar.
Magdalena:
No hay un plato bandera de este departamento pero sí numerosas viandas que se destacan en
la cocina samaria y magdalenense. El pescado en sencillas preparaciones (frito, guisado,
en salpicón o escabeche), el famoso pargo pargo supreme o promiscuo) relleno de mariscos,
rebosado en aceite de oliva y gratinado en queso parmesano, es de especial apetencia y
tradicional consumo. Los arroces de camarón, lisa y bonito este último considerado
el rey de los arroces marineros numerosos
peteretes fritos (caramañolas empanadas de yuca molida, empanadas de pescado,
mariscos, carne), buñuelos, chicharrón, morcilla, arroz
de
mariscos y en variadas preparaciones todas suerte de crustáceos y moluscos. Carnes como
la punta gorda (punta de anca), la posta y el muchacho guisados d tomate muy
representativos de la región. La butifarra es muy apreciada. Los dulces ocupan lugar
prominente y son de masiva demanda: la pasta de mango conserva de mango; la pasta de leche
con coco (conservitas de leche); cocada de panela, piña, leche; dulce de bananos
(maduros, en crema de leche y brandy); cabellito de ángel (papaya verde cortada en finas
tirillas, cocinadas con azúcar o canela, escasa agua y cascaritas de limón; la bola de
tamarindo.
El municipio de Ciénaga en
la vía a Barranquilla tiene igualmente una rica y amada tradición culinaria similar a la
de su vecina Santa Marta. Sus incomparables ostras, mojarras y lebranche. En los pueblos
retirados de la costa es común el morrocoyo (morrocollo) y la hicotea (icotea) guisados o
en arroz. Complementan su dieta, el ñame, yuca, plátano, ahuyama y el popular y
delicioso calleye (guineo verde cocido y majado con mantequilla y queso costeño blanco y
salado).
Atlántico:
el cipote guandú es el plato representativo de este departamento. El arroz de lisa de
atávica tradición, lo mismo que la pimentada butifarra. Las pastas, en todas sus formas
y preparaciones, son de consumo generalizado y esta preferencia a la italiana se debe a no dudarlo a la decisiva
influencia de la numerosa colonia de inmigrantes italianos que instalados en Barranquilla
fundaron grandes y famosas factorías de spaguettis.
Bolívar y Cartagena:
La afamada cocina cartagenera y bolivarense es el compendio de la suculencia del caribe
colombiano. Pescados, mariscos, carnes, arroces, dulces y postres en innumerables y
apetitosas preparaciones. El plato más festejado es el sábalo en leche de coco, que
también se degusta en la región costera de los otros departamentos costeños; el
sancocho de este pescado es muy popular, lo mismo que el de bocachico. De sus delicados
dulces el enyucado es rey.
Córdoba:
su ganadería hace de la carne de res su principal alimento. Los pescados de mar y río
tienen también gustoso y destacado lugar en la dieta cordobesa. El ñame, y la yuca son
de masivo consumo. Su plato típico es la suculenta viuda de carne salada con suero,
extendida a Bolívar y Sucre, Mompox y el sur del Magdalena. Consiste en trabar unos
palitos dentro de una olla, a manera de parrilla, colocando agua a unos veinte
centímetros por debajo del entrabado; sobre este se colocan hojas de bijao (bihao) y la
carne salada previamente desalada, yuca pelada en grandes trozos, plátanos bien maduros
sin pelar de cáscara negra y en algunos casos, mazorcas de maíz y queso;
todo se recubre con las mismas hojas, se tapa herméticamente y se deja cocinar al vapor
en fuego sostenido medio por tres horas largas. El casabe especie de galleta de afrecho
de yuca, con o sin queso rallado como en Sucre, Bolívar y los pueblos
mediterráneos de la costa, es el pan de cada día. El pescado en salsa de naranja agria
también es representativo y común en esta región.
Sucre: su
cocina similar a la de sus vecinos departamentos se basa en la carne de res y cerdo,
pescados de mar y río y los vernáculos ñame, plátano y yuca. Su plato más conocido y
representativo es el mote de queso, que se hace con ñame picado cocido en agua hasta
estar casi deshecho, se agrega queso picado en cuadritos, un generoso sofrito en el que
prima la cebolla (ocañera), jugo de limón y suero. De sus dulces se destaca el exquisito
mongo-mongo (calandraca) que lleva mango hecho jecho, mango no muy maduro,
plátano maduro, piña, mamey, batata, coco rallado, panela y especies como clavo, canela
y pimienta de olor. Es a no dudarlo, junto a la pasta de mango y el enyucado, uno de los
más acreditados dulces de la costa.
Urabá antioqueño:
a pesar de la indiscutible influencia frijolera antioqueña, son los pescados de mar y
río junto con la carne de res y cerdo su dieta preferida, se comen acompañados de sus
famosos plátanos y guineos, yuca, ñame y ahuyama.
San Andrés y
Providencia: su deliciosa y original culinaria se basa en su extraordinaria
riqueza ecológica. El coco, su leche y su aceite son ingredientes fundamentales de su
tropicalísima gastronomía. Pescados, cangrejos, langostinos, langostas, caracoles, son
de diario consumo. El rundown (rondón) es el plato clásico de los nativos isleños y su
original mezcla de pescado, caracol, cerdo salado, yuca, ñame, plátano verde, fruta del
árbol de pan y dumplings rollitos de harina de trigo, polvo de hornear y sal,
amasados con mantequilla yagua, lo hace de una suculencia incomparable. De los
variadísimos platos isleños destacamos también el conch, exquisito caracol de pala en
leche y aceite de coco, hierbas aromáticas (tomillo, orégano, albahaca), pimentón rojo,
ajo, cebolla, sal-pimienta. Es muy raro entre los isleños el consumo de carne de res, que
se trae del continente a especulativos precios para exclusivo consumo de los turistas.
Cesar:
este mediterráneo departamento al que ciertos autores no
catalogan como costeño, situado a no menos de ochenta leguas del mar en su punto más
cercano a este, tiene preferencia por la carne de res y chivo. El escaso pescado que se
consume es de río y ciénagas (bocachico y bagre). El plátano, maíz, ñame y yuca son
de común uso. Su plato preferido es el sancocho de chivo con el mismo bastimento
(vitualla o recao) del sancocho costeño. Su sabor particular concentrado y almizclado lo
hace un plato de escasa aceptación fuera de esta comarca sólo extendido hacia La
Guajira. Otra comida típica cesarense son los frijoles rojos con plátano maduro:
exótica combinación de fríjol, plátano maduro pimienta de olor, panela, leche y sal,
que como el anterior no trasciende sus mediterráneas fronteras.
Mompox: el
garapacho, especie de tortilla o perico, se hace
con carne de hicotea (icotea), huevos batidos, guiso costeño, sal, pimienta y vino tinto.
La boronía, extendida por toda la costa, el bagre estropiao (bagre salado, guiso, huevos
batidos, harina de trigo, sal, pimienta), el ponche (chigüiro) y el ternero de vientre
guisado.
Resulta difícil enumerar la
totalidad de frutas tropicales. Están el coco, mango en amplia variedad, guineo (banano),
guanabana, tamarindo, guayaba, caimito, mamey, anón, naranja toronja, lión, papaya,
zapote ciruela, jobo, guinda, mamón (mamoncillo), níspero, pera roja, granada, melón,
patilla, cañandonga, guama, uvita de playa, icaco, grosella, cacao y otras más que se
nos escapan.
PARRANDA ESPIRITUAL
La religión en la costa caribe no está asentada sobre
patrones autoritarios. Hay poca influencia patriarcal en la familia y con ello mayor
flexibilidad social y menos inhibiciones. Centro, fuente de estabilidad y armonía, muchas
veces eje de la economía doméstica: así es la mujer en el hogar costeño.
Frecuentemente acrecienta su poder hogareño con el paso de los años. La abuela es toda
una institución cargada de autoridad.
En la costa no se sufre la
dictadura del padre. Toda la cultura costeña se asienta sobre criterios de rechazo a la
disciplina, la vida militar, religiosa y monacal. Por, ello el cristianismo tuvo que
reforzar las formas patriarcales pasando por el tamiz de la cultura mestiza y de formas
antiautoritarias.
HAY
PARA TODOS
A la vez, la religiosidad
tiene un fuerte carácter popular. Las influencias culturales del blanco, el indio, el
africano generaron sincretismos, se mezclaron magia y religión sin mucho ritualismo
religioso. Además, a las costumbres católicas se incorporaron actividades y creencias
ancestrales de origen americano y africano relacionadas con seres sobrenaturales no
católicos. Es el llamado catolicismo popular que se expresa en ciertas prácticas
rituales como la de la flagelación y la santería, comunes en el Caribe.
La centenaria Semana Santa de
Mompox retrata la religiosidad costeña, cargada del ritualismo ortodoxo colonial que
desentona con el desenfadado ethos religioso de
los pueblos del litoral caribe.
En los momentos de mayor esplendor colonial eran los
notables y aristocráticos momposinos, hombro a hombro con el pueblo raso, quienes
definían y no las
autoridadesel carácter ritual y democrático de la Semana
Mayor. La organización de nazarenos encapuchados portadores de pasos incluía (aún
como hoy) gente de todas las clases sociales... desde los hijos de los señores
principales hasta los de los pescadores, campesinos y artesanos del barrio abajo.
Aún cuando la aristocracia se reservaba para
sí algunos honores rituales, como la llevada del pendón, el palio y los cirios del
Viernes Santo... Pero hubo años en que estas distinciones no fueron prerrogativa
exclusiva de los señores y elementos del común salieron ...y ocuparon esas posiciones en
el desfile (Fals Borda).
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