EL DESARROLLO INDUSTRIAL DEL OCCIDENTE DEL ESTADO BARINAS-VENEZUELA

Luis E. Rengel Avilés1

Una zona rica en recursos

Una de las preocupaciones del Estado Venezolano en la última década ha sido la de promover la mejor explotación y uso de los recursos naturales, en concordancia con la promoción del bienestar de la población y la valorización del medio ambiente. Dentro de esta concepción se definieron las denominadas Autoridades Unicas de Area en zonas de interés especial (Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, capítulo V, 1983), como servicios autónomos de planificación, ejecución y control de la ordenación regional. De éstas, el área de desarrollo Caparo-Uribante, en la jurisdicción de los Distritos Pedraza y E. Zamora del Estado Barinas con 1.300.000 de hectáreas, promueve un impulso al desarrollo zonal buscando el máximo aprovechamiento de sus recursos silviculturales y agropecuarios.

Refiriéndose a este estado, afirmó el escritor Miguel A. Burelli-Rivas en 1971:

Barinas... dispone de recursos inmensos de climas varios, de ubicación geográfica excelente, de buenas tierras, como para llegar a ser un estado piloto bajo el impulso de una administración que coordine con el hombre y su técnica la pluralidad de sus recursos... Barinas es una tierra privilegiada. Así la vieron los conquistadores, quienes convirtieron su capital en la segunda ciudad de la colonia. Las guerras la destruyeron en toda forma y el paludismo le puso su crespón. Pero la campaña antimalárica, al redimirla de las fiebres y el temor, le ha devuelto su antigua expectativa... (Burelli-Rivas, 1971).

En efecto, el Estado cuenta con excelentes factores de localización industrial, sobre todo en el área de Caparo.

Uribante; por ejemplo: las reservas forestales de Ticoporo (creada el año de 1955) en el Distrito Pedraza y Caparo (creada el año de 1961) en el Distrito Zamora, son las mayores fuentes de materia prima para la industria maderera con que cuenta la nación. El interés en aumentar el valor agregado de su explotación a través de la consolidación del sector manufacturero silvicultural ha sido expresado en los planes de ordenación del Estado (1987). La autoridad de área se enfrenta así entre otros desafios al de motivar el desarrollo del sector secundario.

Para ésto hay que tener presente la situación nacional cuyo proceso urbano-industrial se ha desarrollado según un esquema centro-periférico (Travieso, 1975; Chaves, 1982) en el cual la presencia de los polos de inducción ubicados en la región centro-norte-costera han funcionado más bien como centro de subdesarrollo hacía los estados periféricos como Barinas.

Cabría preguntarse cómo se expresa este subdesarrollo en la región y qué vías de superación se pueden sugerir?

Mapa Nº 8. Desarrollo Industrial del Occidente del Estado Barinas (Luis E. Rengel, 1991)

El esquema autocéntrico

Entre las teorías de desarrollo económico se ha estado cultivando en las últimas décadas un concepto diferente al de los polos de desarrollo. La noción de "Desarrollo autocéntrico" parece hacerse notar en los planes nacionales; sin lugar a duda de ahí se derivan criterios como el de "desarrollo agroindustrial local diversificado y autosostenido" (Venezuela, 1987: 76, 95). Pero cuál es la aplicación que este concepto podría tener en nuestra región? Stöhr (1981) considera que el diseño de un circuito de economía localmente integrada en un país subdesarrollado no debe seguir un proceso de difusión desde arriba, sino más bien buscar su promoción desde los niveles locales. Rauch y Redder (1990) definen al Desarrollo Autocéntrico como un proceso de desarrollo de fuerzas productivas, cuyo objeto es el de lograr una mejor satisfacción de las necesidades materiales de la población local, y este debe sustentarse en lo posible en una intensiva utilización de tecnologías propias, que reduzca su dependencia del exterior. Esto se expresaría geográficamente en la constitución de circuitos económicos integrados localmente, e históricamente como un desarrollo "desde abajo" a partir de pequeñas unidades de producción mediante aumento progresivo de insumo técnico. "Según este esquema, muchas regiones clasificadas por planificadores convencionales como "sin esperanza" prueban ser "regiones con potencial" (Rausch y Redder op. cit. pg. 9).

Los requerimientos sugeridos para que esta concepción pueda dar frutos son según Stöhr (1981): a) Localización a larga distancia de los centros industriales de gran escala y de los puertos de comercio exterior; b) Dotación de recursos variados y balanceados con relativa poca ventaja de localización; c) Niveles de vida relativamente bajos y relativamente pobre aporte de productos industriales; d) Fuerte identidad regional por parte de la población, debido a peculiaridades socioculturales (patrones de consumo localistas y deseo de ser autónomos). Mientras más coexistan éstos, menos necesaria será la acción oficial. Estos requerimientos, considerados en totalidad caracterizarían una comunidad de larga trayectoria, que dentro de un esquema de intercambio laboral ha aprendido a generar sus propios recursos técnicos.

Ahora, será éste el caso de nuestra área bajo estudio? El área de Caparo-Uribante localizada al pié de la Serranía de Santo Domingo en la cordillera Andina de Venezuela es parte de la gran región de los Altos Llanos de Barinas: montañas bajas y colinas que se continúan con una amplia planicie aluvial, bastante alejada del litoral y del centro del país. Sus condiciones de clima tropical estacional húmedo y sus variedades de suelos permiten que el área posea un potencial agropecuario de relevancia. Pero es el recurso silvicultural el predominante y el que define un estereotipo de economía regional. Presenta tipicos condicionantes socioeconómicos, evidentes a partir de su perfil histórico.

Una Historia de involución

Desde la época de la Colonia, las crónicas señalan a la región como una área poco privilegiada. El profesor Virgilio Tosta nos la muestra como una área estancada cultural y económicamente. Solo las misiones de Dominicos influyeron positivamente sobre los aborígenes "en los aspectos pecuario y agrícola, así como un cierto tipo de industria rudimentaria" (Tosta, 1970 pg. 275).

Las ciudades de Barinas y Pedraza sufrieron de largo nomadismo en sus asentamientos hasta mediados del siglo XVIII, inicialmente por razones estratégicas (belicosidad de Guahibos y Jirajaras) y finalmente por razones económicas. Hasta 1758 la ciudad de Barinas no alcanzó su ubicación difinitiva (Tosta, V. 1977).

La región dependía políticamente de la provincia de Maracaibo, hasta la creación de la Provincia de Barinas por Real Cédula en 1786, "sujección que fué obstáculo para su desarrollo económico" (Tosta, V. 1977 pg. 23). El comercio de los modestos rubros regionales: tabaco y cacao se hacía "a través de un sinnúmero de vados…, por las veredas de los Andes hacia Maracaibo" (Gormsen, E. 1978 pg. 161).

El desarrollo de la industria fue prácticamente inexistente en ésta época. Es significativo el hecho de que cuando hubo de efectuarse las mejoras en la iglesia catedral de Barinas en 1788, cuyo techo era de paja, el Gobernador Mijares "Hizo traer de la provincia de Caracas un albañil. Un maestro carpintero tallista llegado de Trujillo..., de Barquisimeto un dorador especializado" (Tosta, V. op. cit. pg. 28). Evidencia de total ausencia de artesanos en la región. Bajo esa misma administración colonial la ciudad fue dotada de servicios previamente inexistentes, "El gobernador... levantó varios hornos para fabricar ladrillos y tejas, destinadas a la construcción" (Tosta, V. ibid). La misma crónica urbana afirma: "En los albores del siglo XIX, Barinas tenía 10.000 habitantes... Para 1810..., nuestra ciudad se encontraba en el apogeo de su historia." (Tosta, V. loc. cit.). Pero tras la guerra de Independencia

Barinas se precipitó hacía una ruina total, que fué consumada por las luchas civiles, la nefanda acción de las enfermedades, el caudillismo anárquico y despótico, y los malos gobiernos (Tosta, V. op. cit. pg. 30).

El desarrollo de los primeros centros de educación fue tardio, todos en el siglo XIX, sin que se pensara en alguna institución de artes y oficios.

Esta situación de atraso contrasta ampliamente con la existente en los vecinos valles de la Cordillera Andina, donde ya desde el siglo XVII existía una industria artesanal de alimentos y textil desde el siglo XVIII (lienzos populares y. cobijas) que exportaba al exterior (Chalbaud-Zerpa, C. 1983). Igualmente en la ciudad de Mérida existió una escuela de artes gerenciada por los padres jesuitas desde 1628 hasta 1767, año de su expulsión (Rondon-Nucete, J. 1984).

El siglo XIX fue una época de grave involución para la región, que además de su aislamiento secular, fue víctima de nuevas desventuras. El modesto desarrollo ganadero y la producción de tabaco, principal rubro de exportación, casi dejaron de existir después de la Guerra Federal de 1858 a 1863; durante ésta muchas de sus acciones bélicas se efectuaron en el territorio barines. A esto se agregó la expansión del paludismo, también secuela de la guerra.

Según el censo realizado en 1900, solo habían unas 163 casas en Barinas, "en aquel reducido número de moradas, vivían un escaso millar de personas" (Tosta, V., 1977 pg. 32). En la ciudad de Pedraza (actual Ciudad Bolivia) solo "Residían 878 habitantes en 1881" (Tosta, V. op. cit. pg. 63).

Según el profesor M. Vila (1963: 203) antes de la Guerra Federal, "la talabartería del cuero debió existir... se hacían petacas de cuero... se preparaba tabaco para exportación". Pero no da ningún dato numérico (Vila, M. 1963 pg. 203).

La transición de la artesanía a la gran industria manufacturera en Venezuela, que se inicia en la década de los años 30 de este siglo por acción sobre todo de capitales extranjeros, se manifestó casi exclusivamente en la región centro-litoral.

(Brito-Figueroa, F. 1979). Por esos mismos años la construcción de la carretera trasandina ahogó el progreso de la artesanía andina; esta vía de comunicación abrió los valles de alta montaña a la competencia de productos mejor acabados y más baratos (Valbuena, J. 1978).

Nuestra región y área de estudio, completamente estancadas, no fueron afectas en lo más mínimo por estos cambios. El crecimiento porcentual de la población del Estado Barinas fué negativo -menos 10 por ciento- entre 1891 y 1936. Para el lapso de 1936 a 1950 el crecimiento aumentó a 42% pero aún así fue inferior al promedio nacional (Travieso, F. 1975). Durante estos años la ciudad de Barinas se comunicaba con el exterior mediante primitivos transportes fluviales hacia Guayana (Gormsen, E. 1978).

Un brusco despertar económico

Las ganancias petroleras del Estado Venezolano invertidas como gasto público se hicieron patentes en el interior del país sobre todo después de la II Guerra Mundial. Hasta 1950 no habían carreteras en el Estado Barinas; durante la década de 1950 a 1961 se comunica la capital del estado con los Andes y el centro del país mediante carretera asfaltada. Como consecuencia se inician nuevos cambios una fuerte corriente de inmigrantes llega al Estado, sobre todo de los estados andinos de Táchira, Mérida y Trujillo, de la República de Colombia y de Europa (Cuadro Nº 1). Así se refiere a estos últimos Burelli-Rivas:

Bajo el sutil influjo de estos inmigrantes que aportaban...tecnologías que cundieron en el país adoptivo, ambientes como el de Barinas, que era de ruinas revivieron casi milagrosamente (Burelli-Rivas, M. 1990).

Además del desarrollo vial, el segundo factor que influyó en esta corriente, fue el saneamiento regional de las fiebres palúdicas, labor iniciada por la División de Malariología del Ministerio de Obras Públicas a mediados de la década de los 40.

Cuadro Nº 1. Inmigrantes al Estado de Barinas. Lapso 1961-1981

Localidad
1961-1971
1971-1981
Estado Barinas
35.939
109.197
Santa Bárbara
1.300
4.204
Sacopó
1.200
6.956
Ciudad Bolivia
1.160
3.422
Fuente: Venezuela, 1981

Durante la década de 1961 a 1971 se construyó la carretera troncal 5 que une la ciudad de Barinas con la Depresión del Táchira, pasando a ser así el eje vertebral del Occidente de Barinas. Poblaciones que estaban en vías de desaparecer, como Santa Bárbara, reiniciaron su crecimiento y Socopó, un caserío inexistente en décadas anteriores, surgió inesperadamente como centro urbano (Cuadro 2).

Cuadro N° 2. Población Urbana en el lapso 1950-1981

Localidades
Años
 
1950
1961
1971
1981
Santa Bárbara
1.307
2.029
6.155
13.257
Socopó
 
    70
1.380
11.917
Fuente: Venezuela, 1981.

Lógicamente, el factor determinante de este incremento demográfico, además del desarrollo vial y el control sanitario, fue la posibilidad de disponer de los recursos forestales y agropecuarios antes inaccesibles.

Hacia 1937 se consideraban como grandes las dificultades existentes para explotar las selvas de Barinas, aunque ese mismo año se iniciaba el interés empresarial por los bosques de Turén en el Estado Portugues. Hacia 1945 empezaba la penetración mediante picas en las selvas de Ticoporo en Barinas. En 1960 ya habían cuatro aserraderos trabajando en Barinas (Vila, M. 1963).

De esta manera comenzó el proceso industrial en el área de Caparo-Uribante, no como un producto de evolución endógena de la actividad manufacturera, sino por acción artificial de la inversión pública, seguida del asentamiento de la inversión privada difundida desde el centro del país.

En documento de la Corporación Venezolana de Fomento (1974 pg. 195) se declaraba:

... a partir de 1964 se comenzó a exportar ciertos tipos de maderas contraenchapadas de gran aceptación en los mercados externos... Las empresas dedicadas a contraenchapados y aglomerados se encuentran localizadas en la región central, mientras que las que producen maderas aserradas se encuentran muy dispersas en el país.

La región se calificaba así en su incipiente proceso industrial como una simple zona de extracción de madera, principal motor económico de esta área poblada en forma súbita por inmigrantes de distinta procedencia.

Es impensable que esta comunidad heterogénea pueda evolucionar hacia su integración dentro de un circuito económico autosostenido al menos en un plazo relativo.

La situación actual

F. Brito-Figueroa (1979) señala que el desarrollo de empresas mixtas en el país (capital foráneo con capital de Corporación Venezolana de Fomento), proceso inciado en 1947 e incrementado en 1959, llevaba a un control de estas empresas por grupos inversionistas extranjeros (sobre todo norteamericanos). Como parte de este control las empresas de cartones y papel se localizan en Caracas, Maracaibo, Maracay y Valencia (región centro-norte-costera), donde están más cerca de los centros de consumo. Por su parte, F. Travieso (1975) considera que esta localización responde también a la cercanía de los puertos, donde llegan los insumos semi-elaborados a ser procesados en nuestro país -manifestación de la mal denominada sustitución de importaciones-. Estas características no favorecen la concatenación industrial desde los centros de decisión hacia las regiones.

Hay otras dificultades a la integración de una industria forestal venezolana. En la región se han detectado una serie de problemas que afectan el tratamiento de madera en los aserraderos. Se denuncian problemas de comercialización como son: 1. La industria de aserrío trabaja muy por debajo de su capacidad instalada (menos del 50%) por falta de madera en rolas, lo cual se debe a una serie de graves deficiencias técnicas de extracción; 2. Esto lleva a subaprovechamiento de las reservas forestales; 3. Desde 1975 ha disminuido sensiblemente la producción nacional de madera en rolas y ha aumentado sensiblemente la importación (Ninin, L. y E. Reyes, 1985).

A fin de conocer esta situación en el área de estudio, se procedió a hacer una encuesta sobre las industrias existentes. Los resultados arrojados fueron (Rengel-Avilés, 1987):

1          En Ciudad Bolivia:
          -Tres (3) aserraderos de mediano tamaño.
         -Dos (2) centros de recepción de leche.
         -Un (1) frigorífico industrial de aprovechamiento integral del ganado (no en funcionamiento aún).
         -Diez (10) pequeñas carpinterias.
2          En Santa Bárbara:
         -Un (1) aserradero de gran tamaño.
         -Dos (2) aserraderos de mediano tamaño.
         -Una (1) pequeña empresa de procesamiento de productos lácteos.
         -Una (1) pequeña artesanía de calzado.
         -Once (11) pequeñas carpinterias-ebanisterias.
         -Una pequeña talabartería.
3          En Socopó:
         -Cuatro (4) aserraderos de gran tamaño.
         -Dos (2) centros de recepción de leche.
         -Tres (3) pequeñas empresas de procesamiento de productos lácteos.
         -Quince (15) pequeñas carpinterias-ebanisterias.
         -Dos (2) pequeñas talabarterias.

Entre las características de estos aserraderos podemos mencionar: los aserraderos solo hacen tablas, cuartones y panel forte para exportarlos fuera del estado Barinas; los aserraderos manifestaron un aprovechamiento útil entre un 35 y un 75% de su producción instalada. Estos pertenecen a diferentes inversionistas residentes fuera del estado Barinas. Solo uno de los aserraderos de gran tamaño en la zona manifestó tener proyectos de ampliación. Los centros de acopio de leche sirven a empresas externas al estado -localizadas en el Táchira y en el centro de Venezuela-. Las pequeñas empresas (queseras, carpinterias, talabarterías) tienen una producción muy irregular. Las carpinterías dependen sobre todo de los deshechos que provienen de los aserraderos. Evidentemente, además de tener un valor agregado muy bajo, la producción industrial de la zona no manifiesta ir hacia un cambio sustancial en un futuro próximo.

Consideraciones finales

La autoridad de área o cualquier otra entidad oficial en la zona se enfrentan a una perspectiva de gran esfuerzo: Tratar de integrar el proceso productivo de la zona. Desgraciadamente no hay claro soporte por parte de las fuerzas económicas presentes. Solamente en Ciudad Bolivia existe una asociación de comerciantes e industriales. Los proyectos de desarrollo de bienes más elaborados (casas de madera, aglomerados, etc.) hasta ahora no se han efectuado al parecer no son rentables para los inversionistas. De ahí que no podemos pensar dentro de un plazo inmediato en una mejora de calidad industrial en la zona.

Además para el sector público existen otros problemas más urgentes a solucionar: El aumento anárquico de población marginal y la ausencia creciente de dotación de servicios básicos en las localidades urbanas; la ampliación de la frontera agrícola dentro de las reservas forestales que las desvirtúa como principal factor de localización, dado que el suelo previamente bajo uso selvicultural no es apto para sustentar una agricultura competitiva de cultivos o pastizales.

A largo plazo una política industrial en el área debe buscar integrar a los pequeños artesanos; a medida que estas empresas familiares vayan conformando una comunidad organizada de intereses, junto con los extractores de la madera y los consumidores locales, podrá darse un esfuerzo en elevar la calidad de la manufactura y la calidad de vida del área. El sector oficial hace bien en dar su apoyo decidido a cualquier organización de la pequeña industria.

1.
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales. Ezequiel Zamora. UNELLEZ. Guanare. Venezuela.
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