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Documento No. 121
De Sámano al Secretario de Guerra
Cartagena, septiembre 26 de 1819.
Guerra
Reservado Nº 16
El Virrey del Nuevo Reino de Granada. Da parte de la pérdida de la 3ª división del ejército expedicionario mandada por el coronel Barreyro, comandante general de ella, nombrado por el excelentísimo señor general en jefe y de las medidas que ha tomado para contener al enemigo y arrojarle del Reino.
Excelentísimo Señor:
El general en jefe del ejército expedicionario de Venezuela, don Pablo Morillo, habiendo nombrado comandante general de la 3ª división del dicho ejército encargada de la defensa de este Reino, al coronel don José María Barreyro, dio a éste orden en su entrada por los valles de Arauca, para que ejecutase lo mismo por los de Casanare, lo que verificó con poco éxito por la escandalosa deserción que experimentó y que le obligó a retirarse al Reino perseguido de los enemigos. Después de su vuelta y retirado a Venezuela el General en Jefe (1) proyectó Bolívar penetrar en el Reino habiendo aumentado sus fuerzas; lo que cumplió por faltar a oponérsele o no ser fácil a Barreyro juntar tan pronto las suyas, hallándose también a la sazón indispuesto. De lo que enterado, yo ordené pasase a tomar el mando, así por esta razón y por ser el más antiguo de la división y aun más que Barreyro, al coronel del regimiento de Numancia, don Sebastián de la Calzada, comandante general que fue de la 5ª división del propio ejército, y que precisamente en el mismo día de haber tenido aquella noticia había llegado a Santafé de orden del General en Jefe para que sirviese a las mías. De suerte que a las 24 horas de su llegada a dicha capital, le hice regresar a Tunja por donde había pasado con el objeto dicho. Pero representó sobre mi orden el comandante general don José María Barreyro, haciéndome presente que se hallaba bueno y convalecido, suspendiendo por esto entregar el mando al coronel Calzada mientras yo resolvía en su vista y la de ser comandante general de la división nombrado por el General en Jefe y aprobado por Su Majestad. A lo que contesté, supuesto hallarse ya repuesto de salud, saliese en busca de los enemigos, dándole instrucciones, y que se retirase Calzada a Santafé (2).
En seguida partió en busca de los enemigos Barreyro, constando su conducta y sucesos con ellos de los partes que acompaño (3) suyos y que prometían el más feliz éxito, y para su logro auxilié a Barreyro con cuanto me pidió. Su última parte fue en 31 de julio y pudiendo recibirse en poco más de un día, se pasaron ocho sin tener otro suyo, siendo el resultado de este silencio que en la noche del 8 del mes anterior, entre 8 y 9 de ella, se me presentaron en Santafé el ayudante del comandante general, capitán don Manuel Martínez de Aparicio y el comisario de la división, don Juan Barreda, con la noticia verbal inesperada de que el enemigo había derrotado enteramente la división, habiendo quedado muertos diversos jefes, no sabiéndose del comandante general don José María Barreyro, y que los enemigos podrían entrar en Santafé al día siguiente, según consta de la declaración judicial que dieron. Por desgracia, los fugitivos Aparicio y Barreda no vinieron por el camino real desde el cual podía difundirse la noticia al valle de Tenza, donde se hallaba el teniente coronel don Antonio Plá y a donde le había hecho pasar el comandante general, apartándole de Chocontá donde estaba mejor apostado por la razón de que de aquel modo podía atender más prontamente a cualquiera invasión de pequeño número de enemigos; y digo pequeño número de enemigos, porque estando Barreyro delante de Bolívar que se hallaba con él todo de las fuerzas, no era de temerse otra cosa; pero se vé que también fue o ha podido ser muy desgraciado este juicio del comandante general. Engañó a éste Bolívar con un movimiento de su ejército, ni previsto ni observado. Tomó la retaguardia de Barreyro ocupando a Tunja y quitándole la comunicación con la capital, provocando además a Barreyro con su aparente dirección a dicha capital que le siguiese, como lo verificó éste, empeñando fuera de propósito una acción seguidamente después de una marcha de nueve horas, según se enterará Vuestra Excelencia por el parte del Jefe de Estado Mayor que se pudo salvar y de las declaraciones que he hecho recibir para saber en lo que cabe el suceso (4).
Poco me hubiera importado la marcha de Bolívar hacía la capital si Barreyro hubiera conservado sus fuerzas, siendo el engañado en tal caso Bolívar; pero me ví sin otro arbitrio en tal coyuntura por la premura del tiempo, que escribir aventuradamente (porque el enemigo no daba lugar a otra cosa) a los departamentos que tenía el Batallón de Aragón en los valles de Tenza, Cabulla de Gachalá y pueblos de Gachetá y Cáqueza, para que por caminos de rodeos y extraviados que les señalé saliesen al que lleva a Popayán por Neiva o Ibagué, a fin de reunirse con unos 350 a 400 hombres de dicho cuerpo entre reclutas de la provincia de Socorro, inútiles e instruídos, y con los enfermos y heridos que mandaban continuamente de la división y estaban en los hospitales de Santafé al mando del coronel don Sebastián de la Calzada; a quien encargué procurar ganar dos marchas siquiera para libertarse de la caballería enemiga, y yo, al mismo tiempo que dichas tropas con Calzada, salí para la villa de Honda con solo mi guardia, a fin de proteger la salida de la Real Audiencia, tribunales, caudales y emigración, proporcionando champanes y barcas en dicho punto.
Todas aquellas operaciones se hicieron en el discurso de la noche del 8, y en día y medio me puse en Honda, pues en el mismo día 9 en que salí de Santafé al amanecer, entró en la misma por la tarde Bolívar. Sin embargo, desde ahora proyecto combatir a Bolívar, porque si éste sigue a Popayán, me encaminaré al Reino con las fuerzas que pueda recoger, pues no puede diseminar mucho las suyas, y si se mantuviese en el Reino, pasaré a Popayán por la provincia de Antioquia para hacerme con las bastantes, buscarle y acometerle en Santafé a donde creo que el señor Morillo no dejará de acudir, pues le he escrito por Ocaña por chasqui. Para lo dicho es indispensable ser antes dueño del río de la Magdalena con las fuerzas sutiles de que se pueda disponer o que se puedan arreglar, pues es lo único a que aguardaré para volver a subir dicho río, y no pienso que se tarde, pues se trabaja con la mayor actividad en este apostadero, Santa Marta y Mompox, juntándose de dichas partes hasta 12 bongos con artillería de todos calibres, desde de 4 hasta 16, y quedándome de este modo abierto el camino hasta Honda. De suerte que yo creo que aunque todo exija un trabajo penoso, debe ser indispensable el arrojo del Reino de un enemigo tan importuno que ha debido sus ventajas a un accidente el más inaudito e inesperado, siendo confirmación de esto, el boletín del mismo enemigo en que describe su victoria y que acompaño a Vuestra Excelencia (5).
No puedo dar noticia exacta de la suerte de Calzada y si logró que se le reunieran algunos destacamentos, porque me es preciso asegurar la provincia de Antioquia donde ha habido algún movimiento, a pesar que ha sido con la que se ha observado más indulgencia; pero entiendo que me ocupará poco tiempo subjugarla, lo que es indispensable, por ser la intermedia entre éstas y las del sur a donde puede estar ya Calzada.
El General en Jefe no sé por qué motivos tuvo por conveniente tiempo hace, relevar a don José María Bareyro, enviando en su lugar al mariscal de campo don Miguel de la Torre; pero como viniese éste se puede decir solo al Reino, a la llegada a sus confines supo la derrota de aquel y me escribe desde el Rosario de Cúcuta la carta particular cuya copia acompaño a Vuestra Excelencia (6). Dice que al día siguiente de escribirme podría contar con una batallón de Navarra, aunque no expresa su fuerza, y no le será posible obrar por aquella parte mientras no se le aumente.
Si por fortuna llegase a esta plaza en esta oportunidad la expedición de España de 3 a 4 mil hombres, como me dice en carta particular el general en jefe, Morillo, cuya copia acompaño a Vuestra Excelencia , se excusarían combinaciones y se podría terminar la guerra de una vez.
Lo que pongo con el mayor sentimiento en el conocimiento de Vuestra Excelencia, con el fin de que se sirva elevarlo al de Su Majestad para sus soberanas determinaciones.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Cartagena de Indias, 26 de septiembre de 1819.
Excelentísimo Señor,
(Firma) Juan Sámano
Excelentísimo Señor Secretario de Estado del Despacho de la Guerra.
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(1) Pablo Morillo.
(2) Documentos Nos. 19 y 24.
(3) Son documentos Nos. 26 a 34 y 36 a 48.
(4) Documentos Nos. 54, 55 y 56.
(5) No está incluido.
(6) No están incluidos estos documentos.
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