XV.
Disuelta la Convencion constituyente de Cúcuta, la República iba a emprender su marcha constitucional bajo el imperio de un nuevo sistema político i el antiguo réjimen de lejislacion económica i civil. La guerra de la independencia colombiana duraba todavía; i la sociedad, si bien abrigaba confianza en la permanencia de su nacionalidad, se sentia fuertemente preocupada por el deseo de mantener a la cabeza de su movimiento republicano, al hombre que reuniese los mas brillantes precedentes, la mayor popularidad, el jenio mas poderoso por sus recursos i su influencia, i una voluntad enérjica que fuese al mismo tiempo el contrapeso animado del espíritu monárquico i de cualesquiera tendencias al desórden.
En tan delicada situacion, el pueblo debia elejir sus altos gobernantes para entrar en la práctica del sistema democrático; i era preciso que al depositar su confianza i el tesoro de su independencia, lo hiciese en un individuo de raras cualidades que brindara garantías en la conservacion del órden i de la libertad. Pero, segun lo habia dispuesto la Constitucion, el primer Presidente de la República debia ser elejido por la Convencion misma, con el carácter de interino, a fin de no dejar acéfalo al Gobierno, en tanto que se reuniesen las asambleas electorales.
¿Cuál fué el hombre que escojió la Convencion para confiarle los destinos de Colombia? Digámoslo sin pasion i con franqueza: la Convencion tuvo la debilidad de fijar su esperanza, forzada en cierto modo por graves consideraciones del momento, en el hombre ménos adecuado para gobernar un pueblo demócrata,-el Jeneral Simon Bolívar; bien que atendiendo a los embarazos de la situacion, los convencionales son disculpables de su imprevision política.
El Jeneral Bolívar que habia manifestado opiniones hostiles a la idea republicana, tanto en el Congreso de Angostura celebrado en 1819, como a propósito de la liberal Constitucion sancionada en Tunja, en 1814, por el Congreso de Cundinamarca; hombre de espíritu fecundo, infatigable i audaz; de un jénio militar asombroso educado en la escuela de las armas, que es la de la fuerza; partidario decidido de los gobiernos fuertes; acostumbrado a ver su voluntad considerada como lei; rodeado del prestijio peligroso que el nombre de Libertador i sus hazañas le daban; ambicioso por inclinacion; voluntarioso siempre; odiado por casi todos los grandes capitanes de la independencia; sin jénio administrativo, i desafecto a los estudios profundos; mas poeta i orador que hombre de Estado; sí podia ser el jefe militar de todo un continente, era el ménos competente para dirijir el movimiento progresivo de un pueblo adolescente que, saliendo de la crísis revolucionaria, i entrando en la via del gobierno pazífico i legal, necesitaba mas de filósofos que de militares valientes.
La época de las batallas habia terminado casi definitivamente, i en su lugar comenzaba la del desarrollo social. La ciencia política i lejislativa debia sostituirse al arte militar. -La elocuencia de la palabra i la noble soberanía del raciocinio debian dominar i convencer, donde ántes dominaban i convencian la voz imponente del cañon i la soberanía del arcabuz. Los códigos i las reglas de administracion iban a tener mayor importancia que las bayonetas.
La independencia era ya un hecho; pero la libertad no estaba fundada. -I la libertad jamas puede conciliarse con el poder militar.
Cada época, cada situacion social, requiere hombres especiales para ella, que puedan dominarla con acierto. Por eso desde que Colombia quedaba constituida, los veteranos de la independencia debian retirarse de la escena, i ceder el puesto a la jeneracion civil que podia inaugurar el reinado del entendimiento i de la filosofía
Pero la Convencion, poco previsora, i olvidándose de las condiciones morales que acompañan al hombre en las grandes posiciones, creyó que podia realizar el advenimiento de la libertad i del gobierno de la opinion i de la lei, aquel que tenia mayor interes en conservar su influencia personal, su predominio, i el poder adquirido a la sombra de los laureles i en el torbellino sangriento del combate.
La esperiencia demostró en breve, que, con raras escepciones, los libertadores no sirven para mantener la libertad de los pueblos; i que los jénios militares, léjos de ofrecer la garantía de la estabilidad, son por su naturaleza la peor amenaza para los derechos del ciudadano i el progreso de la civilizacion, la cual necesita de la paz i del desarrollo de las facultades humanas, hechos que son incompatibles con la existencia de toda autoridad exesiva, i de todo poder que naciendo de la fuerza, derive su conservacion de la estabilidad de la violencia.
XVI.
Preciso es confesar que Bolívar, en los primeros dias de su poder constitucional, fundado en el voto de la nacion entera, pareció haber aceptado sinceramente la república, i se mostró animado del deseo de consagrarse al desarrollo de los recursos sociales por medio de una administracion acertada. Pero impelido por el anhelo de conquistar nuevas glorias en el sur del continente, donde como en Venezuela, todavía se presentaba el poder español sosteniendo la lucha, -el Jeneral Bolívar quiso arrojar de sus últimos atrincheramientos al enemigo comun; i emprendiendo de nuevo la campaña., que habia terminado en Venezuela por la gloriosa batalla de Carabobo, dejó el Gobierno en manos del Jeneral Santander, Vicepresidente de Colombia, i clavando su mirada profunda ¡ penetrante en las banderas españolas, lanzóse de nuevo en la pelea, encaminándose a Pasto, mas ambicioso de glorias militares que de reputacion política.
De este modo, Colombia habia hecho un cambio de gobernantes ventajoso, i debia esperar al mismo tiempo la completa independencia de los pueblos hispano-colombianos, i el desarrollo relativo de su propio engrandecimiento.
I la situacion era ventajosa, puesto que los dos jénios mas eminentes de la República ocupaban la escena; el uno, el de Bolívar, aniquilando con las armas el poder español en Junin i Ayacucho; i el otro, el de Santander, el hombre nacido para gobernar un pueblo libre, dirijiendo los destinos del país segun las inspiraciones de la política del siglo i los mandatos de la lei.
Por otra parte, los precedentes i las cualidades personales del Jeneral Santander, daban al pueblo las mas firmes garantías de estabilidad i buen gobierno. El Jeneral Francisco de Paula Santander, cubierto de gloria en los dias inmortales de la independencia, era en justicia el Libertador de la Nueva Granada, puesto que su nombre militar estaba identificado con la batalla de Boyacá.
Jóven, en la flor de las impresiones generosas, i lleno de amor por la libertad i de nobles aspiraciones por el bien del país; republicano i demócrata por convicciones; profundamente inspirado por el espíritu que animó la revolucion francesa; ambicionando la gloria pacífica de Washington i Fránklin, a quienes consideraba como los tipos supremos del gran ciudadano; dotado de un conocimiento admirable del corazon humano; estudioso e instruido en la jurisprudencia, las ciencias políticas i morales i otros ramos importantes del saber; orador elocuente i florido; escritor persuasivo i elegante; siempre prudente, enérjico i lleno de fé en la libertad; i favorecido por la naturaleza con una clara intelijencia, que se revelaba en su espaciosa frente, i una bella figura:-tales eran las cualidades que hacian sin disputa de Santander la mas alta notabilidad de la Nueva Granada i uno de los personajes mas importantes de todo el continente colombiano.
Electo Vicepresidente de la República, Santander comprendió su elevada mision, i aprovechando la oportunidad que las ausencias de Bolívar le brindaban, se consagró con empeño a la mejora de la administracion pública, en términos de hacer sentir en breve al país la benéfica influencia de su política tolerante i organizadora.
XVII.
La hacienda pública, la instruccion popular i profesional, el réjimen municipal, la manumision de esclavos, el establecimiento de buenas relaciones con el estranjero; la moralizacion del pueblo i del ejército, por el ríjido cumplimiento de la leí, el respeto de todos los derechos i la conservacion del órden; i en una palabra, la organizacion administrativa del país en el sentido democrático; tales fueron los objetos a que contrajo Santander su infatigable espíritu i la solicitud de su elevado patriotismo.
I el resultado correspondió a sus esperanzas, puesto que bien pronto el espíritu público empezó a esclarecerse, la industria a desarrollarse, la prensa a figurar como elemento de gobierno, i el pueblo a tener la mas ciega confianza en la permanencia del Gobierno.
Entretanto Bolívar i dos de los militares educados en su escuela política, cuyas ideas se han reproducido despues en el partido conservador, en la Nueva Granada, preparaban sucesivamente la ruina de la gran República, inspirados por su ambicion i sus pretensiones al establecimiento del poder militar como base de Gobierno fuerte.
El Jeneral José Antonio Páez, el leon de las batallas colombianas, levantaba en Venezuela, su patria, el 30 de abril de 1826, la bandera de la insurreccion, i protejido por la distancia i el prestijio de su incomparable valor, se burlaba del principio salvador de la lejitimidad, proclamando la disociacion de Colombia, sin pretesto que pudiera cohonestarla; i fundaba su poder i el de una oligarquía usurpadora, que debia con el tiempo oprimir al heroico pueblo de Venezuela, apoyada en el solo derecho de la fuerza, que es el derecho del despotismo contra la libertad. El primer golpe que recibian la Constitucion, la República i la estabilidad del nuevo réjimen, venia pues, de la escuela boliviana o militar, i de uno de los mas bravos capitanes de la independencia.
Establecida la impunidad de Páez, apesar de los esfuerzos de los republicanos, los acontecimientos debian sucederse en el mismo sentido, puesto que el poder de la milicia aparecia incontestable.
De aqui el acto revolucionario de 1827 autorizado por el hoi Jeneral Tomás C. Mosquera, entónces Intendente de Guayaquil, que colocaba al Ecuador en colision abierta con la Iei i la subsistencia de Colombia, puesto que allí se proclamaba la dictadura de Bolívar como necesaria, i el advenimiento de la Constitucion absolutista, presentada al Perú i Bolivia, símbolo evidente de la propaganda que encabezaba el Libertador en las repúblicas del Pacífico, i que pretendia estender hasta su misma patria.
Consumada la insurreccion de Guayaquil, e impune tambien, merced a la proteccion de Bolívar, ya no era de esperarse que este, embriagado por las adulaciones de sus cortesanos de cuartel, las victorias i los testimonios de admiracion alcanzados en el Ecuador, Bolivia i Perú, dejase de lanzar su atrevido jénio en la empresa de aniquilar la libertad de Colombia, valiéndose del apoyo de la fuerza, del fanatismo que inspiraba su nombre i de las ventajas de su posicion. De aquí la resolucion que tomara Bolívar de volver al ejercicio del Poder Ejecutivo, tan funesta para su gloria como aciaga para la República.
XVIII.
La prensa, empezando a tomar en los negocios públicos la intervencion que la época le concedia i que cumple a su naturaleza en los Gobiernos populares, se ajitaba con brio en las discusiones políticas, i dirijia una oposicion enérjica i formal contra las pretensiones i los abusos del partido boliviano ya bien organizado, el pensamiento de la dictadura, i los planes que empezaban a formarse en conciliábulos secretos con el fin de crear un Gobierno monárquico sobre las ruinas de la República.
Si la época de la independencia habia tenido sus oradores i escritores brillantes, sus Nariños, Lozanos, Toríces, Cáldas i Tórres, la época de la dictadura exhibió los talentos de una juventud valiente i pensadora, en cuyo seno lucian Santander, Soto, los Azueros, Gómez, González, Rójas, Várgas, i otros escritores distinguidos, que desafiando la cólera de Bolívar, se lanzaron en el periodismo con la audacia, el valor i la tenacidad que nacen del patriotismo, la intelijencia i la fé de los principios.
En tales circunstancias, cuando la ajitacion empezaba a cundir en los espíritus, cuando las banderas diametralmente opuestas comenzaban a organizarse en el país, el partido liberal republicano i el boliviano o conservador; Bolívar se presenta de nuevo en Bogotá, i comenzando por renegar esplícitamente de la Constitucion, al contestar un discurso del Jeneral José María Ortega, inaugura el gobierno de la pasion i del encono, i suelta la rienda a su ambicion, dando los mas claros testimonios de su espíritu reaccionario.
Bien pronto la libertad de la prensa, garantida por la Constitucion, queda restrinjida. ¡Siempre los enemigos de la libertad han empezado por suprimir la soberanía i la publicidad del pensamiento!
La instruccion pública es sometida al réjimen mas irracional i esclusivo. El ejército permanente es atendido de preferencia; el fanatismo alentado con una proteccion decidida; la navegacion por vapor anulada; la organizacion municipal restrinjida por el mas severo centralismo; i para completar la ruina de la Constitucion, de la lei i de la libertad, no solo se sanciona por el dictador, en 1828, la violacion del domicilio, de las imprentas i de la propiedad; no solo se coarta la independencia del sufrajio, se atropella a los escritores de la oposicion por los esbirros de Bolívar, i se oprimen las asociaciones públicas; sinó que, olvidando todo miramiento, se deroga abiertamente el código fundamental de 1821, asumiendo facultades estraordinarias, a virtud del célebre decreto orgánico de 27 de agosto, el cual hasta contenia la supresion del Vicepresidente de la RepúbIica.
Mas no dejó el director Bolívar, para paliar su arbitrariedad, de promover la celebracion de Juntas de notables que le invistieran de la dictadura, usurpando la personería del pueblo. De aquí las actas que se rejistran en las gacetas oficiales de 1828 declarando el asentimiento de algunos pocos ciudadanos a los actos de usurpacion que se ejecutaban. De ahí el atentado del 13 de junio en que el partido boliviano puso en evidencia la inmoralidad de sus doctrinas i el absolutismo disociador de sus tendencias.
Pero no adelantemos la relacion de los acontecimientos para ajustarnos a las exijencias de la cronolojia, i volvamos a 1827 para establecer los antecedentes de la dictadura.
XIX.
La Constitucion de 1821 habia caido en descrédito en la opinion jeneral, tanto por los continuos ataques que recibiera del partido boliviano, como por la multitud de vicios cardinales que hacian necesaria una reforma. El partido liberal, empeñado en poner las libertades públicas a cubierto de toda violacion, i deseoso de que la democrácia se consolidase a la sombra de instituciones propias de la época, quería la revision para que se mejorase el sistema representativo, se hiciese libre i popular el sufrajio, se emancipase el poder municipal, se suprimieran las facultades estraordinarias que podia asumir el Ejecutivo, i se asegurase mejor la inviolabilidad de los derechos políticos i civiles.
Por otra parte, el centralismo absoluto fundado por la Constitucion, la habia hecho evidentemente impopular, puesto que ella era la causa de la embarazosa situacion del país, colocado en la forzosa necesidad de mantenerse estacionario, a virtud de la lucha natural i constante entre tantos intereses opuestos que el réjimen central sujetaba a una sola lejislacion, i a seguir el impulso comunicado por la voluntad de un solo hombre.
Casi todas las provincias, i especialmente las del Istmo i bajo Magdalena, Guayaquil, Cuenca, el Cauca, el Socorro, Maracaibo i Valencia, querian la federacion política i económica, urjidas por la imperiosa necesidad de promover con empeño el desarrollo de su riqueza, des sus vías de comunicacion, de la enseñanza popular i de las localidades.
I el clamor se hacia tan jeneral, ya por el órgano de la prensa, ya en las corporaciones públicas i reuniones privadas, que el Congreso de 1827 se vió precisado a decretar la convocatoria de una Convencion constituyente con el encargo de dar al país una nueva organizacion, consultando las necesidades del Estado i las exijencias de la opinion jeneral.
De este modo, ocurria el fenómeno político de verse una constitucion combatida por todos, i cuya reforma era en cierta manera aceptada por los dos grandes partidos políticos, aunque sus aspiraciones eran encontradas.
Empeñado el partido boliviano en fundar el absolutismo en Colombia, queria la anulacion de la Constitucion de 21, la cual, por defectuosa que fuese, contrariaba las miras de Bolívar. Por eso, confiando él i sus adeptos en el prestijio de su nombre, en el temor que la fuerza armada inspiraria a la oposicion, i en los recursos de todo jénero con que contaban, aceptaron el reto de la bandería contraria, consintiendo en librar la batalla en el terreno de la soberanía popular
Entretanto, el partido republicano, sintiéndose fuerte por sus convicciones, por la grandeza de su causa i la mayoría numérica con que contaba, buscaba la victoria en la eleccion, apelando ante el pueblo, el supremo tribunal en las democrácias, contra los abusos del poder.
Verificóse en efecto la eleccion, i con asombro del partido boliviano que habia empleado toda clase de medios para alcanzar un triunfo, a fin de proclamar constitucionalmente el despotismo, el pueblo acordó la mayoría de sus sufrajios i su confianza indudable al partido republicano, arrojando de este modo a la dictadura militar un voto de reprobacion.
El resultado de esa eleccion hizo esperar la salvacion de la República, puesto que era segura la reforma de la Constitucion, en razon de no contar el partido boliviano sino con una tercera parte de la Convencion. Veamos cómo eludió la dictadura el triunfo lejítimo de la libertad, de la manera mas oprobiosa para el bando boliviano i ultrajante para la nacion.
XX.
Reunida en la ciudad de Ocaña en marzo de 1828 la anhelada Convencion, desde sus primeras sesiones pudo conocerse cual era el espíritu que la animaba. Los hombres mas eminentes del partido liberal se encontraban allí con pocas escepciones, encabezados por el jeneral Santander i los Doctores Francisco Soto i Vicente Azuero; i no era ménos lucido el continjente que representaba al partido boliviano.
El 2 de marzo, los representantes se declararon en junta preparatoria bajo la direccion del Dr. Soto, i permanecieron en esa actitud entre tanto que calificaban las elecciones de todos los diputados, calificacion que puso en evidencia el estado de los ánimos, pues se vió reinar en los debates, especialmente en los dias 17 i 18, una ajitacion que no podia ser fecunda sinó en deplorables resultados.
Terminados los trabajos preparatorios, declaróse instalada la Convencion el 9 de abril, i hechos los nombramientos de los empleados permanentes de la Asamblea, en la cual predominó el partido republicano, se trató desde luego de acordar una resolucion que fijase todas las opiniones en un término comun. En consecuencia la Convencion declaró necesaria la reforma de la Constitucion, i creó una comision que presentase las bases del proyecto, compuesta al princípio de 12 diputados, i luego de 15, cuyos miembros en su mayor parte aceptaron decididamente el pensamiento federalista.
Despues de muchos dias de ajitacion i de penosos incidentes, presentóse el proyecto constante de 315 artículos, i rechazado por la minoría boliviana, que lo consideraba como disociador, fué aprobado en primer debate el 23 de mayo; al mismo tiempo que, en contraposicion, se hacia leer un contraproyecto calcado sobre las bases de la Constitucion del año undécimo, i preparado segun las inspiraciones de Bolívar.
¿Cuál de los dos partidos probaba mayor fé en los principios i decision por la República? Una breve comparacion de los proyectos de Constitucion presentados a la Convencion, formará nuestro juicio.
Partiendo del principio federal, aunque no tan estensamente desarrollado como en los Estados Unidos, el proyecto de los liberales contenia: la creacion de lejislaturas municipales independientes hasta cierto punto, en la administracion de sus propios intereses;
La eleccion popular de los majistrados i jueces encargados de administrar justicia;
La estension del número de los departamentos en que la República debía dividirse;
El ensanche del sufrajio popular;
La creacion de un consejo de Estado independiente, asociado al Poder Ejecutivo; i la conservacion de todas las bases netamente republicanas que se encontraban aisladas en la Constitucion de 21.
En contraposicion, la minoría boliviana proponía con empeño:
Un Presidente con 8 años de duracion;
Un cuerpo lejislativo con reuniones bienales;
La revocacion del artículo 128 de la Constitucion de Cúcuta, dejando al Congreso la autorizacion- de conceder al Ejecutivo grandes facultades, i a este de ejercer algunas mui latas, con acuerdo de un Consejo de Estado sujeto a su influencia durante el receso de las Cámaras;
La intervencion del Ejecutivo en el nombramiento de los jueces i majistrados, i de todos los empleados del órden administrativo;
La facultad de conmutar penas i sentencias, acordada al Ejecutivo;
El aumento de condiciones para el ejercicio de la soberanía i la concurrencia al Congreso;
I para decirlo todo, el centralismo jeneral de la administracion pública, con sujecion de todos los intereses a la decision del jefe del Estado.
Tales eran los principios que el partido boliviano queria fundar en la nueva Constitucion, luchando abiertamente con una mayoría liberal considerable, aunque contaba con mas de la tercera parte de la Convencion.
Un espíritu tenaz de reforma i de amor a la República; un patriotismo local i desinteresado; una hostilidad enérjica i decidida contra la usurpacion dictatorial; i la conviccion profunda de que era necesario adoptar la forma federal como la garantía única de órden i estabilidad; tales eran las disposiciones en que se encontraban los convencionales demócratas en cuyo seno se contaban grandes intelijencias, oradores elocuentes, i hombres de Estado conocedores de la situacion.
Del lado contrario, se hallaban el eminente Castillo Rada, el intelijente e integro Dr. Gori, Briceño Méndez i otros respetables ciudadanos, descaminados por desgracia en la defensa de una causa que no convenia a su honrosa posicion; i que habían identificado la estabilidad de Colombia con el poder de Bolívar, fascinados por el ascendiente de su nombre.
Entre tanto Bolívar, temeroso de que la Convencion le arrebatase de las manos el poder absoluto que de hecho ejercia, se situaba en Bucaramanga, a pocas leguas de la residencia de la asamblea, con una fuerza veterana de 3,000 hombres; enviaba repetidos correos con instrucciones para los convencionales adeptos; intimidaba con disimuladas amenazas a la mayoría, i preparaba por distintas vias el plan de una solucion criminal i violenta que le diese el dominio de la situacion, echando por tierra el poder legal de la Constituyente.
Por su parte, los convencionales bolivianos se empeñaban no solo en alejar a Santander del seno de la Convencion, sinó que tambien solicitaban, contra la espresa prohibicion de la lei, que se llamase a Bolívar a Ocaña para que tomase intervencion en los trabajos lejislativos de un modo indirecto. Una i otra pretension fueron rechazadas por la Constituyente, i las sesiones continuaron con la misma ajitacion, mostrándose la mayoría indiferente a la especie de coaccion que contra su independencia se ejercia, i desafiando a la dictadura con el solo poder de la lejitimidad, de la verdad i la razon.
Pero irritado Bolívar al ver que sus manejos no hacen ceder de su propósito a la mayoría, i temiendo al mismo tiempo la responsabilidad de un 18 de brumario, ordena reservadamente a la minoría el abandono en masa de la Convencion, como recurso supremo i decisivo.
En efecto el 2 de junio, 20 convencionales, minoría superior en mui poco a la tercera parte de la Convencion, resuelven dirijir al Cuerpo soberano una protesta contra la mayoría, i la declaratoria de su resolucion de abandonar la Asamblea; pero habiendo tentado Santander, Soto i Azuero, en asocio del Sr. Joaquin Mosquera i los ciudadanos Montoya i Arrubla, una conciliacion que evitase el escándalo, la crisis se detuvo por algunos dias.
Se tuvieron conferencias con el fin de zanjar las dificultades de la situacion, pero inútiles que fueron, los tres jefes de la mayoría presentaron su dimision para evitar los embarazos que a su influencia se atribuían, dando así un claro testimonio de su patriotismo Negada su dimision, la minoría, perdiendo toda esperanza de triunfo, envió el 6 de junio una nueva protesta anunciando su retirada, i requeridos individualmente todos los miembros que componian aquella fraccion para que concurriesen a las sesiones, contestaron el dia 9 sosteniendo su resolucion, la cual verificaron al siguiente dia, dirijiéndose al pueblo de la Cruz donde firmaron su manifiesto del 12 en el cual daban cuenta de su conducta a la nacion.
Es de notarse que de los 20 convencionales desertores solo cinco pertenecian a la Nueva Granada, siendo seis de los demas representantes por Venezuela i nueve por el Ecuador; lo cual conduce a probar que el acto de la minoría era una inspiracion de Bolívar cuya influencia fué siempre mas preponderante en los departamentos del Sur i del Este que en los del Centro de Colombia.
Al dia siguiente de la desercion de los convencionales, ocurria el acontecimiento de 13 de Julio en Bogotá; preparado por un ajente de Bolívar. Los bolivianos llamaban esto coincidencia.
Por lo demas, el golpe fue seguro. Reducida la Convencion á ménos de sus dos terceras partes, quedó sin el quorum necesario para continuar sus sesiones, i se vió forzada a disolverse por sí, dejando la República ajitada por el temor de la disociacion, espuesta al poder de la violencia i la arbitrariedad, minada por los enemigos de las instituciones democráticas, i hundida en la miseria i el malestar producidos por el centralismo. T
Tal fué el termino de esa valiente Convencion de patriotas republicanos que, destinada a salvar la libertad por la reconstitucion del país sobre las bases de un sistema protector de todos los derechos, i consecuente con las necesidades de la época i las inspiraciones de los mártires inmortales de la independencia, se vió forzada a abdicar su soberanía i su poder por la fuga de un tercio de los representantes del pueblo.
Allí probo el partido boliviano su incapacidad para luchar con la idea republicana en el terreno de la discusion; i que el poder de los gobiernos conservadores o represivos solo puede fundarse al favor de la violencia, del artificio o del delito. Con la Convencion de Ocaña terminó definitivamente la segunda época de la Nueva Granada, quedando la dictadura dueño de la situacion completamente.
¿Qué juicio formarémos acerca de los hombres que procuraron la disolucion violenta de la constituyente de Ocaña. Para nosotros, Bolívar, el inspirador de la minoría desertora, es indisculpable. El ejecutó uno de los mas grandes delitos de que la historia le acusa, sin otra mira que la de perpetuarse en el poder.
Cuanto a los veinte convencionales, algunos se arrepintieron despues sinceramente; otros obraron por fanatismo, fascinados por el influjo de Bolívar, o por el impulso de vulgares pretensiones; i algunos pocos, como Castillo i Gori, penetrados de buena fé de que el Jeneral Bolívar era entónces un hombre necesario, i patriotas pero imprevisivos, creyendo que la espada del veterano orgulloso podia consolidar el imperio pacífico de la lei, si contribuyeron a la disolucion de la constituyente, adquirieron despues por servicios eminentes i testimonios de la lealtad i republicanismo, el derecho a la indulgencia de la historia.
XXI.
Pasemos al 13 de junio, ese episodio grotesco del drama comenzado en Ocaña. El Jeneral Pedro Alcántara Herran, Intendente de Cundinamarca, personaje aciago para la libertad i la civilizacion, i que habrá de figurar mas adelante, da el ejemplo material de su desprecio por la Constitucion, i convocando una junta de vecinos notables de la capital, para deliberar en nombre del pueblo, presenta al partido boliviano la oportunidad de alcanzar un desenlace que pusiese a Bolívar a cubierto de la reprobacion, asegurándole el poder.
Desgraciadamente los buenos patriotas no tomaron intervencion en la junta, unos por hallarse en Ocaña, i otros intimidados por la actividad violenta de los contrarios; i si no faltó un valiente demócrata, el jóven Juan Nepomuceno Várgas, que dejando su oficina i desafiando la cólera del Intendente Herran, concurriese a protestar enérjica i elocuentemente contra la usurpacion que se queria lejitimar, un centenar de vecinos atemorizados por las bayonetas, aprobó la conducta del partido boliviano i proclamó la dictadura de Bolívar como necesaria para el mantenimiento del órdén i de la República.
Así se sancionó una de las mas atrevidas usurpaciones que la historia rejistra en los anales de Colombia, en términos que el 13 de junio puso el sello a la muerte de la libertad i la decadencia de la Constitucion.
Despues de ese acontecimiento, los actos de la dictadura correspondieron a su oríjen, exhibiendo los ojos del mundo una série sistemática de irritantes violaciones de los mas claros derechos i de los mas triviales principios de gobierno.
Apénas habia vivido cinco años la grande i heróica República de Colombia, cuando ya muchos de sus propios fundadores cavaban el abismo donde hubiera de hundirse. Apénas se habia gobernado con la Constitucion de Cúcuta, por seis años, a esa jeneracion intrépida que, habiendo conquistado la nacionalidad a merced de tan supremos sacrificios i de tan sublime abnegacion, era digna de un gobierno liberal que la elevase, en la escala del progreso, a la altura de una adelantada civilizacion!......
Pero ¿a quién atribuir los embarazos de la situacion? Quién habia preparado los elementos de esa tempestad política que amenazaba surjir de la irritacion de los espíritus? Dónde encontrar las causas de esa instabilidad desesperante que se notaba en los acontecimientos? Acaso en la versatilidad del carácter granadino? De ninguna manera. Las causas estaban arraigadas en la Constitucion i la lejislacion mismas
Si los convencionales de Cúcuta hubieran decretado abolición del ejército permanente para cuando terminase la guerra, i de los privilejios del clero, se habrian evitado todas las revoluciones de que ha sido teatro la Nueva Granada.
La libertad i la República sucumbieron, por que su existencia es incompatible con el centralismo, con el poder eclesiástico i el militar, con la restricción del sufrajio i con un Poder Ejecutivo investido de mui estensas facultades. La historia de todo el continente colombiano comprueba que el centralismo, la milicia i el clero, han sido siempre las causas del retroceso i del desórden.
La República de Colombia no podia vivir con las instituciones de la monarquía. Era una sociedad sin lójica en su organizacion, sin armonía en los movimientos de su desarrollo. Por eso la absurdidad de su manera de ser la condujo a una ruina precoz.
La estabilidad de las sociedades es un hecho que no depende de la voluntad de los gobiernos, sino de la voluntad de las sociedades mismas, porque no hai estabilidad durable sino aquella que se funda en la soberanía de la razon i de la verdad. Querer lo contrario, es desconocer que la libertad es una potencia superior a la autoridad, i suponer que la lei de la naturaleza que es la lei del desarrollo de las facultades humanas, es mas transitoria que la lei de la fuerza, cuya esencia consiste en la represion de tales facultades.
Colombia desapareció mui pronto de la escena internacional; porque tal es la suerte de los pueblos que, desconociendo la época en que hacen su peregrinacion sobre la tierra, i apartando la vista del porvenir, se empeñan en mantener las tradiciones del pasado, i olvidan que el progreso es la necesidad imprescindible que gobierna los movimientos i resuelve los destinos de la humanidad!
