VILLA DE LEIVA.
Ensayo de interpretación social de una catástrofe ecológica.
JOAQUÍN MOLANO BARRERO
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VILLA DE LEIVA

JOAQUÍN MOLANO BARRERO

CAPÍTULO II

LOS ANDES COLOMBIANOS

Geográficamente Colombia se caracteriza por tener dos regiones bien diferenciadas: La Región Andina (Cordillera de los Andes) y la llanura oriental (Orinoquia-Amazonia). La Región Andina está formada por cuatro ejes: Serranía de la Costa, Cordillera Occidental, Cordillera Central y Cordillera Oriental. Separan estas cordilleras, valles longitudinales, los cuales no sólo se manifiestan como paisajes geográficos sino como unidades geológicas. La Región Oriental se extiende desde el piedemonte de la Cordillera Oriental hasta el Escudo de Guayanas. Es una llanura ocupada por sedimentos terciarios y cuaternarios, de donde surge un conjunto de mesas y serranías conocidas como la Saliente del Vaupés. La parte norte está cubierta por vegetación de sabana y es llamada Llanos Orientales u Orinoquia. El sector sur esta ocupado por vegetación de selva y es conocida como la Amazonia.

1. SITUACIÓN OROGRÁFICA ANDINA

Las estructuras andinas en territorio colombiano ofrecen una notoria diversidad del relieve, manifiesta en la ramificación de la cordillera y el ensanchamiento de los ejes montañosos dando lugar a altiplanos tanto volcánicos (Cordillera Central) como fluvio-lacustres (Cordillera Oriental); la aparición de islas montañosas como relieve periférico y la disposición de valles longitudinales como los del Atrato-San Juan y Cauca-Magdalena (Mapa No. 1).

Diversas fases tectónicas y orogénicas están presentes en la conformación de los Andes. Las más importantes corresponden al Terciario (Burgl, 1961), culminando sus últimos esfuerzos emersivos en la Cordillera Oriental durante el Plio-Pleistoceno (Van der Hammen 1973). Según Acosta (1982), existen 4 ramales andinos con sus correspondientes zonas bajas, a saber:

En la Cordillera Oriental colombiana existen altiplanos que se extienden en forma discontinua entre el Páramo de Sumapaz y el Páramo Guantiva-La Rusia. La altura media es de 2.600 m, con una temperatura promedio de 14ºC y una precipitación media de 950 mm. La discontinuidad entre el Altiplano de Simijaca-Chiquinquirá y el Altiplano de Tundama, está constituido por la región deprimida de Ráquira-Villa de Leiva.

Ver Mapa 1

Cuadro 2

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La mayor parte de los Andes colombianos conserva una posición ecuatorial y una influencia tropical. De acuerdo con su posición meridiana, Doilfus (1981) divide geográficamente los Andes Tropicales en dos zonas: la parte septentrional (desde el Ecuador a Venezuela), denominada Andes Ecuatoriales, y la parte central (desde Ecuador a la Argentina), denominada Andes Tropicales. Los límites no son tajantes y se dan transicionalmente. Climáticamente se diferencian como los Andes húmedos y los Andes secos, respectivamente; ecológicamente como las montañas con páramos y las montañas con puna.

Al estudiarse la montaña tropical debe tenerse en cuenta el significado ambiental que imprime la diversificación del relieve, los efectos hipsométricos, la ubicación y exposición eco climática y, en general la dinámica propia de los elementos ambientales en los Andes Septentrionales.

La bifurcación en varios y numerosos ramales principales y secundarios de los Andes en el territorio colombiano (Mapa No. 2) unida a la exposición de diversos y variados elementos ambientales marítimos, continentales y planetarios, determinan influencias mesoclimáticas muy diferentes en zonas relativamente próximas, tanto longitudinal, latitudinal como altitudinalmente (Cuadro No. 2). Homogeneidad y heterogeneidad son condiciones que se oponen y se integran en los diversos ambientes tropandinos.

Ver Mapa 2

Se hace necesario distinguir las características de los ambientes ecuatoriales y tropicales en los Andes. Los Andes ecuatoriales permiten una característica ecológica preliminar así:

· Diversidad del relieve: Cordilleras principales, ramales secundarios, valles longitudinales de diferente altura sobre el nivel del mar; valles transversales de montaña; islas de páramo; islas de aridez. En estos diversos ambientes el relieve aparece como elemento y como factor determinante de los rasgos ecológicos particulares.

· Situación Ecuatorial: Isotermia casi uniforme a lo largo del año, influencia climática de masas planetaria, masas continentales y masas marítimas; predominio de precipitaciones convectivas; preponderancia de las presiones bajas y de la alta estabilidad de la atmósfera (convergencia intertropical); dominio de la circulación valle-montaña-valle entre las depresiones que separan los grandes conjuntos orográficos.

. Efectos hipsométricos: Establecimiento de pisos bioclimáticos altitudinales, distribución desigual de las precipitaciones; variación térmica a razón de 1º C por cada 184 m de altitud; generalización de precipitación orográficos.

Relieve, ubicación y efectos altimétricos condicionan los elementos ambientales y la distribución de la vida en los Andes ecuatoriales. Hay una multiplicidad de ambientes y micro-ambientes y por tanto de ecosistemas variados y complejos, en áreas espacialmente próximas. En el proceso de adaptación de la vida a los espacios de alta montaña debe existir una relación entre la supervivencia y la obtención y conservación del agua, la adecuación a suelos pobres y a pendientes altas la resistencia a temperaturas muy bajas y a vientos intensos (Quintanilla, 1983). La adaptación a ambientes aparentemente tan limitantes provocó fenómenos de especiación y, desde luego, alta diversidad en los organismos que poblaron las montañas tropicales y ecuatoriales.

La notable variedad ambiental unida a sus diferentes biocenosis, permitió formular la hipótesis de que Colombia es un archipiélago biológico, planteamiento tácitamente expuesto por Francisco José de Caldas, representado y cartografiado por Francisco Javier Vergara y Velasco y sustentada por los naturalistas Chapman, Chardon y Luis María Murillo (1965).

2. LOCALIZACIÓN DEL ÁREA

El área objeto de estudio en la presente investigación corresponde a los altos Valles de Zaquencipá y Sorocotá (denominaciones chibchas). Está ubicados en la Cordillera Oriental colombiana entre latitudes 5º24’ L.N. (sector meridional) y 5º38’ L.N. (sector septentrional) y entre las longitudes 73º28’ W.G. (parte Oriental) y 73º41’ W.G. (parte Occidental) Cuadro No. 3. Posee las siguientes coordenadas planas referidas a Bogotá, así:

X1 = 1.120.000 Norte

X2 = 1.091.000 Sur

Y1 = 1.065.000 Este

Y2 = 1.041.000 Oeste

Ver Mapa 3

Ver Cuadro 3

Ver Mapa 4

Administrativamente, dicha área corresponde al departamento de Boyacá y viene a constituir la subregión denominada Vertiente y Valle de Moniquirá, históricamente conocida como la Provincia de Ricaurte. (Mapa No. 3). De manera general, forma parte de la vertiente del Río Magdalena, pero, específicamente, constituye la parte alta de un valle longitudinal de Alta Montaña ecuatorial, formado por el Río Suárez, el cual conduce las aguas del Altiplano de Ubaté y Chiquinquirá, desde la Laguna de Fúquene y drena la vertiente occidental del ramal occidental de la Cordillera Oriental. El área objeto de este estudio es atravesada por tres ríos que colectan las aguas provenientes de los páramos de Gachaneque, Marchán-El Aguila y el Morro-Iguaque. Los tres ejes fluviales: Río Sutamarchán, Río Sáchica y Río Cane, con una amplia red de afluentes menores, se unen formando el Río Moniquirá, a través del cual tributan sus aguas al Río Suárez.

La extensión aproximada del área es 576 km2 y se ubica altimétricamente entre los 2000 y 3200 m sobre el nivel del mar. Geomorfológicamente se diferencian varias unidades; entre ellas: el fondo de los valles formado por planicies aluviales no muy amplias que se reducen al entallarse los valles; los conjuntos de colina y cuchillas de anticlinales y sinclinales descompuestos y erodados, ubicadas en el sector centro-oriental del área; las vertientes de montañas limítrofes, diferenciadas por su pendiente más alta, su geología y su uso; finalmente, los escarpes de las altas montañas y los páramos, identificables fácilmente por sus formas y cobertura vegetal. A cada una de estas unidades corresponden formaciones geológicas que las particularizan y aun procesos históricos que las explican en cuanto a sus etapas de transformación alcanzadas (Mapa No. 6).

La población se encuentra fundamentalmente en las zonas menos degradadas, como lo son los fondos de los valles las colinas septentrionales y las laderas medias y altas de las vertientes de Marchán-Gachaneque.

Desde el punto de vista ambiental, la disposición de la Cordillera Oriental en este lugar define con sus rasgos geomorfológicos y climáticos, un conjunto de rasgos ecológicos contrastados los cuales se caracterizan por su proximidad y diferenciación biogeográfica, producto de enclaves microambientales y alteraciones fundamentales en los ecosistemas.

Ver Mapa 5

Los páramos circundantes aparecen como ambientes propios, definidos botánica y paisajísticamente. A su vez se convierten en barreras que modifican la circulación local de las masas de aire y nubosidad procedentes tanto del valle del Magdalena como de los llanos orinocenses y los altiplanos circundantes. Su influencia climática es muy significativa, ya que sobre las crestas parameras se produce la condensación de las masas de nubes que penetran a través del valle del Río Suárez-Moniquirá, (vientos locales) oque alcanzan a transmontar la cordillera por la depresión de Samacá-Cucaita (vientos planetarios modificados). La desigual distribución de los elementos climáticos provocan una distribución similar de los ecosistemas y geosistemas, tanto horizontal como verticalmente.

3. CONOCIMIENTO DE LOS ANDES TROPICALES

Las montañas andinas han sido estudiadas desde diferentes campos del conocimiento. Ciertos análisis han tenido un carácter sectorial. De otra parte, los trabajos generales sólo han constituido aproximaciones un tanto distantes, lo cual ha provocado un desconocimiento del conjunto de las estructuras paisajísticas y ecológicas de los Andes. Sin embargo, tanto por el conocimiento generado como por las metodologías empleadas algunos estudios, deben destacarse.

Los Andes han sido investigados en ciertas zonas con suficiente detalle. Sobresalen los trabajos de Troll (1938-1968), Murra (1972-1975), Weberbauer (1945), Winterhalder (1978), Monge (1948-1966), Saver (1944-1950), Patiño (1963), Fittkan et al (Ed) (1968), Van der Hammen (1961-1968-1983), Cabrera et al (1973), Eidt (1968), Baker y Little (1976), Vuilleumier (1967), Guhl (1975), Monasterio y Sarmiento (1984). Los conocimientos aportados por estos estudiosos han constituido la base para emprender una comprensión integral de nuestras montañas andinas.

Muchos de los trabajos citados, provienen de reuniones simposios, conferencias patrocinadas por instituciones internacionales como UNESCO, IBP (Internacional Biological Programme), WHO (World Health Organization), como puede verse en Little et al. (1981). Algunas de estas reuniones buscaron integrar los conocimientos dispersos de varios campos del saber, aplicado a los Andes. Otras conferencias han buscado sustentar programas de investigación interdisciplinaria, tomando en cuenta la relación del hombre con su entorno. El panel organizado en París, en 1972, planteó que los ecosistemas de montaña constituyen un complejo conjunto de ambientes, los cuales deben abordarse a través de una investigación interdisciplinaria intensa de los ecosistemas y sus componentes humanos (Little, 1981). Luego se ha complementado la propuesta, incluyendo en los estudios interdisciplinarios las consideraciones socio-económicas: asentamientos, uso alternativo del suelo en los ecosistemas montañosos e impacto de la tecnología.

Indudablemente la UNESCO a través de su proyecto MAB (el hombre y la biosfera), está muy interesada en desarrollar proyectos regionales a nivel mundial sobre las montañas tropicales. La fundación Neerlandesa para el Fomento de Estudios Tropicales (WOTRO), ha apoyado los proyectos ECOANDES y ECODINAMICO, en colaboración con varios institutos de investigación en Colombia; los cuales se realizan en los Andes ecuatoriales.

En la parte septentrional andina los estudios integrados son escasos y apenas se inician. Una experiencia en desarrollo rural fue investigada por Zandstra et al. (1979) en la región de Cáqueza al oriente de Bogotá. Un trabajo integrado sobre medios degradados e inestables fue desarrollado por Thouret & Rovera (1983), en la región de Tunja, Cordillera Oriental de los Andes colombianos. Tulet (1982) realizó un intento de estudio integrado en la Subcuenca de la Quebrada Tuname, en el alto valle del Río Motatán, estado Trujillo, Venezuela.

El CIAF (1981) ejecutó un estudio integrado de áreas homogéneas en la Sabana de Bogotá. A su vez el Instituto Geográfico Agustín Codazzi llevo a cabo, con la misión francesa ORSTOM (1984), un estudio regional integrado de los altiplanos cundiboyacenses. También en ejecución se encuentra el trabajo sobre diversidad ambiental en los pueblos del sur desarrollado por Monasterio y Sarmiento (1983), en la cordillera de los Andes de Mérida. Estudios similares se cumplen por parte del Ministerio de Ambiente y los Recursos Naturales (Seccional San Cristóbal) para la investigación y conservación de suelos en las Cuencas Altas Andinas (Steegmajer; 1980).

El enfoque integral, que comienza a asumir la geografía nueva, la biología, la ecología, la geomorfología, permite a estas disciplinas, iniciar una nueva fase de investigación más analítica y explicativa sobre los ecosistemas andinos y sus espacios geográficos.

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