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7. Resumen
Considerando el desarrollo de los centros
comerciales y recreacionales para los estratos medio-bajo y bajo no se puede mantener la
conclusión de BÄHR/MERTINS (1995, P.107) según la cual el "creciente número de
centros comerciales y recreacionales es un indicador del aumento de las disparidades
socioeconómicas y una creciente apartheid social." Es indudable que los centros
comerciales específicos para ciertos estratos llevan a una segregación de la población,
sin embargo ésta no perjudica unilateralmente los estratos bajos. Para estos estratos se
ha desarrollado una forma propia de centros comerciales.
Es necesario alejarse de la idea del
centro comercial como templo lujoso de compras puesto que su concepto se ha vuelto más
"democrático". Con la transformación de una "máquina de consumo" en
un substituto multifuncional del centro urbano histórico, el centro comercial deja
participar a los estratos bajos en su mundo mágico. FRUGOLI (1992, P.78) afirma que el
concepto del centro comercial como espacio "elitario" se substituye cada día
más por la idea del centro comercial como espacio sin clases sociales. Sin perder su
filosofía de maximizar sus ganancias, los centros comerciales se transforman en centros
comunitarios que sirven como focos cívicos, sociales y culturales (CASTILLA 1987, P.14).
Durante este proceso el ciudadano empieza a identificarse con "su" centro
comercial.
Ya no es correcta la afirmación de
MANOTAS CHAR (1994, P.12) según la cual los centros comerciales con su orientación hacia
el interior exponen solamente "muros monumentales y agresivos" hacia la ciudad.
Por el contrario, los nuevos centros comerciales y recreacionales cuentan con una
arquitectura exterior de gusto exquisito. Esta los hace resaltar ópticamente sin que los
centros parezcan cuerpos extraños. En su interior, los nuevos centros comerciales
latinoamericanos también se refieren a modelos urbanos. Desde el "patio" (de
comidas) hasta la "plaza" que se encuentra sobre todo en los centros de los
estratos bajos, los centros comerciales y recreacionales tratan de simular un espacio
urbano familiar a la población. A este respecto la plaza tiene una importancia
especialmente grande como se puede observar en los nombres de muchos de los centros
("Plaza de las Américas", "Salitre Plaza", etc.).
En su función sociocultural la plaza en
el centro comercial y recreacional ya alcanzó a tener la importancia de la plaza
histórica o aún la sobrepasó. En la plaza del centro comercial la gente se encuentra
para charlar, mantener contactos vecinos o solamente para observar la vida urbana desde un
banco. Ultimamente los centros comerciales tratan de simular la plaza histórica hasta en
el sentido institucional: en la plazoleta central de "Plaza de las Américas" se
encuentran instituciones bancarias, heladerías y al frente la catedral - la catedral de
consumo por supuesto, que es más alta que el resto del centro y funciona como lugar
sagrado.
Si uno se pregunta qué consecuencias
surgen de los centros comerciales y recreacionales respecto al comercio al por menor
tradicional, siempre se presume que los centros grandes destruyen empleos en los negocios
pequeños que no pueden competir. Este temor seguramente tiene su justificación aunque no
se puede cuantificar en el caso bogotano. No obstante, hay que afirmar que los centros
comerciales también crean muchos empleos. Así, parece más adecuado decir que no se
suprimen empleos sino que éstos se desplazan.
Hoy en día el centro histórico de
Bogotá no es más que un "centro comercial" entre muchos que abastece solamente
a sus propios habitantes. Su importancia regional como lugar de compras desapareció
completamente, sobre todo en relación con la mercancía de uso a mediano y largo plazo. A
pesar de esta situación, el centro histórico ha podido mantener su importancia en dos
aspectos: como centro institucional con entidades nacionales, departamentales y
eclesiásticas y como centro intelectual con teatros, galerías de arte, museos,
bibliotecas, salas de concierto, etc. Solamente la "cultura popular" con sus
cines, discotecas y restaurantes de comida rápida se trasladó hacia los centros
comerciales y recreacionales.
Los pasillos de los centros comerciales y
recreacionales de Bogotá con sus fontanas, esculturas y relojes nostálgicos son
recuerdos del pasado, cuando uno podía salir a cualquier calle bogotana sin el temor de
que a uno le roben el reloj o de que uno se caiga a una alcantarilla destapada. BORGES
LEMOS (1992, P.103) con razón califica al centro comercial como "espacio público
con carácter museal". Ni siquiera los emboladores de zapatos en
"Unicentro", "Andino" y "Búlevar Niza" faltan en la imagen
folclórica, pues pertenecen al espacio urbano de Bogotá. Sin embargo, ellos no son sino
comparsas con un salario fijo cuya realidad no tiene nada que ver con la lucha de
sobrevivencia de sus colegas enfrente al centro comercial.
Los centros comerciales y recreacionales
son importantes puntos de comunicación y han cambiado duraderamente el comportamiento de
la población. Para muchas familias los centros son el destino de su paseo dominical. Esto
rige sobre todo para los estratos bajos que no tienen los recursos para pagar viajes fuera
de la ciudad. "Ver y ser visto" es el lema de las familias de estos estratos
cuando frecuentan los centros comerciales con sus niños los fines de semana. Así quieren
mostrar que "se pueden costear una visita al centro comercial". El centro tiene
ofertas para todos: los niños se quedan en el parque infantil, los jóvenes frecuentan
las salas de juegos electrónicos y las heladerías, los padres hacen sus compras y los
abuelos disfrutan su paseo por los pasillos. Una atracción especial son los eventos
culturales que ofrece el centro comercial y recreacional. Durante todo el año hay
conciertos, obras de teatro, desfiles de modas, exposiciones de arte, etc. Especialmente
en los centros de los estratos bajos se crearon atrios con este propósito.
Sin embargo, el acceso al nuevo mundo
solamente es posible pasando por un "control de caras" en la entrada, ya que
este espacio público es de propiedad privada. Según GERHARD (1994, P.63) se
"privatiza la plaza" y se cierra el centro urbano para grupos marginales. Los
centros comerciales y recreacionales son el espejo de una sociedad que se esconde detrás
de muros y condominios y que no quiere saber nada de los problemas sociales. Sobre todo la
juventud del estrato alto bogotano se cría en espacios cercados: del condominio cercado
al colegio cercado y de allí al centro comercial cercado. En vez de enfrentarse con los
problemas sociales reales, el estrato alto se salta de un lote "seguro" al
próximo.
El centro comercial y recreacional es una
utopía urbana: una ciudad ideal, en la cual no hay problemas ni crímenes. Llegando de la
calle con su ruido y su contaminación, uno entra a un ambiente tranquilo que está lleno
de vegetación, colores y música suave. En el centro comercial siempre es de día, nunca
caen aguaceros y cada navidad es blanca. No hay lotes sin construir, muros embadurnados o
construcciones en ruinas. En el microcosmos del centro comercial tampoco existen
vendedores ambulantes, gamines, ladrones o prostitutas que puedan dañar la imagen. Están
prohibidos los eventos políticos y la distribución de volantes. La observación en el
centro comercial es total, todo se nota. A cualquiera que se comporte extrañamente
inmediatamente se le acercan vigilantes para interrogarlo.
La realidad social se queda en el
"vestuario" del centro comercial y recreacional. Aquí, el pueblo puede tomar
unas vacaciones de la vida cotidiana y olvidar sus problemas. Esto se refiere a los
estratos bajos aún más que a los estratos altos. En el mundo mágico del centro
comercial no existen espacio ni tiempo. La revista HOY X HOY (1990, P.59) lo describe
así: "Si sucede por ejemplo que el visitante entró a las 10 de la mañana
para hacer una vueltica' le dan perfectamente las 5 de la tarde." El peligro de
la droga "centro comercial y recreacional" es que hace adicto y suprime la vista
de la realidad social. Hay que asentir a RUBIO (1987, P.4) cuando dice que los centros
comerciales son "una respuesta a los problemas que generaron por su propio
concepto".
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