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Documento No. 119
De Morillo al Secretario de Guerra
Tinaco, septiembre 24 de 1819.
Nº 429 Guerra
Acompaña varios partes recibidos sobre la derrota de la 3ª división y ventajas que esta obtuvo pocos días antes de la desgracia, manifestando el estado en que queda el Nuevo Reino de Granada y provincias de Venezuela y la necesidad de recibir prontos auxilios para evitar la pérdida de estos países.
Excelentísimo Señor:
Después que salió de Valencia para embarcarse en Puerto Cabello mi ayudante de campo el coronel don León Ortega, llevando la correspondencia en que noticio a Su Majestad la ocupación de la capital de Santa Fé por el rebelde Bolívar, a consecuencia de la derrota de la 3ª división de este ejército que mandaba el coronel Barreyro, he recibido el adjunto oficio del Virrey don Juan Sámano, escrito cuatro días antes de la acción desgraciada en que fueron batidas nuestras tropas (1), por el que me comunica algunos partes de Barreyro anunciándole el resultado de varías acciones parciales que había sostenido con el ejército enemigo en aquellos días.
Del propio modo y para el superior conocimiento de Vuestra Excelencia le incluyo copia de otro oficio que me traslada del expresado Virrey el mariscal de campo don Pedro Ruiz de Porras, gobernador de Santa Marta (2), en que manifiesta varias circunstancias de la derrota del coronel Barreyro y asimismo copia de un parte dado por los enemigos acerca de tan funesto acaecimiento que ha puesto en sus manos el Nuevo Reino de Granada (3).
Por estos documentos se impondrá Vuestra Excelencia del fin desastroso que ha tenido una de las mejores y más fuertes divisiones de este ejército, de la cual no me queda esperanza se reúna ningún soldado, y antes, por el contrario, como la mayor parte de ellos son americanos, estarán aumentando las fuerzas con que el rebelde Bolívar penetró en el Reino.
Tengo manifestado a Vuestra Excelencia, para que se digne elevar al conocimiento de Su Majestad la triste situación a que nos vemos reducidos por esta desgracia que, a pesar de mis esfuerzos, no ha podido evitarse, porque me han faltado todos los medios indispensables para oponerme a las acertadas tentativas emprendidas por los revolucionarios con los numerosos auxilios que han recibido y continúan recibiendo de Inglaterra. El 6 del actual fue apresada sobre la isla Margarita por uno de los buques de nuestra escuadrilla, la balandra mercante americana Rondolf, que llevaba a bordo víveres, cartuchos y 12 ingleses, incluso un oficial, con seis mujeres de éstos, de los 250 que acababan de llegar últimamente procedentes de Irlanda en un transporte y aguardan por momentos el 5º regimiento reclutado para los independientes, que salió de Dublín con el mayor Divereux, coronel Lyster, teniente coronel Frederick y el comisario M. Namara
Este refuerzo que está ya navegando para estas costas, acabará de poner a Venezuela en el último apuro y probablemente será dominada por los rebeldes sin remedio alguno, pues el ejército expedicionario de mi mando, reducido como he manifestado a Vuestra Excelencia hasta hallarse casi en cuadro (sic) los cuerpos europeos, es imposible que pueda resistir. Además de los insurgentes que tanto nos han dado que hacer, (95) un cuerpo de ingleses bien organizado que no baja de 4 a 5 mii hombres, de los cuales una parte ha penetrado con Bolívar a Santa Fé.
El gobernador de Cumaná, brigadier don Tomás de Cires, me incluye el oficio de que igualmente acompaño copia a Vuestra Excelencia, (4) para que se entere del proyecto que han formado los enemigos de apoderarse de la provincia y plaza de Cumaná a toda costa, lo que no dudo consigan fácilmente en cuanto empiecen a bajar las fuertes columnas que Bolívar tiene en el Nuevo Reino de Granada y en los Llanos; porque a mí me será imposible auxiliar de ningún modo a aquella provincia ni la de Barcelona, que las veo muy próximas a ser también presas del enemigo.
Luego que las divisiones inglesas se pongan en movimiento, que lo harán precisamente en combinación con las respetables fuerzas de caballería que tiene en los Llanos del Apure el cabecilla Páez, las de Cedeño, Zaraza y Monagas en los de Barcelona, y Bolívar se dirija a los valles de Cúcuta con la tropa del Reino, me veré en la precisión de reconcentrar todas las fuerzas, abandonando la mayor parte del país que ocupamos en el día, para poder oponer alguna resistencia; pues en todas partes somos muy débiles y no se contrarrestarían los esfuerzos del enemigo, como ha sucedido con la división del coronel Barreyro. Entonces el éxito de una batalla, cuya suerte no puede menos de ser muy funesta, decidirá para siempre de la de estas provincias, porque su reconquista en el día no es obra que se conseguiría si las poseyesen los rebeldes, con 30.000 hombres, y ya el país y los habitantes, cansados de guerras y de desastres, harán el último esfuerzo por reunirse y someterse al gobierno revolucionario que es el que aman y desean generalmente.
A proporción que la causa de los facciosos ha ido progresando y que desgracias, como la pérdida del Reino de Santa Fé, les va asegurando el éxito de sus planes, los soldados del país que están reunidos a las banderas de Su Majestad desertan considerablemente, pasándose a los enemigos, y no debe dudar Vuestra Excelencia que si llega el caso de abandonar alguna parte del territorio en que actualmente se encuentran las tropas del Rey, muy pronto quedaremos reducidos a los europeos que no llegan en su total a 2.500 hombres, de los cuales los restos del batallón de Barbastro se halla embarcado en la escuadrilla Real. Fácil es de calcular la suerte que espera a este puñado de valientes en el momento que se vean precisados a pelear contra todos los habitantes de este continente.
Tal es el estado a que de una en otra campaña hemos quedado reducidos y la suerte progresiva que ha tenido el ejército expedicionario de Costa Firme, por no haber recibido en tiempo los socorros que necesitaba, ni seguido el plan que se acordó en esa capital antes de mi salida para enviar sucesivamente los reemplazos de las bajas que se fuesen ocasionando y hacer tocar todas las expediciones en la isla de Margarita.
Estas necesidades han ido multiplicándose de día en día y los esfuerzos se han necesitado doblemente a proporción de los pasos que aunque con lentitud han dado los rebeldes, pues éstos, sin embargo de haber perdido casi todas las batallas, una que otra ventaja les han adquirido, lo bastante para recompensar con usura todas sus pérdidas.
La revolución de la isla de Margarita que no se sofocó a tiempo, produjo su pérdida después de mucha sangre derramada en la defensa de ella, la de la costa de Guayria y una gran parte de las provincias de Cumaná y Barcelona, la de la Guayana, la de los Llanos y últimamente la del Reino. Todo pudo haberse evitado con la remisión de cuatro mil hombres que pedí al ocupar a Cartagena de Indias para asegurar a Venezuela, y poco a poco se han ido aumentando los pedidos hasta llegar ya el punto de no ser casi suficiente una expedición como la que conduje a estas provincias, para poner al ejército en estado de destruír a los rebeldes.
He venido en esta dirección para continuar a la provincia de Barinas y estar pronto a reunir los cuerpos que deben oponerse a Bolívar. He avisado al general La Torre, que se halla en los valles de Cúcuta con el primer batallón de Navarra, se repliegue por Mérida y Trujillo en caso de ser atacado por fuerzas superiores, para reconcentrarse sobre la 5ª división. También he ordenado al coronel Pereyra, que se hallaba en los llanos de Barcelona, venga sobre San Rafael de Orituco con las fuerzas de su mando, que son todos del país, y al brigadier Morales que manda la caballería y la división de vanguardia le he prevenido esté pronto para cualquier aviso mientras auxilia la plaza de San Fernando que me veo en la necesidad de abandonar y se halla a la vista de las operaciones del caudillo Páez.
Puede Vuestra Excelencia asegurar a Su Majestad que nada quedará que hacer por la defensa de esta parte de sus dominios que se llevará hasta el extremo; pero al mismo tiempo le ruego encarecidamente se haga un esfuerzo por auxiliarme con los siete y ocho mil hombres que le he pedido en los oficios que conduce el coronel Ortega, así como las fuerzas de mar que tengo reclamadas, particularmente fuerzas sutiles para el Orinoco, en el seguro concepto que si estos socorros no vienen luego, dudo con mucho fundamento lleguen a tiempo de poder remediar el desastroso fin de un ejército que todavía, si es auxiliado oportunamente, puede dar muchos días de gloria a las armas del Rey, nuestro señor.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Cuartel general del Tinaco, 24 de septiembre de 1819.
Excelentísimo Señor,
(Firma) Pablo Morillo
Excelentísimo Señor Secretario de Estado y del Despacho Universal de Guerra.
En esta carta se incluyen las copias de cartas: documentos 47, 48, 51, 87, 127 y 119-A.
Documento No. 119-A
De Cires a Morillo
Cumaná, septiembre 12 de 1819.
Excelentísimo Señor. Por los espías y por un pasado que fue tomado con otros tres hace siete meses a las inmediaciones de esta ciudad y que se ha presentado antes de ayer, sabemos que Montes tenía su cantón en Cumanacoa compuesto de cuatrocientos y tantos hombres de armas, sin contar los labradores; que los ingleses permanecían en Maturín y que Bermúdez con los que retiró de Barcelona y con 100 ingleses, tenía su cuartel general en Aragua, entre Maturín y Cumanacoa. Ahora seis días, se reunió en el cuartel general de Bermúdez crecido número de jefes y oficiales de las tropas inglesas y del país, y levantando un altar de piedras pusieron sobre él porción de leña a que dieron fuego, y sobre este fuego que llamaron sagrado, parece que juraron la destrucción de la ciudad y provincia de Cumaná tan luego como llegaran los 1.300 ingleses que estaban esperando de Margarita, del mayor número que dicen hay allí. Desde el día 5 que del Barrigón dieron la vela para Margarita la escuadrilla real y sutil, nada sabemos de estas fuerzas de mar; pero este silencio mismo nos da aquí a todos las más lisonjeras esperanzas. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Cumaná, 12 de septiembre de 1819. Excelentísimo Señor. Tomás de Cires. Excelentísimo Señor don Pablo Morillo.
Es copia.
(Firma) Morillo
(1) Documento Nº 51.
(2) Documento N0 87.
(3) No está incluido.
(4) Falta una palabra: hay.
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