Documento No. 78

 

Del cabildo eclesiástico al arzobispo de Santa Fe

Agosto 24 de 1819.

 

Archivo General de Indias.

Santa Fe, legajo 1.017.

 

  Nº 1 (2)

     Ilustrísimo señor. Señor y nuestro venerable prelado:

Cuando la misericordia del justo Dios que adoramos se ha manifestado siempre propicia y favorable a la atribulada grey que ha confiado al celo y virtudes de un pastor tan digno como nos ha concedido en la sagrada persona de Vuestra Señoría Ilustrísima, y que dignamente puede llenar la falta de que nos quitó, para nuestro mayor castigo, en la persona del señor don Juan Bautista Sacristán, tanto más se deja de cargar con el terrible azote de Su justicia por nuestras culpas sobre nosotros, como se manifiesta claramente nuestra actual situación y el estado en que se halla este Nuevo Reino como vamos a manifestarlo a Vuestra Señoría Ilustrísima.

     En efecto, Señoría Ilustrísima, cuando el Reino parecía hallarse en toda seguridad y cuando por el gobierno se nos garantizaba de todos modos, el día 9 del corriente, en el corto espacio de cuatro horas o poco más, precipitadamente y como un rayo emigraron de la capital de Santa Fe el virrey don Juan Sámano, la Real Audiencia, Tribunal de Cuentas, Oficiales Reales y demás autoridad, quedando aquella ciudad como una Jerusalén desolada, pues todos los amantes y fieles vasallos de nuestro amado Soberano que componen la mayor y más sana parte del pueblo, han emigrado igualmente a distintos puntos del Reino en el estado en que les cogió tan inesperada sorpresa y sin otro auxilio que el vestuario que traían sobre su cuerpo.

     La causa de esta fatal emigración no ha sido otra sino la pérdida del ejército de la tercera división que se componía de tres mil hombres al mando de su comandante general, coronel don José María Barreyro y fue destruido casi del todo por el rebelde Simón Bolívar que, abandonando el Apure, los valles de Arauca y Cáceres, arrollado en todas partes por el general Morillo, se apareció en este Reino a hacernos la guerra como acostumbra, y el día 7 del corriente fue la destrucción de nuestro ejército entre la ciudad de Tunja y Ventaquemada distante 30 leguas de esta capital de Santa Fe.

     El gobierno, como hemos dicho a Vuestra Señoría Ilustrísima, tuvo a bien emigrar con todas las autoridades y dar permiso a los particulares para que lo hiciesen a donde les pareciese. El tal conflicto y en tan estrecho tiempo lo hicimos por esta vía de Cartagena y en pos de las autoridades los tres individuos siguientes del cabildo de la Metropolitana de Santa Fe de Vuestra Señoría Ilustrísima, a saber: el arcediano don Joaquín del Barco que salió a pie de Santa Fe y murió de repente el día 12, quedando sepultado su cadáver en el cementerio de la villa de Honda; el chantre de la misma, don Antonio de León, y el tesorero don Plácido Hernández Domínguez, quien después de infaustos trabajos y peligros de muerte arribamos por fin a esta villa de Mompox el 21 por la tarde. De los otros capitulares quedaron en Santa Fe el canónigo don José Domínguez Duquesne, postrado y gravemente enfermo, que de ningún modo podía emigrar; don Juan Nepomuceno Cabrera, también canónigo que no ha emigrado; don Nicolás Cuervo, racionero, y medio racioneros don Francisco Xavier Guerra, provisor capitular, con don Mariano Quintana, de quienes no sabemos si han emigrado o no o cual sea su presente situación.

  Como por la muerte de don Joaquín del Barco haya recaído la presidencia del cabildo de Santa Fe en el chantre don Antonio de León, —a— este y al tesorero encontramos en esta villa de Mompox —y— el superior oficio de Vuestra Señoría Ilustrísima y real cédula inclusa para el cabildo y arreglo del gobierno eclesiástico según Vuestra Señoría Ilustrísima sabiamente lo ha determinado. Pero estando ocupada por Bolívar la capital y nosotros acéfalos y dispersos, fuimos a consultar con el señor virrey, como vicepatrono real, qué deberíamos hacer en tales circunstancias. Mas este no aun siquiera se dignó prestarnos oídos, y estando ya para seguir su ruta para el puerto de Cartagena, se ha marchado ayer a las 4 de la tarde... estado... el superior oficio de Vuestra Señoría Ilustrísima o en nuestro poder para dar en todo el debido cumplimiento, luego que podamos reunirnos en cabildo con nuestros hermanos como lo esperamos de la misericordia de Dios.

     De nosotros tres los dos que contemplamos si a superior oficio de fecha 2 de mayo del próximo año en Madrid y damos a Vuestra Señoría Ilustrísima tan tristes nuevas (3). El primero, que es Antonio de León, ha determinado permanecer en esta villa de Mompox y el 2º, que es don Plácido Fernández Domínguez, retirarse a Santa Marta. Ambos y cada uno de por sí damos oportunamente a Vuestra Señoría Ilustrísima aviso de lo que haya resultado y le suplicamos encarecidamente se digne elevarlos a Su Majestad para su real conocimiento e inteligencia de lo que llevamos referido en los fatales acontecimientos y estado del Nuevo Reino de Granada.

     Dios y (...ilegible) guarde la muy importante vida de Vuestra Señoría Ilustrísima muchos años. Mompox, 24 de agosto de 1819. — Ilustrísimo Señor. — Antonio León. — Plácido Hernández Domínguez.

 

 

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(2)               Documento muy deteriorado. Anexo al documento Nº 126.

(3)          Frase legible parcialmente debido al deterioro.

 

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