PRESENTACIÓN

 

Es un lugar común el señalar que Colombia es una país de regiones así como también que es un país de ciudades. Nada más cierto que las dos imágenes contenidas en estas frases, las cuales hacen referencia al profundo fraccionamiento y a la gran diversidad que han caracterizado tanto al territorio, como a su población y a su organización política, condiciones que aparecen, precisamente, en la persistencia de las diversas estructuras regionales. Como una contribución al conocimiento de estas sociedades regionales, el CINEP, con el apoyo de el periódico El Colombiano, organizó una amplia investigación con el propósito de estudiar los distintos procesos de formación de esta multiplicidad regional colombiana. 

Para ello partimos de la idea de que cada sociedad, en sus distintos momentos históricos, va generando una creatividad espacial, es decir la creación de formas originales de organizar el espacio, creatividad que puede aparecer en la distribución de las gentes, de las infraestructuras, de producciones y de los flujos de todo tipo. Así, iniciamos nuestro trabajo bajo el criterio de que el espacio es un producto social, es una obra humana, y representa un modo de existencia de las sociedades. Como toda sociedad produce un espacio organizado bajo formas visibles y materiales, esta producción queda registrada bajo la forma de la valoración del paisaje, las infraestructuras, la vivienda, elementos que son resultado de la acción humana. Esto es más claro si tenemos en cuenta que el espacio es producido y organizado, y ésta organización es el resultado de un movimiento constante de transformación, de manera igual a la evolución de la sociedad que ocupa ese espacio. 

Esta capacidad de generar la creación de un organización específica del espacio no se encuentra en autonomía con respecto a las condiciones sociales y económicas, causa fundamental de la utilización del espacio. El espacio geográfico no es independiente del medio. En razón de ello es que la construcción social del espacio refleja los intereses sociales y sus conflictos. Crear un espacio social es conceder lugares específicos para los diferentes grupos sociales, con fines de residencia, de prestigio y de actividad (1) . Hay que tener presente que el espacio es producido por la sociedad y vivido por la sociedad que lo ha creado. En esta vivencia es definitiva la representación que la sociedad hace de su espacio, puesto que el espacio vivido no es igual para todos, ya que en ello influye la posición social y la cultura, es decir, según las experiencias de vida la percepción va cambiando. Concebir el espacio como un recipiente de fuerzas sociales exige el análisis de los actores. En efecto, en el espacio hay actores, es decir consumidores y productores del mismo. Al menos podemos enumerar los siguientes: el Estado, las distintas colectividades, las empresas y los individuos. Todos ellos actúan en un sistema complejo de interacciones en diferentes escalas: local, nacional e internacional. Los distintos actores son portadores de intereses divergentes, que se manifiestan en el espacio bajo la forma de tensiones y competencias por su uso. Las distintas fuerzas van construyendo sistemas que se entrecruzan y se superponen y desde el poder se van construyendo las jerarquías de sistemas, es decir las formas y las estructuras que ordenan el espacio de las sociedades. 

Con este ejercicio queremos mostrar que las regiones, como espacios socialmente construidos, no son inmutables, sino que cambian, creciendo o decreciendo según las distintas fuerzas que actúan en la larga duración. Porque la emergencia de un nuevo sistema es a costa de otro. En el espacio, acumulación y sustitución se presentan de manera simultánea. Si una región crece, otra verá mermada su participación en la economía nacional. Por lo tanto, en la toma de decisiones, es importante tener presente la fragilidad de las estructuras económicas y su referencia espacial, en particular las regiones. 

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, una región es definida como: “(del lat. regio). Porción del territorio determinado por caracteres étnicos o circunstancias especiales de clima, producción, topografía, administración, gobierno, etc. Cada una de las grandes divisiones territoriales de una nación, definido por características geográficas e histórico - sociales y que puede dividirse a su vez en provincias, departamentos, etc. Militar: cada una de las partes en que se divide un territorio nacional a efectos de mando de las fuerzas terrestres en el mismo”. Esta entrada etimológica nos permite comenzar a aproximarnos a entender los distintos problemas que entraña el término de región. 

En efecto, desde la geografía, en su preocupación por la descripción de la tierra, resulta indispensable para proceder a cualquier descripción dividir la superficie en áreas caracterizadas por la afinidad de sus rasgos geográficos más importantes y las cuales reciben el nombre de regiones. La palabra “región” tiene precisamente su origen etimológico en las divisiones que practicaban los augures latinos al delimitar mediante “rectas” determinados sectores del cielo formados por grupos de estrellas. Acompañado de preocupaciones en cierta medida parecidas, el geógrafo, y luego otros estudiosos de los fenómenos que se suceden en espacio terrestre, se han esforzado en dividir la superficie terrestre en sectores para proceder a su estudio y descripción. De manera inicial, hasta el siglo XVIII, se utilizaron como base territorial de estas descripciones los conjuntos territoriales históricos, políticos o simplemente administrativos, cualquiera que fuese el trazado de sus límites. Con posterioridad se intentó buscar una base más racional, y a fines del siglo XVIII se puso de moda la descripción según cuencas hidrográficas, metodología que dejó una impronta muy fuerte ya que algunas divisiones administrativas obedecen a esa creencia sobre el carácter definido de las cuencas hidrográficas como unidades regionales. 

Luego, en el transcurso del siglo XIX, y como resultado de los avances presentados por la geografía francesa y a la escuela dirigida por Vidal de La Blanche, fueron descubiertas las íntimas relaciones existentes entre el hombre y el medio en que éste se desenvuelve, concepto básico de la Geografía moderna. Con ello el medio geográfico adquiría una categoría hasta entonces desconocida en la interpretación de los hechos de que se ocupa la geografía humana. Este medio no es más que el escenario o paisaje natural en que se desenvuelven las actividades humanas y está configurado esencialmente por el relieve, el clima y la vegetación. Las características de estos tres elementos y su distribución geográfica determinan sobre la superficie terrestre diversos tipos de medios o paisajes naturales (2) .

De esta manera, encontramos que la observación de las distintas unidades territoriales, ya sea que estén determinadas por el relieve, el clima y la vegetación constituyen una región natural, es decir, un sector de la Tierra en cuya configuración inicial el hombre apenas ha tenido ninguna intervención directa, puesto que se trata de un medio determinado por sus componentes físicos. El poblamiento ha introducido modificaciones a las características naturales, pero la tendencia general ha sido la de adaptación al medio, en procura de la obtención del máximo rendimiento. Sin embargo, en razón de que del concepto de “región natural” se derivan confusiones, existe la tendencia a designar por región fisiográfica o simplemente física estas áreas homogéneas de la superficie terrestre caracterizadas por su relieve, clima y vegetación. 

A pesar de que la introducción del concepto de región natural supuso un gran avance en el campo de las ideas geográficas, con posterioridad se ha llegado a la conclusión de que no siempre el medio físico es el factor determinante de la región geográfica. Existen otros factores históricos, sociales, económicos y culturales que influyen de manera notoria. Además, también es cierto que de manera frecuente se encuentra que las regiones geográficas no son áreas homogéneas, como corresponde siempre a un determinado medio fisiográfico, sino que, de manera contraria, la heterogeneidad o la funcionalidad, es decir espacios formados por la asociación de varias unidades fisiográficas diferentes, es lo que se encuentra como elemento general. 

Este es el caso de regiones como la que se encuentra en la Cordillera Oriental o en la Central, donde se combinan elementos de tierras altas con tierras baja generándose complementariedades ecológicas, situación que explica la formación de los intercambios entre distintos pisos térmicos. De esta manera, como resultado del contacto entre las distintas unidades o en sus inmediaciones surgen los centros comerciales en donde se realiza el intercambio de bienes, estos centros constituyen el nexo de unión de regiones físicamente muy diferentes, asociadas para formar una unidad administrativa, cultural, económica, es decir, integradas en una unidad por la acción humana. La verdadera región geográfica, al contrario de la región fisiográfica, es, pues, más una creación del hombre que del medio. (3) De esta manera, podemos concluir que la región geográfica es una área de vida en común y exige un principio de organización social. También se señala la necesidad de un centro o ciudad coordinador de las actividades del grupo humano y de las relaciones existentes entre los habitantes de una misma región.

Estas visiones desde la geografía las podemos complementar con observaciones que desde la historia se han realizado para entender la conformación de las regiones. En efecto, encontramos que la formación de los espacios regionales se explica como un proceso que: “Pese a la historia oficial de cien años de centralismo institucionalizado y de vigencia de un régimen político fuertemente presidencialista, las regiones colombianas son algo más que espacios jurídicos administrativos o referentes territoriales para la planeación del desarrollo; lo ha sido siempre y lo son ahora, realidades históricamente formadas, socialmente construidas, colectivamente vividas por sus pobladores y a veces también pensadas por sus dirigentes, por sus intelectuales que le imprimen un sentido político, una dirección y un horizonte de posibilidad a esa existencia histórica compartida mediante la formulación y puesta en ejecución de proyectos políticos y éticos - culturales que terminan definiendo los perfiles de un ethos regional perfectamente diferenciable” (4)

Con estos elementos conceptuales iniciamos la organización de un equipo de trabajo para dar cuenta de este reto. Para ello, consideramos conveniente organizar el trabajo con múltiples entradas analíticas como fueron los temas de poblamiento, economía, política, vida cotidiana y cultura. A su vez, el territorio colombiano se dividió en las regiones noroccidental, caribe, santandereana, cundiboyacense, alto Magdalena, suroccidental, Pacifico, Orinoquia y Amazonia. Lamentablemente, por consideraciones editoriales no fue posible dedicarle la misma extensión a todas las regiones, razón por la cual las tres últimas regiones arriba mencionadas recibieron un tratamiento resumido. Los treinta y siete fascículos resultantes, circularon con la edición dominical del periódico El Colombiano, de Medellín, desde el 9 de mayo de 1993 al 6 de febrero de 1994, y luego con el Heraldo de Barranquilla. durante 1994, con un cubrimiento de cerca de un millón de lectores. 

Para la realización del trabajo investigativo se conformó un Comité Científico integrado por María Teresa Uribe del Iner de la Universidad de Antioquia, Guillermo Rodríguez de la Fundación Prosierra de Santa Marta, Armando Martínez del Departamento de Historia de la Universidad Industrial de Santander, Alonso Valencia del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, Camilo Castellanos del CINEP, y Mauricio Archila, Jaime Arocha y Roberto Pineda de la Universidad Nacional. Cada uno de ellos tuvo el encargo de coordinar la investigación sobre las distintas regiones y de los respectivos equipos de trabajo conformados por sesenta y cinco personas, entre historiadores, geógrafos, economistas, antropólogos, musicólogos, literatos, sociólogos, entre otras disciplinas, lográndose así una mirada desde las regiones y desde las distintas profesiones, que visto el trabajo en conjunto semeja una gran matriz de múltiples entradas temáticas, científicas, temporales y territoriales que buscan proporcionar un conocimiento de la multiplicidad regional colombiana. La dirección general de este trabajo estuvo bajo mi coordinación, labor que se benefició de la colaboración de Guillermo Vera en la investigación gráfica y Luisa Navas en la edición. El diseño estuvo a cargo de Byron González y los mapas fueron elaborados por Ramiro Zapata, de El Colombiano. Posteriormente, Elias Gómez, de la carrera de Historia de la Universidad Nacional realizó el trabajo de actualización económica y demográfica. 

La realización de esta obra no habría sido posible sin el auspicio del Banco de Occidente, el Banco Popular, la Compañía Suramericana de Seguros, Ecopetrol, La Caja Social y la Fundación Social y sus empresas. El apoyo institucional que nos otorgó el Director del CINEP, padre Francisco de Roux fue un aporte fundamental para poder realizar todo este trabajo de investigación, así con el aliento permanente que recibimos de la Dirección del periódico El Colombiano, a cargo de la señora Ana Mercedes Gómez, medio de comunicación que ha sido pionero en la defensa de la lectura de Colombia como un país regiones. 

Por último, queremos anotar que luego de la amplia difusión que recibió este trabajo bajo la modalidad de fascículos que acompañaban las ediciones dominicales de los diarios arriba señalados, estos materiales disfrutaron de una permanente demanda por un público muy diverso, situación que motivó a COLCIENCIAS a apoyar su edición bajo el formato que hoy presentamos. Las directivas del CINEP, en especial su subdirector, Padre Fernán González, apoyaron decididamente esta tercera edición de la obra, labor que en el frente editorial ha estado a cargo de Helena Gardeazábal. A todas las personas que han aportado al logro de esta obra, van nuestros agradecimientos. Todos ellos han colaborado, de distintas maneras, a enriquecer el conocimiento de la diversidad regional colombiana. 

FABIO ZAMBRANO 
Editor 
Profesor Titular Universidad Nacional, 
Bogotá, marzo de 1998

 

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Esta publicación ha sido realizada con la colaboración financiera de COLCIENCIAS, entidad cuya objetivo es impulsar el desarrollo científico y tecnológico de Colombia.

CINEP
918.861
C257 

Centro de Investigación y educación popular. Cinep Colombia país de regiones/ Centro de Investigación y Educación Popular.—Santafé de Bogotá: CINEP COLCIENCIAS, 1998. 4v.: II 

Biblioteca tiene: V1. Región Noroccidental - Región Caribe - V2. Región Santandereana - Región Cundiboyacense-- V3. Región Alto Magdalena- Región Pacífica - Región Orinoquia – Región Amazonia.                      

ISBN: 958-644-056-7 

1. GEOGRAFIA COLOMBIANA 2. COLOMBIA – DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL 3. COLOMBIA - HISTORIA. SIGLO XVIII – XIX 4. COLOMBIA - GEOGRAFÍA FÍSICA 5. COLOMBIA- GEOGRAFIA ECONÓMICA 6. COLOMBIA- GEOGRAFIA HUMANA. I. Aut. II. tít. III. Mat. IV. Of. Y. Top. 

@ Cinep
Cra. 5a. No. 33A-O8
Santafé de Bogotá, Colombia
Marzo de 1998 

Editor Fabio Zambrano Pantoja
Coordinación Editorial: Helena Gardeazábal O
Investigación gráfica original: Guillermo Vera
Diseño e Investigación gráfica para esta edición: Marcela Otero
Fotografías de carátula: Desierto de La Tatacoa Huila (Brando/Villegas editores)
Habitante del Valle del Cauca (Fototeca Cinep)
Fotografía e ilustraciones: Carlos Rojas Neira, Geografía pintoresca de Colombia, América pintoresca, En busca de un país: la Comisión Corográfica, Historia de Medellín. Mapas: Ramiro Zapata - El Colombiano
Composición, diagramación y artes: Cinep, Sandra P. Sánchez O.
Impresión: Ediciones Antropos Ltda 

ISBN: 958-644-056-7
ISBN: 968-644-059-1 Vol. 3
Impreso en Colombia
 

 

 

(1)     ­Bernard Bret. Reflexiones sobre la creatividad espacial en América Latina. En: Cahiers des Amariques latines, No. 4. IHEAL, París, 1985, p. 81. (Regresar a 1)

(2) Manuel de Terán, et. al. Geografía regional. Barcelona, Editorial Ariel. I988, p. 12. (Regresar a 2)

(3)     Ibid. (Regresar a 3)

(4)     María Teresa Uribe. La territorialidad de los conflictos en Antioquía. Medellín, Gobernación de Antioquia, 1990. p. 10. (Regresar a 4)

 
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