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Documento No. 39
De Barreyro a
Sámano
Paipa, julio 19 de 1819.
Excelentísimo Señor. Contesto al oficio reservado de Vuestra Excelencia número 163 que recibí antes de ayer, hallándome en marcha y que por esta causa no me ha sido posible ejecutarlo anteriormente. El teniente del batallón 1º de Aragón, don José Sanabria, me ha entregado el día de hoy los treinta mil pesos que Vuestra Excelencia destinó para las tropas de operaciones, los que por el comisario de la división han sido repartidos equitativamente en los cuerpos. Igualmente lo ha hecho de veinte y seis mil cartuchos de fusil y cuatro mil piedras de chispa, renglón que nos era ya de suma necesidad y que ha tenido no poca parte en la paralización de las operaciones en estos días anteriores. Quedo enterado de la escasez que existe de esta munición en la actualidad y de la economía que con ella debe viarse; pero deberé hacer presente a Vuestra Excelencia se vea el más pronto remedio de proporcionarla, pues esta tropa es muy difícil el contenerla en hacer fuego; además, que las inmensas y continuas lluvias que nos cubren y el poco abrigo del soldado, pues los más carecen de cobijas, contribuye al gran consumo de municiones, pues continuamente es preciso hacerlos descargar las armas por hallarse mojadas. Y permaneciendo siempre a la vista del enemigo, no puede menos de tenerlas prontas a hacer fuego. A pesar de esto, viaré de todos los medios posibles de economía y he mandado se recojan las balas sueltas que resulten para dirigirlas al parque de artillería. Por las noticias que he adquirido de los pocos espías buenos que he encontrado y declaraciones de los prisioneros, puedo dar a Vuestra Excelencia una idea muy aproximada del enemigo en su situación, fuerzas, designios y demás que Vuestra Excelencia solicita saber. El enemigo tiene subdivididas sus fuerzas en seis batallones y un regimiento de caballería. Los primeros se nombran de Cazadores Constantes de la Nueva Granada. Su comandante era Antonio Arredondo que murió en la acción del 11 en Gámeza. La fuerza puede ascender a unos cuatrocientos hombres, todos ellos de los pasados de los cuerpos de la división y vecinos de los pueblos del Casanare y serranía próxima. Esta gente es regular y tiene hoy buena disposición) instrucción. El batallón de línea de Constantes de la Nueva Granada tendrá unos seiscientos hombres de fuerza, todos indios de las misiones del Casanare, miserables, y aunque algo instruidos son en extremo cobardes, por cuya razón no los exponen en las acciones según se ha experimentado. El batallón de los Bravos de Páez, con fuerza de unos trescientos hombres, es toda gente llanera de Apure de mediana instrucción y de regular valor. El batallón Barcelona es el mismo número de plazas y calidad de gente que el anteriormente
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nombrado
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. El batallón de los Rifles
tendrá como doscientas cincuenta plazas, la mayor parte negros franceses de Santo
Domingo. Es el cuerpo de más confianza que tienen, por su intrepidez y desenfreno. El
batallón de los ingleses son doscientos hombres de fuerza, gente buena
pero muy delicada en estos temperamentos y terreno agrio que les impide el marchar. El
regimiento de caballería se denomina Guías y puede tener sobre cuatrocientos hombres,
componiendo el total de las fuerzas enemigas el número de dos mil cuatrocientas cincuenta
plazas, a corta diferencia. Todas estas fuerzas se hallan reunidas en las inmediaciones de
Santa Rosa, a excepción de los ingleses que se hallan a retaguardia, por no permitirles
su desnudez y falta de calzado el seguir las marchas de los demás, teniendo el doble
objeto de contar con este cuerpo en caso de una desgracia, para con seguridad trasladarse
a otro punto el rebelde Bolívar. Los generales de estas tropas son Bolívar,
Santander, Soublet, Donato Pérez y Anzoátegui, teniendo además porción de jefes
subalternos. La tropa de
infantería se halla armada con buen fusil inglés o francés con bayoneta y municionada a
treinta y cuarenta cartuchos, teniendo en depósito de diez a doce cargas de fusiles y
diez y seis de cartuchos; pero se me ha asegurado que a retaguardia tienen mayor número
de municiones. La caballería está armada de carabina y lanzas. Sus designios no pueden
ser muy conocidos pues estos no los confían a los subalternos y por consiguiente es
difícil adquirirlos. A pesar de ello, pueden calcularse por estos datos positivos. De
resulta de las continuas pérdidas que en Venezuela sufrió Bolívar, formaron los
revolucionarios una especie de congreso o senado que depuso del empleo de jefe supremo a
aquel cabecilla, dejándole solamente la condecoración de General en Jefe de un ejército
que él debía sostener y fomentar, al igual de Páez, Zarasa y otros de algún concepto
en los Llanos. Bajo este aspecto tuvo que abandonar a Guayana con sus fuerzas y venir al
Apure a hacer la guerra, en donde continuamente ha estado huyendo del Excelentísimo
Señor General en Jefe Morillo-, disminuyéndose pon consiguiente sus
tropas y concepto. Concluida la campaña de aquellas provincias, viéndose sin puntos para
sostenerse con seguridad y con desaveniencias con Páez, formó el designio de venir al
Casanare a unirse con Santander que, como nombrado anteriormente por él, debía contar
con su apoyo. Así lo ha ejecutado y unidas ambas fuerzas han penetrado al Reino, del que
conserva siempre el título de gobernador general Santander, y el de general en jefe,
Bolívar. De todo lo que se infiere, que su designio ha sido venir a un país donde
no tenía (n) noticias de su deposición, fomentarse algún partido, ver si puede
apoderares de algunas provincias y sacar algunos recursos para con ellos contrarrestar el
poder del senado y nombrar el supremo que antes ejercía. Estas son sus miras en grande.
En cuanto al particular de las operaciones, conceptúo que después de las acciones del 10
y 11 donde conoció el valor de nuestras tropas, evitará cuanto le sea posible una
acción general, a menos de no tener una posición muy ventajosa; que tratará de ponerse
en comunicación con las partidas de ladrones que existan en el Reino, introduciendo
seductores en las poblaciones que atraigan algunas gentes a su partido; posesionarse en
algún punto seguro con la infantería y, formando un gran grupo de caballería, hacer
correrías por el país, valiéndose para el efecto de la audacia y barbarie de Donato
Pérez; fomentar al mismo tiempo las partidas que inquieten a los pueblos y atraer por
este medio la sujeción de ellos y nuestro exterminio. Es cuanto he podido calcular por
las noticias que he recibido y me presumo no estaré muy equivocado. Vuestra Excelencia
con estos conocimientos podrá inferir mejor y calcular si mis conjeturas están sujetas a
razón. Para desvanecer todos estos planes no necesitamos por ahora de otra cosa
que la reunión de fuerzas, y si intentasen evadirse de una acción decisiva, perseguirlos
hasta obligarlos a ello. Por esta razón digo a Vuestra Excelencia trato de marchar sobre
Santa Rosa, pero es preciso estar con el mayor cuidado, pues aun cuando la calidad y valor
de nuestros soldados no puede igualarse, su mayor número y las mejores posiciones donde
se sitúen pueden obligarnos a no conseguir su destrucción. Dios guarde a Vuestra
Excelencia muchos años. Paipa, julio 19 de 1819. Excelentísimo Señor
José María Barreyro. Excelentísimo Señor don Juan Sámano.
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