(continuación capítulo Vida y cultura...)

 

LOS GRUPOS INDÍGENAS

Veinticinco mil trescientos veintidos (25.322) aborígenes componen, aproximadamente, la población indígena de la Orinoquia, excluyendo 2.765 de la etnia U’wa-tunebo que habitan en el departamento de Boyacá. Los datos disponibles para la Orinoquia no comprenden la población que habita en comunidades por fuera de reservas y resguardos. Es probable que, a la luz de algunos datos estadísticos (i.e. Incora) ,los grupos indígenas llaneros — aunque pueden manifestar aumentos en sus tasas demográficas de crecimiento— apenas representen una escasa parte de la población nacional. No obstante que algunos grupos pueden estar en mejores condiciones de vida relativas —sanitarias y alimentarias— que otros (i.e. los sikuani)— es seguro que todas las etnias se encuentran en un acelerado proceso de desaparición y extinción física y cultural.

Los amorúa presentan la situación más extrema: de ellos quedan solamente unas pocas familias; les siguen los achagua —quienes según ‘los cronistas del siglo XVII conformaban el grupo con mayor número de miembros y asentamientos—, U’wa-tunebo, cuiva, y guayabero, huupiwe, tsiripu y mariposo.

Las condiciones de salud y nutrición son extremadamente difíciles y puesto que se han visto obligados a migrar a regiones de refugio, sus modos de subsistencia se han visto alterados.

EXTENSIÓN Y POBLACIÓN TOTAL E INDÍGENA POR DEPARTAMENTOS.
DISTRIBUCIÓN RELATIVA DE POBLACIÓN INDÍGENAS

Departamento

Arauca
Casanare
Meta
Guaviare
Vichada


Total

Kmts

23.818
44.640
85.645
42.327
100.242

319.861

Total

96.949
176.799
563.991
63.867
19.375

920.981

Indígena

2.657
4.358
5.241
3.647
17.540

33.443

% P.I

2,7
2,4
0,9
5,7
90,5

3,6

Fuente; DANE. Estadísticas Municipales de Colombia, 1990.

 

LA LLANURA DE LA COPLA Y LA TERNERA

El estudio de las raíces del joropo llanero permite identificar una vertiente musical mucho más amplia, relacionada con las músicas de otras regiones del continente americano: la región del Paraguay, los Andes y los Llanos venezolanos, y la región de Veracruz en México. La tonada llanera posee una gran dispersión: desde las sabanas del Guárico, Barinas y Portuguesa en Venezuela, hasta los Llanos de Arauca, Casanare, Vichada y Mcta en Colombia.

Probablemente fueron los jesuitas quienes introdujeron estas prácticas musicales —con cordófonos como el arpa, el cuatro y otros— a los Llanos de Colombia y a su piedemonte: el Llano nunca fue una zona aislada del comercio y de la relación con el altiplano y con los Llanos de Venezuela; las misiones de Chita, Monguí y Tópaga, constituyeron los centros de irradiación apostólica de los jesuitas hacia las misiones de los Llanos. Recuas con viajeros iban de Monguí, Socha, Socotá y Chita hacia Támara, Tame, Pore y Pamplona. Otras rutas como las del Sarare, la de Miraflores al Llano, la dc Labranzagrande al Morro y Yopal o la del Valle de Tenza, fueron importantes caminos de comercio y migración. Y lógicamente, los viajeros llevaron los tiples, cuatros, guitarras, guitarros y bandolas, y las coplas que adaptaron a nuevos ambientes y necesidades.

¡TODOS AL PARRANDO!

Ningún parrando o joropo llanero —fiesta llanera— puede tener lugar sin las preparaciones especiales elaboradas principalmente a partir de carne de vacuno o de animales silvestres, maíz, yuca y plátano topocho. Previamente se habrá convocado a parientes y amigos para la fecha —un matrimonio, un bautizo, una promesa ofrecida a San Pascual Bailón o a San Rafael. Se habrá invitado a los músicos que, con arpa, cuatro, maracas y bandola, amenizarán la reunión con corridos, coplas, contrapunteos y baile de joropo araguato.

Tanto el fogón de tres piedras para el sancocho como la brasa para la ternera a la llanera, se colocan en el patio de la casa. En la preparación colaboran todos: mujeres, niños y ancianos. Un parrando llanero puede durar hasta más de tres días, según el aprovisionamiento de comida y bebida.

HAYACA, SANCOCHO Y PISILLO

Sancocho de hueso de rabo o costilla de ternera
3 kilos de hueso de rabo de ternera o costilla de res
2 libras de yuca
4 plátanos topochos verdes
1 libra de ahuyama
Cilantro de monte
Cebolla larga
Ajos machacados
Sal al gusto.

Se pone el agua al fuego y cuando hierva se le echa el hueso y se deja hervir. Se agregan los demás ingredientes y se deja a fuego moderado hasta que ablanden. Se acompaña con arroz blanco y plátano maduro sancochado.

Pisillo de carne seca

Puede prepararse con carne de ternera, de vaca e, incluso, de chigüiro. La carne se pone a secar al sol, con bastante sal, en una tasajera —armazón de cuatro palos. En época de verano se deja al sol por unos quince días. Luego se sancocha por una hora en agua con sal. Se escurre y se pone en un pilón, machacándola muy bien. Aparte, en una sartén, se echan cebolla, ajo y cebollín picados, y se fritan junto con la carne en un poco de manteca, dejándola dorar. Esta carne se acompaña con yuca sancochada y plátano maduro.


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