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Documento No. 101
Calzada al Obispo de Popayán
Totoró, setiembre 1º de 1819.
Archivo General de Indias.
Cuba, legajo 744.
Nº 12. Oficio del señor general
Calzada a su señoría Ilustrísima
Ilustrísimo señor don Salvador Ximénez de Padilla. Totoró, setiembre 1º, 1819. Muy señor mío y dueño de toda mi aprecio: ya sabía yo que usted había de mirar con el mayor interés los sucesos de nuestras armas y que se había de tomar la mayor parte en cooperar por mantener el buen orden y la fidelidad que es debida al Rey como lo manifiesta su favorecida. No es poca fortuna para un pueblo tenerlo a usted como cabeza y es mucha para esta división que haya sido en Popayán donde la suerte la ha colocado. Sin ésto, quizá los malvados hubieran aprovechado algo de las presentes circunstancias y corrompido la buena opinión de los pueblos. Usted ha ocurrido a todo en el mejor tiempo y no temo decir que es a usted solo a quien se debe la quietud de esta provincia y el apoyo que encuentra en ella esta división. Por no haber habido en Neiva un sujeto de las cualidades de usted (que con dificultad se encuentra) he hallado sus pueblos todos en sublevación y en vez de auxilios me hubieran hecho la guerra si fueran capaces de hacerlo. Al contrario, desde que he pisado el terreno de esta provincia, diócesis de usted, comida, bagajes, gente, en fin todo lo que he necesitado ha sobrado. Gracias y gracias a usted por todo y quisiera que usted se hallase en el caso de recibirlas de parte del Rey, cuyas armas deben a usted mucho. Soy opuestísimo a obsequios y no me gusta incomodar a nadie, pero tampoco me puedo negar a la noticia que usted me pide del día de mi llegada, y por convenir solo con el gusto de usted le diré que no será hasta pasado mañana. Yo me anticiparía la complacencia de conocerlo si no tuviera todavía algunas cosillas que hacer. La tropa entrará en esa después, porque el batallón de Aragón está hoy en Paniquitá, otro batallón formado de los restos de la acción y la caballería llegará aquí hoy y todavía falta un destacamento que cubre la retaguardia. Todos se reunirán en Calibío para entrar juntos en Popayán. Doy a usted las gracias por la franqueza con que me brinda. Vea usted en mi. como uno de ellos. Yo estirnaré que con la misma, no reconozca en mí sino un verdadero amigo y su más seguro servidor y paisano que besa sus manos. Sebastián de La Calzada.
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