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El sacerdote Fray Cristóbal de Torres fue el representante de la iglesia en el Nuevo Reino de Granada. Con el fin de cumplir su misión solicita licencia para la construcción de un plantel educativo en el Nuevo Reino de Granada. Felipe IV concede la licencia por medio de cédula real expedida en 31 de diciembre de 1651, fecha para la cual ya completaba 17 años como arzobispo de Santafé. "Levantó el edificio en casas de su propiedad, ubicadas en el ángulo sudoeste formado por la hoy calle 14 y la carrera 6ª, con amplios frentes sobre ambas vías públicas. El claustro principal del Colegio tiene su fachada sobre la calle, y sobre la carrera está el frente oriental de él y la capilla del Colegio, conocida antiguamente con el nombre de Santo Tomás". Una vez terminada la construcción del edificio en 1658, entregó su administración a la orden de los dominicos.

La iglesia, que es de sencilla construcción, tenía altar mayor, en el cual se veneraba a la Patrona del Colegio en la imagen que para el mismo labraron las reales manos de Doña Margarita de Austria, y que era conocida generalmente con el nombre de La Bordadita, hasta el año de 1878, en que siendo Rector del Colegio el doctor D. Gil Colunje y, seguramente por haberse hecho algunas variaciones a las Constituciones, se resolvió demoler el altar, vender los vasos sagrados, campanas y demás enseres del culto, y destinar el local de la iglesia a otros usos distintos de aquel para que había sido consagrado por voluntad del Ilustrísimo fundador".  En 1793 se publica un folleto con motivo del hallazgo de las reliquias del Arzobispo Torres que describe el sepulcro así: "La obra es sencilla; de orden dórico y con los adornos propios de las de su especie. Sobre un pedestal o meseta de una altura proporcionada, descansa, en el medio, la bóveda que contiene la caja de plomo en que se depositaron las cenizas, presentando a la vista la figura de una urna rematada en forma de concha, y a los lados las bases de dos bien torneadas columnas que sostienen la cornisa y, con la cual, forman un nicho en que se ha colocado una primorosa estatua del señor Torres". El segundo sepulcro que menciona Pedro A. Herrán en su descripción corresponde al del señor José María del Castillo y Rada, que "es de formas severas y elegantes y está circundado por una sencilla verja.

 

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IBÁÑEZ, Pedro María, Crónicas de Bogotá, Imprenta Nacional, Bogotá,1913.T.1.

ALCÁNTARA HERRAN, PEDRO. Papel Periódico Ilustrado, III.

  Barrio El Príncipe

 

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