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Documento No. 108
De Aymerich a Zambrano
Quito, septiembre 5 de 1819.
Archivo General de Indias.
Santafé, legajo 549.
Nº 4 (8).
A las siete y media de la mañana del día de ayer recibí el oficio de Usía de treinta y uno del próximo pasado dirigido del pueblo de Sapuyes (9) y en su contestación digo: que la recluta que me comunica en su reservada de veintinueve del mismo, hallarse practicando por orden del Excelentísimo Señor Capitán General del Reino para formar su batallón, debe continuar con la mayor eficacia y empeño hasta conseguir el completo de hombres necesarios para él y para que marchen a Popayán, conforme a las órdenes que le haya comunicado el expresado Excelentísimo Señor Capitán General, pues yo, por mi parte, tengo dadas mis disposiciones a los corregidores de Ibarra y Otavalo para que los que se hayan retirado de esa ciudad y provincia se aprehendan y remitan en los términos que Usía me indica, como igualmente al comandante del destacamento de Tulcán, franquee a Usía los hombres útiles que pueda proporcionar de la comprehensión de su mando. La provincia de Los Pastos ha sido perteneciente al gobierno de Popayán y por consiguiente Usía debió haber representado con anticipación al superior del Reino la necesidad que tenía de los pertrechos que hoy me pide con tanta aceleración, por cuyo medio habría sido provisto y yo no tendría necesidad de su envío desde esta ciudad, que no es un almacén tan proveído que pueda auxiliar a muchos, porque todo punto, en las circunstancias del día, debe estar alarmado para hacer el último esfuerzo a destruir una porción o gavilla de hombres que no tratan de otra cosa que de robar. Popayán me pide auxilios, Usía lo mismo, y sin embargo de que esta capital no es un depósito como Lima para complacer a todos. Como mi decisión en sostener los sagrados derechos del Soberano es bien conocida, trato de auxiliar a ambas partes con cuanto puedo y me sea disponible. En su virtud remitiré a Usía por el correo del seis del presente a Pasto dos mil pesos en numerario para ocurrir allí a las primeras necesidades, debiendo echar mano del producto de los ramos de real hacienda para continuar los gastos que sean necesarios e indispensables interin puedo hacer otras remisiones, como también quinientas piedras de chispa, e inmediatamente caminarán tres quintales de pólvora en grano, nueve mil quinientas balas y el papel necesario para la construcción de cartuchos, que no van formados desde aquí porque con el movimiento de las bestias se inutiliza la pólvora en términos de no ser útil cuando es necesaria, de que tenemos repetidos ejemplares (sic) y a mí ha sucedido. Y Usía ha de dar sus disposiciones bajo de responsabilidad, para que esos pertrechos y los demás que fuesen se conserven con la mayor seguridad y economía, esto es, que no se desperdicie un tiro hasta que la necesidad lo exija, como que debe dárseme cuenta de ellos a su debido tiempo y de la distribución de caudales con las listas de revista y resagos de gastos, respecto a que por la ausencia del Excelentísimo Señor Virrey y Capitán General me corresponde por reales disposiciones el mando de estas provincias, sobre lo que oficiaré lo correspondiente al señor comandante don Sebastián de la Calzada. Usía sabe que conozco esos terrenos y calculo que los enemigos que puedan venir hasta Pasto en el último evento desgraciado, tienen precisamente que pasar por puntos que están perfectamente defendidos con la tercera parte de menos fuerza que traigan aquellos. Y siendo Usía y todo ese fiel vecindario decidido por la justa causa, espero que si llega el caso, sabrá reunir su tropa y gente para batir y destruir a la chusma de insurgentes, como lo ha sabido hacer en otras ocasiones. En meses pasados me avisó Usía que por Mocoa intentaban los enemigos hacer alguna entrada, y como pueden en la actualidad poner en planta, me parece se pongan en los puntos más interesantes destacamentos para contenerla; más, teniendo Usía sobrados conocimientos de esas avenidas, dejo a su prudencia las disposiciones sobre su seguridad. Ultimamente espero del celo de Usía y del de ese ilustre ayuntamiento, proporcionarán que las tropas tengan el auxilio necesario para su subsistencia, pues es mejor precaver con tiempo el mal para no tener que llorar cuando no se puede remediar a costa de un grande esfuerzo, como también el que me dirija los avisos necesarios con oportunidad y sin que causen una novedad extraordinaria en el tránsito, porque las gentes de poco conocimiento hacen moral de lo que no hay necesidad, sin tener presente que desde Popayán hasta Pasto existen jefes y tropas que saben defenderse hasta quedar en el campo de batalla. Dios guarde a Usía muchos años. Quito, septiembre cinco de mil ochocientos diez y nueve. Melchor Aymerich. Señor coronel don Ramón Zambrano.
Es copia.
(Firma) Aymerich.
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(8) Anexo al documento Nº 112
(9) .Documento Nº 106.
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