SECCION III.
 

 

Naturaleza de las rocas. — Edad relativa, y superposicion de las formaciones.— Terreno primitivo de transicion, secundario, terciario y volcánico.

 

La seccion precedente nos ha hecho conocer los límites geográficos de las formaciones, la extension y direccion de las zonas de granitogneis, de gneismicaesquita, de thonschiefer, de asperones y calizas intermediarias, que salen sucesivamente á luz. Quédanos ahora que indicar sucintamente la naturaleza y la edad relativa de estas formaciones; y para no confundir los hechos con las opiniones geognósticas, voy á describir estas formaciones sin dividirlas, segun el método generalmente seguido, en cinco grupos de rocas, primitiva, de transicion, secundaria, terciaria, y volcánica. He sido bastante dichoso en poder descubrir los tipos de cada grupo en una region en que, antes de mi viage no se habia nombrado roca alguna. Las antiguas clasificaciones presentan el grave inconveniente de obligar á los geólogos á establecer demarcaciones cortantes precisamente en donde queda duda, sino sobre la localidad, situacion ó superposicion inmediata, á lo menos sobre el número de las formaciones que no se hallan descubiertas. ¿Como pues pronunciar en muchas circunstancias sobre la analogía que pueden ofrecer, sea un calcáreo muy pobre en petrificaciones con los calcáreos intermediarios y el zechstein, sea un asperon superpuesto á una roca primitiva con un asperon jaspeado y un cuadersandstein, ó sea en fin una greda muriatífera con el red marl de Inglaterra y la sal gema de los terrenos terciarios de Italia? Cuando se reflexiona sobre los inmensos progresos que ha hecho el conocimiento de la superposicion de las rocas, desde veinte y cinco años acá, nadie se asombrará que la opinion que yo enuncio ó publico hoy sobre la edad relatíva de las formaciones de la América equinoccial, no sea idéntica con la que expuse en 1800. Alabarse de una estabilidad en geognosía, es alabarse de una extrema pereza de espirítu, y querer quedar estacionario en medio de los que se adelantan. Lo que se observa en cualquier parte de la tierra sobre la composicion de las rocas, sobre las capas subordinadas que contienen y sobre el órden de su situacion, son hechos de una verdad inmutable é independientes de los progresos de la geognosía positiva en otros paises, al paso que los nombres sistemáticos, impuestos á tal ó tal formacion de América, no se fundan sino sobre analogías supuestas entre las formaciones de Europa y de América. Luego estos nombres no pueden ser siempre los mismos si, segun un mas maduro examen, los objetos de comparacion no han conservado el mismo lugar en la serie geognóstica, si los geologos mas hábiles toman hoy por calcárea de transicion y por asperon verde, lo que en otro tiempo habian tenido por zechstein y asperon jaspeado. Creo que el medio mas seguro de hacer sobrevivir las descripciones geognósticas á las mudanzas que experimenta la ciencia á medida que se perfecciona, es el de substituir provisionalmente, en la descripcion de las formaciones, á los nombres sistemáticos de los asperones rojos y jaspeados, de zechstein y de calcárea jurásica, los nombres sacados de las localidades americanas (asperon de los llanos, calcáreas de Cumunacoa y de Caripe), y separar la enumeracion de los hechos que son relativos á la superposicion de los terrenos, y de la discusion sobre la analogía de estos mismos terrenos (189) con los del antiguo continente.

 

I. Formaciones coordinadas de granito, de gneis y de micaesquita. 

 

Hay paises (en Francia, en las inmediaciones de Leon, en Alemania, en Frierberg y Naundorf) en que las formaciones de granito y de gneis son muy distintas; hay otros por el contrario en que los límites geognósticos, entre estas formaciones, son poco pronunciados, y donde el granito, el gneis y el micaesquita parecen alternar por capas ó pasar de unos en otros. Estas alternativas y estos pasos me han parecido menos comunes en la cordillera del litoral de Venezuela que en la Sierra Parima. En el primero de estos dos sistemas de montañas, sobre todo en la cadena mas próxima á la costa, se reconocen sucesivamente, como rocas predominantes, del este al oeste, el granito (long. 70°-71°), el gneis (long. 68 ½ y 70°), y el micaesquita (long. 65° ¾ y 66° ½); pero considerando en su totolidad la constitucion geognóstica del litoral y de la Sierra Parima, se prefiere tratar, sino como una sola formacion, á lo menos como tres formaciones coordinadas y estrechamente unidas entre sí, como lo son las de granito, de gneis y de micaesquita. La esquita, arcillosa primitiva (urthonchifer) está subordinada al micaesquita, de quien no es mas que una modificacion; y no forma en el nuevo continente, ni en los Pirineos y Alpes, un terreno independiente 

El granito que no pasa al gneis es el mas comun en la parte occidental de la cadena del litoral, entre Turmero, Valencia y Puertocabello, así como en el contorno de la Sierra Parima, junto á la Encaramada y al pico Duida. En el Rincon del Diablo, entre Mariara y la hacienda de Cura, se encuentra el granito con gruesos granos conteniendo hermosos cristales de feldespato de 1 ½ pulgada de largo; es cual está, ó dividido en prismas por hendiduras perpendiculares, ó regularmente estratificado, como la piedra caliza secundaria, en las Trincheras, en el estrecho de Baragan, en el valle del Orinoco, y junto al Guapasoso en las orillas del Atapabo. El granito estratificado de las Trincheras, que da nacimiento a manantiales excesivamente cálidos (de 90°, 3 cent.), pareceria, según la inclinacion de sus capas, sobrepuesto al gneis que se manifiesta mas al sur en las islas del lago de Valencia; pero las conjeturas de superposicion, que solo se fundan en la hipótesis de una prolongacion indefinida de los estrates, son poco ciertas; y es muy posible que las masas graníticas que forman una pequeña zona particular en la hilera septentrional de la cordillera del litoral, entre los 70° 3’ y 70° 50’ de long. (190) hayan sido levantadas al arrancar el gneis. Esta última roca domina, sea que se baje del Rincon del Diablo, al sur, á los cálidos manantiales de Mariara á y las orillas del lago de Valencia, ó sea que se adelante, al este, hácia el grupo de Buenavista, hácia la Silla de Caracas y el cabo Codera. En la region de la cadena del litoral de Venezuela, en donde el granito parece constituir una formacion independiente de 15 á 16 leguas de largo, no he visto capas extrañas ó subordinadas de gneis, de micaesquita ó de calcáreo primitivo (191).

La Sierra de Parima es uno de los terrenos graniticos mas extensos que existen sobre el globo (192), pero el granito se manifiesta desnudo y solo, á un mismo tiempo, en los flancos de las montañas y en los llanos que las unen, en donde pasan muy comunmente al gneis. Cérca de la Encaramada, en el estrecho del Baraguan, y en las inmediaciones de la mision de la Esmeralda, se encuentra el granito mas constante en su composicion granujosa y en fórmacion independiente; y tanto él como el de las Montañas Peñascosas (lat. 38°-40°) de los Pirineos y del Tirol meridional contienen cristales y anfibolia (193) diseminados en la masa, sin pasar por esto á la sienite.

Estas modificaciones se observan en las orillas del Orinoco, del Casiquiare, del Atabapo y del Tuamini. La cumulacion en montones que se encuentran en Europa sobre la cresta de las montañas graníticas (Riesengebirge en Silesia, y Ochsenkopf en Franconia) es principalmente notable en la parte N. O. de la Sierra Parima, entre Caycara, la Encaramada y Uruana , en las cataratas de Maipures y en la embocadura del rio Vichada; pero es dudoso si estas en gastadas masas, que tienen la forma de cilindros, de paralelipípedos redondos en los bordes ó bolas de 40 ó 50 pies de diámetro, son el efecto de una lenta descomposicion ó de un levantamiento violento é instantáneo. El granito de la parte sudeste de la Sierra Parima pasa algunas veces á la pegmatite (194) compuesta de feldespato laminar que contiene masas curvas de cuarzo cristalino.

No he visto en capas subordinadas sino el gneis (195), pero entre Javita, San Carlos del Rio Negro y el pico Duida, el granito esta atravesado por diferentes vetas de diferentes edades, tapizadas de cristal de roca, de turmalina negra y de piritas. Parece que estas vetas abiertas son mas comunes al este del pico Duida, en la Sierra Pacaraina, y particularmente entre el Jurumu y Rupunuri (afluentes del Rio Branco y del Esquibo), en donde el viagero Hortsmann, en vez de diamantes (196) y esmeraldas, solo descubrió una mina ú horno de cristal de roca.

El gneis predomina á lo largo de la cordillera del litoral de Venezuela, con la apariencia de una formacion independiente en la cadena septentriorial, desde el cerro de Chuao y el meridiano de Choroni hasta el cabo Codera; y en la meridional, desde el meridiano de Guigue hasta la embocadura del rio Tuy. El cabo Codera, la grande masa de la Silla, del Galipano y del terreno entre la Guayra y Caracas, la llanura de Buenavista, los islotes del lago de Valencia, las montañas entre Guigue, María Magdalena y el cerro de Chacao, estan compuestos de gneis (197); sin embargo en medio de este terreno de gneis vuelven á parecer llenos de micaesquitas frecuentemente talcosos en el valle de Caurimare y en la antigua provincia de los Mariches; en el Cabo Blanco, al oeste de la Guayra; cerca de Caracas y de Antimano, y sobre todo entre la mesa de Buenavista y los valles de Aragua, en la montaña de las Cocuizas y en la Hacienda del Tuy.

Entre los límites que acabamos de asignar al gneis, como roca predominante (long. 68° ½-70° ½), el gneis pasa algunas veces al mica esquita, mientras que la apariencia de un pasage al granito no se presenta sino en la sola cima de la Silla de Caracas (198): seria necesario examinar todavía con mas cuidado que el que yo he podido tener, si el granito de las cimas del San Gothard y de la Silla de Caracas reposa efectivamente sobre el micaesquita y el gneis, ó si estos han penetrado simplemente las rocas, elevándose bajo la forma de agujas ó de domos. El gneis de la cordillera del litoral contiene, en la provincia de Caracas, casi exclusivamente granates, titanio rutilo y grafites diseminados en la masa de la roca entera, bancos de calcáreo granudo y algunas vetas metalíferas, Yo no decidiré si la serpentina granitifera de la llanura de Buenavista está introducida en el gneis, ó si, sobrepuesta á esta roca, pertenece mas bien a una formacion de leptinites parecida a la de Penik y de Mittweyda, en Sajonia.

En la parte de la Sierra Parimaé que hemos recorrido M. Bonpland yo, forma el gneis una zona menos cortada y oscilada mas comunmente hácia el granito que hácia el micaesquita. Yo no he hallado granate alguno en el gneis de la Parima; y no podria ponerse en duda que el granitogneis del Orinoco no sea un poco aunfero en algunos puntos. 

El micesquita forma con la esquita arcillosa un terreno continuo en la cadena septentrional de la cordillera del litoral, desde la Punta de Araya hasta mas allá del meridiano de Cariaco, como tambien en la isla de la Margarita, el cual contiene en la península de Araya granates diseminados en la masa, la y cianites; y cuando pasa á la esquita arcillosa pequeñas capas de alumbre nativo. Del micaesquita que constituye una formacion independiente, es preciso distinguir el micaesquita que está subordinado al terreno de gneis, al este del cabo Codera. Este micaesquita subordinado al gneis presenta, en el valle del Tuy, bancos de calcárao primitivo y pequeñas capas de ampélita gráfica; entre el Cabo Blanco y Catia, capas de esquita clorítica, granitífera y anfibolia esquitosa y entre Caracas y Antimano, el fenómeno notable de vetas de gneis que engastan bolas de diorite (grunstein) granitífera. 

El micaesquita no domina en la Sierra Parima sino en la parte mas oriental, en donde su brillo ha dado lugar á extraños errores. La esquita anfibólica de la Angostura y las masas de diorite en bolas con capas concéntricas, cerca de Muitaco, parecen sobrepuestas, no al micaesquita, pero sí inmediatamente al granitogneis. Sin embargo no he podido reconocer distintamente si una porcion de esta diorite piritosa estaba engastada, sobre las orillas del Orinoco, como en el fondo del mar cerca del Cabo Blanco, y en la montaña de Avila, en la misma roca que cubre. Vetas muy poderosas y de una marcha irregular toman á menudo el aspecto de capas cortas, y las bolas de diorite, amontonadas en colinas, podrian muy bien, segun la analogía de tantos conos de basalto, haber salido sobre grietas. 

Los micaesquitas, las esquitas cloríticas y las rocas de anflbolia esquitosa, encierran arena magnética en las regiones tropicales dé Venezuela, como en las regiones mas boreales de Europa. Los granates estan casi igualmente diseminados en el gneis (Caracas), en el micaesquita (península de Araya) , en la serpentina (Buenavista), en la esquita clorítica (Cabo Blanco, y en la diorite ó grunstein (Antimano): mas abajo verémos parecer dé nuevo estos granates en los porfirios traquiticos que coronan la célebre montaña metalífera del Potosí y en las masas negras y pirogénicas del pequeño volcan de Yana Urcu, que está á espaldas del Chimborazo. 

El petróleo (y este fenómeno es sin duda muy digno de atencion) sale del terreno de micaesquita en el golfo de Cariaco; y si mas al este, sobre las riberas del Areo, y cerca de Cariaco parece salir de formaciones calcáreas secundarias, es probablemente porque estas formaciones se hallan sobre el micaesquita. Tambien los manantiales cálidos de Venezuela tienen su orígen en las rocas primitivas, ó mas bien bajo de ellas, y se ven salir del granito (las Trincheras), del gneis (Mariara y Onoto), y de las rocas calcáreas y arenáceas que cubren las rocas primitivas (Morros de San Juan, Bergantin, y Cariaco). Los temblores de tierra y las detonaciones subterráneas, cuyo sitio se ha buscado sin razon en las montañas calcáreas de Cumaná, se hacen sentir con mas violencia en los terrenos graníticos de Caracas y del Orinoco. Fenómenos ígneos (si acaso su existencia es bien probada) son atribuidos por los pueblos á los picos graníticos del Duida y del Guaraco, como á la montaña calcárea del Cuchivano. 

Resulta del conjunto de estas observaciones que el granitogneis predomina en el inmenso grupo de las montañas de la Parima, como el gneismicaesquita en la cordillera del litoral; que, en los dos sistemas, el terreno de granito, sin mezcla de gneis ni micaesquita no ocupa sino una muy pequeña extersion de pais, y que, en la cadena del litoral, las formaciones de esquita arcillosa (thonschiefer), de micaesquita, de gneis y granito, se suceden de tal modo sobre una misma banda del este al oeste (ofreciendo una inclinacion muy unifirme y muy regular de sus estrates hácia el noroeste), que, segun la hipótesis de una prolongacion subterránea de los estrates, el granito de los estrates, el granito de las Trincheras y del Rincon del Diablo, debiera creerse sobre puesto al gneis de la villa de Cura, de Buenavista y de Caracas, y este gneis sobre puesto, á su turno, al micaesquíta, y al thonschiefer de Manicarez y de Chuparuparu en la península de Araya. Ya he hecho sentir, en otra parte, que aquella hipótesis de una prolongacion, por decirlo así, indefinida de cada roca, fundada sobre el ángulo de inclinacion que plesentan los estrates, cerca de la superficie del suelo, no es admisible, y que, segun un raciocinio semejante é igualmente aventurado, seria uno forzado á mirar las rocas primitivas de los Alpes de la Suiza como sobrepuestas á la formacion de calcáreo cornpacto del Achsenberg, y este calcáreo (¿de transicion ó idéntico con el zechstein?) como sobrepuesto á la molasa del terreno terciario. 

 

II. Formacion de esquita arcillosa ( thonschiefer ) de Malpaso. 

 

Si, en el cuadro de las formaciones de Venezuela, hubiese yo querido seguir la division recibida en terrenos primitivo, intermediario, secundario y terciario, hubiera podido dudar sobre el lugar que debe ocupar la última capa de los micaesquítas de la peninsula de Araya. Esta capa, en el arroyo del Robalo, pasa insensiblemente de una esquita carburada y brillante á una verdadera ampélita. La direccion é inclinacion de los estrates quedan las mismas, y el thonschiefer, que toma el aspecto de una roca de transicion, no es sino una modificacion de los micaesquitas primitivos de Manicarez, conteniendo granates, cianites y titanio rutilo. Estos pasages insensibles del terreno primitivo al terreno de transicion, por esquitas arcillosas, que se hacen carburadas, ofreciéndo una posicion concordante con los micaesquitas y los gneis, han sido tambien observados muchas veces en Europa por geólogos célebres. Aun puede ponerse en duda la existencia de una formacion independiente de esquitas primitivas (urthonschiefer), es decir, de una formacion que no estuviese inferiormente ligada con capas que contienen trozos de vegetales monocotyledones. 

El pequeño terreno del thonschiefer de Malpaso (en la cadena meridional de la cordillera del litoral) está separado del gneismicaesquita por una formacion coordinada de serpentina y de diorite. Está dividido en dos capas, cuya superior presenta esquitas verdes, esteatisas y mezcladas de anfibolia; y la inferior, esquitas azules negras muy fisiles y cruzadas por numerosas vetas de cuarzo. No he podido descubrir en él ninguna capa fragmentaria, ni el kieselschiefer ni la chiastolite. El kieselschiefer pertenece, en aquellos parages, á una formacion calcárea que describirémos bien pronto. En cuanto á la chiastolite (piedra de Santiago) he visto hermosas muestras, que los Indios llevaban como amuletos y que procedian de la Sierra Nevada de Mérida. Esta substancia se encuentra probablemente allí en una esquita de transicion, pues que los Sres Ribero y Boussingault han observado rocas de thonschiefer á 2,120 toesas de elevacion en el páramo de Mucuchies yendo de Trujillo á Mérida (199)

 

III. Formacion de serpentina y diorite (grunstein de Juncalito). 

 

Hemos indicado mas arriba una cama de serpentina granatifera introducida en el gneis de Buenavista, ó quizá sobrepuesta á esta roca; aquí se trata de un verdadero terreno de serpentina alternando con la diorite, y que se extiende desde el barranco de Tucutunemo hasta Juncalito. La diorite forma la mayor parte de este terreno; es granuda, de un color negro verde, y desprovista de cuarzo: su masa está formada de pequeños cristales de feldespato entrelazados con cristales de anfibolia. Esta roca de diorite se cubre en su superficie, por el efecto de la descomposicion, de una costra amarillenta parecida á la de los basaltos y dolerites. La serpentina de color verde aceitunado obscuro, con rotura pulida, mézclada de esteatite azulada y anfibolia, ofrece como casi todas las formaciones coordinadas de diorite y de serpentina (en Silesia, en el Fichtelgelirge, en el valle de Baigory, en los Pirineos, en la isla de Chipre, y en las Montañas de Cobre de la América circumpolar) rastros dé minerales de cobre. En el sitio en dónde la diórite en parte globular se parece á las esquitas verdes de Malpaso, verdaderas capas de esquitas verdes se hallan metidas en la diorite. La hermosa sausurita que hemos visto en el Alto Orinoco, en manos de los indigenas, parece indicar la existencia de un terreno de enfotide sobrepuesto al granitogneis ó á las esquitas anfibolicas de la parte oriental de la Sierra Parima.

 

IV. Calcáreo granudo y micáceo de los Morros de San Juan. 

 

Los Morros de San Juan se elevan en medio de un terreno de diorite, como torres en ruinas. Estan formados de un calcáreo gris verde con textura mezclada de algunas pepitas de mica, y desprovisto de conchas. En ellos se reconocen masas de arcilla endurecida, negras, fisiles, cargadas de hierro, cubiertas de una costra amarilla por descomposicion, como hay en los basaltos y anfibolias. Un calcáreo compacto, conteniendo fragmentos de conchas, está á espaldas del calcáreo granudo de los Morros de San Juan, cuyo interior es hueco. Es probable que examinando mejor este terreno extraordinario, entre la villa de Cura y Ortiz, en el que no he podido recoger muestras de rocas sino durante un solo dia, se descubrian muchos fenómenos análogos á los que M. Leopold de Buch acaba de describir en el Tirol meridional. M. Boussingault, en una memoria muy instructiva que hace poco me ha dirigido, llama la roca de los Morros un «gneis calcarifero problemático.» Esta expresion parece probar que, en álgunas partes, las hojas de mica toman una dirección uniforme, como en la dolomia verdosa del Val Toccia.

 

V.  Asperon feldespático del Orinoco. 

 

El terreno de granitogneis de la Sierra Parima está cubierto por trozos (entre la Encaramada y el estrecho del Baraguan como en la isla de Guachaco), en su parte occidental, de un asperon moreno aceitunado que contiene granos de cuarzo y fragmentos de feldespato reunidos por un cimiento arcilloso y muy compacto. Este cimento, en la parte donde abunda, tiene una rotura conchoida y pasa al jaspe. Esta atrevesado por pequeñas vetas de mina de hierro moreno que se separan en láminas muy delgadas. La presencia del feldespato parece indicar que esta pequeña formacion de asperon (la sola de todas las formaciones secundarias que se conoce hasta hoy en la Sierra Parima) pertenece al asperon rojo ullar (200); y he titubeado en reunirla al asperon de los llanos, cuya antigüedad relativa, hasta ahora, me parece menos probada. 

 

VI.  Formacion del asperon de los llanos de Calabozo. 

 

Hago suceder las formaciones en el órden en que he creido vislumbrarlas, segun las primeras impresiones recibidas sobre los mismos lugares. Las esquitas ó thonschiefer carburadas de la península de Araya ligan las rocas primitivas de granitogneis y de gneismicaesquita al terreno de transicion (esquitas azules y verdes; diorite y serpentina mezclada de anfibolia; calcáreo granudo gris verdoso) de Malpaso, Tucutunemo y San Juan. Sobre este terreno de transicion se apoyan, hácia el sur, los asperones de los llanos desprovistos de conchas y compuestos (sávanas de Calabozo) de fragmentos redondos (201) de cuarzo, de kieselschiefer y de lidiana, que cimenta una arcilla ferruginosa morena aceitunada; y se hallan en él, fragmentos de madera en gran parte monocotyledones y masas de hierro moreno.

Algunas capas (Mesa de Paja) ofrecen granos de cuarzo muy finos: no he visto en él fragmentos algunos de porfirio ni calcáreos. Estos inmensos terrenos de asperon que cubren los llanos del Bajo Orinoco y del Amazona, merecen la mayor atencion de los viageros. Parécense por su aspecto á las nagelfluhes ó almendrillas del terreno de molasa en el que faltan tambien frecuentemente (Schottwil y Diesbach en Suiza) los trozos calcáreos: pero por su posicion me han parecido tener mas bien conexion con el asperon rojo. En ninguna parte pueden confundirse con los grauwackes (rocas fragmentarias de transicion) que MM. Boussingault y Ribero (202) han hallado á lo largo de las Cordilleras de la Nueva Granada adornando las sávanas al oeste. La falta de fragrnento de granite, de gneis y de porfirio, como la frecuencia de maderas petrificadas (203) algunas veces dicotyledones ¿indican que estos asperones pertenecen á formaciones mas recientes que llenan las llanuras entre las Cordilleras de la Parima y del litoral, como la molasa de Suiza llena el espacio entre el Jura y los Alpes? 

 

 

(189)
Como toda la geografía positiva no es mas que un problema de series ó de sucesiones (ya simples ya periódicas), de ciertos términos que representan las formaciones, será necesario, para la inteligencia de las discusiones que contiene la tercera seccion de esta memoria, recordar aquí sucintamente el cuadro de las formaciones considerado bajo el punto de vista mas general. Este tanteo rectificará lo que ha sido publicado hace nueve años, tom. III, p. 136, nota. I. Terreno llamado vulgarmente primitivo: granito, gneis y micaesquita (ó gneis oscilante entre el granito y el micaesquita); muy poco de thonschiefer primitivo; weisstein con serpentina; granito con anfibolia diseminada; esquita anfibólica; vetas y cortas capas de grunstein. II. Terreno de transicion compuesto de rocas fragmentarias (grauwacke), de esquitas calcaríferas y de grunstein (primeras trazas de organizacion: bambusáceas; madreporas, productus tribolites; ortoceratites, evanfalites). Formaciones complexas y paralelas. a), capas alternantes de calcáreo granudo y estealitoso, de micaesquita antracitoso, de gipso anhydre y de grauwacke. b), thonschiefer, calcáreos negros, grauwacke con grunstein, sienites, granitos de transicion, y porfirios con base de feldespato compacto. c), eufótides, ya puros y sobremontados de jaspe, ya mezclados de anflbolia, de yperstene y de calcáreo granudo. d), porflrios pirogénicos con amigdaloides y sienites zirconienas. III. Terreno secundario comenzando por una gran destruccion de plantas monocotyledones. 
a) formaciones coordinadas y casi contemporáneas de asperon rojo (rothes totes liegende), de porfirio cuarcífero y ullas (ó carbon) con helechos. Estas capas son ligadas menos por alternativa que por aposicion. Los porfirios salen (como los traquites de los Andes) en cúpulas del seno de las rocas intermediarias. Brechas porfiricas que envuelven los porflrios cuarziferos. b), zechstein ó calcáreo alpino con esquitas bituminosas, calcáreos fétidos y gipso hidrate granudo; esta formacion alterna algunas veces con el asperon rojo y con el jaspeado (productus aculeatus). c), asperon jaspeado (bunte sandstein) con capas calcáreas muy frecuentes, falsas oolites: las capas superiores son margas jaspeadas, á menudo muriatíferas (red mort., salzthon), con gipso hidrate fibroso y calcáreo fétido. La sal gema oscilada del zechstéin al muschelkalk. d), calcáreo de Gotinga ó muschelkalk, alternando hácia arriba con el asperon blanco ó cuadersandstein (amnites nodosus, encrines, mytilus socialis); en las dos extremidades del muschelkak se hallan margas arcillosas. e), asperon blanco, cuadersandstein, alternando con el lias (piedra franca) ó calcáreo con grifeas; muchísimas plantas dicotyledones mezcladas con las monocotyledones. f); calcáreo jurásico, formacion complexa; muchisimas margas arenáceas intercaladas. Lo mas á menudo se observan de abajo hácia arriba, lias ó piedra franca (calcáreo margoso con grifeas), oolites, calcáreos poliperos, calcáreo esquitoso con peces y crustáceos, hierro hidrate y zubular. Ammonites planulatus, gryphaea arquata. q), asperon secundario con lignites, iron sand; weald clay; green sand ó asperon verde. h), creta cloritea, toba y blanca (planerkalk, calcáreo de Verona). IV. Terreno terciario comenzando por una gran destruccion de plantas dicotyledones. a), arcilla y asperon terciario con lignites; arcilla plástica; molasa y nagelfluhe, alternando algunas veces, cuando la creta falta, con las ultimas capas de calcáreo jurásico; sucino. b), calcáreo de Paris ó calcáreo ordinario, calcáreo con cerites, calcáreo de Bolca, arcilla de Londres, calcáreo arenáceo de Rognor; lignites. c), calcáreo silizoso y gipsoso de huesos, alternando con margas. d), asperon de Fontainebleau. e), terreno lacustre con piedras de moler porosas. f), depósito de aluvion. (Regresar a 189) 
(190)
Suponiendo Nueva Valencia long. 70° 3/4, y Villa Curalonga 70° 5’. (Regresar a 190) 
(191)
La caliza primitiva, tan comun por todas partes en el micaesquita y gneis, se encuentra en el granito de los gneis desde los Pirineos hasta el puerto de ó, y en las montañas dél Labourd. (Charpentier, sobre la constitucion geogn. de los Pirineos.) (Regresar a 191)
(192)
Para probar la extension de la continuacion de este terreno granítico basta tener presente que M. Lechenault de la Tour ha recogido en el rio Mana, en la Guayana francesa, los mismos granitogneis (con un poco de anfibolia) que he observado trecientas leguas mas al oeste, junto al confluente del Orinoco y del Guaviare. (Regresar a 192) 
(193)
Esta mezcla de anfibolia en el granito de la cadena costera de Venezuela no me ha chocado sino en la cumbre de la Silla de Caracas. (Regresar a 193)
(194)
Shrif-granit. Esta es una simple modificacion de composicion y textura del granito, pero no es ni aun una capa subordinada. No debe confundirse la verdadera pegmatite, generalmente desnuda de mica, con las piedras geográficas, llamadas allí piedras mapajas del Orinoco, que contienen estrias de mica verde obscuro diversamente contorneadas. (Regresar a 194)
(195)
Las arenas magnéticas de los rios, que surcan la cadena granítica de la Encaramada, hacen sospechar la proximidad de algunas esquitas anfibólicas ó cloríticas (hornblend ó chloritschiefer), sea en capas en el granito, ó sea sobrepuestas á esta roca. (Regresar a 195)
(196)
Estas fábulas de diamantes son muy antiguas en la costa de Paria. Pedro Martir refiere que á principios del siglo XVI un Español, llamado Andres Morales, compró de un Indio de la costa de Paría “adamantem mire pretiostum, duos infantis digili articulos longum, magni autem pollicis articulum aequantem crassitudine, acutum utrobiqué et costis 8 pulchre formatis constantem.» Este pretendido adamas juvenis pariensis resistia á la lima. Pedro Martir le distinghe de los topacios añadiendo: «offenferunt et topazios in littore,» es decir, en la costa de Paria., de Santa Marta y de Veragua. Véase Oceánica, Dec. III, Lib. IV. pág. 53. (Regresar a 196) 
(197)
Se me ha asegurado que los islotes Orchila y Los Frailes estan tambien compuestos de gneis. Curaçao y Bonaire son calcáreos. La isla Oruba, en que se acaban de encontrar pepitas de oro nativo de un grosor considerable, ¿será tambien primitiva? (Regresar a 197)
(198)
 La Silla es una montaña de gneis como el pico Adam, en la isla Ceilanc, cuya altura es casi la misma. (Regresar a 198)
(199)
En Galicia, en España, he visto alternar el thonschiefer, que contiene la chiastolite con el grauwacke; pero la chiastolite pertenece indudablemente tambien á piedras que todos los geólogos han nombrado hasta ahora rocas primitivas, á micaesquitas intercaladas como capas en el granito, y á un terreno de micaesquitas independiente. (Charpentier, p. 143 y 193) (Regresar a 199)
(200)
Encuéntranse cristales de feldespato quebrados ó intactos en el tote liegende, ó asperon ullar de Turingia (Friesleben geogn., Arbeiten, Tom. IV, p. 82, 85, 96, 194). En Méjico he observado una formacion de aglomerate feldespático muy notable, sobrepuesta, y aun quizá engastada en el asperon rojo, cerca de Guanajuato, véase mi Ensayo polít., y mi obra sobre la posicion de las rocas, p. 218. (Regresar a 200)
(201)
En Alemania varios asperones, que pertenecen indudablemente al rojo, encierran tambien (cerca de Wiederstedt, en Turingia) piedrecitas y fragmentos redondos (Freisleben tom. IV, p. 77), y por esta razon les han designado aun con el nombre de nagelfluhe (Meinicke, en el Naturforscher, St. 17, p. 48). No citaré las almendrillas subordinadas á los perones rojos de los Pirineos, porque la edad de estos asperones desprovistos de ulla puede ser contestada (Charpentier, p. 427). Capas con granos de cuarzo redondos y muy finos estan engastados en el tote liegen de Turingia (Freisleben, tom. IV. p. 97) y Alta Silesia. (Ochyhausen, Besch, von Oberschlesien, p. 119.) (Regresar a 201)   
(202)
Estos viageros no solo han nivelado su camino por medio del barómetro, pero han determinado tambien la posicion de un gran número de puntos por observaciones meridianas del sol y de Canopea, y por el empleo de un guardatiempo ó cronómetro. Consignaré aquí algunas latitudes muy inciertas sobre nuestras cartas: Maracay 10° 15' 58”; San Carlos 9° 40’ 10”; Barquesimeto 9° 54’ 35”; Tocuyo 9° 15’ 51’’; Trujillo 8° 59’ 36’’; Pamplona  7° 17’ 13’’. Siguen los nombres de las ciudades en donde MM. Boussingault, Ribero é yo hemos observado en diferentes épocas, pero no siempre en las mismas habitaciones. La primera latitud es la que yo he medido, la segunda la de los dos viageros que acabo de citar: Caracas, 10° 30’ 50’’-10° 30’ 58’’; Valencia, 10° 9’ 56’’-10° 10’ 34’’; villa de Cura, 10° 2 ½’ 47’’; 10° 3’ 44’’; San Juan de los Morros 9° 55’ O”-.9° 55’ 50’’; Honda 5° 11’ 45’’-5° 11’ 20’’. M. Boussingault estima la latitud de Mérida 8° 16’ 0’’. (Regresar a 202) 
(203)
El pueblo atribuye estas maderas al bowdichia virgiloides ó alcornoque (Véanse mis Nova Gen. y Spec. tom. III, p. 377) y al chaparo bovo (rhopala complicata). En Venezuela como en Egipto se cree que las maderas petrificadas se forman de nuestros dias. Debo hacer observar aqui que solo he hallado estas maderas dícotyledones petrificadás á la superficie del suelo, y no engastadas en el asperon de los llanos. Los troncos de árbóles de 90 pies de largo encajados en el asperon rojo del Kifhanser (en Sajonia) son, segun las investigaciones recientes de M. Buch, divididos en nudo y muy ciertamente monocotyledones. (Regresar a 203)
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