Historia de la Cultura Materialen la América Equinoccial (Tomo 4)
Vestidos, adornos y vida social
Víctor Manuel Patiño
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CAPITULO VI

 

CALZADO 

Pocas palabras indígenas se han conservado para designar el calzado. La de mayor difusión es la quechua ussuta, que los españoles convirtieron en ojota, especie de sandalia que se describirá después.

Con el nombre de gutara se designaban las sandalias de una sola suela de los indígenas del norte de Méjico, en la provincia de Nueva Galicia (OVIEDO Y VALDÉS, 1959, II, 139; IV, 280), y en Nicaragua (Ibíd., IV, 366), aquí por influencia cultural. La palabra parece ser mejicana o centroamericana, y habría dado origen al término cotiza (COROMINAS, CE-P, 226; JAHN, 1927, 75). A la sandalia de cuero se le llama cutarra en Panamá (RUBIO, 1950, 65), y en Costa Rica, cutarra o cutara (GAGINI, 1975, 95). En el oriente peruano se le dice súcuy a una sandalia de cuero sin tacón (TOVAR, 1966, 188). Y en Bolivia, a las sandalias se les llama huiscus, aunque allí las mujeres andan descalzas (PAREDES, 1964, 41, 43).

Es indudable que espulgando vocabularios indígenas se hallarían otros términos. Con la Vida al aire libre y el deambular para localizar la comida, los pies desnudos del indígena debieron de estar encallecidos; pero, de todas maneras, estaban expuestos a la penetración de insectos como las niguas.

En los suelos arenosos, los del Rionegro cuando caminaban abrían a trechos huecos con los pies, para refrescárselos (WALLACE, 1939, 91).

Andar el pie al suelo era la norma entre los plebeyos de Méjico (ACOSTA, 1954, 205; COBO, 1891, II, 343); pero, en Puerto Rico, era costumbre general (ABBAD y LASIERRA, 1939, 187). En la Nueva Granada, la diferencia social no se refería al vestido sino al calzado (MOLLIEN, 1944, 195).
Las tribus calzadas usaron materiales vegetales y animales para este fin.

  a)   Materiales vegetales. 

Las sandalias más elementales fueron, al parecer, las de tribus guayanesas de Manoa. Se hacían del pecíolo de la palma aeta (Mauritia), con una cuerda que pasaba entre el dedo gordo y el siguiente; se fabricaban a la medida del pie, y aunque se gastaban pronto por el suelo rocoso, era fácil reemplazarlas en pocos minutos (IM TRURN, 1883, 195; APPUN, 1961, 462).

En la misma Guayana empezaron a fabricarse, desde principios del siglo XVII, las botas y suelas, de caucho con molde (BARRÉRE, 1743, 140).

Sandalias de cortezas de árboles a modo de chinelas, llevaban los indígenas de la costa norte del Chocó en la época de las exploraciones de Pizarro y Almagro, “porque descalzos se les quemaban los pies” (SAMANO-XEREZ: PORRAS BARRENECHEA, 1967, 64). Ya dejaron de llevarlas (REICHEL-DOLMATOFF, 1960, 90).

 

b)         Materiales de origen animal. 

En Mérida de Yucatán se hacían zapatos de venados, si no es una mala puntuación (VÁZQUEZ DE ESPINOZA, 1948, 114; LANDA, 1938, 106).

Los indígenas en Cartagena usaban cambarcas de cuero de venado (SIMÓN, 1981-1982, V, 57).

Antes de la dominación incaica en Caranque y provincias al norte de Quito, los naturales usaban zapatos, que después tuvieron obligatoriamente que cambiar por las ojotas (CIEZA, 1984, 1, 54).

Del cuero del pescuezo de la llama eran las usutas u ojotas de los andinos peruanos, antes y después de la conquista española (J. DE LA ESPADA, 1881, I, 208; —, 1897, III, 215; ACOSTA, 1954, 37; COBO, 1895, IV, 159; GARCILASO, 1963, II, 226). Cuando el viajero tenía que chapotear en el agua, se las quitaba porque el cuero mojado se ponía como tripa. Las sandalias para las collas o Vírgenes del Sol en el Perú, tenían capellada de lana blanca (COBO, 1891, II, 181; BENNET: STEWARD, 1946, 2, lámina 59).

Cuando el tirano Aguirre llegó a la boca del Amazonas en 1561, halló indios desnudos, con sandalias de suela de cuero (SIMÓN, 1963, II, 372 y notas; —, 1981-1982, II, 212; ALMESTO, 1986, 155).

Muy al norte son conocidos los mocasines de cuero de los iroqueses (THÉVET, 1944, 446). Para Canadá y los Estados Unidos, se han identificado unas 19 variedades que se pueden reducir a cinco tipos mayores. Dan la vuelta al círculo polar ártico y contornean la línea de los bosques del hemisferio boreal (WISSLER, 1971, 19-27). Los zapatos de diseño y manufactura españoles se verán en el capítulo XVI. También en este caso, con el correr del tiempo se verificó una fusión de modelos o la adopción, tanto temprana como tardía, de elementos de otras culturas.

 

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