Colección Gumersindo Cuéllar

Gumersindo Cuellar

Nació en 1891, el menor de nueve hijos del matrimonio Cuéllar-Jimenez, de Tinjacá (Boyacá), de pequeño mostró interés por las artes plásticas: pintura, escultura y fotografía. Aunque no conocemos pormenores de la vida de los jóvenes Cuéllar Jiménez en Tinjacá, suponemos que pasaron su niñez en el pueblo y estudiaron en los colegios locales. Al parecer, la familia entera se trasladó a Bogotá hacia finales de siglo. Su familia lo recuerda como una persona reservada, de pocas palabras e introvertido. Buen lector, con el tiempo fue armando una amplia biblioteca y se podría definir como un intelectual discreto para quien el comercio no fue nada más que el medio de ganarse la vida.

Las primeras fotografías claramente datadas por Gumersindo Cuéllar son de 1928, cuando él tenía 37 años, pero es probable que su afición empezara unos años antes, como en el caso de una serie donde hace retratos que, tal vez, daten de alrededor de 1925 o antes. Las personas parecen ser solo una excusa para dar escala a un lugar deliberadamente escogido para experimentar las modalidades de la luz y de la exposición en diferentes horas del día. Sin embargo, es probable que para 1928 él obtuviera una cámara mejor, quizá importada por su almacén, y sintió que tenía una calidad técnica suficiente para presentarse como fotógrafo.

El archivo fotográfico

El Banco de la República adquirió 2.190 fotografías de Gumersindo Cuéllar que conservaba su familia y que constituyen hoy su acervo fotográfico. En su mayoría, se trata de negativos en acetato en blanco y negro, de 9 x 12 cm. Como muchas colecciones en Colombia, las fotografías están sin clasificar ni datar, pero recubren un periodo aproximado de las tres decenios que van desde 1925 hasta 1955.

Las fotografías de personas fueron realizadas, casi siempre, al aire libre y no obedecen al esquema de “retratos de estudio”, ni pretenden hacer análisis psicológicos del personaje y por ello no son propiamente “retratos” sino solo testimonios fotográficos de personas que o eran cercanas a él o le interesaron por alguna razón.

Aunque en términos numéricos los paisajes rurales no fuera un tema prioritario, a juzgar por el tipo de fotografías que registran aspectos campestres, sí se trató de un aspecto altamente significativo para Gumersindo Cuéllar. A pesar del aparente distanciamiento, sobre el campo vuelca una mirada cariñosa y sentimental que es más evidente cuando es espontánea.


Textos tomados del artículo “Gumersindo Cuéllar y la fotografía de arquitectura” por Silvia Arango, Boletín Cultural y Bibliográfico Número 83. 2012