JENERAL MORALES GALAVIS

No habrá persona medianamente educada en el pais, que ignore el altercado ocurrido el 20 de julio de 1810 entre el español José Llorente i don Francisco Moráles, unido a sus dos hijos Francisco i ANTONIO, i que ese altercado fué la chispa eléctrica que incendió los ánimos para que el pueblo de la capital del Nuevo Reino diera el grito de su Independencia.

Con razon se ha dicho: "Hai incidentes en la vida que a primera vista parecen insignificantes, i que muchas veces deciden de la suerte de los hombres i aun de las naciones."

El jeneral ANTONIO MORALES G., ilustre bogotano, gozaba en el suelo de su nacimiento de grandes simpatías por su carácter i otras cualidades, que tenian el apoyo de sus estensas relaciones de familia, i por esto tuvo prosélitos en gran número que contribuyera con él al estallido popular de aquel memorable dia.

Desde entónces, como era natural; se puso al servicio de la Patria con el mayor entusiasmo, abrazando la carrera militar en que debia prestar importantes servicios.

Destinado de capitan al rejimiento ausiliar de infantería hizo como jefe en el año de 11 la campaña sobre Ocaña, combatiendo contra los realistas que dominaban esas comarcas hasta Simaña. Siguió despues al Magdalena i luego a Mariquita, mandando en jefe un cuerpo de ejército, i regresó a la capital a mediados del año de 12 para emprender la campaña del norte a las órdenes del jeneral Antonio Baraya, triunfando poco despues en Mata-redonda.

Permaneció en servicio en el centro de la Nueva Granada, hasta la ocupacion de la capital por las tropas de Sámano i de Morillo en 1816, habiendo tenido que emigrar con los demas patriotas hácia los llanos de Casanare; emigracion comparable a la mas cruda i penosa campaña. Enrolado allí en el ejército, hizo la campaña de Venezuela en los años de 1817 i 1818, participando de todos sus sacrificios i reveses, así como tambien de muchos de sus triunfos.

Fué nombrado en ese tiempo representante por la provincia de Casanare al Congreso de Angostura; pero prefirió continuar en la campana.

De Venezuela volvió a la Nueva Granada en 1819 con la espedicion que triunfó en Gámeza, Várgas i Boyacá; i despues del primero de estos triunfos, el jeneral Bolívar lo asciende a coronel efectivo i lo envia con una pequeña fuerza a la provincia del Socorro, con el fin de insurreccionarla i desempeñar los destinos de gobernador i comandante de armas, comision importante i arriesgada por estar toda esa provincia bajo la dominacion española. MORALES la desempeñó cumplidamente, teniendo que combatir contra las fuerzas mandadas por el jefe español don Lucas González, que defendia la posesion de la provincia con valor i tenacidad, hasta que noticiado de los triunfos del ejército independiente, se retiró hácia Cúcuta para internarse en Venezuela i continuar allí la guerra en favor del poder español, señalándose desde el Socorro, i aun ántes como gobernador de Tunja, por su carácter cruel i sanguinario.

MORÁLES despertó con su actividad i enerjía el patriotismo adormecido de los socorranos, i en breve toda la provincia quedó libertada.

En 1821 fué comisionado con el español Móles para hacer saber a los jefes belijerantes del sur, el convenio de armisticio i el de regularizacion de la guerra, celebrados por los jenerales Bolívar i Morillo el 26 de noviembre de 1820.

MORÁLE5 i su compañero llegaron a Quito despues de la batalla de Jenoi, i fueron mui bien recibidos por el capitan jeneral Murgeon, quien a pocos dias espidió un indulto a virtud del cual el célebre Calzada, sometido a juicio por sus desaciertos en la campaña, pudo salir por el Amazonas para ultramar.

Por ese tiempo llegó el jeneral Sucre a encargarse del ejército del sur, que se hallaba casi destruido, i lo reorganiza convenientemente en el Trapiche a donde se habia retirado despues de Jenoi.

Sucre i el jeneral Pedro Leon Tórres, que le sucedió en el mando de ese ejército, allegaron multitud de partidarios ala causa de la Independencia por medio de una política humana i jenerosa, i a poco tiempo se dirijieron Sucre i Míres a Guayaquil.

El virei Pezuela del Perú fué reemplazado entónces por don José de La Serna.

MORÁLES pasó de Quito a Guayaquil i fué nombrado jefe de Estado mayor de la division colombiana.

En tal empleo concurrió a la batalla de Pichincha, comportándose en ella denodadamente. Fué quien antes de empeñarse el combate, mandó salir en guerrilla una compañía de "Cazadores de Paya" i la division peruana para que ocupasen la cumbre de la loma que domina la ciudad de Quito, siguiendo ese movimiento todo el ejército.

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En el mismo año de 21, MORÁLES prestó a Colombia uno de sus mas importantes servicios, como va a verse.

"El teniente coronel Nicolas López, dice la historia, prisionero de las tropas de Guayaquil, cuando atacaron a Quito al mando de Urdaneta (Luis), apesar de sus sentimientos realistas, habia tomado servicio bajo las banderas del nuevo gobierno. Siendo López venezolano pudo inspirar confianza, i se le dió el mando del batallon número1.° Entónces con la mas refinada malicia llamó a servir en dicho cuerpo, que se estaba formando, a todos los que eran mas desafectos al nuevo gobierno, los que tuvo el talento de conocer. Distinguíanse entre los traidores a sus juramentos, el teniente coronel don Bartolomé Salgado i el capitan Valdez. Así fué que habia mui pocos oficiales de aquel batallon que no mereciesen la confianza de López."

"El jeneral Sucre que tenia ojo penetrante i esperiencia de la revolucion, desconfiaba de López i de algunos jefes: él habia comunicado sus sospechas al gobierno, llamando igualmente la atencion de éste a los españoles desafectos; pero la junta de Guayaquil reputaba a López i a sus compañeros de traicion por buenos patriotas, i no tenia desconfianza alguna de los demas sindicados por Sucre."

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Creyendo los desafectos de Guayaquil que darian un golpe seguro, i que recibirian prontos i eficaces ausilios de Quito, determinaron principial la contrarevolucion, i en la mañana del 17 de julio las fuerzas sutiles, compuestas de seis lanchas i de otros buques, proclaman al rei de España, i amenazan cañonear la ciudad si no ejecuta lo mismo.

En tan crítica situacion, la junta, compuesta de Olmedo, Jimeno i Roca, llama con premura a Sucre, que se hallaba en Samborondon, para que vaya libertar la capital. La marcha del jeneral colombiano fué pronta, acompañado del "Albion " i dispuso que le siguiera a el batallon " Santander"

Al llegar a la ciudad, ya este habia sido batida por la escuadilla i no consiguiendo sublevarla, el jefe insurrecto e hizo a la vela rio de Guayaquil abajo, llevándose una corbeta i un bergantin de los patriotas. "En este dia sirvio mucho para mantener la tranqulidad de los pueblos el coronel ANTONIO MORÁLES, jefe de Estado mayor de la division colombiana. La junta en aquella crisis peligrosa dio el mando militar de la provincia al jeneral Sucre; mas este no tuvo por conveniente aceptarlo, i  se le confirio por sus indicaciones al coronel MORÁLES." Mayor distincion no podia apetecer.

Reunidos López i Salgado en Baba-hoyos secundaron el alzamiento de las fuerzas sutiles; pero atacados por el valiente coronel Cestóris i por el denodado teniente coronel Rash, fueron completamente batidas i dispersadas sus tropas, terminando así esa insurreccion inmoral, que de otro modo habria sido funesta.

Desde entónces fijó MORALES su residencia en el Ecuador, prestando sus servicios como militar, i desempeñando destinos i comisiones importantes en favor de la Independencia.

En 7 de diciembre de 1823 fué ascendido por el Libertador a jeneral de brigada, i le nombró comandante de armas del departamento de Guayaquil, cuando iba a abrirse la campaña del Perú i se necesitaba en ese destino un hombre de la actividad, esperiencia i enerjía del jeneral MORÁLES.

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En los años de 30 i 31, hallándose como de tránsito en esta ciudad, sostuvo al gobierno lejítimo, i fué comisionado por él, en asocio del jeneral José María Ortega, para conferenciar con el jefe de la revolucion coronel Florencio Jiménez, i ver si se obtenia una capitulacion honrosa, lo que se hizo despues de la accion del Santuario i cuando Jiménez habia intimado al comandante jeneral del gobierno la rendicion de la plaza.

No habiéndose obtenido por estos jenerales arreglo alguno, el gobierno nombró entónces a los señores José María del Castillo i Rada i Luis Andres Baralt con plenos poderes, i estos señores firmaron la capitulacion al fin ajustada.1

En 1833 volvió a Guayaquil el jeneral MORÁLES, i despues de larga permanencia en el Ecuador regresó al pais para residir en Panamá desde 1847, desempeñando el destino de comandante de armas del Istmo.

El prócer de la Independencia, querido i venerado de todos, el Sálias granadino desempeñaba ese empleó i gozaba de la pension a que sus grandes servicios lo hicieron acreedor, cuando falleció en aquella ciudad en el año de 51, cargado de años i de laureles; de laureles inmarcesibles, por haberlos ganado desde el primer dia en la guerra de la Independencia.2

Sin el bofeton dado a Llorente, no seria tal vez el 20 de julio la fecha del cumpleaños de la Patria.

1
De esta revolucion se trata por estenso en la biografía del jeneral Caicedo
2
Francisco Sálias fué el primero que tomó del brazo al capitan jeneral de Venezuela don Vicente Emparan, para obligarlo a concurrir a la junta que proclamó la Independencia de esa capitaniá el 19 de abril de 1810. Sin este incidente es probable que la gloriosa proclamacion no hubiera tenido lugar en ese dia.
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