El señor Antonio Salazar:
LA PLAZA DE LOS MÁRTIRES
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- ¡20 DE JULIO!
Almas de nuestros padres jenerosos
- Que, en lucha jigantesca con España,
- Arrancaron el cetro a los tiranos,
- I redimieron esta tierra esclava:
- Venid! venid a mí que yo os invoco
- Salid de vuestra célica morada:
- De la rejion de luz i melodía,
- A este huerto de sombras i de lágrimas.
- A esta plaza do lloran los patriotas;
- Do vagan sin cesar sombras estrañas;
- Do se oyeron los ayes de las víctimas
- Do no susurra, sino jime el aura...
- Venid a darme inspiracion divina
Para cantar la gloria soberana
- Que os coronó con refuljentes rayos,
- I que a su templo os elevó en sus alas.
- ¡Oh plaza de los mártires! Colombia
- Te considera ya santificada;
- Pues te regó la sangre de sus héroes
- I te aroma el perfume de sus almas!
- En tí debe elevarse majestuoso
- El altar sacrosanto de la Patria,
- Donde los libres puedan, sin desdoro,
- De hinojos prosternarse ante las aras.
- El sol en los destellos luminosos
- Que diariamente sobre tí derrama,
- Al prestarte su luz, lo que te ofrece
- Es de los héroes la memoria santa.
- Cuando la noche enluta el horizonte,
- El astro que a los muertos acompaña
- Con languidez, al derramar sus rayos,
- Llora sobre esta huesa funeraria.
- I entónces, cuando el viento de las tumbas
- Del sauce funeral mece las ramas,
- Se oye un suspiro!...jime un ¡ai! doliente-.
- Suspiro i ¡ai! que aquí la Patria exhala!
- La flor no se alza enhiesta en tu recinto,
- Su corola en el tallo inclina lánguida,
- Para dar a las tumbas su perfume
- O absorber el que el mártir les dejara.
- Aquí la libertad dijo a la muerte:
- "Nadie teme tus golpes: hiere! mata!
- Que ya los colombianos son mis hijos
- I ellos saben morir! No temen nada!"
- Entónces, al tronar de los fusiles
- Su sangre nuestros próceres derraman
- Sin implorar piedad de los verdugos,
- Sin que haya uno que les pida gracia.
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- Camilo Tórres! Rei de la elocuencia!
- Jigante que a los siglos asombrara,
- Tú que le diste al jenio en tu cerebro
- Su mas perfecta espléndida morada;
- Tú que, nuevo Demóstenes, hacias
- Enloquecer con tu elocuencia el alma,
- Tambien sentiste destrozar tu pecho,
- Mas no temblaste al golpe de las balas
- Creyeron los tiranos que al matarte
- Tu jenio colosal tambien mataban
- Mas se engañaron-que tu jenio vive,
- I es el que hace a Colombia soberana.
- No el hielo de los años, el estudio
- A un hombre envejeció; su noble cara
- Del pensamiento reflejó la huella,
- I el jenio en sus pupilas irradiaba.
- La ciencia abrió delante de sus ojos
- El libro colosal donde guardara
- Los inmensos tesoros de la vida,
- La luz de la verdad inmaculada.
- El penetraba todos sus secretos;
- En su piélago inmenso se engolfaba,
- Porque siempre su puerto descubria
- Llevado por el sol de la esperanza.
- (La esperanza de hacer al mundo libre
- Por medio de la luz que lo animaba,
- I que, cual nuevo sol, lanzar queria
- Sobre la humanidad ciega i esclava.)
- Habiendo penetrado en el arcano
- Do casi nadie a penetran alcanza,
- Despues de leer el libro de la vida
- Sin encontrar al pensamiento valla:
- Cuando a dar cima a su obra portentosa
- I a cumplir su mision se preparaba,
- Ese divino apóstol de la ciencia,
- Cayó de los verdugos bajo el hacha.
- Monstruos! creísteis destruir la ciencia
- Matando al gran patriota, al sabio Cáldas
- Ella es promesa eterna para el inundo
- I a sus grandiosos mártires exalta.
- Oh sabio Cáldas! en tu humilde tumba
- Crece una flor purísima, sagrada,
- Es la flor del recuerdo que fecunda
- La libertad con sus sentidas lágrimas.
- Flor que al abrir sus pétalos preciosos,
- Del limpio cáliz tal perfume exhala,
- Que aroma el aura de la gran Colombia
- I que a sus hijos en deleite embriaga.
- Es su cáliz, sin duda, el incensario
- Que, al mecerlo la brisa enamorada,
- Da al altar de los libres su perfume
- I en él envuelve su ara sacrosanta.
- ¿Por qué al darnos su olor nos embelesa
- I por qué de respeto nos embarga
- Porque esa flor divina es el sagrario
- Donde tu grande espíritu Dios guarda.
- De todos nuestros mártires gloriosos
- Miro vagar las sombras venerandas
- Que, con nosotros, a gozar vinieron
- En el aniversario de la Patria.
- Salve, VEINTE DE JULIO! Vuestra aurora
- Que con luz de recuerdos se abnillanta,
- Nos trajo aquí los héroes que perdimos
- De independencia en las escelsas aras.
- Puesto que están presentes, ante ellos
- Juremos, sí, juremos entusiastas
- Derramar nuestra sangre gota a gota
- Antes que ver la Patria encadenada.
- ¿No habeis visto en las sombras de la noche
- Titilar una estrella solitaria,
- I atravesar los árboles tupidos
- Con las saëtas de su luz dorada?
- Así tras el follaje de los sauces
- Miro elevarse una figura blanca,
- De castidad i de virtud vestida,
- De abnegacion i de valor formada.
- La luz del sacrificio la drenada,
- El ánjel de la gloria la acompaña,
- La aureola del martirio la corona,
- La Libertad la ciñe con sus galas
- ¿Toma acaso su luz la blanca aurora
- Del púdico fulgor de su mirada?
- Brotan quizás en el verjel las flores
- Unicamente por besar sus plantas?
- ¿Tiñe el espacio la apacible luna
- Con los torrentes de su luz de nácar,
- Desciñe de su frente, para ella,
- Su corona de perlas i de plata?
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- Por qué la flor en el pensil se inclina?
- Por qué suspira sollozando el aura?
- Por qué se cubre de crespon el cielo?
- Por qué derrama de su velo lágrimas?
- ¿Por qué el Leon entre las selvas ruje,
- Encrespa la melena, se levanta
- I dilata sus fauces? - ¡porque tiene
- La víctima mejor bajo sus garras!
- ¡Avanza altiva en medio a los verdugos!
- Miradla! No la veis...? Es Policarpa,
- Quien, para mengua eterna de los déspotas,
- Fué vil, cobardemente asesinada.
- Ella nos da virtud i patriotismo,
- Abnegacion, valor, fuerza, constancia
- Ella, que ha sido de Colombia libre
- La inspiracion, el ánjel de la guarda.
- Despues de separarse de sus cuerpos,
- Las almas de los mártires vagaban
- Infundiendo a los libres entusiasmo
- I presidiendo todas las batallas.
- Así rujió el volcan de San Mateo,
- I al estallar, de pié sobre su lava,
- Subió Ricaurte acompañado de ellas
- Hasta el trono de Dios cantando hosanna.
El señor J. M. Pinzon Rico:
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- A LOS NIÑOS
- Con noble orgullo levantad las frentes!
- Nombres llevais que al universo admiran!
- Os aguardan los pueblos reverentes!
- Las almas de los héroes os inspiran!
- *
- Al calor grato del hogar paterno,
- Para hacer breves las nocturnas horas,
- Madres i hermanas con cariño tierno
- Os contarán historias seductoras;
- I sonriendo a la gloria, a la fortuna
- Que columbrais en ámplia lontananza,
- Os dormireis en la mullida cuna
- I en suedos contareis a la esperanza.
- Despertad! en la patria colombiana
- Aun mas que la ficcion, la historia es bella,
- I pues ha de ser vuestro su MAÑANA.
- Tomad reflejos de la tarde en ella
- *
Cuando os digan que un héroe adolescente,
- Por defender la libertad sagrada,
- Envuelto en su bandera refuljente
- Venció a la muerte, escarneció a la nada,
- I llevando las palmas de victoria
- Aun mas allá que concibió el deseo,
- Se alzó, con astros a escribir su gloria
- Desde el campo de luz de SAN MATEO;
- Cuando os cuenten que tímidas mujeres,
- Por la Patria tan bella i tan querida
- Dedeñaron amores i placeres
- I en la pira del libre hallaron vida;
- Cuando os repitan que guerreros fieles
- Que elemento no escojen a sus brios,
- Hondas aguas cortando en los corceles
- Con sus lanzas tomaron los navíos;
- Cuando os digan que pobres labradores
- Que ignoraban de táctica el misterio,
- Arrollando de Europa a los señores
- Supieron libertar medio hemisferio;
- Cuando aquí do lloraron diez millones
- De abatidos esclavos su desgracia,
- Os muestren cinco espléndidas naciones
- Que siguen la cristiana democracia;
- Entónces, niños, permitid que ruede
- El llanto de entusiasmo en las mejillas,
- I del libre ante el Dios que tanto puede,
- Doblad, agradecidos las rodillas;
- I alzad sublimes cánticos triunfales,
- I guirnaldas tejed de gayas flores,
- I el pámpano esprimid en los cristales,
- I perfumes quemad, arrobadores;
- Que en tanto que sus obras portentosas
- Den a la Patria cuanto grande inspira,
- Ni faltarán a nuestros campos rosas
- Ni acordes faltarán a nuestra lira!
- Oh niños en vosotros yo contemplo
- El porvenir del mundo americano;
- Atras teneis el sacrosanto ejemplo;
- La luz, delante, del progreso humano!
- Creced en sentimiento i en idea!
- Mirad, cual patria, al hemisferio entero!
- Que nuestra historia vuestro orgullo sea
- I tambien vuestro código severo
- I cuando de enseñar a vuestro turno
- Estrecheis caros hijos contra el pecho,
- I les conteis al resplandor nocturno
- Lo que aprendisteis. lo que hubiéreis hecho,
- Cambiad de un siglo la neblina densa
- En trasparentes nítidos cristales,
- I de la gloria sola antorcha inmensa
- Mostradles nuestros épicos anales.
- El hombre, en sus contrarios sentimientos
- Nunca, de cerca, lo grandioso estima;
- Al pié de los escelsos monumentos
- No se contempla su atrevida cima.
- Qué fueron nuestros nobles jenitores
- Vosotros lo direis con arrogancia;
- En nosotros, acaban los rencores:
- En vosotros empieza la distancia!
