Hallándose OBANDO en Lima en 1842, se presentó en esa República el jeneral Mosquera, como enviado del gobierno granadino, a pedir la estradicion de aquel jeneral, la que le fué negada por el gobierno de aquella República con poderosas razones de de- recio internacional. Entónces fué que OBANDO escribió sus "Apuntamientos para la Historia" i su segundo manifiesto para vindicar.. se de la calumnia que todavía sobre él pesaba; que Irizarri escribió su "Historia crítica sobre el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho," i el jeneral Mosquera su "Exámen crítico," contestando a OBANDO. I ya entónces, con esas publicaciones, la opinion del pais i de toda la América volvió a serle propicia al jeneral OBANDO, viendose en el al hombre inocente, injusta i tenazmente perseguido i calumniado.
Desde su espatriacion, solicitó permiso para regresar al pais, a fin de que se le juzgara OBANDO no esquivo nunca el fallo de la justicia: lo buscaba ansiosamente, lo requeria con la solicitud de la inocencia; pero no queria ser víctima, o que lo fuera su honra, que estimaba mas que su vida, de la pasion enconada, de la parcialidad i la intriga. Por esto no se presentó en Pasto a fines del año de 39, i se puso en armas para defenderse; i por esto huyó de la prision, a que voluntariamente se sometiera cuando tuvo aviso de que se le queria sacrificar en ella, víctima de una farsa, de un criminal engaño.
Su pedimento hecho desde Lima para que se le juzgara, fué negado por el senado granadino en 1848, siendo presidente de la República el jeneral Mosquera, quien en 1.° de enero de 1849 espidió un decreto de amnistía e indulto jeneral, para comprender en él a OBANDO; pero cuando el jeneral espatriado tuvo noticia de tal decreto, resolvió regresar a Bogotá, reclamar contra la amnistía i pedir nuevamente su juzgamiento. Llega a Bogotá el dia 13 de marzo, i representa al presidente Mosquera pidiendo que le mandé abrir el juicio. Esta solicitud le fué negada rotundamente, .i lo fué tambien la que dirijió al congreso, a la sazon reunido. Presentóse entónces un proyecto de decreto, en que se declaraba: "que las amnistías eran renunciables i que los amnistiados podian sorneterse a juicio; "pero este proyecto, que pasó en la cámara de representantes, encalló en el senado, quedando de este modo terminada toda actuacion judicial relativa al asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho.
Estos últimos procedimientos ¿no demostraban que hasta el mismo jeneral Mosquera tenia ya conviccion de la inocencia de OBANDO? i esta conciencia ¿no seria la causa para reconciliarse con él en época posterior, i hacerlo su compañero en la resistencia armada al gobierno del señor Ospina, en 1860, para sostener la causa federal?
El recibimiento hecho en Bogotá al jeneral OBANDO en 1849, fué una verdadera ovacion, una fiesta cívica, testimonio espléndido de la conciencia pública, de la opinion de un pueblo entero, i del pueblo mas ilustrado del pais que de este modo fallaba, como gran jurado nacional, en la causa que habia motivado sus persecuciones i su largo ostracismo. Mas de seis mil personas salieron al encuentro de OBANDO hasta él pueblo de Soacha, i entró a la ciudad, como en triunfo, en medio de los vítores i aclamaciones de un pueblo. Poco despues ocupaba una curul en el congreso de la República, i presidia la cámara de diputados.
OBANDO quedaba vindicado, i libre por consiguiente del peso de la terrible acusacion, con todas las pruebas que pueden presentarse de un hecho negativo; pero esto no era mas que una tregua a sus desgracias i sufrimientos, como lo veremos en seguida.
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En 1851 se le nombró para drijir la campaña del sur contra la revolucion de ese año en tal departamento, la que terminó con el triunfo de Buesaco obtenido por el jeneral Manuel María Franco, cuando OBAND0 se hallaba en vía de Popayan a Pasto.4
En 1850 fué gobernador de la provincia de Cartajena, con el beneplácito de todos los partidos; i en 1852 se le elijió presidente de la República, con inmensa popularidad.
Ajitados los partidos políticos en los primeros meses de su Administracion, i sancionada, al fin de acaloradas discusiones en el congreso de 53, la reforma constitucional que consagró por primera vez todas las garantías individuales, el jeneral José María Melo, comandante jeneral del departamento de Cundinamarca, que se hallaba encausado por el asesinato de un cabo, se levantó con el poder, sosténido por las bayonetas que se le habian confiado, desconociendo al gobierno i declarándose en plena dictadura, el dia 17 de abril de 1854. Melo tuvo partidarios, i hubo a su favor pronunciamientos en Antioquia, Buenaventura, Cauca, Cartajena, Santamarta i Popayan.
Triunfante la dictadura en los combates de Cipaquirá i Tíquísa el 20 i 21 de mayo, tuvieron lugar despues los de Silos, el Cornal i Pamplona, ganados por el jefe lejitimista jeneral Juan José Réyes Patria, i los de los Cacaos i Tierra-Azul, quedando triunfante en el ultimo la bandera constitucional, a esfuerzos del valeroso jeneral Sántos Gutiérrez (coronel entónces) i de la division que mandaba, compuesta en su mayor parte de boyacenses, hasta que en 22 i 23 de noviembre 4 de diciembre del mismo año, fué completamente vencida la tal dictadura en los gloriosos combates de Bosa, Las Cruces i en la Capital.
Miéntras todos estos sucesos tenian lugar, el jeneral OBANDO permanecia preso en el mismo palacio de gobierno, por consideraciones del dictador a su persona; i por este motivo se le juzgó responsable del motin militar que reemplazó con la dictadura al gobierno constitucional, i que privó a OBANDO de su alto empleo. Se le llamó a juicio por el senado de la República, i se le destituyó de la presidencia con pruebas conjeturales, que la enemistad, la pasion i los intereses de partido hicieron valer como pruebas completas de su delincuencia. Otra vez, víctima de apariencias tenidas como realidades, de simples coincidencias o de omisiones involuntarias del todo inculpables, como si fueran pruebas concluyentes, se le declaró por ellas responsable de faltas que aparejaban una inmensa responsabilidad.
OBANDO no fué entónces sino un presidente desgraciado, juguete de un hado funesto, i nada mas ¿Será razonable suponer que OBANDO tuviera conocimiento de que iba a estallar el motin del 17 de abril, para hacerlo responsable por no haberlo evitado ó tratado de impedirlo ¿Será admisible que OBANDO, a quien sus mismos enemigos le confiesan intelijencia i astucia, se complicara así, o de cualquier otro modo, en una revolucion de cuartel, que debia destruir el poder de que estaba investido constitucionalmente, para sustituirlo en él mismo, tarde o temprano, con un gobierno de hecho que no podia darle ni la respetabilidad, ni el prestijio, ni el honor que perdia, dejándose tumbar con mengua, para levantarse despues, en el caso supuesto, cubierto de baldon e ignominia? No: semejantes suposiciones las rechaza el sentido comun; pero hasta éste suele faltar cuando las pasiones imperan. No debe olvidarse que OBANDO rehusó en términos perentorios aceptar la dictadura que se le ofreciera con instancia en 1831. Recuérdense los términos en que lo hizo. ¿Se quiere mas? El jeneral OBANDO quedó, despues del juicio de responsabilidad, olvidado de los partidos, proscrito por ellos, i lleno el corazon de la amargura de las decepciones. Habia descendido tambien en el aprecio de los suyos, i se convirtió en objeto de odio hasta para las clases populares. Qué cierto es que los ídolos de los pueblos son casi siempre sus primeras víctimas. La Grecia republicana condenaba al ostracismo a los hombres cuya popularidad los hacia peligrosos; i solo por esta causa.
A los cuatro años no mas, el jeneral OBANDO volvió a la escena, considerado como hombre cuasi-necesario! "El mundo comedia es........."
Nada hemos creido nunca mas injustificable, que la ambicion de ser o parecer grande, i mucho mas en los pueblos pequeños, rejidos por instituciones democráticas.
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En febrero de 1859 estalló en el Estado de Santander la revolucion contra su gobierno, i en el Cauca contra el suyo en enero de 1860; pero la chispa revolucionaria habia prendido ántes en los Estados del Magdalena i de Bolívar; en el Magdalena el 17 de setiembre de 57, con la separacion de la minoría conservadora del seno de la asamblea de ese Estado, cuya protesta fué acojida i secundada por el gobierno jeneral; i en Bolívar contra el gobierno local, en la noche del 26 de julio del año de 58, escojiendo los revolucionarios al señor Juan José Nieto para ponerló al frente del movimiento, como gobernador provisorio del Estado.
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En la anterior biografia (la del jeneral Murguéitio) hemos apúntado algunos sucesos de la revolucion en Santander, durante las administracion de sus dignos residentes Herrera, Salgar i Pradila.
La primera revolucion del Magdalena, qué fué donde empezó despues el falseamiento del sistema federal, claudicó con el triunfo obtenido por el coronel Gabriel Vega, jeneral del Estado, en el ataque a la plaza de Riohacha, el 22 de diciembre del mismo año de 57.
Establecido el sistema federal en 1858, este sistema quedó completamente falseado con las leyes que, mal inspirado, espidió el congreso de 59; entre otras, la de elecciones, la de pié de fuerza, i las orgánicas de hacienda i de la fuerza nacional en los Estados.
Los intendentes, los representantes del gobierno jeneral en los consejos electorales de los Estados, i los inspectores militares del mismo gobierno para las fuerzas nacionales, fueron los ajentes ó fautores de la revolucion en la mayor parte de los Estados. Vieco i Miramon se pronunciaron en Riohacha contra el réjimen federal i contra el gobierno del Magdalena, ocupando la plaza de Santamarta en los primeros meses de 1860; pero despues de encuentros de poca importancia i del ataque sin suceso hecho a esa plaza, del 24 al 30 de agosto, esa segunda revolucion quedó vencida de una manera definitiva con los triunfos del Banco, de San Pedro i Santamarta, obtenidos estos dos por el ejército federal de la costa sobre el que mandaban Arboleda i Vieco, el 7 de noviembre i el 14 de diciembre; el último despues de veintiun dias de combate.5
El del Banco lo obtuvieron González Carazo i Mendoza Llános, jenerales poco despues, sobre la flotilla i fuerzas de tierra que mandaban respectivamente Galluzo i Briceño.
La prision del intendente jeneral en Bolívar, señor L. Jaramillo, fué el motivo o el pretesto que se tuvo para declarar turbado el órden en la Confederacion. Vencido el gobierno del Estado en Corozal, Mompos i Barranquilla en octubre i diciembre de 59, apesar de los ausilios que recibió del gobierno jeneral, quedó triunfante esa revolucion doméstica.
La conducta del jeneral Posada en el primero i en el último de estos combates fué digna i heróica, sosteniendo lo que él llamaba la lejitimidad del Estado. En el tercero triunfaron los jefes Cabeza i González Carazo, a favor de una capitulacion i despues de una lucha sangrienta en que el mismo jeneral Posada cayó herido, atravesado el pecho por una bala.
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El combate de Cartago del 28 de enero de 60 i la muerte dada en él al benemérito jeneral Murguéitio, fueron el toque de rebato para todos los pueblos del Cauca.
El gobernador de ese Estado, jeneral Mosquera, al saber lo ocurrido en Cartago se apresta con la mayor actividad para la campaña, i nombra al jeneral OBANDO comandante jeneral de las fuerzas del Estado. Con este motivo en el periódico tituládo "El. Tiempo," se decia: "Digno de llamar la atencion es el hecho de que aparezcan reunidos al cabo de la vida en defensa del derecho i de la democracia estos dos hombres conspícuos, Mosquera i OBANDO, que han representado en nuestras sangrientas guerras anteriores los papeles de Syla i Mario, sirviendo de bandera por lo ménos en 30 años a los dos bandos enemigos..."
"La justicia que asistia al gobernador del Cauca, dice el señor Pérez, i la entrada del jeneral OBANDO a su servicio, llevaron a las filas lejitimistas del jeneral Mosquera no solo el poderoso partido liberal del Cauca, sino el de la Confederacion entera."
"OBANDO, cuya elocuencia militar carece de rival en la América española, proclamó a los pueblos del Cauca en 5 de febrero, i el 22 unidos los dos jenerales ex-presidentes, atacaron en el Derrumbado, cerca de Buga, las fuerzas de Prias i Carrillo i las derrotaron completamente."
La accion fué dirijida por OBANDO.
El 8 de mayo espidió el gobernador del Cauca su famoso decreto de separacion de ese Estado, asumiendo la plenitud de su soberanía, i el 20 se pronuncia en Patía contra el jeneral Mosquera, el coronel Jacinto Córdova, haciendo esto mismo en Pasto el intendente Zarama el 10 de junio.
OBANDO ataca en persona a Córdova el dia 20 de junio en Manzanillo, lo vence i lo derrota. Siempre el mismo jefe, entendido i valeroso.
La guerra se estiende en todo el territorio de ese Estado; pero la reaccion federal triunfa en todas partes, como sucedió el 20 de agosto en el reñido i sangriento combate de la Concepcion, llamado de los tres gobernadores, por haber combatido i triunfado en él los de las provincias de Buga, Palmira i Tuluá, señores Olimpo García, Eliseo Payan i Luis F. Herrera, contra los jefes centralistas unidos.
Opuesto el Estado de Antioquia a las pretensiones del jeneral Mosquera, se movió este jeneral sobre ese Estado, i el primer encuentro entre los de uno i otro ejército tuvo lugar el 12 de agosto en el alto de las Guacas, "al que se siguió un reñido combate en que los contendores se mostraron por su pericia i valor dignos rivales; pero quedando al fin el campo por los caucanos, comandados por el intrépido coronel Rafael Zúñiga," muertó poco despues en Manízáles.
El jeneral OBANDO hacia frente a los enemigos interiores del Cauca, miéntras que Mosquera empréndia la campaña de Antioquia.
En el combate de las Guacas murió el gallárdo comandante de la caballería caucana Cipriano Millan, quien recibió tres balazos al dar la cargazos al dar la carga decisiva.
Siguiose a ese combate el 28 del mismo mes la batalla de Manizáles, dirijida por el jeneral Mosquera en persona contra los jefes de las fuerzas antioqueñas, Posada i Enao, que despues de mucha sangre derramada terminó al dia siguiente con la famosa esponsion de ese nombre, que hubiera podido poner término a la guerra fratricida, pero que fué improbada por el gobierno de la Confederacion, continuándose en consecuencia las hostilidades. Este gobierno acababa de triunfar en el Oratorio, i con este triunfo se hizo intransijente, creyéndose invencible.
Despues de varios encuentros parciales en el Cauca i de la accion del 26 de octubre en Sachacoco, en que obtuvo un triunfo completo el esforzado jeneral Sánchez sobre el no ménos valiente Jacinto Córdova, el jeneral Mosquera emprendió la campaña sobre Cundinamarca.
Habíase celebrado ya el Pacto de Union entre los Estados, el lo de setiembre en Cartajena, i la actitud de los pueblos que lo sostenian era imponente.
Aprovechándose de estas propicias circunstancias, emprende marcha el jeneral Mosquera, dejando asegurada su retaguardia. en el Cauca con el jeneral OBANDO: penetra por el Guanácas, llega a Inzá, triunfa en Segovia el dia 19 de noviembre sobre la primera division centralista rejida por el jeneral Joaquin Paris, i ocupa todo el alto Magdalena.
A pocos dias de librada esa batalla, en que se distinguió el teniente coronel Bohórquez (despues jeneral) se incorporan en las filas del Cauca los jenerales José Hilario López, Rafael Mendoza i Juan M. González, el coronel Severiano Covaleda i el doctor Patrocinio Cuéllar.
"Cuéllar se manifestó entónces el mismo hombre intrépido de siempre. Naturaleza varonil en todo, bastaba verle para adivinar un héroe en él. Tenia en todo el empuje i la majestad del torrente."
El jeneral López se encargó del mando en jefe del ejército, dándole a la causa todo el prestijio de su nombre. Con López tenia ya en sus banderas tres jenerales ex-presidentes.
A tiempo en que se libraba la batalla de Segovia, el coronel Olimpo García i el comandante Roque Marin salian con un cuerpo de ejército por el Quindío, en combinacion con el ejército del jeneral Mosquera, llegan a Ibagué i ocupan a Ambalema despues de un combate librado el 18 de diciembre.
El Estado de Santander daba otra vez muestras de vitalidad. Marco A. Estrada i Enrique Otero libran el 1.° de diciembre un combate contra fuerzas centralistas en Chinácota, i triunfan. Rafael Gallardo i Basilio Villamizar, con aquellos señores, obtienen otro triunfo en San José de Cúcuta el 23 del mismo diciembre.
Poco ántes, en octubre i noviembre se habian dado otros combates en la parte opuesta de ese Estado. "El sereno e infatigable Rudecindo López, el bravo Zúñiga, el predilecto de las balas (el primer herido en los combates) Belisario Guerrero Alejandro Gómez Sántos i otros, como en otro tiempo los padres de la libertad helvética, subieron a la cima de la montaña, i allí, ardiendo en la llama de su derecho, sin mas altar que el espacio i sin otros testigos que sus espadas, juraron volver a lidiar hasta sucumbir o vencer."
I abren la campaña, i vencen, con Samuel Guerrero i Wenceslao Salavarrieta, en el puente de Barbosa, en Moniquirá i en Puente-Guillermo. Pero acosados por fuerzas infinitamente superiores, tuvieron que dispersarse, i esos triunfos fueron estériles por el desastre sufrido cerca de Vélez i por la aprehension felónica del jefe federalista Rudecindo López, que con Gómez Sántos fué conducido a la cárcel de Bogotá, a fines de noviembre, para unirse a sus compañeros del Oratorio.
Al empezar el año de 1861, el gobierno de la Confederacion Granadina estaba reducido al centro de Cundinamarca. Los jenerales OBANDO i Sánchez i los coroneles José Manuel Pérez i Eliseo Payan obtenian triunfos decisivos en el sur i norte del Cauca en contra de Córdova, Zarama i Madriñan. En el norte organizaban fuerzas i triunfaban en Hormezaque Sántos Gutiérrez i Sántos Acosta, célebres jenerales poco despues. La Costa tranquila i la causa federal poderosa en ella, despues de los triunfos del Banco i Santamarta. En el alto Magdalena triunfante el jeneral Mosquera, i en vía sobre la capital.
Antes de Hormezaque, Joaquin i Gabriel Réyes levantan en Boyacá una columna de voluntarios, obtienen varios triunfos parciales i atacan en Tunja las fuerzas centralistas al mando de Querrero; pero tienen que retirarse por haber caido gravemente herido el primero de ellos durante el ataque.
Se hacen nuevas proposiciones de paz por el jeneral Mosquera, que no son aceptadas, i abierta de nuevo la campaña, triunfan las fuerzas federales en la Barrigona i se celebra en 3 de marzo el armisticio de Chaguaní, que fué improbado por el gobierno de Bogotá. Las fuerzas federales continúan su marcha i fijan sus tiendas en el Raizal.
Ya habia pasado el asesinato colectivo de los infelices presos encerrados en el Colejio del Rosario, a quien segun se asegura de intento se dejó salir de su prision, el 7 de marzo, aniversario del dia en que el jeneral José H. López fué elejido presidente de la República en 1849.
¡Qué poco le faltaba al jeneral OBANDO para tener igual fin! Malditas revoluciones i guerras civiles! qué de atentados i de horrores han hecho presenciar i sufrir a las jeneraciones que van pasando!
Estamos ya en abril de 61.
Despues del triunfo de Hormezaque obtenido el 14 de febrero, Gutiérrez i su brillante Estado mayor i sus entusiastas escuadrones de la juventud boyacense "sientan sus reales tranquilamente en la vieja capital de los zaques," cuando el gobierno de Bogotá envia sobre ellos 3,000 soldados escojidos para ponerlos en Tunja bajo un cerco de hierro; i fué entónces que tuvo lugar el combate llamado de la "Gran semana," larga i sangrienta batalla llena de peripecias, en que los jefes boyacenses i sus soldados acreditaron una vez mas su valor, su constancia, su heroismo. Del 1.° al 7 de abril se lidia sin descanso, se ejecutan proezas inauditas i se lucha cuerpo a cuerpo hasta que las fuerzas federales, mui inferiores en número fijan de su lado la victoria con la carga decisiva que Gutiérrez da con quinientos hombres al grueso del ejército enemigo, retirado al alto de San Lázaro, i con el ataque dirijido por Réyes (Gabriel) a la fuerza encastillada en el convento de San Francisco, quedando con este triunfo franqueada la comunicacion entre los dos ejércitos del sur i del norte.
El jeneral OBANDO se hallaba en vía de Popayan hácia el cuartel jeneral del supremo director de la guerra, con una columna de 300 hombres, despues de haber dictado en el Cauca las providencias necesarias para su defensa.
Continuada la marcha del ejército del sur, el jeneral Mosquera penetra en la sabana a favor de escelentes combinaciones estratéjicas, i establece sus toldos en Campo-Amalia, cerca de Subachoque, donde fué atacado el 25 de abril por el ejército centralista, compuesto de 4,325 hombres, con 9 piezas de artillería de grueso calibre.
"El encuentro fué largo i sangriento, dice el señor Pérez, i todas aquellas breñas i aquellas hondonadas tronaban con el fuego de los arcabuces i las baterías, ensordeciendo las comarcas i haciendo huir en todas direcciones los ganados i los pastores. Los ecos repercutian los ecos, i el cañon dominaba todos los ruidos, como el trueno domina todas las voces de la tempestad."
"Nunca se dió batalla en la Nueva Granada, la tierra del valor, tan reñida, ni en que se disputase la victoria con mas esfuerzo por uno i otro lado."
El ejército centralista tuvo en ella fuera de combate, muertos o heridos, a sus principales oficiales: Diago, Viana, Gutiérrez Lee, Moreno i otros.
El federal perdió en Campo-Amalia al bizarro jeneral González, al impávido coronel Milciades Gutiérrez, al bravo coronel Jiménez, benemérito soldado de la Independencia i compañero de Páez en la campaña de Apure, al intrépido coronel José María Quintero, al valeroso coronel Estanislao Sánchez i a los valientes oficiales Sántos Castro, Mariano Delgado, Aurelio Toledo, Cayetano Cabrera, Santiago Escárraga, Juan J. González, Eusebio Duque, Teófilo Becherel, Ramon Cuévas, Raimundo Figueroa, Pablo Rúeda Várgas, Eujenio Flóres, José María Mora, Ignacio Montejo i Cayetano Rivadeneira, entre un gran número de heridos.
En el parte de la accion se recomendaron especialmente al jeneral Rafael Mendoza, mayor jeneral del ejército, al secretario de hacienda Julian Trujillo, que ejecutó prodijios de valor i dió pruebas de astucia i serenidad, a los coroneles Bohórquez, Duran i Victoria, al teniente coronel David Peña i al comandante Guevara.
Reunidos a principios de mayo los dos ejércitos, el del sur i el del norte, despues de dictadas las disposiciones del caso i de una serie de hábiles maniobras, el ejército unido ocupó toda la línea del Funza i se acampó en el hato de Córdova, donde hubo algunos combates parciales, que no obligaban a comprometer una accion jeneral.
Situado el ejército en Serrezuela, se avanzó alguna fuerza sobre Funza, en la cual iba un piquete del escuadron "Dragones," llamado tambien de los "Calaveras," compuesto de jóvenes distinguidos, que adquirieron la mas brillante fama. Este piquete ejecutó en Funza i en Cuatro-esquinas los actos de audacia que siempre lo distinguieron. Esos galanteadores de la muerte, como alguno los llamara, se hicieron célebres no solo por su valor heróico sino tambien por su jenerosidad e hidalguía. "Mas de una vez se les vió avanzarse sobre la línea de batalla enemiga, i, desafiando sus fuegos, cambiar lanzas i bandas con los jóvenes sus contrarios, despedirse de ellos con las lágrimas en los ojos, i luego volverse a buscar, como Eteocle i Polinece, para quitarse la vida en el furor de la lid."-Entónces mandaba el escuadron "Calaveras" el valientísimo Samuel Guerrero, hermano de Belisario.
Aproximado el ejército federal a Bogotá, i despues de varios encuentros parciales, tuvieron lugar los combates del 6, 12 i 13 de junio, campal este último, en que no se obtuvo un triunfo decisivo, aunque se peleó con valor de uno i otro lado con pérdidas considerables en ámbos ejércitos.
Pero llegó el 18 de julio, i su sol alumbró en la capital el triunfo de las armas federales.
Este triunfo costó a la República la pérdida, de parte del ejército vencido, del jeneral Manuel Arjona, del teniente coronel José María Osorio, del comandante Pedro José Carrillo (el de Cartago) del sarjento mayor N. Ortiz, del señor Simon Cárdenas, de algunos otros oficiales i de 140 individuos de tropa. De parte del ejército vencedor, murieron en el campo: el señor José María Plata, hijo del señor Isidro Plata, fusilado por Morillo en Sogamoso en 1816, gobernador de Cundinamarca, célebre escritor i gran estadista, cuyo denuedo fué superior a todo elojio, el valeroso Joaquin Suárez F, el arrojado coronel Samuel Guerrero, el entusiasta jóven Agustin Rubio, catorce oficiales mas 173 individuos de tropa.
En abril habia tenido lugar, en el norte, el combate de Tompa, adverso para la fuerza que traía de Ocaña el jefe federalista Pedro Quintero Jácome, lo cual alentó a los centralistas rejidos por Canal en esa parte de la República, perdiéndose allí lo que se habia ganado en el combate anterior de Ocaña.
En el Tolima, en Guasca i otros lugares se levantaron guerrillas a favor del gobierno de la Confederacion, las cuales fueron debeladas despues del 18 de julio de 61.
Ese mismo dia (18 de julio,) obtuvo en el sitio del Papayo un triunfo completo, el comandante jeneral de Boyacá, jeneral Joaquin Réyes C. sobre las fuerzas que tenian en ese Estado los jefes centralistas Balderrama, Jiron i otros.
Unas líneas mas i habremos concluido esta biografia.
Al dia siguiente del combate de Campo-Amalia, convinieron los dos jefes de los ejércitos contendores en una suspension de hostilidades, miéntras se establecian hospitales para los heridos.
I el 29, cuando apénas empezaban a establecerse en Subachoque, el jeneral OBANDO debia llegar con su columna i varias personas distinguidas al campo federal.
Sabido esto por el enemigo, i con violacion del convenio, despacha sobre OBANDO dos batallones i un escuadron para tenderle una celada, en la cual cae el mismo dia 29, cerca de las cuatro de la tarde, en el sitio de Cruz-verde. No hubo combate, ni podia haberlo entre fuerzas tan desproporcionadas. Atacada de improviso la columna, fué inmediatamente dispersada, quedando OBANDO i Cuéllar solos en el lugar del ataque. Al revolver su caballo el primero da en tierra con él, i en tierra, despues de declararse rendido recibió once lanzazos de la feroz partida que consumó ese frio asesinato. Cuéllar pudo escaparse; pero quiso afrontar el peligro con pistola en mano, i ver si podia salvar al jeneral OBANDO o perecer con él. Resistió cuanto era posible; pero al fin quedó como muerto en el campo con nueve heridas de lanza, i de allí lo recojieron exánime algunos vecinos de Funza para llevarlo en un carro a esa ciudad, donde pereció al dia siguiente, despues de un largo delirio en que hablaba de la Patria, de su esposa e hijos.
Refiriéndose el señor Felipe Pérez a la trájica muerte del jeneral OBANDO se espresa así: "Mas tarde se recojerán los hechos relativos a la vida pública de este guerrero, prófugo unas veces como Temístocles, poderoso otras como Pericles, odiado en algunas épocas como Catilina i popular en átras como Alcibíades; opulento hoi, mañana mendigo; ayer sentado en la curul del senador i bajo el dosel del gobierno, i mañana proscrito i buscando el pan cuotidiano removiendo con una azada el polvo de los Incas; i entónces se verá cuánto tiene de caprichosa la fortuna del hombre sobre la tierra... I despues de todo, despues de haber respetado las balas i los aceros de los hijos de Pelayo a ese bravo leon del Patía, morir a manos de soldados que no conocian el humo de los combates ni el lúgubre sonar de las balas... ah! este es el colmo de la ironía en la suerte! Estúpidos que no comprendieron que a un jeneral no se lancea, que a un cadáver no se ultraja, que a un héroe no se da martirio!...
"OBANDO i Cuéllar descansan hoi casi en la misma tumba, en el seno de la Sabana, i sobre sus restos no se levanta el mármol ni el bronce del orgullo humano."... En el cementerio de Funza, en 1864, una pequeña columna de ladrillos en cada lugar, era el túmulo que señalaba el depósito de sus restos mortales.
La convencion de Rionegro dispuso que se levantara en el cementerio de la capital un monumento para las cenizas del jeneral OBANDO; pero el decreto se ha quedado escrito.
Para concluir, resumiendo lo espuesto, trascribirémos lo que decia de OBANDO un distinguido escritor contemporáneo, i de los compañeros del mismo OBANDO en Cruz-verde:
"El jeneral JOSÉ MARÍA OBANDO era una ilustracion americana: su vida pública comenzada en las guerras de Colombia, llena abundantes pájinas de la historia granadina. Restaurador de la libertad con el jeneral López en 1830, amigo i compañero de Santander, revolucionario por defender su cabeza, codiciosamente apetecida entónces, luchador infatigable, guerrillero insigne, liberal siempre: ninguno ha conocido tanto la poesía de las tempestades i de los contrastes: jamas hubo existencia mas variada, mas atormentada, mas sacudida.
"Carácter complejo, en el cual resalta, eso sí, una faz bellísima: su pasion por la libertad i su amor por los infelices, por los desvalidos, por el pueblo. En Nueva Granada, ningun nombre ha calado tanto en las multitudes, nadie ha sido mas popular, incluso Bolívar. El pueblo lo idolatraba porque tenia conciencia de que era amado de él: a cualquier choza que llegaba el jeneral OBANDO, los labriegos temblaban de placer, le consideraban como persona de la familia, como un ánjel tutelar, como los antiguos a sus dioses penates... Para obtener i conservar esta prodijiosa popularidad, se necesitan raras cualidades de intelijencia i de corazon.
"La adversidad i la pobreza jamas lograron exasperarle o abatirle: la pureza i austeridad de sus costumbres le hacia respetar hasta de sus enemigos. Vestia humildemente, i era modesto i sencillo como los héroes de Plutarco.
"El trato i las maneras de este hombre tenian un atractivo irresistible: su figura imponente i majestuosa, era de esas que no se olvidan jamas, de su alma nunca salia una queja: su cuerpo de bronce no conoció la fatiga: siempre habia en él algo de velado i enigmático. Pero de ningun hombre público se han hecho apreciaciones mas injustas. Sus enemigos le llamaban bárbaro, siendo así que su conversacion llena de recuerdos, de anécdotas i de observaciones curiosas i orijinales sobre los hombres i las cosas, no cansaba nunca, i conocemos muchas cartas i publicaciones suyas perfectamente bien escritas. Le apellidaban cruel, i era humanitario i bondadoso como el que mas, pues hasta sus enemigos en la última contienda le consideraban como una proteccion i una garantía, i lo estimaban i querian.
"Lo cierto es que era un hombre de carácter incorruptible i honrado: sus costumbres esparciatas, sus dramáticas aventuras i su papel histórico lo constituyen el hombre mas orijinal del pais. Este Viriato republicano jamas transijia con las oligarquías pretensiosas ni con los Césares triunfantes."
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"Como hombre privado era el jeneral OBANDO un hombre modelo. Sin ningun vicio, sóbrio, jeneroso, esposo i padre inmejorable, escelente amigo i popular en las masas, que sabia atraerse." Era en su juventud de gallarda presencia i de robusta conformacion; blanco de cutis, de barba espesa i rubia como el pelo, nariz regular i ojos pardos, de un mirar dulce i simpático. Tenia mucho de la gracia andaluza i una conversacion llena de atractivo. Ninguno llevaba mejor que OBANDO el uniforme militar, i ecuestre, en brioso corcel, que manejaba a lo Páez o Flóres, se le habria tenido por un mariscal frances del tiempo del imperio.
El jeneral OBANDO tenia como un mes fatídico o de mal agüero, el mes de abril i vivió preocupado con esa idea por haber esperimentado en ese mes los accidentes mas notables i desgraciados de su vida.
Nació en abril de 1797, i en abril fué sustraido del lado de su verdadera madre: en abril perdió a su padre adoptivo, a su primera esposa i a dos de sus hijos. Fué una desgracia para la causa que él sostenia en 1840, la derrota de Carmona en Tescua ocurrida el 1.° de abril; i tuvo como otra desgracia para él su posesion de la presidencia de la República en abril de 53. En abril de 54 fué despojado de la presidencia por el motin i dictadura de Melo; i por último en abril, aparte de otras coincidencias, fué vilmente asesinado en la celada de CRUZ-VERDE.
El jeneral OBANDO, como diremos de otro personaje de esta obra, mas que la corona del sacrificio i del heroismo, mereció la Corona de infortunio con que se ha ceñido la frente de los hombres verdaderamente estraordinarios, i el jeneral OBANDO lo fué.
4 | De esta campaña hemos hablado en la biografía del jeneral Franco. |
5 | El autor de esta obra, improvisado jefe de Estado mayor del ejército de la Costa, publicó en 1863 la descripcion de esa campaña, la cual está inserta en los "Anuales de la revolucion," escritos por el señor Felipe Pérez. |
