INTRODUCCION

 

El Simposio que dio origen al libro que hoy publicamos lo organizamos con la finalidad de analizar -en una perspectiva comparativa- los resultados de estudios históricos y antropológicos recientes y con miras a reflexionar acerca de los desarrollos económicos y culturales de la región además de tener en cuenta algunos de estos aspectos para el diseño de futuras investigaciones. El intercambio de información derivado de encuentros entre los investigadores Colombianos y Venezolanos es uno de los derroteros y experiencias más gratificantes e importantes para el trabajo que nos espera. Esto se dedujo como una de las conclusiones más importantes de éste encuentro. La presencia de investigadores venezolanos del IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas de Caracas), de la Universidad de Santa María, de la Universidad Ezequiel Zamora de Barinas y de Guanare, de la Universidad Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros, Estado Guárico, de la Universidad de Amherst en Massachusets y la cooperación establecida con los investigadores de Colombia permitió continuar relaciones establecidas previamente.

Creemos que en las actuales circunstancias de desarrollo económico, socio político y cultural de nuestros países, y en especial de Colombia -donde se vive un proceso de cambio político con una nueva Constitución- son muy urgentes y útiles todos los esfuerzos teóricos y metodológicos que desarrollemos para recuperar la tradición oral que generen procesos de autodeterminación, de identidad regional y nacional comprendiendo la pluralidad étnica y sociocultural de nuestros pueblos. Nada de esto es posible si no va acompañado de un proceso de investigación.

Este libro recoge las ponencias que se presentaron en dicho simposio; esperamos que su contenido contribuya al conocimiento y a la divulgación de la historia de los Llanos del Orinoco. El libro está organizado en dos grandes conjuntos: el primero lo hemos titulado "Historia Oral y régimen de tenencia de la tierra en los Llanos del Orinoco"; la segunda parte se titula "Instituciones y Desarrollo". El título del libro "Café, Caballo y Hamaca: visión histórica del Llano" resultó de la discusión del grupo durante la sesión final del Simposio; este título evidentemente fue motivado por la lectura de la ponencia de Adolfo Rodríguez quien trae a colación el café, el caballo y la hamaca como los "dioses penates" -estos eran los dioses domésticos de los romanos- del Llanero según Victor Manuel Ovalle en su obra El Llanero (1905); Ovalle los y había tomado de la obra de Carlos Palacios El Guárico publicada en Caracas en 1891. Estos tres elementos tradicionales son los ejes alrededor de los cuales gira la identidad, la vida económica y doméstica del Llano tradicional. El Simposio se inició con la descripción e interpretación de los resultados de diversas investigaciones acerca de la recuperación de la tradición oral haciendo énfasis en la publicación de estos materiales para que así puedan ser incorporados a los contenidos del curriculum local de escuelas y colegios trascendiendo de ésta forma la visión anecdótica de la historia regional.

Con el propósito de examinar la historia oral, Alberta Zucchi analiza la migración de unos grupos Piapoco (Maipure) que según la tradición oral provenían de grupos Atsawa (Achagua) de un lugar localizado en el Vichada (Colombia). Existen algunas relaciones linguísticas entre Achagua y Piapoco, y todo parece indicar que en alguna época anterior una fracción social (fratria) se desprendió de su grupo en Manacacías, Meta para dirigirse hacia el oriente. La autora describe los lugares sagrados a los que están asociados unos procesos de recreación cultural; peroglifos que narran una historia y sitios arqueológicos de potencial exploración en la frontera Colombo-Venezolana y que permitirían esclarecer las relaciones entre grupos Piapoco-Maipure y reconstruir un panorama de la arqueología, la etnohistoria y la etnología de grupos Piapoco actuales y de los Achagua, por supuesto.

Los fundamentos del trabajo de María Eugenia Romero se basan en la premisa de que una transcripción y análisis sistemático de las fuentes orales nos permite acercarnos a conocer y a explicar los procesos históricos, las tradiciones culturales; ello conduce a identificar la historia económica, la historia ecológica de la región: cómo eran los bosques, la fauna y las fuentes de agua, además de otros aspectos económicos y políticos. Consideramos que el mito y la tradición constituyen un relato oral que nos lleva a conocer el discurso en palabras de sus portadores. Las voces de personas del Llano Casanareño y Araucano -los cuenteros de la historia- la mayoría de ellos ya fallecidos, contribuyen con aspectos diversos para comprender la tradición oral y la historia de la región.

José Eduardo Rueda, que ha venido elaborando diversos materiales, especialmente fuentes de archivo acerca de la historia de los Llanos Orientales de los siglos XVI y XVII contribuye con una presentación acerca del carácter feudal del hato y de la hacienda tradicionales explicando cómo a través de la organización económica jesuita fluían bienes y mercaderías del llano hacia el altiplano. La discusión en la sesión permitió adelantar un análisis acerca de la tenencia de la tierra en la región, contribuyendo con una lista de instituciones típicamente regionales de importancia cuando se trata de comprender la historia regional y la micro historia: la hacienda, el hato-fundo, los jueces de Llano, las leyes de Llano y las ordenanzas de Llano, que dieron orígen a los códigos de policía. Se muestran los aspectos específicos y similares del hato llanero colonial con los de otras regiones del Virreinato de la Nueva Granada. Y además, se comparan esos resultados con los obtenidos en Venezuela y se dan algunas conclusiones.

Adolfo Rodríguez, continuando con sus trabajos históricos y sociológicos, elabora una propuesta de definición de la neoetnia llanera Colombo-Venezolana a partir de una teoría general de la sociedad llanera. Para el autor existen modos de producción típicamente llaneros o de sabana que existen en un contexto ecológico: la sabana, el monte (la mata e'monte), el río. Los grupos "no llaneros" se relacionan -por su forma de vida- de distinta manera con el medio. Son los vegueros, conuqueros, cazadores, recolectores (en el caso de las sociedades indígenas). Los subsistemas fundamentales que lo componen son el hombre llanero, el caballo llanero y el medio fisíco llanero. En lo que se refiere a la tenencia de la tierra y del ganado en los Llanos de Barinas durante los siglos XIX y XX, Luis García destaca que la apropiación privada del ganado condujo a la conformación de grupos de poder político regional. Desde el siglo XVIII observamos formas de tenencia basadas en encomiendas que fueron heredadas por generaciones posteriores. El análisis de las formas de venta y de procesos judiciales de secuestro permite al autor concluir que desde tempranas épocas se presentó un mercado especulativo de tierra y que -tal como sucedió en la Nueva Granada- era costumbre dar recompensas en tierra por el pago de servicios militares (en Venezuela, despues de 1860 y en Nueva Granada al terminar las Guerras de Independencia en 1819). La propiedad del ganado y de la tierra es de los hateros grupos familiares que -como se dijo arriba- conforman una clase administrativa y política regional. Existió allí, en palabras del autor una "oligarquía regional de poder centrado en el ganado".

Los procesos de ocupación histórica de los Llanos del Orinoco a partir del siglo XVI siguieron pautas similares: se hacían incursiones a los Llanos en busca de esclavos indígenas, de oro, de vías más expeditas para llegar a los Andes.

La autora Adelina Rodríguez examina los procesos de ocupación de los Llanos del Apure a partir de 1750 cuando se fundan villas y hacen incursiones los criadores de ganados. De allí el origen de los "trabajos de Llano": la búsqueda, la entrada y salida de aguas, de los ganados cimarrones.

Como en otras regiones de América y del Llano el proceso de ocupación no fué pacífico: existían alianzas entre peones de hato e indígenas para "arochelarse" o levantarse en contra de los dueños. Debemos recordar que originalmente las "rochelas" eran los conjuntos de ganados cimarrones que pastaban libremente por las sabanas. La ocupación del territorio no sólamente condujo al desplazamiento de grupos indígenas en el Apure sino que estuvo asociado a alianzas de matrimonio que permitían la ampliación de hatos y haciendas hasta alcanzar cincuenta mil hectáreas y más.

Como conclusión, se examinaron en el simposio los procesos de organización y ocupación de los hatos en Apure, Barinas, Meta y Arauca. El proceso -específicamente en Apure- sucedió alrededor de las Villas fundadas, de los poblados indígenas (localizados hacia el sur, a manera de zona de refugio) y en los hatos -en las tierras más hacia el norte. En Venezuela el hato surgió principalmente de la encomienda, de las composiciones y de la fundación de villas mientras que en Colombia fueron principalmente las misiones jesuitas las que dieron orígen a los hatos y haciendas de los Llanos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada.

Algunas de las contradicciones sociopolíticas existentes desde la colonia y que se manifiestan más firmemente a partir de la República y de las Guerras de la Independencia se examinan desde dos ópticas en la ponencia de Guillermo León Linares. Primeramente, la legal, cuando la derogación de algunas normas no representó un cambio institucional en los Llanos colombianos. Las contradicciones del sistema político colombiano se han reflejado en cada una de sus regiones de manera muy marcada. Bajo el régimen colonial de la corona española la unidad institucional -en muchas ocasiones- fue más formal que real, situación que se agudiza al advenimiento del sistema republicano. Esta característica política es reflejo del proceso de desarrollo y, a su vez, influye definitivamente en la caracterización de la vida social de los Llanos. Las leyes dictadas por la corona española prolongan su vigencia en Colombia hasta finales del siglo XIX y en los Llanos Orientales Colombianos la derogación de esas normas legales no representó un mejoramiento en el tratamiento institucional de la sociedad llanera. El discurso liberal de la etapa republicana, con una mayor intensidad se presenta como una quimera y como un mito político que no trasciende.

El trabajo de la profesora Jane M. Rausch examina la historia de los Territorios de San Martín y Casanare durante la Regeneración, entre 1886 y 1896. Como conclusión anota que para los Llanos, la Regeneración significó confusión administrativa, la renovación de la actividad misionera, el mejoramiento del transporte por el río Meta y un crecimiento económico muy modesto. La indiferencia hacia los Llanos que ocurría en el más alto nivel del gobierno nacional estuvo acompañada por la represión sistemática hacia los liberales, oposición que motivó un clima de violencia política que finalmente estalló con la Guerra de los Mil Días.

Esperamos en un futuro motivar el exámen histórico y económico integrado de las regiones orinoquenses y amazónicas que -curiosamente y sin razón- son estudiadas como regiones aparte sin vínculos ni relaciones económicas o culturales en el tiempo ni en el espacio. Con la finalidad de superar esa situación invitamos a Beatriz Álzate para que presentara el análisis de la Historia Documental en la frontera de los tres límites: El sector del río Negro, entre la Orinoquia y la Amazonia. Este es punto de confluencias históricas. Ha tenido ciclos paralelos de explotación mineral (oro) y vegetal (drogas do sertao, caucho, coca) con la consiguiente recepción de colonos provenientes de los Andes Colombo-Venezolanos y del nororiente brasileño.

La conquista y colonización europeas se resumen en la acción demarcadora de las Comisiones Hispano - Lusitanas del siglo XVIII. Durante la siguiente centuria se destacaron los científicos visitantes de la región. Actualmente, luego de haber asistido a dos ciclos de economia cauchera, la presión explotadora proviene de un nuevo auge aurífero.

Finalmente, Luis E. Rengel Aviles contribuye con una presentación acerca del desarrollo industrial del Occidente del Estado Barinas explicando -a partir de algunos aspectos históricos- cómo se ha desarrollado una economía que no permite un alto nivel de comercio. El autor considera que es necesario integrar el proceso productivo de la zona, proceso en el cual el estado debe diseñar una política industrial con los pequeños artesanos que trabajan en silvicultura y examinar las políticas de ampliación de la frontera agrícola dentro de las reservas forestales. Urge el desarrollo de medianas y pequeñas empresas (lecheras, queseras, carpintería y talabartería).

 

Mapa Nº 1. Llanos del Orinoco de Colombia y Venezuela

 

Como conclusión anotamos complacidos la utilización de fuentes primarias de investigación - Archivos, fuentes orales - tanto por parte de los colegas venezolanos como de los colombianos y la identificación de recursos importantes para la historia, la arqueología y la etnología en el campo de la tradición oral. Dedujimos líneas conjuntas de trabajo como pueden ser: identificar los procesos comerciales en los Llanos del Orinoco durante los siglos XVII y XIX, especialmente en los Llanos de Colombia así como explorar el papel de las casas comerciales que existían en ambos países.  Es necesario adelantar ensayos comparativos  acerca de la tenencia de la tierra - el origen y desarrollo del "hato tradicional" así como también profundizar en la recopilación de la tyradición oral de grupos indígenas llaneros (i.e. Piapoco-Achagua-Guayabero) con fines comparativos.

No está por demás señalar la importancia de futuros estudios de archivo que permitieran conocer el proceso de mestizaje (indígena-español-o europeo), la "indianización del español" o la "llanerización" de aquellos grupos étnicos más sometidos a las reducciones -como los Achagua, Saliva, Otomano, Taparita, (Mendez Echenique A. 1985 pg.61 ss), y seguramente otros- que formaron parte de los primeros vaqueros indios, esto es, de aquellos llaneros a caballo, aunque suene redundante.

Como conclusión consideramos que es urgente adelantar prospecciones y excavaciones arqueológicas en el Andén Orinoquense con la finalidad de relacionar sus hallazgos a la etnohistoria y la etnología actual. Nos referimos a los grupos Achagua, Piaroa, Piapoco especialmente.

La posibilidad de publicar estas ponencias -agradeciendo la cooperación y la hospitalidad de Abya-Yala en su casa editorial- ciertamente que permite fortalecer los lazos de unión entre colegas de Venezuela y Colombia dando a conocer la sociedad y la cultura del Café, del Caballo y de la Hamaca a personas interesadas en otras regiones de las planicies de América, además de continuar un trabajo acumulado de investigación y divulgación iniciado por Orinoquia Siglo XXI hace ya algun tiempo.

 

María Eugenia Romero Moreno

Santafé de Bogotá, Octubre de 1991

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