La Extraordinaria popularidad de Nariño entre el pueblo santafereño

 

"Una cosa hay que admirar, dice don J. Manuel Groot (1), pues que ella es casi inexplicable, y es que escribiendo Nariño de la manera que escribía contra el Clero, tuviera tanto partido en el pueblo de Santafé en aquel tiempo."

Sin embargo no faltó quien le cayera encima por la prensa defendiendo al Clero contra sus ataques y procurando desacreditarlo y denostarlo. El se defiende en su periódico con burlas, ironías y gracejos, que hay que confesar que no eran siempre de buen gusto.

El 7 de Agosto de aquel año (futuro aniversario de la batalla de Boyacá y del total derrocamiento del poder español en Colombia) el Alcalde de Santafé, don Andrés Otero, hizo sacar á la plaza pública y quemarlos instrumentos de tormento que se guardaban en la Cárcel grande para castigar á los reos, pero que, según se dijo, estaban en desuso hacía tiempos. Aquello produjo grande entusiasmo entre el pueblo, que era lo que se deseaba para animarle.

"Mi alma se inflama, escribía Nariño en la Bagatela, con cada providencia que toma nuestro Gobierno para asegurar la libertad individual del ciudadano y no puedo menos que bendecir el momento precioso en que recuperamos el derecho de mejorar en lo posible la afligida humanidad. ¡Quiera el Cielo que estos primeros pasos sean los precursores de nuestra futura felicidad!" (2)

A fines de Agosto se tuvo noticia en Cundinamarca de que en Caracas se habían declarado decididamente independientes de España, noticia que causó grandísimo contento entre los patriotas los cuales se reunieron en la Plaza mayor de Santafé para celebrarla con música y cohetes. (3)

....''Libertad santa! libertad amable, vuelve á nosotros tus benignos ojos! Haz que te conozcamos tal como eres y adornada con tus propios y verdaderos atributos, ven á sentarte entre nosotros para no abandonarnos jamás. Nosotros te ofrecernos levantar un trono majestuoso en medio de la frugalidad y del trabajo: nosotros te ofrecemos desterrar la Inquisición, los denuncios y el tormento como los más firmes apoyos del despotismo; y finalmente te ofrecernos adornar tu templo con todas las virtudes públicas y domésticas para traerte propicia nuestra: Oye, pues, benigna nuestros votos: que la ambición, la discordia y todos tus enemigos desaparezcan para siempre de un suelo que desde hoy sinceramente te consagramos.

"Y vosotros ilustres caraqueños que los primeros nos dáis el ejemplo de lo que podemos y debemos ser ¡salve! mil veces salve! Nosotros os saludamos con el ósculo de la amistad y del reconocimiento. Vuestros nombres serán los primeros que se presenten á nuestra posteridad agradecida, y las generaciones futuras os pagarán el digno tributo de llamaros como nosotros os llamamos: los libertadores del mundo colombiano."

Por primera vez se pronunció en este país la palabra colombiano, nombre inventado por Miranda cuando cinco años antes trató de llevar á Venezuela una libertad que entonces aquel pueblo no comprendió ni aceptó.

Los santafereños leían con particular entusiasmo las palabras enardecedoras de Nariño. Las críticas que éste hacía al Gobierno iban formando avasalladora opinión en su favor pensaban que solamente él era capaz de regir los destinos de la Patria; y se aprendían de memoria y se repetían por todas Partes en casas, corrillos y calles, las frases elocuentísimas que leían en la Bagatela. Su deseo ardentísimo era que se imitase á los patriotas de Venezuela, quienes el 5 de julio de 1811 se habían declarado decididamente desligados de España y completamente libres.

"Si hemos de estar sujetos al Gobierno de España, escribía en su periódico el 15 de Septiembre ¿para que son estos Congresos, estas leyes, estas representaciones y este quebradero de cabeza? Para ser esclavos basta saber obedecer y aguantar. El solo proponer la cuestión (el de reconocer ó nó la Regencia de España) es un vilipendio para unos hombres que han jurado ser libres. No hay medio: querer ser libres dependiendo de otro Gobierno es una contradicción: con que, ó decretar de una vez nuestra independencia ó declarar que hemos nacido para ser eternamente esclavos. ¿A qué fin introducirnos en la política el idioma de Aristóteles? ¿Cuáles son las ventajas que nos pueden ni jamás podrán explicar los que las profieren? Y si no, que nos digan con claridad y método ¿cómo es este uclasyaco de Regencia y libertad, de dependencia y federación, de obedecer y mandar, de ser soberanos y esclavos, legisladores y súbditos, advertidos y simples, sabios y majaderos? Desengañémonos: ya no es tiempo de sutilezas y pedanterías científicas, que haciéndonos perder el tiempo están
dando lugar á que nuestros enemigos se refuercen y nos degüellen cuando menos lo pensemos. ¿Qué se diría de unos hombres que, viendo asaltar su casa por los ladrones, se pusieran á disputar con sutilezas los derechos que cada uno tenía para vivir esta sala ó en la otra? Majaderos, les diríamos, ¿á qué son esas disputas si los ladrones no os han de dejar ni las unas ni las otras? Atended primero á salvar la casa y después tendéis tiempo de discusiones."

Preparada así la opinión, Nariño que tenía en excelso grado los dones políticos publicó en la Bagatela el 19 de Septiembre las siguientes alarmantísimas noticias:

"NOTICIAS MUY GORDAS

Nos hallamos amenazados por tres puntos. Por Cartagena se confirman las noticias de que el Virrey Benito Pérez, no es á Panamá sino á Santamarta que viene con la Audiencia antigua de Santafé. Talledo ha fugado para Santamarta con su familia y seis mil pesos que le había confiado el Gobierno de Cartagena para la composición del Dique. Don Domingo Esquiaqui se ha denegado á que sus hijos vayan á la expedición contra Santamarta, después de haberlo distinguid o aquel Gobierno con pasarle despacho de Mariscal de campo y héchole Subinspector, protestando que pediría su pasaporte para la Habana. Don Pedro Domínguez está de Comandante de la expedición del Guainiaro contra nosotros. Don Francisco Vallejo manda otro trozo de la Ciénaga, y Santamarta en una palabra, es la pocilga donde se abrigan cuantos malvados perdona ó proteje nuestra bondad americana.

Por el Norte sabemos que Cúcuta está resuelta á unirse á Maracaibo y la toma de Pamplona y de Girón serán el resultado de las primeras operaciones de nuestros enemigos.

De Popayán, por el Sur, ningún aspecto favorable nos las presentan cosas.......... Tacón ha tomado las medidas más enérgicas para hacerse á dinero, ganados y tropas; en Popayán tiene un fuerte partido, que al paso que lo anima, debilita nuestras fuerzas y aumenta nuestros peligros. Y nosotros ¿cómo estamos? Dios lo sabe! cacareando y alborotando el mundo con un solo huevo que hemos puesto. ¿Qué medidas, videncias se toman en el estado de peligro en que se halla Patria? Fuera paños calientes y discusiones pueriles: fuera esperanzas quiméricas, hijas de la pereza y de la confianza estúpida que nos va á envolver de nuevo en las cadenas: el peligro es cierto y evidente y los remedios ningunos!

En qué fundamos las esperanzas de conservar nuestra libertad? Por fuera se aumentan lo peligros y por dentro la desconfianza y la inacción. La Patria no se salva con palabras ni con alegar la justicia de nuestra causa. ¿La hemos emprendido, la creemos justa y necesaria? Pues á ello! vencer ó morir y contestar los argumentos con las bayonetas. ¿Habrá todavía almas tan crédulas que piensen escapar del cuchillo si volvemos á ser subyugados? Que no se engañen: somos insurgentes, rebeldes, traidores, y á los traidores, á los insurgentes y rebeldes se les castiga como á tales. Desengáñense los hipócritas que nos rodean: caerán sin misericordia bajo la espada de la venganza porque nuestros conquistadores no vendrán á disputar con palabras como nosotros, sino que segarán las dos yerbas sin detenerse á examinar y apartar la buena de la mala: morirán todos, y el que sobreviviere sólo conservará su miserable existencia para llorar al padre, al hermano, al hijo ó al marido.

No hay, pues, ya más esperanza que la energía y firmeza del Gobierno. Al americano, al europeo, al demonio que se oponga á nuestra libertad, tratarlo como nos han de tratar si perdemos. Que no haya fueros, privilegios ni consideraciones; al que no se declare abiertamente con sus opiniones, con su dinero y con su persona á sostener nuestra causa, se debe declarar enemigo público y castigarlo como tal. Esos egoístas, esos tibios, esos embrolladores son mil veces peores que los que abiertamente se declaran en contra. El que no quiera ser libre con nosotros, que se vaya; pero al que se quede y no sostenga con calor nuestra causa, que le caiga encima todo el peso de la ley.

Abramos por Dios los ojos! La hora ha llegado: nuestra ruina es irremediable si no nos unimos, si no deponemos todas las miras personales, todos los resentimientos pueriles, y sobre todo esta apatía, esta confianza estúpida, esta inacción tan perjudicial en momentos tan críticos. Que el fuego sagrado de la Patria penetre en nuestros corazones y los inflame con la justicia de nuestra causa, y los riesgos que nos amenazan; que no haya más que un sentimiento, un fin; que no se conozcan más distinciones de patria, de profesiones, para defender nuestra libertad, que el ser ciudadanos de Cundinamarca; y finalmente que no se oiga más que una sola voz:

¡SALVAR LA PATRIA Ó MORIR!"

Cuando en la mañana del 19 de Septiembre se leyó en todos los círculos de la sociedad aquella Bagatela en que Nariño estampaba noticias tan graves, el pueblo entero se conmovió hondamente. Sin duda otros de los periódicos que entonces se publicaban en Santafé también hablarían en el mismo sentido cuando leemos en el Diario de don J. María Caballero el siguiente acápite que copiamos:

"El 19 por unas gacetas que salieron, en que decían que por todas partes nos tenían cercados y amenazados, se fué enardeciendo el pueblo contra el Gobierno, y en menos de una hora corrió la palabra de que el Gobierno no hacía nada en favor, y se llenó la plaza de gente, y se abocaron á la Sala de Justicia , á pedir que se asegurase la Provincia y que se quitase la Compañía de Challerda por ser toda de españoles, la que se quito este día y pasaron la mitad á Nacionales y los otros al Regimiento Provincial. Entraron á Junta desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, en que salió electo de Presidente don Antonio Nariño, por haber hecho renuncia do Jorge Lozano. Hubo muchos vivas y mucha alegría por tan acertada elección; á la una del día hubo bando para que cesase todo tumulto.

"El 21 se fué extendiendo una voz sorda en que se decía que se habían dividido los señores enviados (Representantes) unos á favor de Nariño y otros al de Lozano. Se unieron todas las tropas en sus cuarteles y en el de Milicias: á las cuatro de la tarde había más de 200 hombres armados. Nacionales, Patriotas, Artillería y Milicias, todas á favor de don Antonio Nariño, y sólo el Regimiento Provincial estaba á favor de don Jorge Lozano. Entraron todos los señores á la Junta desde esta hora y salieron á las diez de la noche, en que salió electo nuevamente don Antonio Nariño, pero no por eso se dejó de estar toda la noche sobre las armas." (4)

El historiador Restrepo critica acertadamente á Nariño en aquella época: "Las noticias exageradas de la Bagatela que suscitó el tumulto, la voz pública y los Jefes que hablaron á nombre del pueblo, todo hace creer que Nariño tuvo mucha parte en cuanto sucedió en aquel día. Don Pedro Groot, don José María Carbonell, don Manuel Pardo y otros que eran amigos y partidarios de Nariño, hicieron gran papel en las escenas revolucionarias del 19 de Septiembre. Bien conoció Nariño que los medios por los cuales había obtenido la primera Magistratura no eran legítimos y que siempre se le Podría objetar haber sido por un tumulto. Así, para dar á su Gobierno el carácter de legitimidad que le faltaba, reunió á los dos días (21)la misma Representación nacional, y sin permitir que entrara en el Palacio ninguno del pueblo, pidió que se examinasen nuevamente las renunciaciones de Lozano y Domínguez éste siendo Vicepresidente designó la Junta en el lugar de Lozano, pero como renunciase, nombraron á Nariño); así como su elección para Presidente. Retirándose después, dejó á la Representación nacional en absoluta libertad para deliberar. Fué reelegido, como era de suponerse, afirmándose de esta manera en el alto puesto que se le había conferido. Nariño, añade Restrepo, por medio de sus corifeos del populacho á quienes trataba familiarmente, movía á éste con destreza, haciéndole servir á todas sus miras y designios. Adquiró por tales arbitrios mucha popularidad y un gran partido en Santafé, el que lo sostuvo largo tiempo." (5)

El señor José Manuel Groot, á pesar de que no aprueba los procedimientos de los nariñistas en aquellas circunstancias, á quienes acusa de haber intimidado á la Representación nacional para que nombrasen Presidente á Nariño, añade:

"Nariño era el hombre calculado para las circunstancias porque aunque otros le aventajaban en algunos conocimientos, no eran más que hombres teóricos, políticos de libro, cuando Nariño conocimientos teóricos agregaba el ser hombre de mundo; hombre de acción y de un tacto político exquisito. Es cierto que se valió de malos medios para llegar al poder, en esto no lo justificarnos; pero sus aspiraciones nunca fueron ruines ni de interés personal; él había padecido y trabajado mucho por la causa americana; veía la nave correr hacia el escollo; quiso salvarla y arrebató el timón de las manos inexpertas que iban á perderla." (6)

"Tan alarmantes noticias (las de Bagatela), dice Quijano Otero, produjeron el efecto natural deseado por muchos. El pueblo ante el peligro que se le ponía de manifiesto, se amotinó exigiendo la reunión de la Representación nacional, que así llamaban la instalación de los Poderes públicos en un solo cuerpo. Conseguido esto, los corifeos del movimiento formularon toda clase de cargos contra los mandatarios, quienes no vacilaron en presentar sus renuncias, y aceptadas que fueron, Nariño fué aclamado Presidente y se sesionó del mando, previo acuerdo para suspender algunos de los artículos de la Constitución." (7)

Apesar de haber empuñado el mando Nariño continuó escribiendo y publicando su periódico (el cual hacía las delicias de todos los círculos sociales de Santafé) hasta Abril de 1812, en que sus muchas atenciones políticas lo obligaron á suspenderlo.

El 2 de Enero de aquel año se reunió el Colegio electoral revisor en el Palacio antiguo de los Vireyes (esquina occidental de la hoy Plaza de Bolívar) en donde habitaba el Presidente interino. Después de haber oído misa en la Capilla del Palacio y practicado allí las ceremonias que ordenaba la Constitución (artículo 47, título 8º) los ciudadanos electores cruzaron diagonalmente la Plaza y se reunieron en un salón del Colegio de San Bartolomé. Allí habían preparado un solio señoreado por un cuadro en que habían pintado á la Libertad americana representada por una joven india llevando carcaj y flechas, y coronada de plumas; sentada sobre un caimán tenía á un lado un cuerno de la abundancia y al otro un sol naciente, y en las manos las llaves de San Pedro. Encima llevaba un tema que decía: Religión, Patria, Libertad Unión. (8)

Reunido el Colegio Electoral bajo aquel escudo protector, lo primero que hizo fué nombrar Presidente en propiedad á don Antonio Nariño, por lo cual recibió muchas felicitaciones de las Provincias.

 

(1)
Historia Eclesiástica y Civil de la Nueva Granada, 2º tomo, página 25.
(2)
Bagatela número 6.
(3)
"El 21 vino la nueva de la independencia total de la Provincia de Caracas. Con el Reino de España. Juntó don José Maria Carbonell y los Oficiales Morales la música provincial desde la plaza comenzaron á tocar y echar voladores y se gastaron sus 30 docenas, vitoreando los de Caracas, diciendo ¡muera la Regencia y viva la Patria! y nuestro nuevo Gobierno! Fueron hasta la plazuela de Las Nieves y volvieron hasta Santa Barbara, dieron vuelta y volvieron á la Calle Real, de suerte que desde las tres de la tarde hasta las oraciones; y de ahí adelante gritaban los muchachos ¡Viva Santafé y mueran los chapetones! y todos éstos se escondieron, que no aparecía uno ni para remedio si se hubiera habido menester."
Patria Boba, página 140.
(4)
Patria Boba página 141.
(5)
Historia de Colombia, tomo 1º, página 123. Edición de 1858.
(6)
Historia Eclesiástica y Civil, vuelta 2, página 235.
(7)
Historia Patria. Lección XXIX, página 28. Edición de 1874.
(8)
Historia Eclesiástica, tomo 2, página 248.
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