Documento No. 130

Proclama anónima

Agosto 27, 1819.(4)

               Archivo General de Indias.

               Cuba, legajo 745.

Medellinenses:

El pueblo que es cobarde no merece la libertad. Vuestra apatía ya es criminal. Bolívar, vuestro libertador, el inmortal Bolívar os argüirá de indolentes, que con cuatro bayonetas en manos de americanos que solo aguardan el momento de vuestra alarma para abandonar al tirano y reunir sus esfuerzos a los vuestros, sufrireis por más tiempo la degradación, envilecimiento y proscripción en que os han sumergido los enemigos comunes por el espacio de más de tres años. ¿Tan pronto os habeis olvidado de las violencias, robos y asesinatos cometidos impunemente, autorizados con apariencia de leyes y, lo que es más, con vuestro silencio, en Cartagena, Santa Fe, Popayán, Valle del Cauca, Tunja, Socorro y finalmente en toda la Nueva Granada? Consortes en el lecho conyugal, el niño en la lactación, el trémulo anciano, todo ha sido sacrificado al furor peninsular, patíbulos, banquillos, torturas, azotes, mutilaciones de miembros... ¡He aquí el trofeo de los tiranos y el premio de nuestra sumisión! Acordaos de la memorable Salavarrieta, de esa heroína, que pareció debió nacer para ser inmortal, que fue sacrificada del modo más bárbaro por la cuchilla conquistadora. Sus manejos con los de los Torres, Valenzuelas, Arrublas, Mejías, Pombos, Gutiérrez, Castillos e innumerables ilustres víctimas que hizo desaparecer el antropófago Morillo, os demandan venganza. Sí, antioqueños, escuchadlos. No os manifesteis sordos a los justos reclamos que os dirigen desde sus mudos sepulcros... A las armas! El cobarde Martínez: este americano anfibio, cuyas manos sacrílegas y fratricidas están teñidas con la sangre de sus hermanos y bienhechores, os teme, tiembla ya a vuestra vista y solo aguarda una pequeña insinuación de vuestro resentimiento para fugarse, buscando entre las fieras la clemencia que no debe hallar entre nosotros. A las armas, pues, amados compatriotas, no perdamos tiempo esperándolo todo de los esfuerzos heroicos del regenerador de Colombia. Una mirada sola de indignación es bastante ya para romper las cadenas y derrocar el coloso de la tiranía. Venezolanos que teneis las armas, volvedlas contra los opresores, proteged con ellas a vuestros hermanos de Antioquia, reflexionad que nada podeis esperar de esa familia inmoral sino la muerte y la opresión. En vuestras manos está la libertad de esta pacífica provincia. Ella os la demanda, la humanidad dama a su favor y os hace responsables a las generaciones futuras. ¡Que nuestra divisa sea unión, confraternidad, morir o ser libres!

Medellín, agosto 27 de 1819. — 9º de la Independencia. —

                                                                      El Hombre Libre

Es copia.

________

       (4)              Libertad.

 

REGRESO AL INDICE

SIGUIENTE


Comentarios (0) | Comente | Comparta