Durante la invasion de Casanare por los españoles, una guerrilla del Socorro batió en Guadalupe un destacamento realista, matando al oficial i a una gran parte de los soldados.
En Tunja, Pamplona i Neiva aparecieron nuevas guerrillas, al aproximarse el ejército republicano.
El 6 de julio apareció éste en el pueblo de Socha, sobre la llanura de Sogamoso, en donde se hallaba Barreiro con su division.
Pocas veces habia desplegado Bolívar tanta actividad, enerjía i firmeza. Secundado eficazmente por los distinguidos jefes que le acompañaban, restableció su ejército, que, casi aniquilado, habia salido a la falda occidental de la cordillera.
SANTANDER se hizo notar entre todos. Testigos presenciales de la mayor respetabilidad han asegurado, que a él se debió en gran parte el feliz éxito de la campaña, i lo confirman las referencias que ántes se han hecho.
La aparicion de Bolívar en la llanura de Sogamoso, reanimó i puso en ajitacion a todos los pueblos, que hasta entónces se sentian agobiados i desfallecidos con el bárbaro i cruel despotismo del último virei que residiera en la capital del Nuevo Reino de Granada, mariscal de campo don Juan Sámano.
El enemigo se presentó el 11 de julio sobre Corrales i Gámeza, i sin demora se dirijieron a su encuentro las divisiones Santander i Anzoátegui, habiendo sufrido el reves de que una compañía de vanguardia i una parte de la caballería de retaguardia fueran batidas. Sinembargo, Barreiro se retiró, repasando el rio Gámeza, para ocupar la fuerte posicion de Tópaga, desde la cual dominaba el rio.
El primer batallon de Cazadores i tres compañías de los batallones Rifles, Bravos de Páez i Barcelona, atraviesan el rio con sin igual arrojo, bajo los fuegos cruzados del enemigo, i rompen los suyos. Viéndose éste atacado con terrible impetuosidad, se retiró a los molinos de Tópa posicion aun mas ventajosa que la anterior. Atacado de nuevo en posiciones tan formidables, se defiende con honor i dura el combate ocho horas sin resultado decisivo por la llegada de la noche, con pérdida para la vanguardia republicana de los valientes oficiales Arredondo i Lobo Guerrero Gómez, i de muchos soldados muertos i heridos. La del enemigo fué todavía mayor.
Los republicanos pasaron la noche en Gámeza, regresando de allí a los Aposentos de Tasco, donde resolvió Bolívar aguardar la reunion de la Lejion británica i de la columna del coronel Nonato Pérez, que se habian atrasado. Queria tambien dar tiempo a que el jeneral Páez adelantara sus operaciones sobre el valle de Cúcuta, segun el plan convenido.
Reunidos ya los cuerpos atrasados, apareció el ejército en el valle de Cerinza, i el coronel Barreiro se situó i fortificó en los molinos de Bonza.
Muévese Bolívar, i el dia 20 de julio toma posiciones en los Corráles de Bonza, fuertes posiciones que el enemigo no se atreveria a acometer, i en donde duplica su actividad para aumentar i mejorar el ejército. De allí dirijió al coronel Antonio Moráles a la provincia del Socorro a insurreccionarla, i al coronel Pedro Fortoul, con el mismo objeto, a la de Pamplona.
La situacion del ejército republicano era en Bonza de lo mas lamentable i desconsolador. Desnudo i miserable hasta el estremo, habia sufrido mucha baja por los muertos i heridos en los combates recientes i por las enfermedades; pero en cambio estaban todos, jefes, oficiales i soldados, llenos de entusiasmo i de confianza, previendo sin duda que la victoria coronaria al fin sus esfuerzos, privaciones i sacrificios.
El Libertador movió su ejército por el camino del salitre de Paipa, pensando atacar a los españoles por la espalda; pero apénas habia pasado el pequeño rio Sogamoso, cuando se presentaron las tropas de Barreiro en el Pantano de Várgas.
La division republicana ocupó unas alturas que demoran al oriente, miéntras que varios cuerpos enemigos trataban de tomar las colinas mas elevadas para dominar el campo, lo que en efecto lograron despues de una vigorosa resistencia. Atacado simultáneamente por los flancos, estuvo envuelto casi todo el ejército republicano, que sufria un fuego nutridísimo i se le habia reducido al valle pantanoso, sin otra salida que un estrecho desfiladero. Parecia inevitable su completa pérdida, cuando el valeroso i arrojado coronel Rondon, que vió al jeneral Bolívar casi desesperado, poniéndose a la cabeza de una columna de caballería de la del Llano-arriba, hace prodijios de valor, trepando por los cerros i cargando por todas partes al enemigo hasta restablecer el combate. La furibunda carga de Rondon fué secundada por la infantería, que atacó las alturas en que estaban los españoles, i por el intrépido coronel Carvajal que acometió con otra parte de la caballería por el camino que conduce a Sogamoso.
La division española fué desalojada de todas sus posiciones, i habria sido completamente destruida, si la noche i un fuerte aguacero no hubieran llegado a protejerla.
La Lejion británica, que por primera vez combatia a la vista del Libertador, cubrióse de laureles en esta reñida i memorable jornada. Ella costó pérdidas considerables a unos i otros; pero no fué la menor parte del suceso, el terror que se apoderó de los españoles con la intrepidez de los llaneros.
Despues de la accion de Várgas, el ejército independiente, por un movimiento retrógrado, volvió a ocupar su campamento de Corráles, i la division española se situó en el pueblo de Paipa para cubrir las ciudades de Tunja i Santafé, siendo allí molestada por frecuentes tiroteos de las avanzadas i por la caballería de los llaneros.
A virtud de un espionaje eficazmente servido, Bolívar sabia todos los movimientos de Barreiro, i oportunamente se movió sobre éste el 3 de agosto, logrando que su descubierta batiera, en los molinos de Bonza, una partida realista de mas de cien hombres, i que la division española abandonara a Paipa i se situara en las alturas que dominan la confluencia de los caminos de Tunja i del Socorro.
Acampados los republicanos al otro lado del puente del rio de Paipa, permanecieron allí todo el dia 4, i al anochecer hizo Bolívar que sus tropas ejecutaran una marcha retrógrada, procurando que el enemigo la observara i creyese que se le queria ocultar, con lo cual Barreiro se persuadió que el Libertador volvia a sus posiciones de Bonza; pero a las 8 de la noche contramarchó el ejército, tomando el camino que por Toca conduce a Tunja, dejando al enemigo a su espalda. A las 9 de la mañana del dia 5 llegó al pueblo de Chivatá, i a las 11 el Libertador ocupaba a Tunja con su caballería, siendo recibido con el mayor jubilo por los patriotas habitantes de esa ciudad.
Hasta las 5 de la mañana del mismo dia 5 no supo Barreiro el movimiento de Bolívar, i poniéndose inmediatamente en marcha por el camino directo hácia Tunja, hizo alto por la tarde en Llano de paja. A las 8 de la noche continuó su marcha, i el 6 a las 9 llegó a Motavita, a legua i média de Tunja. El 7 se movió por el camino que por detras del alto de San Lázaro conduce a Boyacá, observado por los patriotas, que en el acto marcharon por el camino principal que desde Tunja sigue a Santafé, para obligar a Barreiro a dar una batalla.
El mismo dia 7 a las 2 de la tarde, la primera columna enemiga llegaba al puente de Boyacá, donde se unen los dos caminos que llevaban las fuerzas contendoras, cuando apareció sobre una altura, a la izquierda de los españoles, la descubierta de la caballería republicana.
De repente toda la infantería se presenta sobre otra altura que dominaba el campo enemigo, miéntras que una parte de su vanguardia trepa el cerro en persecucion de las descubierta de los patriotas. El resto de la division de Barreiro ocupaba el pequeñio valle, distante un cuarto de legua del puente. Su fuerza total era de 2,500 hombres con 400 de caballería: la republicana no constaba sino de 2,000 de infantería i caballería, promediadas, i de algunos reclutas agregados, que fueron puestos en la reserva.
El batallon Cazadores de vanguardia rompió el fuego, atacando a los Cazadores de Barreiro i obligándolos a retirarse hácia la cerca que rodeaba la casa de teja, de donde fueron tambien desalojados. Pasando el puente, se situaron en la márjen meridional del pequeño rio de Boyacá, a tiempo en que la infantería republicana bajaba la altura en que apareció, i la caballería tomaba el camino principal.
El enemigo intentó un movimiento de flanco sobre la derecha de los patriotas, que resistieron el Rifles i una compañía de la Lejion británica. Los batallones "Barcelona" i "Bravos de Páez," Con el escuadron de Llano-arriba, marcharon por el centro. El batallon de línea de la Nueva Granada i los Guias de vanguardia, unidos a los Cazadores, formaban la izquierda, i las columnas bisoñas de Tunja i el Socorro quedaron en reserva.
El jeneral Anzoátegui mandaba el centro i la derecha; el jeneral SANTANDER, la izquierda.
La division española se formó en columna, con tres piezas de artillería en el centro, i dos cuerpos de caballería a los costados. En breve se rompió el fuego en toda la línea.
Un batallon enemigo, que ocupaba una cabaña, fué obligado a retirarse. Los cuerpos republicanos del centro, despreciando entónces los fuegos que a derecha e izquierda recibian del enemigo, atacaron al grueso de éste que hacia un fuego mortífero, habiendo logrado aquellos, merced a movimientos audaces, ejecutados con la mayor regularidad i órden, envolver a los españoles. Ya se percibia el pánico i la confusion de éstos, cuando Rondon, con el arrojo de siempre, dió la carga a la cabeza de sus bravos llaneros, i desde el instante fueron inutiles todos los esfuerzos que hiciera Barreiro para restablecer la batalla. La compañía de Granaderos a caballo, que era toda de españoles europeos, fué la primera en huir; i casi toda la caballería imitó este ejemplo con su comandante Víctor Sierra. La infantería intentó rehacerse buscando una posicion ventajosa, pero en el acto fué derrotada. Tan solo un cuerpo de caballería que estaba en reserva, dejó bien puesto en esta batalla el nombre castellano, combatiendo con denuedo i pereciendo casi todo con honor.
La mayor parte de la division española, cercada por los patriotas, tuvo que rendir las armas. Su vanguardia fué la que opuso mayor resistencia al jeneral SANTANDER, que con solo los cazadores habia combatido contra ella en la fuerte posicion que ocupaba a la orilla del riachuelo. Reforzado a tiempo por algunas compañías del batallon de línea de la Nueva Granada i con los guías de retaguardia, pasa el puente, ataca con vigor i completa la derrota de los realistas.
En el campo de Boyacá quedaron muertos como 80 realistas i mas de 1,600 prisioneros, perdiendo casi todo su armamento i cuanto tenia la 3.ª division, en la que Morillo i Sámano fincaban, respecto del vireinato, todas sus esperanzas.
Entre los prisioneros lo fué el comandante jeneral Barreiro por el soldado Pedro Martínez, que de la brida de su caballo lo condujo a presencia del Libertador, i lo fueron su segundo el coronel Jiménez, i casi todos los comandantes i mayores de los cuerpos, con muchos oficiales subalternos.
Entre los muertos, el famoso don Cárlos Tolrá, digno ajente de Morillo i Sámano.
Todos los jefes i oficiales, los soldados i hasta los reclutas que doce dias ántes habian tomado el fusil, cumplieron con su deber. El jeneral Anzoátegui atacó i rindió, con su denuedo habitual, el cuerpo principal del enemigo, i el jeneral SANTANDER dirijió los movimientos con acierto, pericia i firmeza, habiendo contribuido como el que mas, a dar a la patria tan espléndida victoria.
El mismo jeneral SANTANDER, a la cabeza de la vanguardia i de los guias de retaguardia, persiguió a los dispersos hasta el pueblo de Ventaquemada.
SANTANDER i Anzoátegui fueron ascendidos sobre el campo de Boyacá a jenerales de division.
A SANTANDER le habria valido justamente ese ascenso su bien dirijida campaña del Llano, el combate de Paya, los de Gámeza i Várgas, i aun el solo hecho de trasmontar con la vanguardia del ejército la cordillera oriental de los Andes, defendida por una division enemiga de lo mas respetable, el cual hecho se ha comparado con los mas célebres de su especie en la historia militar de las naciones.
El 8 de agosto se supo en Santafé la derrota de Barreiro, i el 9, a las 7 de la mañana, salió en fuga hácia Honda el virei Sámano con los suyos.
Calzada quedó encargado de la guarnicion de la plaza, con la cual habria podido hacer todavía alguna resistencia, si el pánico no se hubiera apoderado de los españoles. El mismo dia 9, a las 9 de la mañana, mandó poner fuego al depósito de pólvora del Aserrío, i partió hácia Popayan con las fuerzas que pudo reunir.
Bolívar entró a Bogotá en la tarde del 10, acompañado únicamente de algunos edecanes i de un piquete de caballería al mando de Infante. La ciudad entera lo recibe alborozada i con las mayores demostraciones de júbilo, aunque Bolívar se anticipó a la grande ovacion que a él i al ejército libertador se les preparaba.
"Inconocible estaba Bogotá en aquella inolvidable ocasion, dice Quijano Otero en su brillante biografía del jeneral Ortega: el entusiasmo no reconocia límites; todos los sentimientos nobles de un pueblo entero habian sido comprimidos durante muchos años, i en el momento en que la válvula se abria por primera vez, aquellos sentimientos no se espandian sino que estallaban. Bolívar en aquel dia era el Padre de la Patria, el dueño de la victoria, el semidios de un mundo; las palabras de don Camilo Tórres, como Presidente del Congreso, eran ciertas en aquella ocasion mas que en ninguna otra, porque en realidad "Bolívar era la República". Entraba a la ciudad sobre una alfombra i bajo una lluvia de flores; salian a su paso a estrechar su mano i a bendecirlo personas que hasta tres dias ántes llevaban el luto de sus deudos que habian muerto en los patíbulos; i mas alto que los vítores sonaban los sollozos, porque Dios ha querido que todas la emociones demasiado fuertes se traduzcan por las lágrimas . . ."
"En medio de un pueblo entusiasta hasta la locura, vitoriado como el salvador de la República, respetado i admirado como el dueño i dispensador de la victoria, llegó Bolívar a la plaza, que ha llevado su nombre, donde una vez mas sus labios dieron el grito que era la palabra de órden de los republicanos: viva la Patria! i los Andes que YA lo conocian, lo devolvieron, i el eco lo llevó sin que tardara mucho en devolverlo, traido de los castillos de Puerto-Cabello, de las llanuras de Carabobo i de las playas de Calamar. Oh, entónces, i hoi, i siempre, i donde quiera, a los que con el corazon invoquen tan augusto nombre . . . . Dios sea con ellos!"
En la noche del 9 apareció en Monserrate la columna que mandaba por los lados de Oriente el coronel Antonio Pla, lo que produjo algun alarma; pero el jefe español no se atrevió a bajar del cerro, i el dia siguiente una partida de paisanos lo derrotó i lo hizo prisionero.
El mismo dia 10 entró a Bogotá el ejército vencedor: "a su cabeza, agrega Quijano Otero, venia el ya ilustre jeneral SANTANDER, lidiador de aquella jornada en que alcanzó para su Patria el bien supremo de la libertad, i para su historia una pájina i un nombre, sobre los cuales cada dia que pasa arroja nuevo lustre. Allí venian, Anzoátegui, que decidió la victoria, que en aquella ocasion se mostraba rebelde; Rondon, que, con su heróica sencillez llanera, se admiraba de que se dudase del éxito de la batalla "cuando él todavía no habia cargado;" i en fin, esa lejion de valientes que en un dia, escojido sin duda por la Providencia, recibieron la mision divina, i la llevaron a buen término, de rescatar a un pueblo que se habia dormido esclavo i que despertó libre."
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No se estrañe que no hayamos vuelto a mencionar en esta gloriosa i fecunda campaña al coronel Nonato Pérez, uno de los héroes de Casanare, compañero de Olmedilla i de Galea, a quien Páez comparaba en arrojo con el Negro 1,º con Mellao i con Cedeño. Herido de bala al principio no mas del combate de Gámeza, murió a pocos dias a consecuencia de la herida, por los lados de Cerinza o Soatá, sin mas ausilios que los que pudo prestarle un fiel asistente. El indomable llanero sucumbió así, como el roble de la montaña herido por el rayo, despues de haber defendido heróicamente el suelo que lo vió nacer. Ni Carvajal ni Rondon habrian ido mas adelante que él en Várgas i Boyacá. Pérez le profesaba a SANTANDER una especie de culto, i solo SANTANDER pudo obligarlo a abandonar sus pampas para venir al interior a la cabeza de sus llaneros.
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Del campo de Boyacá despachó Bolívar algunos cuerpos hácia Pamplona, al mando de Anzoátegui, para atender a la division Latorre que amenazaba por Cúcuta. Infante siguió hácia Honda en persecucion de Sámano, i creyendo encontrarlo en esa ciudad, cediendo a su natural arrojo atravesó el Magdalena a caballo por el salto de ese nombre, con otros compañeros; pero ya Sámano se habia embarcado. Varias otras partidas republicanas siguieron en distintas direcciones tras de los fujitivos.
Reorganizado el ejército convenientemente, hecho cargo de la Vicepresidencia de Cundinamarca el jeneral SANTANDER, por nombramiento del Congreso de Angostura, i libre de toda atencion en el centro, el Libertador se puso en marcha, con direccion a Cúcuta, en 21 de setiembre.
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Despues de nueve años, dejaba SANTANDER la vida de los campamentos i de las batallas en que adquirió tanto brillo, para brillar aun mas en la del bufete, en que debia ostentar sus talentos administrativos i sus dotes de gobernante, prestando nuevos i aun mas importantes servicios a la libertad de su Patria.
Miéntras que SANTANDER dictaba las providencias mas oportunas i eficaces para asegurar i hacer fecundo el glorioso triunfo de Boyacá, Bolívar se dirijia a Pamplona i de allí a Angostura a dar cuenta de su conducta al Congreso, deponiendo en sus manos el poder que se le habia confiado, i a ser a un mismo tiempo el mensajero de sus recientes espléndidas victorias, tenidas hasta entónces como reveses para el ejército republicano, a merced de falsas noticias o de siniestras conjeturas. Recomienda al Congreso la union de Venezuela i Nueva Granada, "como el voto mas ferviente de su corazon," i la lei fundamental se firma el 17 de diciembre, anunciándola el presidente Zea con estas memorables palabras:
"La República de Colombia queda constituida. Viva la República de Colombia! "
Así nació Colombia, esa nueva i grande nacion "que se presentaba al mundo, segun la espresion del mismo Zea, no con el manto de reina i ataviada con las preseas de la grandeza, sino ceñidas las sienes con la corona de vírjen, con las vestiduras desgarradas en el combate i teniendo por trofeos sus propias cadenas despedazadas."
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Oigamos ahora al mismo jeneral SANTANDER en sus Apuntamientos para las memorias de Colombia i la Nueva Granada, escritas en el año de 1837.
Refiriéndose a la época trascurrida de 21 de setiembre de 1818 a octubre de 1821, dice:
"Cuando no fuese ya escuchado el testimonio del jeneral Bolívar, que tantas veces confesó ser deudor de sus triunfos i glorias a mi activa i eficaz cooperacion; ahí están todavía Barbacoas en el Pacífico, Pitayó en Popayan, Antioquia libre de Warleta, Tenerife i el jeneral Maza, Mompos i el jeneral Córdova, Santamarta libertada por Carreño Cartajena rendida por Montilla, Yaguanchi i Pichincha dando fama a Sucre, i Carabobo ofreciendo a Bolívar un espléndido triunfo; todos son testigos intachables de que los sacrificios que exijí de estos pueblos en oportunidad i con la mas grande eficacia, frieron indispensables para ilustrar en nombre de la libertad tantos lugares: i aunque la mejor recompensa que yo pude obtener por estos servicios, fué la destruccion del ejército español, la patria todavía me dispensó otros particulares. El Congreso constituyente de Cúcuta, compuesto en la mayor parte de lo mas florido i mas eminente de lo que la segur española no habia podido segar, no quiso aceptar la renuncia que hice de la Vicepresidencia de Cundinamarca, i me colmó de honor al espresarse en estos términos: "Que el Congreso de Colombia reconoce en las protestas de sumision i obediencia que V. E. ofrece a sus sanciones, al jefe de Cundinamarca, cuyos servicios militares i políticos han contribuido poderosamente para arrojar del seno de la República al comun enemigo."Todavía hizo mas: me elijió Vicepresidente de Colombia en concurrencia con hombres bien distinguidos, dispensándome la edad i asociándome al jeneral Bolívar a quien nombró Presidente.
Abrazando luego una época mas larga, agrega: " Grandes sucesos sobrevinieron durante los seis años en que presidí a Colombia. La organizacion del pais; la pérdida de Santamarta i Maracaibo i su inmediata recuperacion; la ocupacion de Puerto-cabello; varios combates navales de feliz resultado; el reconocimiento de la Independencia por los Estados Unidos del Norte i por la Gran Bretaña; el envío de cónsules de Francia i Holanda, i qué sé yo cuántos otros de mas o ménos magnitud. Por poca influencia que el Gobierno hubiera tenido en ellos, no puede negarse que hubiese ejercido alguna i que puedo reclamar una parte."
"Yo he obtenido en mi Patria, dice, por largos años, diferentes destinos públicos; he sido oficial i jefe, vencedor i vencido; he sido Vicepresidente de Cundinamarca i de Colombia en ejercicio del Gobierno; convencional en Ocaña i Presidente de la Nueva Granada; he ocupado el solio i pasado por un juicio criminal;4 he sufrido prisiones i destierros5; he merecido muchas elecciones populares conforme a las leyes del pais; he recorrido las épocas mas difíciles i espinosas; he tenido relaciones con las personas mas prominentes de esta tierra, i me he acercado a muchas de las naciones mas cultas; gané la íntima confianza del jeneral Bolívar i la perdí posteriormente; tuve verdaderos i falsos amigos; participé de las contiendas civiles i representé un papel principal en las disputas políticas que ajitaron a colombia; he lidiado muchos Congresos, contribuido a la confeccion de muchas leyes i puéstolas en ejecucion: he tratado con los primeros gobiernos del mundo; he ventilado cuestiones importantes i transijido diferencias graves; en fin, he tenido una parte no pequeña en todos los negocios públicos de estos paises en los veintisiete años que cuentan de haberse emancipado de la España ----" El Jurado nacional reunido el 1.° de agosto de 1832, para elejir Presidente de la República, dió un fallo tan favorable a mi anterior conducta que no podia apetecerlo mas espléndido, i el no haberse intentado acusacion alguna en las Lejislaturas de 1833 a 1837, lo ha confirmado respecto de la Administracion que presidí hasta el 1.° de abril del último año."
Interesante en alto grado es la relacion histórica que nos ha hecho el jeneral SANTANDER en las pocas líneas que anteceden, de sus títulos esclarecidos i de sus eminentes servicios al pais. Puede decirse que esas líneas son un compendio ajustado de toda su vida pública.
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Se ha calculado en ocho mil hombres los que SANTANDER envió debidamente equipados a las campañas que aseguraron la independencia de Colombia i dieron la del Perú. I el mérito de la actividad i enerjía que para tanto necesitó, se realza al considerar la postracion en que se hallaba el pais despues de una guerra de nueve años, de esterminio i desolacion.
A SANTANDER se le debió en gran parte la espedicion de las leyes con que se empezara a dar ensanche al poder municipal ejercido por las provincias i cantones, como un ensayo del sistema federativo. Era él partidario de la federacion desde 1812, segun se ha visto al principio de esta biografía, i si este sistema se hubiera establecido por la Convencion de Ocaña en 1828, como él lo queria, quizás se habria evitado la disolucion de la antigua i gloriosa Colombia.
Sus mensajes a los congresos de Colombia i Nueva Granada, revelan una grande i bien cultivada intelijencia, uno político i conocimientos profundos, teóricos i prácticos, en la difícil ciencia de gobernar a los pueblos. Sus opiniones en todos los asuntos de la administracion pública, eran respetadas i casi siempre acojidas por los hombres mas ilustrados i prominentes del pais; por esos hombres que lucieron en los congresos de Colombia i que hubieran podido lucir en el parlamento de la nacion mas adelantada.
Nos faltaba un rasgo notable relativo ala vida militar del jeneral SANTANDER.
La Cámara de Representantes del congreso colombiano de 1823, aprobó un proyecto de lei por la cual se le conferia el empico de jeneral en jefe, el mas elevado entónces en la milicia, i a indicacion del mismo SANTANDER no se convino por el Senado, por no estar en la forma constitucional. El mismo año le remitió el Libertador, desde el Perú, el despacho de tal empleo, que tampoco aceptó el jeneral por igual motivo. Con razon, pues, por esa i otras causas, el Congreso de Colombia i el mismo Libertador lo llamaron "el hombre de las leyes."
El jeneral SANTANDER fué, sin disputa, el fundador de la escuela liberal civil en la Nueva Granada; i éste no será el menor de sus timbres, si se considera que lo hizo cuando el espíritu militar dominaba en el pais; cuando no eran tan solo las jefeturas comandancias militares, creadas con profusion, sino casi todos los destinos políticos i de hacienda de alguna importante los que pretendian i desempeñaban los jefes del ejército retirados del servicio, muchos de éstos sin otra educacion que la recibida en campaña.
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La conducta política del jeneral SANTANDER en los años de 26 a 28, i aun en época posterior, no deja de tener algunas fases desfavorables. Los hombres grandes de Colombia cometieron errores i faltas mas o ménos graves, que nada tienen de estraño, porque es bien sabido que el error abraza en su imperio a toda la especie humana. De esos grandes hombres, en la primera línea, el gran mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, pudiera citarse como una escepcion. Parece que ese gran carácter no plegó jamas; que ese corazon nobilísimo no respiró sino por la Patria; que no tuvieron cabida en él ni la ambicion ni la envidia, ni ninguna otra pasion malévola.
Algunos actos del jeneral SANTANDER se prestaron a fuertes i merecidas censuras, como el de haber aprobado la insurreccion en Lima de la 3.ª division ausiliar del Perú, el año de 27, i otros por el estilo, nacidos de su rivalidad con el jeneral Bolívar i acaso tambien de su celo exajerado por la salud de la Patria, o de su exaltado liberalismo. Examinar o siquiera fuese referir aquellos actos, no cumple a nuestro objeto.
Mas, apesar de esos lunares, la figura del jeneral SANTANDER se destaca con bizarría al lado de las mas prominentes de la antigua Colombia, llamada la Colombia de los héroes.
Si de él no puede decirse como de Washington, que fué el primero en la guerra i el primero en la paz, sí habrá razon para decir que fué como Jackson o como Jefferson, el gobernante-modelo de una República.
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El jeneral SANTANDER hizo tambien resonar su elocuente i poderosa voz en la tribuna palamentaria. Elejido representan para el congreso de la nacion en 1837, i reelejido en 1839 por la provincia de su nacimiento, se distinguió en él por sus dotes oratorias. Su palabra insinuante i sonora estaba ayudada, para ser convincente i persuasiva, de una vasta i variada instruccion, de una imajinacion vivaz i fecunda, i de conocimientos prácticos en los asuntos de gobierno en que ninguno le aventajaba.
En la última de las sesiones a que concurrió, su colega el coronel José Eusebio Borrero (despues jeneral), que poseia tambien el don de la palabra, se dirijió a SANTANDER en términos altamente agresivos, i fulminó contra él una acusacion virulenta. Estaba ya al terminarse la sesion cuando Borrero acabó su discurso, i el jeneral no tuvo tiempo sino para decir estas o semejantes palabras, en contestacion a los ataques que habia recibido:
"Navegaba el jeneral Jackson por uno de los rios de los Estados Unidos, i, no sé por qué motivo, un marinero atrevido le dió una bofetada; el jeneral en vez de indignarse, lo miró con desprecio. No sé qué admirar mas, si la insolencia del marinero o la prudencia del jeneral."
De la sesion salió con el principio del ataque, que desde el momento se presentó con síntomas mortales. Rodeado en el lecho del dolor i de la muerte de su interesante familia (su jóven i bella esposa i dos lindas niñas, herederas de su nombre) i de una multitud de sus parientes i amigos, notabilidades del pais, exhaló su último aliento, lleno de valor i entereza, el dia 5 de mayo de 1840. Hombre de inmensa i merecida popularidad, su muerte causó una impresion jeneral, i la nacion entera vistió de duelo.
Con los honores debidos a su alto rango militar, social, político i civil, i cortejado por la poblacion casi entera de la capital, fué depositado su cadáver en el lugar que a todos los iguala, pronunciando ántes el doctor José Duque Gómez uno de los discursos mas elocuentes de la tribuna mortuoria.
"Granadino ilustre; jeneral ciudadano: vuestra vida ha pasado como un relámpago, i no prevísteis el mal que preparábais a la Patria." Con estas palabras empezó su discurso el doctor Duque Gómez para hacer en él la justa apolojía del ilustre guerrero, del gran gobernante, del profundo político, del grande hombre de la Nueva Granada.
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El de la conspiracion del 25 de setiembre de 1828, de la cual hablamos en la biografía del jeneral padilla. |
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Por la misma causa estuvo en el castillo de Bocachica i fuera del pais, conmutada en destierro la pena de muerte a que fué condenado. |
