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(continuación capítulo
Poblamiento)
POBLACIONES DERRAMADAS
Muy sorprendidos
quedaron los españoles cuando encontraron en el altiplano cundiboyacense tantas
poblaciones. Así lo dejan ver los primeros cronistas en sus relatos.
Hase de
presuponer queste dicho Nuevo Reino de Granada, que comienza pasadas las dichas sierras de
Opón, es toda tierra rasa, muy poblado en gran manera, y es poblado por valles. Cada
valle es su poblazón por sí. (Epítome, 1547).
Es la
tierra toda allí dividida en provincias y valles, y cada señor tiene su valle, el valle
y el señor un mismo nombre; y es señor según su calidad. Hay señor de diez mil
vasallos, y tal que tiene veinte mil, y otros de a treinta mil; y tiene cada uno sus
poblaciones derramadas por sus valles y territorios, de diez, de veinte, de treinta, de
ciento, e mas e menos casas cada pueblo, como es la disposición y más fertilidad de la
tierra. (Oviedo, 1548).
Los muiscas combinaban dos
formas de poblamiento: nucleado y disperso. Los sitios de vivienda tal como lo ha
encontrado la arqueología y de acuerdo con una extensión eran agrupaciones tipo
aldea. Pero además existen huellas de pequeñas habitaciones de planta circular dispersas
en el paisaje. También algunas crónicas y documentos
de archivo hacen mención a estas viviendas aisladas.
Sin embargo quedan algunas
preguntas sin resolver acerca de sus asentamientos; ¿quiénes vivían en uno u otro
sitio?, ¿en qué épocas?, ¿estaban allí permanentemente?, ¿cuál es la relación de
este poblamiento con la organización socia!? Al respecto sólo se tienen respuestas
hipotéticas.
La sociedad estipulaba que la
pertenencia de alguien a un territorio y los cargos honoríficos se trasmitían por línea
materna. Sin embargo la residencia era virilocal: se vivía en la casa del esposo. Puede
suponerse un indígena cualquiera que pertenece a la capitanía de la
madre,
pero reside en la de su padre; a esta última tuvo que desplazarse ella cuando se casó.
El indígena tiene la obligación con el cacique de la capitanía de la madre, que
consiste en ayudarle a hacer labranza y cercado, y quizás tenga algunos derechos sobre
los recursos que maneja la capitanía. Es igualmente probable que en su sitio de
residencia capitanía del padre también tenga derechos sobre la tierra, las
aguas y demás.
Lo anterior permite pensar en
residencias temporales tanto en núcleos urbanos como en viviendas dispersas en
parcelas de cultivo para poder responder a diferentes frentes. Incluso si se piensa
en las obligaciones desconocidas hasta hoy que tendrían los varones con los suegros
o con la capitanía de su mujer o sus mujeres la poligamia era cosa común.
Al complejo esquema se suman
la actividad política y la militar, con sus implicaciones en la apropiación del
territorio. Es evidente que cada cacicazgo peleó nichos ecológicos naturales: el
Fusagasugá, la región del Sumapaz; el Ubaque, la región del río Negro Oriental; el
Guatavita, la región del río Guavio; el Bogotá, la Sabana de Bogotá; el Hunza, el
altiplano y valles que lo rodean; entre el Sogamoso y el Duitama toda la parte de la
altiplanicie central y los páramos que lo circundan. El pueblo muisca era eminentemente
agrícola y aprovechó valles inundables por el sistema de drenaje a través de la
construcción de camellones y faldas de montaña por el sistema de aterrazamiento.
VECINOS Y AMIGOS
Al norte del país muisca
habitaban dos grupos: los lache y los tunebo. Los lache tenían como territorio lo que hoy
es la provincia de Gutiérrez, norte del departamento de Boyacá (Cocuy, Chita, El Espino,
Jericó, Guacamayas, Chiscas, Panqueba), y parte de la de Santander Tequia, donde se
fundó Málaga, era lache. Tenían muchas similitudes con los mismos muiscas con quienes
comerciaban y mantenían relaciones amistosas. Habían logrado confederarse alrededor del
cacique del Cocuy y su poblamiento era nucleado, con viviendas dispersas para ser
habitadas temporalmente. Algunos cacicazgos se especializaron en la producción de la
coca.
Los tunebos o uwa
habitaban al norte de los lache hoy viven en las
laderas Mentales de la Cordillera Oriental de Los Andes colombianos, donde la cadena de
montañas voltea hacia Venezuela (Osborn, 1988). Es posible que alguno de los
municipios de la Sierra Nevada del Cocuy que pertenecen actualmente al departamento de
Boyacá (Cocuy, Guicán, Chiscas y Guacamayas), fuesen territorio uwa. Su lengua
nació como una variante de la chibcha y estaban organizados en clanes que unidos
por grupos de ocho formaban confederaciones. Una de ellas era la que habitaba
la Sierra Nevada. Cultivan en diferentes pisos térmicos y las casas se hacían alrededor
de un centro ceremonial en forma nucleada.
Hacia el oriente del
territorio muisca se encontraban los achagua, guayupes y teguas.
Los tegua tenían como
territorios los alrededores de Medina hasta Vijua, en el municipio de Recetor, Casanare.
Se hablaba de ellos como capitanías y pequeñas
comunidades que quizá no rebasaban núcleos políticos autónomos. Algunas reconocían
autoridad de caciques muiscas el de Tota, por ejemplo y mantenían con ellos
comercio de algodón, maní, yopo, aves de plumería, miel y cera.
Los achagua eran grupos que
combinaban la agricultura con la caza, la pesca y la recolección y su territorio
tradicional correspondía a las márgenes los ríos Casanare y Meta. Vivían en pequeños
bohíos, unos cercanos a los otros, como formando aldeas, con 2 y hasta 5
kilómetros de distancia entre sí. Mantenían relaciones comerciales con los muiscas con
quienes intercambiaban aves de plumería, algodón, cuero, cera, madera, coca y yopo por
mantas, cerámica y sal. Grupos caribes, holandeses y otros mercaderes de esclavos, los
obligaron a desplazarse, durante la conquista, hacia el pie de monte de Casanare.
Los grupos llamados saes, operiguas o esperiguas
y guayupes, son tratados, en el siglo XVI, como una unidad denominada los guayupes.
Cubrían una gran extensión al sur del río Meta. Combinaban poblados de grandes
dimensiones
localizados cerca al pie de monte, para controlar los afloramientos de
sal y el comercio hacia el exterior, poblados más pequeños donde se
cultivaba maíz, yopo, palmas y recursos de bosques vecinos y viviendas dispersas
para el control del cultivo de la yuca y posiblemente del algodón.
Al occidente del territorio
muisca y separado por el páramo de la Rusia y de Guántiva, se encontraba a la
llegada de los conquistadores el de los guane. Coincidía en buena parte con el
actual departamento de Santander El núcleo de la organización socio-política de los
guane lo regía el cacicazgo de Guaneotá localizado en la Mesa de Los Santos. A él le
reconocían autoridad los demás caciques de la etnia.
Al sur del territorio muisca
habitaban los sutagaos. Su territorio comprendía el cañón del río Subia, parte del
valle de Fusagasugá y los valles de los ríos Pascá y Sumapaz probablemente
Tibacuy y Fusagasugá fueron territorios sutagaos antes de ser dominados por los muiscas.
Comerciaban con los muiscas y servían de intermediarios con indígenas del Alto
Magdalena. Hablaban lengua chibcha.
FRONTERAS
BELICOSAS
Los muzos eran un grupo
indígena de la familia caribe, guerreros, famosos por su belicosidad y sus continuos
conflictos con los muiscas por la posesión de las tierras en las vertientes de la
Cordillera Oriental. A la llegada de los conquistadores estaban compuestos por grupos
familiares. No tenían un jefe o cacique que los sujetase; sólo en momentos de guerra se
nombraba uno, elegido entre los más valientes.
Los panches habitaban el
suroeste del territorio muisca, a lado y lado del río Magdalena y entre el Guarinó y
río Negro al norte hasta el Fusagasugá y el Coello al sur. Su lengua clasificada
dentro de las caribe era muy similar a la de los pantágoras, pijaos y muzos.
Escarpadas montañas que descienden hacia los valles cálidos componían su territorio; el
subsuelo, rico en minerales el oro entre ellos, fue la causa por la cual los
conquistadores diezmaron la población.
Los panches no constituían una unidad política ni económica sino
un conglomerado laxo de cacicazgos, a veces federados, en ocasiones hostiles (Arango,
1974) - Eran temidos guerreros. cualidad que debían tener los jefes en grado sumo. Los
caciques eran nombrados por sus súbditos entre los más valientes.
Una estrategia de defensa
consistía en construir las viviendas en las partes más altas e inaccesibles, aunque
cambiaban mucho de sitio, como grupos nómades, Comerciaban con los muiscas oro y
algodón a cambio de sal, textiles, cerámicas y tubérculos pero a la vez
relaciones de guerra y conflicto. El mercado se hacía en el pueblo de Poima. Los colima
colindaban con los panches, los muzos y los muiscas. Pacho era límite entre muiscas y
Colimas, y el río Negro entre colimas y panches.
OTRO CANTAR
Fueran abruptos las cambios
en el espacio con la presencia de las españoles, aun cuando la organización aborigen
previa estuvo en la base de la recomposición.
U
na vez pasaron
la conquista y las primeras fundaciones de ciudades, es decir el tiempo suficiente para
hacerse una idea de los habitantes de estas tierras, los españoles inician un proceso de
ajuste de las políticas. La base fue el poblamiento nucleado por cuanto enmarcaba el
concepto civilizador por excelencia, vivir en
policía, garante de una vida urbana ordenada, un buen gobierno y el bien común. No era extraño para los indígenas
del altiplano vivir en aldeas pero sí la forma de dominio en ellas. Así que su
resistencia se tradujo en la dispersión por los campos.
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