Miéntras que esos i otros acontecimientos desgraciados pasaban en Venezuela, donde no quedó mas que el ejército de oriente rejido por Bermúdez, Rívas i Piar, i cuando este incomparable jefe salvaba los restos de ese gran ejército retirándose con ellos a Cumaná i Angostura para allegarse recursos de hombres, armas i municiones, poniéndose en comunicacion con el estranjero, para salvar así la causa de la Independencia; cuando todo esto pasaba. "un hombre enfermo, medio desnudo, manco en la guerra, cultivaba penosamente una pequeña huerta en medio de las montañas de Patameno, en el sitio de Jagua, sobre las alturas de Vijirima. Lo acompañaba una mujer jóven i bella, cubierta con un traje que casi me atreveria a llamar de harapos. Eran ORTEGA i su consagrada esposa que, despues de haberle salvado la vida, endulzaba para él las horas amargas de la persecucion i la tristeza!"

"El 12 de julio debió de ser un dia terrible para ORTEGA: empezaba apénas a levantarse, mas por la necesidad de estar pronto para cualquier evento, aunque entónces no habia mas evento que la muerte, que porque el estado de sus heridas se lo permitiera. El habia oido los gritos de los infelices a quienes asesinaban en una sala, habia visto las horrorosas escenas del hospital, i aunque ignoraba la suerte que hubieran corrido las personas mas caras a su corazon, no podia ménos de presentirla, i preferia morir en la duda: por otra parte, hacia 48 horas que no tomaba ningun alimento, i los dolores causados por el hambre eran y insoportables. En aquel  momento distingue a su esposa asida a una de las ventanas, vuela donde ella, le hace diez preguntas a un tiempo, quiere saberlo todo; pero ella ocultando las inmensas desgracias que pesan sobre su familia, i la mayor de todas, la muerte de su padre, no tiene tiempo sino para darle un pan que ha conseguido ocultar, i decirle sonriendo:

-"No perdamos la esperanza, aun podemos salvarnos.

-"Pero... cómo?

"Una partida se acercaba i su esposa desapareció.

"Aquella noche estaba ORTEGA en la capilla, la misma de donde acababan de sacar para el patíbulo a Espejo, Alcover i Gogorza, contando las horas que faltaban para que amaneciera i con el dia viniera para él la muerte, cuando entraron a la capilla su esposa i el Capitan Yaguno, secretario de Cajigal. Minutos despues, por que no habia tiempo que perder en esplicaciones, volvian a salir llevando a ORTEGA, a quien Yaguno habia cubierto con su capote para que fuera mas difícil reconocerlo. Los centinelas lo dejaban pasar porque iba con él uno de sus jefes, pues por fortuna eran fuerzas de Cajigal las que aquella noche hacian el servicio.

"Pocas palabras esplicarán lo que precede. Como se sabe, Bóves desconocia la autoridad del capitan jeneral, i esto producia los celos entre los partidarios de los dos jefes. Cajigal deseoso de cumplir la capitulacion pactada, se oponia a los desmanes de Bóves; al paso que éste, por ganar popularidad entre su estúpida soldadesca, entregaba la ciudad al saqueo i al asesinato. La esposa de ORTEGA aprovechó esta rivalidad para implorar el ausilio del secretario, capitan Yaguno, quien como hemos dicho sacó a ORTEGA de la prision, llevándole, para mayor seguridad, a la casa en donde él estaba alojado en compañía del coronel Remijio Rámos, parcial tambien de don Juan Manuel Cajigal. Estaba, pues, ORTEGA, como se dice, en la boca del lobo; pero en aquellos momentos era el único lugar seguro.

"Allí encontró ORTEGA al oficial patriota Diego Jugo, a quien habia asilado Rámos. La suerte de estos dos desdichados interesó de tal manera a dos jefes españoles, que se prometieron salvarlos, i aquella noche Rámos se quedó de centinela para impedir que fueran descubiertos."

_______

Nuevos peligros rodearon poco despues la vida de ORTEGA en San Cárlos, a donde se dirijió al saber en su retirado asilo el triunfo alcanzado por Bermúdez en Maturin el 12 de setiembre de 1814, creyendo que este triunfo le presentaria una ocasion para incorporarse al ejército. Vana esperanza.

Despues de mil contratiémpos i de haberse escapado a fuerza de ardides i de sangre fria de la persecucion a muerte que se le hacia, volvió a su primer asilo de Pantameno.

"Nueve meses mas llevó en compañía de su esposa aquella trabajosa vida, vagando de monte en monte, pidiendo hospitalidad  de choza en choza, hambriento i cubierto de harapos casi siempre."

Al empezar el año de 15 llegó a Venezuela la espedicion de don Pablo Morillo, i entónces tuvo lugar uno de los episodios mas interesantes de la vida de ORTEGA.

"El 17 de junio de ese año don Pablo Morillo ocupó el pueblo de Guacara, cerca de Valencia. Allí tuvo noticia de que en las inmediaciones se ocultaba un oficial patriota. Como ORTEGA era el único que existia en aquellos contornos, despachó una comision de cuatro zambos para aprehenderlo, pues que enviando una escolta hubiera sido mas difícil sorprenderlo.

"Era la tarde del 20 de junio, i ORTEGA se ocupaba como de costumbre en el cultivo de sus legumbres, cuando saliendo repentinamente del monte, cuatro hombres se precipitan sobre él, i ántes  de que tenga tiempo para pensar siquiera en la defensa, se encuentra rodeado, i ve las armas preparadas contra él, que se halla inválido i desarmado. Estaba, pues, prisionero; las súplicas de su esposa no podian tener ningun valimiento para los que lo aprehendian; sus desgracias, léjos de despertar en ellos algun interes, no eran sino motivo de burla; el cohecho que probablemente hubiera tenido buen éxito, no podian intentarlo, porque no tenian nada que dar. Era forzoso resignarse, i ORTEGA tuvo que marchar inmediatamente entre los cuatro aprehensores para Guacara: un moomento despues los alcanzó su esposa que se habian detenido arreglando en un pañuelo todo su equipaje; i juntos siguieron, tristes, pensativos, casi sin hablarse, temblando la esposa por el porvenir que se le presentaba tan sombrío, taciturno ORTEGA ante el porvenir que adivinaba.

"Afortunadamente era ya noche cuando llegaron a Guacara, pues al haber sido reconocidos no hubieran podido evitar salvajes insultos. ORTEGA fué conducido directamente a una gran sala en donde estaba Morillo, rodeado de muchos oficiales que le hacian la corte, i principalmente Moráles, el sucesor de Bóves, que llevaba a buen término su empresa de perder a Cajigal en el ánimo de Morillo. Introducido ORTEGA, era mirado i examinado por todos como un animal feroz, hasta que Morillo le dirijió la palabra.

-"Cómo se llama usted?

-"JOSÉ MARÍA ORTEGA.

-"De dónde es usted?

-"De Santafé de Bogotá, en la Nueva Granada.

-"¿Qué empleo o grado tenia usted entre las insurjentes?

-"Era teniente coronel en el ejercito patriota.

"El jefe i sus oficiales se miraron, sorprendidos sin duda por el grado que el prisionero habia obtenido, teniendo tan corta edad.

-"Qué clase de servicio prestaba usted en los últimos meses?

-"Fuí siempre segundo jefe del sitio de Puerto-cabello, hasta que encontrándome en Valencia, cuando empezó el último sitio, coadyuvé a la defensa de la plaza como segundo jefe.

-"Es una fortuna para usted, dijo Morillo, haber podida escapar hasta hoi, i caer en mi poder cuando quiero regularizar la guerra i ver si es posible que los insurjentes vuelvan sobre sus pasos. Bien merecia usted la muerte, pero quiero hacerle gracia de la vida.

"I luego, volviéndose hácia don Tomas Moráles, continuó:

-"Coronel, cree usted que un teniente coronel de los insurjentes pueda servir siquiera como recluta en la division de vanguardia?

-"Por qué no ? contestó Moráles; por lo menos se hace la prueba; bajo mis órdenes se aprovechan las lecciones, i las que tengo que dar son pocas.

-"Entónces le entrego a usted este recluta con toda clase de recomendaciones, porque si hoi por un efecto de benignidad se concede la vida a los insurjentes, es preciso que esta canalla sepa a qué atenerse. I dirijiéndose a la guardia esclamó: lleven ese hombre al cuartel!

"I en el acto fué conducido, sin tener tiempo sino para estrechar la mano de su esposa, de quien se separaba sin saber si Dios le permitiria volver a verla.

"Al dia siguiente el ejército se puso en marcha para Valencia. En las ultimas filas iba el nuevo recluta con su fusil sostenido por la mano derecha, porque en la mano izquierda no tenia movimiento, los labios contraidos por la rabia, i teniendo que soportar las sandeces de una soldadesca brutal.

"Siguiendo aquella tropa iba su digna i jenerosa compañera, quebrantada por los sufrimientos, aniquilada por el cansancio, pero resuelta a cumplir hasta el fin su noble mision, i sacando de su alma las fuerzas físicas que le faltaban. Cuando llegaron a Valencia hubo un momento de tranquilidad para ORTEGA: allí estaba nuevamente la familia de su esposa; i aunque en completo estado de ruina i de desgracia, la hija volvia a la casa paterna donde encontraba luto i pobreza, pero su puesto conservado en el hogar i brazos cariñosos para recibirla.

"Mui pocos dias despues el señor Fernando Párraga, hermano político de ORTEGA, fué incorporado como recluta en la misma division de Moráles, en el momento en que ésta se dirijia a Puerto-cabello, a donde el compañero de D'Eluyar entraba confundido en las últimas filas de reclutas de don Tomas Moráles.

"Incorporado ORTEGA en la compañía de granaderos del rejimiento del rei, junto con su cuñado, tuvieron que pasar revista al siguiente dia de su llegada a Puerto-cabello.

Emprendida por Morillo la campaña sobre la Nueva Granada, ORTEGA, que no pudo salvarse, apesar del interes que en ello tomo la señora de Cajigal, tuvo que seguir en la espedicion a las órdenes de Mórales.

"¿Para qué contar sus padecimientos cuando al frente de Cartajena presenciaba el heroismo de sus hijos, i él no podia ayudarlos? ¿Para qué decir lo que sentia cuando alguna goleta patriota burlando la vijilancia de los bloqueadores salvaba la línea, i a toda vela se dirijia a la ciudad llevando víveres, es decir, vida i resistencia, i era tal vez la misma fragata en que él se encontraba prisionero la que le daba caza. En fin, cuando el no podia sino envidiar a los defensores, cuando toda su accion estaba limitada a desear, i veia que sus deseos eran estériles i que él era igualmente impotente para hacer el bien a sus hermanos i para hacer el mal a sus enemigos? ¿Para qué referir la ocupacion de Cartajena, i luego, en celebracion del triunfo, el sacrificio de varios de sus ilustres hijos? ¿Para qué detenerme narrando la marcha de Morillo al interior de la República, el tormento horrorosos i el suplicio infame de los dos hermanos Carabaño, sacrificados el uno en Mompos i el otro en Ocaña? Ya que no he de narrarlo como el asunto lo merece, i que al seguir la marcha de la division de Moráles en la Nueva Granada, i en su pronto regreso a Venezuela, no tendria otro objeto que seguir las huellas del recluta ORTEGA, resumo sus sufrimientos morales al verse en las filas de los enemigos de su patria, sus sufrimientos físicos en una marcha de mil leguas a pié i careciendo de toda clase de recursos, su larga i penosa enfermedad pasada en el hospital de Mompos, resumo todo esto en una palabra: iba enrolado en la division de don Tomas Moráles."

ORTEGA a su regreso a Venezuela es condenado a muerte por Moráles, por la desercion de un soldado de su compañía. "El cuadro se forma el reo, en mangas de camisa, es conducido al lugar de la ejecucion i sentado sobre un tambor... pero en aquel momento todos los oficiales de la division se dirijen al jefe, le instan, le ruegan i alcanzan al fin que conceda la vida al infeliz patriota."

Cuando Moráles fué reemplazado por López en el mando de la division, concedió éste a ORTEGA el permiso de ir a Valencia a ver a la familia (setiembre de 1816) i a pocos dias regresaba sijilosamente con su esposa a las montañas de Pantameno.

"Nuevos i fundados temores los asaltaron bien pronto al tener noticia del arribo de don Pablo Morillo, triunfante ya en la Nueva Granada, i que marchaba a pacificar a Venezuela. El terror que producia este nombre, los hechos horrorosos que de él se referian, los atroces fusilamientos con que en Santafé habia querido cimentar la dominacion de un monarca sin corona i de una monarquía desplomada, todo esto hacia temer que entrara a Venezuela a consumar el esterminio de aquel pueblo, para lo cual encontraba ya bien adelantada la obra. Sinembargo, parecia que en los primeros momentos hubiera querido variar de política, porque se mostraba accesible i aun hubiera podido decirse que humano, queriendo tal vez borrar los malos recuerdos de su paso por aquel territorio, dos años ántes.

"La señora Malpica, que tan oportunamente habia servido a los dos proscritos al tiempo de la ocupacion de Valencia por Bóves, interpuso sus súplicas con Morillo, pintándole la situacion de ORTEGA, que en aquellos momentos no podia ya desear sino regresar al seno de su familia; sus padecimientos durante el tiempo que habia tenido que servir a órdenes de Moráles, que debian considerarse como el mayor castigo que se le podia imponer por sus opiniones republicanas; i por último, la seguridad del triunfo completo que no podian ménos de alcanzar las armas españolas. Alegando todas estas razones, la buena señora solicitaba de Morillo la licencia absoluta para ORTEGA, comprometido a salir inmediata mente del territorio de Venezuela i regresar al seno de su familia a Bogotá.

"Vaciló Morillo en acceder a lo que de él se solicitaba; pero tal vez teniendo en cuenta la situacion de la familia de la esposa de ORTEGA, a quien la guerra habia reducido a la orfandad i a la miseria, quiso darles en compensacion un dia de consuelo en cambio de tantos crueles; sea de esto lo que fuere, por medio de la señora Malpica le envió la licencia absoluta que se solicitaba i un salvoconducto para que pudiera volver a Bogotá.

"Aunque huian de los lugares donde constantemente los amenazaba algun peligro, donde tan odiado era entónces el nombre granadino, no por eso dejaron de sufrir inmensamente. Allí de ORTEGA los recuerdos de sus mejores dias, las tumbas de sus mas queridos amigos, la ciudad regada con su sangre, i todo aquello habia formado ya para él una segunda patria: en cuanto a su esposa, ella hacia el mayor de todos los sacrificios, i no eran pocos los que ORTEGA tenia que agradecerle; ella dejaba a su familia reducida a una situacion bien triste, todos esos recuerdos de la niñez que constituyen el mejor lote de la vida, la humilde i gloriosa sepultura de su padre, en fin, la casa paterna con todo lo que encierra esta palabra; pero ella no vacilaba en sacrificarse, i en junio de 1817, decia adios a aquel mundito que era suyo, enteramente suyo i que era cuanto le quedaba; i ámbos devorando lagrimas en silencio, pero sonriendo al hablarse, i sin volver a mirar atras, salieron de Valencia i poco despues de Venezuela, a donde ninguno de los dos debia volver, en busca de otra patria i de otro hogar.

"Dilatado y penoso tuvo que ser aquel viaje lleno de dificultades, mayormente cuando los viajantes iban tan escasos de recursos; pero fsea comouere, el 18 de julio de 1817 llegaban a la casa paterna.

"Grande fué el alborozo de aquella familia que volvia a ver a su hijo al cabo de tres años i medio de separacion, i cuando mas de una vez le habian llorado muerto. Ni don José de Ortega ni su buena esposa podian reconocer a su hijo que habia partido siendo un niño, i que volvia hombre, pues las fatigas mas que los años lo habian trasformado: ámbos lo abrazaron cubriéndolo de lágrimas i dando gracias a Dios que se lo devolvia; pero ántes que a él abrazaron i bendijeron a la nueva hija que el cielo les enviaba, a quien su hijo debia la vida, i que empezó a recibir de Dios la recompensa merecida cuando encontró no solo patria i hogar tranquilo, sino nueva familia amante y cariñosa.

"A principios del año siguiente de 1818, emprendio ORTEGA un viaje a Neiva, tanto por evitarse en algo las molestias de las autoridades que lo vijilaban por sus opiniones, como prometiéndose hacer allí algun negocio para el cual se le ofrecian facilidades. La suerte le favoreció haciendo que tuviera un éxito completo en todas sus empresas; pero sabiendo repentinamente los movimientos de los patriotas, que en Casanare levantaban nuevamente el estandarte revolucionario, regreso a Bogotá a  esperar una ocasion propicia para volver a ocupar su puesto en el ejército de la Patria.

"La capital estaba sujeta mas que nunca a la dominacion española: Sámano, el salvaje Sámano, hacia sentir su garra tanto mas pesada cuanto mas imbécil era el tirano; los triunfos que los patriotas alcanzaban, aunque publicados mentirosamente como victorias obtenidas por las tropas del rei, hacian que la vijilancia fuera mayor que de costumbre i que se anunciara nuevamente el reinado del terror. Habia en la capital muchos patriotas ansiosos por incorporarse al ejército libertador, pero ocupado como estaba por los enemigos todo el territorio intermedio, veian la imposibilidad de hacerlo, i aguardaban que alguna circunstancia les se i abriera el camino que debian seguir. Comprendian que aquel momento se acercaba porque el desconcierto, el alarma que produjo la noticia de la batalla del Pantano de Várgas, aunque el jefe español al dar el parte paliaba su derrota i casi se atribuia el triunfo, hacian ver claramente que el jefe supremo desconfiaba ya de la victoria, i es cierto que "quien no espera vencer ya está vencido."

"Se hacian nuevos aprestos para ausiliar a Barreiro, cuando repentinamente i en el instante mas inesperado, todo cambia: los tiranos buscan la salvacion en la fuga, los opresores de algunas horas ántes emprenden el camino del destierro, abandonando su fortuna i su hogar; los cuarteles se abren, i los reclutas se encuentran libres sin saber a quién deben la libertad; el pueblo se conmueve sin atreverse a adivinar i sin poder comprender qué es lo que pasa_ _ _Ah! la República habia caido al ensayar sus primeros pasos, le habian estraido su mas jenerosa sangre i contaban con que el letargo producido por la falta de fuerzas habia de ser eterno_ _ _ Fué largo, pero la República naciente se despertó jigante al eco victorioso de Boyacá!"

El mismo Quijano Otero hace notar dos notables coincidencias, hablando de la fuga de Sámano al tener la noticia de la gran batalla:

"El 8 de agosto de 1538, Gonzalo Jiménez de Quesada con sus compañeros Frederman i Benalcázar, i sus respectivos ejércitos, abandonaban los cercados del antiguo Cipa de Bogotá, que hasta entónces habian ocupado, para trasladarse solemnemente a la nueva ciudad que habian fundado dos dias ántes; i el 8 de agosto de 1819, es decir, 281 años despues, dia por dia i hora por hora, el último mandatario español abandonaba la ciudad de los conquistadores para no volverla a pisar nunca.

"Sámano se dirijió a nuestras costas, de donde poco tiempo ántes se habia retirado, viendo que le era imposible entrar a ejercer el gobierno de la colonia, el virei don Juan F. de Montalvo, el primero de los de su clase que no pudo llegar al centro del vireinato. Cuando Quesada subia al Opon, destacó una avanzada a órdenes del capitan Antonio de Olaya, quien encontró la casa de la sal i siguió en la descubierta hasta el dia afortunado para ellos en que divisando la hermosa sabana de Bogotá, uno de los capitanes, viendo el sinnúmero de cercados que le cubria, esclamó: "Tierra buena! tierra buena!" i sentó en ella la planta tomando posesion, miéntras lo hacia su jefe, en nombre de su amo i señor el rei de España. Este conquistador que sobrevivió a todos sus compañeros, se llamaba don Juan de Montalvo!_ _ _ Al cabo de casi tres siglos se encuentra el mismo nombre en el que primero holló nuestras rejiones con el derecho de conquista, i en el último que con el carácter de virei de una colonia sumisa no alcanzó a pasar de nuestras playas."

Los dos primeros que de Bogotá salieron al encuentro del ejército libertador fueron ORTEGA el señor José María Serna, los cuales desarmaron en el camino, grupo por grupo, a mas de 600 derrotados. Tal era el pánico que de los españoles se habia apoderado. En Fusca encontraron al Libertador i con él volvieron a la capital.

En la ciudad no habia el dia de la entrada de Bolívar (10 de agosto) sino el piquete que mandaba el coronel Infante; i, todavía como en campaña, a ORTEGA le cupo el honor de ser nombrado jefe de dia.

Al dia siguiente fué comisionado para cortar la retirada con 40 de los soldados prisioneros, al comandante Castillo que con su columna de 200 hombres se retiraba de Cáqueza por Pandi. La comision era arriesgada; pero ORTEGA no vaciló.

Puesto en marcha con su cuñado el teniente Ramon Lago, que quiso acompañarlo, hizo alto en Sibaté, i en esa noche turnaron entre los dos la vijilancia de sus soldados, de quienes debian temer la desercion en cuerpo o que los entregasen al enemigo si llegaban a apoderarse de sus personas.

Continuada la marcha i cerca de Fusagasugá, alcanzó a ver ORTEGA una partida armada que salia a su encuentro, i que por lo pronto juzgó fuera una parte de la columna enemiga. Era un grupo de voluntarios cuya cabeza venia el distinguido patriota doctor Romualdo Liévano, quien le informó haber atacado con ellos la columna de Castillo en su retirada, i dispersándola completamente haciendo varios prisioneros.

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Reorganizado el ejército vencedor en Boyacá, ORTEGA fué llamado a servir como jefe de Estado mayor de la division Anzoátegui, la cual salió de Bogotá para emprender la nueva campaña sobre Venezuela.
"Al cabo de seis años volvia ORTEGA a recorrer el camino que habia seguido cuando conducia a la frontera el refuerzo de Cundinamarca para la guerra de Venezuela. Incorporadas las demas fuerzas que debian emprender la campaña del norte, siguió ORTEGA funcionando como jefe de Estado mayor de aquel ejército, al mismo tiempo que por el poder ejecutivo era nombrado gobernador militar de la provincia de Pamplona. Allí, como en todas partes, supo captarse la estimacion de los jefes superiores al mismo tiempo que el cariño i el respeto del soldado.

"Como gobernador militar de la provincia organizó con admirable actividad el servicio de hospitales, proveeduría, i de todo aquello que el ejército pudiera necesitar, i que encontraba inmediatamente sin necesidad de recurrir a espropiaciones u otros medios dilatados las mas veces, i desagradables siempre.

"En tan buen estado se encontraban las tropas que ya no no se temia sino que se deseaba la invasion, porque consideraban seguro el triunfo i todos ansiaban combatir, acostumbrados como estaban ya a la vida de campaña i a los azares de la guerra.

"En medio del júbilo que producia en el ejército la seguridad de una pronta batalla i la confianza en el triunfo, una inesperada desgracia vino a cubrir de luto aquellos valientes corazones: el jefe del ejército, el jeneral José Anzoátegui habia muerto casi repentinamente el 23 de noviembre; doble desgracia, pues que ocurria los momentos en que Latorre volvia a ocupar a San Antonio del Táchira, i en que la batalla se creia inminente. Faltaba tiempo que consagrar al sentimiento del jefe i del amigo muerto; i ORTEGA, a quien correspondia el mando por enfermedad del coronel Carrillo, tomó sus medidas para la nueva campaña, i dirijió el aviso del caso al Libertador, que ya se movia por la salina de Chita hácia los llanos de Venezuela; pero ántes de ponerse en marena para reconocer el campo, tributó con el ejército los honores debidos al ilustre difunto,  i el valeroso Anzoátegui, atleta de la guerra a muerte, vencedor en Gámeza i Várgas, héroe en Boyacá, bajó a la tumba entre el estruendo de los cañones, a cuyo estampido habia sabido conquistar su lugar entre los bravos!

"El coronel Bartolomé Salom fué nombrado por Bolívar para reemplazar a ORTEGA en el mando del ejército, i destinó a éste a la gobernacion militar de la provincia de Tunja.

"Con jeneral sentimiento de las tropas, de la oficialidad i de los jefes, ORTEGA que no tuvo en la vida otra regla invariable que el cumplimiento del deber, se puso en marcha para Tunja, a donde llegó el 13 de diciembre. Allí empezaba para él una nueva clase de vida: al campamento sucedia el bufete; al trabajo de la campaña sucedia la larga i penosa labor de la organizacion i preparacion del arsenal donde el ejército pudiera proveerse de los recursos i soldados que le faltaran, atendiendo al mismo tiempo a la organizacion de un pueblo que le entregaban disuelto i anarquizado.

"Al separarse del ejército para ocupar su nuevo puesto, llevaba su nombre que sonaba gloriosamente en la historia de nuestra independencia, i su espada humilde, pero lista siempre a saltar de la vaina en cumplimiento del deber o en defensa del derecho."

La primera medida que dictó ORTEGA despues de posesionado de su nuevo empleo, fué la de hacer que las autoridades i funcionarios de la provincia prestaran el juramento de fidelidad a la República, primera ceremonia de esta naturaleza que se celebraba en estos paises.

El mismo ORTEGA dice en sus Memorias que durante los años de 1820 i 1821 en que sirvió la gobernacion i comandancia de Tunja, fué la época en que prestó mas importantes i oportunos servicios a la Patria.

En efecto: a las vitales medidas que dictó en todos los ramos de la administracion pública, entre las cuales descuella la de hacer repartir por primera vez los resguardos, porciones de tierra a que tenia derecho la raza indíjena, que aunque señora de todas estas comarcas fué desheredada desde los tiempos de la conquista, haciéndola entrar así en la vida de la nacionalidad e invitándola a ser libre en la Patria que los de esa raza ayudaron a fundar, luchando, triunfando i muriendo por ella: a todas esas medidas de conveniencia i de justicia, deben agregarse las que la guerra hacia necesarias: la organizacion de las milicias i la de los cuerpos de línea, que ORTEGA personalmente disciplinaba i equipaba para que fueran a la campaña a cosechar nuevos laureles. Los batallones "Albion," i "Tunja" i "Paya" fueron de esos batallones, los que al mando de Mackintoch, Padron i Gravete, confirmaron las palabras del Libertador de que "el soldado tunjano era el primer soldado de Sur América."

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La conducta de ORTEGA como amigo del Libertador en la memorable noche del 25 de setiembre de 1828, le ha merecido justos elojios, así como tambien los mereció por su lealtad a la constitucion i a las leyes, siendo intendente de Cundinamarca en 1826, cuando se tuvo el pensamiento de dar a Colombia la constitucion boliviana o someterla a un humillante protectorado. Diremos aquí, como ha dicho el señor Quijano Otero: a los hombres que tal pensaron, "que la historia les sea lijera."

El coronel JOSÉ MARÍA ORTEGA fué ascendido a jeneral el 2 de octubre de 1820, despues de 17 a de servicios a la Patria en crudas i gloriosas campañas.

En el año de 1830 combatió la revolucion dictatorial, apoyada en el batallon "Callao" despues de haber desempeñado dignamente, aunque sin suceso, la mision de paz que el gobierno le confió cerca de los jefes disidentes.

De 1830 a 1840 estuvo separado del servicio de las armas, por estar en el de empleos políticos de alta importancia. Desempeñaba en el ultimo de esos años la secretaría de guerra i marina, i la renunció para ponerse en campaña en defensa de la lejitimidad, como simple ciudadano armado, i combatió así contra la revolucion de ese año, encabezada en la provincia del Socorro por el coronel Manuel González. El jeneral benemérito no desdeñaba combatir como soldado, cuando creia que su deber se lo exijia.

Combatió en 1854 la dictadura de Melo, i concurrió al congreso de Ibagué.

Terminaremos esta biografía trascribiendo el siguiente párrafo del resúmen de la hoja de servicios del jeneral. Dice así:

"De todos los documentos presentados resulta: que el jeneral JOSÉ MARÍA ORTEGA prestó importantes servicios a la Patria, combatiendo por la Independencia americana con valor i lealtad: que en los diversos destinos, tanto civiles como militares que ha obtenido, se ha manejado con integridad i honor, manifestando consagracional trabajo, capacidad i tino, unidas estas cualidades a un patriotismo acrisolado, a insinuantes maneras i a un porte distinguido, mereciendo por estas prendas i por sus gloriosos servicios, honrosas i repetidas espresiones de aprobacion, gratitud i aprecio de los primeros majistrados de la nacion i un decreto especial de honores espedido por el cóngreso de 1839."

Nada ménos podia decirse del segundo jefe sitiador de Puerto-cabello en 1813, i del tambien segundo jefe de la plaza de Valencia en 1814; del comandante de la division "Villapol" i jefe de Estado mayor de la division "Anzoátegui;" del que repetidas veces desempeño las gobernaciones i comandancias jenerales de las provincias de Tunja i Santamarta, las comandancias jenerales de los departamentos de Cundinamarca i Boyacá, i la intendencia i comandancia jeneral del departamento del Cauca; del jefe del cuarto estado de marina, i del subjefe del Estado mayor del ejército; del consejero en la alta corte marcial, cuyo destino desempeñó seis veces; del intendente de Cundinamarca i del consejero de estado en distintas ocasiones; del diputado a los congresos de Colombia en 1821, 1827 i 1830; del gobernador de las provincias de Pamplona i Bogotá, habiéndolo sido de esta última en tres periodos; del secretario de guerra i marina de la Nueva Granada; del intendente jeneral del ejército i marina; del encargado de negocios cerca del gobierno del Ecuador; del contador i director jeneral de rentas nacionales, i por último, del lejislador en varios congresos de la República.

Se necesitaba una vida tan larga i tan activa como la del jeneral ORTEGA para prestar al pais tantos i tan importantes servicios.
I con todo, el jeneral murió pobre el 6 de diciembre de 1860, dejando así la mejor prueba de su desprendimiento i honradez, i a su numerosa familia, ya que no cuantiosos bienes de fortuna, el recuerdo de sus virtudes i sus glorias, un nombre inmaculado i testimonios elocuentes de gratitud i reconocimiento de sus conciudadanos.3
 

3
La parte inserta de esta biografía está apoyada en multitud de citas de los historiadores Montenegro, Baralt i Díaz, Restrepo, Austria, Torrente, Díaz, Larrazábal i Cantú, i en varios documentos auténticos. La parte orijinal, tiene tambien el fundamento de la historia i de documentos inéditos, de indisputable autenticidad.
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