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Documento No. 40
De Barreyro a Sámano
Paipa, julio 19 de 1819.
Excelentísimo Señor. Es muy difícil o puede llamarse imposible el conocer el interior de las ideas de los hombres mientras estos no las manifiestan. Así es que, aunque Vuestra Excelencia me concede en su oficio reservado número 164 amplias facultades para proceder contra toda persona afecta al infame sistema de revolucionario, me será de la mayor dificultad el precaver algunos casos antes de verse el daño. Puedo asegurar a Vuestra Excelencia que por lo que respecta a los sacerdotes, la mayor parte son sospechosos: unos, por desear nuestro exterminio y el triunfo de los rebeldes, y otros, por ser verdaderos egoístas que están al partido que más puede y por cuya razón huyen de cuanto les pueda comprometer, afectando todos una hipocresía religiosa de estar imbuídos en el culto de su ministerio y que desprecian las cosas mundanas. Por este estilo tiene Vuestra Excelencia lleno los pueblos y los conventos.
Unos y otros protegen a los rebeldes, les suministran todo obsequio y cuantas noticias llegan a adquirir, y con nosotros aparentan un gran interés y deseos de la tranquilidad, siendo por consiguiente muy difícil el conocerlos, pero sí muy extraño los que con sinceridad se expresen en estos términos. Buena prueba de esto es que ni un solo cura de los pueblos ya ocupados o amenazados por los enemigos me ha comunicado la más pequeña noticia. No ha habido ni uno que no se haya quedado tranquilo en su pueblo obsequiando a los rebeldes. De modo que, obligando a los sospechosos fuesen a presentarse a Vuestra Excelencia, podría asegurarse que en- todas las provincias de Tunja no hubieran quedado media docena de sacerdotes. Me parece que Vuestra Excelencia por medio del prelado eclesiástico les advirtiese la conducta que habían de observar en la aproximación de los rebeldes a su pueblo, y que se les obligase y comprometiese a que explicasen en las cátedras a sus feligreses el respeto que deben al rey y a sus autoridades. De este modo se les observaría y conocería con más fundamento. Pon el mismo estilo de los sacerdotes son los vecinos. Sin embargo de esto puedo nombrar a Vuestra Excelencia muchos que nos suministran toda clase de servicios, que abandonan sus casas y familias por huír de los rebeldes y que se unen conmigo y siguen la suerte de las tropas. Para prever en cuanto es posible los daños que ocasionan los hombres malos, tomo por todas partes noticias de ellos y justificados que les sean sus delitos, sufrirán el rigor de la ley. Por lo que toca a los que ya se han unido a los rebeldes o les han dado conocimiento y auxilios, conforme vaya desalojando a éstos, iré castigándolos en los sitios donde los aprehenda, todo conforme a las órdenes de Vuestra Excelencia. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Paipa, julio 19 de 1819. Excelentísimo Señor. José María Barreyro. Excelentísimo Señor don Juan Sámano.
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