Documento No. 122

 

García Vallecillos al Rey

Octubre 10 de 1819.

 

El oidor subdecano da parte de la traslación de los ministros de la Real Audiencia de Santa Fe a esta plaza. La invasión del enemigo en la capital y del estado actual del reino.

 

Señor:

 

El oidor subdecano de vuestra Real Audiencia de Santa Fe, aunque poseído del mayor sentimiento, se ve precisado a comunicar a Vuestra Majestad su traslación y la de los demás ministros a esta plaza por el desgraciado acontecimiento con la tercera división del ejército expedicionario, que el día siete de agosto fue sorprendida en el puente de Boyacá por el rebelde Bolívar con una fuerza como de cuatro mil hombres, muchos de ellos ingleses y negros de Santo Domingo, con la ventaja de haber tenido tiempo para colocarse y tomar posición, porque la neblina o lo falso del espionaje que servía al comandante general Barreiro, le impidieron tener conocimiento de cuando levantaba su campamento hasta después de haber emprendido su marcha. Fatigada vuestra división real para poderle dar alcance, cuando lo consiguió, el enemigo la esperaba en un lugar escabroso donde no pudiera desplegarse ni operar la caballería, tomando ventajosa posición en las alturas que dominaban el terreno y, temerosa acaso por lo indefenso del punto, se esparció en ella la confusión y antes, Señor, de veinte minutos se puso en dispersión, quedando prisioneros el comandante general Barreiro y su segundo Ximénez, sin que hubiese habido mortandad, porque puede decirse que no hubo batalla. El enemigo cubrió los caminos de la capital y siguió marchando para ella, pudiendo salvarse por casualidad dos oficiales que dieron la noticia a vuestro virrey el día siguiente a las once de la noche, con el anuncio fatal de que los enemigos estaban en aquellas inmediaciones. Y como en la capital no había más fuerza que la de cuatrocientos reclutas del batallón de Aragón, fue el motivo por que se cree que vuestro virrey determinaría el abandono.

     Con tal conocimiento, a las tres de la mañana del día nueve, se determinó en acuerdo recoger vuestro sello real y seguir a esta plaza o al punto donde se viese que el gobierno podía colocarse sin una sorpresa del enemigo, siendo el principal objeto que las provincias libres no quedaren sin el apoyo y consuelo de la justicia, como un mes antes lo había prometido el tribunal y puéstolo en conocimiento de su presidente, para que previese y deliberase si era posible evitar en tiempo este funesto mal (7), pero en la última hora, con angustias y peligros apenas hubo lugar para prepararse a salir, marchando a pie algunos de los ministros, teniendo que abandonar lo que el trabajo de muchos años les había proporcionado para su decente comodidad, caminando día y noche otros con sus delicadas esposas y tiernos hijos, andando a pesar de la obscuridad y de los males e intemperie, arrostrando el hambre y todo género de peligros, porque solo de este modo pudieron haber salvado sus vidas. Los pueblos estaban algunos mal dispuestos y sus vecinos en las orillas del río asaltaban las barcas indefensas.

     El día nueve, a las seis de la mañana, fue el abandono de la capital. A las cuatro de la tarde, se cuenta, que entró en ella el enemigo y que se ha ido extendiendo por la incomunicación en que se está con ellos, y sí con certeza que están libres de su yugo las de Ocaña, Río Hacha, Santa Marta, Cartagena y Panamá.

     El día veintidós del pasado septiembre, con motivo de indisposición del oidor decano, ofició vuestro virrey al ministro que representa, encargándole del mando del gobierno superior del reino con el objeto de reorganizar el ejército y seguir con él las operaciones militares, cuya salida no ha verificado todavía, y al mismo tiempo su determinación de que en esta plaza se situase vuestra Real Audiencia para que se determinara lo conveniente a su restablecimiento, para lo cual se han dado por el que representa las oportunas disposiciones, y —ha— hecho congregar a vuestros ministros para los acuerdos preparatorios al restablecimiento, con lo que dentro de pocos días dará principio vuestro Real Tribunal al ejercicio de sus funciones, y en el entretanto, como el inmediato en antigüedad, el que representa, ha creído de su deber dar a Vuestra Majestad en su Supremo Consejo estas noticias para que no se carezca del conocimiento que debe haber del estado y situación de este reino y que con sus sabios conocimientos propenda a su tranquilidad y restauración.

 

Dios guarde la católica real persona de Vuestra Majestad los muchos años que la monarquía ha menester.

 

Cartagena de las Indias, 10 de octubre de 1819.

 

(Firma:) Gabriel García Vallecillos.

 

[—Rubricada—]

 

________

(7)     Véase documento Nº 35.

 

REGRESO AL INDICE

SIGUIENTE


Comentarios (0) | Comente | Comparta