TENENCIA DE LA TIERRA Y DEL GANANDO EN EL HATO DEL LOS LLANOS OCCIDENTALES BARINESES VENEZOLANOS

Siglo XIX y primeras décadas del siglo XX

Luis García Müller1

Formas de tenencia de la tierra y del ganado2

A partir de la guerra de Independencia comienza una política de confiscaciones y secuestros de tierras y otros bienes por parte de los bandos en conflicto; realistas y patriotas se secuestran mutuamente sus propiedades. La República, para premiar a quienes combatieran o contribuyeran con su causa comienza una política de repartos de tierras, haberes militares y pago de recompensas. El proceso abarca desde 1812 con la creación por Monteverde del Tribunal de Secuestros hasta 1821 en que el Congreso Republicano promulga la Ley sobre Confiscación de los bienes del gobierno español y de los emigrados adversarios de la Independencia.

La distribución de las propiedades de los blancos por Bóves, el ofrecimiento de tierras a sus hombres por Páez, la actuación al respecto por Morillo y la ley de repartos promovida por Bolívar a través de los Haberes Militares son parte de este importante proceso. Las tierras inicialmente repartidas a través de la anterior legislación van a pasar a manos de los caudillos militares y de las antiguas familias propietarias coloniales, por diversos mecanismos (Brito F, 1973 pgs. 122 ss; Salcedo, J. L. 1972 pgs. 407 ss.). En los repositorios de Barinas conseguimos algunos casos inscritos en la realidad anteriormente mencionada:3

Confesamos nosotros Ruperto y Zoila Florinda Rincon... que hemos cedido y cedemos en venta ... las de derecho de sabana de cría y labor que por legítima de nuestro finado padre nos correspondió en la que este poseía en el sitio de Paiba... en virtud de la adjudicación que se le hizo en Achagual (SIC) en el año de mil ochocientos veinticinco por haberes militares... (O.P.R. Edo Barinas. OSR. Dto. Pedraza Edo. Zamora) Protocolo Nº 8, folio 5 1858, Marzo 23 de 1858)4.

En relación con la política de confiscaciones y embargos conseguimos el siguiente testimonio:

Yo,... Rafael Suárez... vecinos de la parroquia de la Luz... declaro que en el otro lado de Apure, en el sitio de la Candelaria,... tengo un hato de ganado mayor, que se hallaba embargado por cuenta del Estado, a causa de estar áquel en el partido de la república y yo en el realista... (OPR del Edo Barinas. OSR Dtto. Barinas Edo. Zamora Protocolos. Duplicados. 1822. Testamento).

Otra fase de reparto de tierras se produce al finalizar la Guerra Larga. Posteriormente a la guerra federal conseguimos una gran cantidad de personas que reclamaban indemnización a la nación por bienes perdidos en esta contienda o recompensas por haber participado en el bando federal.

En el período Gomecista -dictadura de Juan Vicente Gómez- la situación de concentración de la tenencia de la tierra en manos de una minoría terrateniente se agudizó. Según el censo agropecuario de 1937 de las 90'000.000 hectáreas de territorio Venezolano 23.370.299 Has. estaban en manos privadas. De estas 3.343.694 eran tierras de agricultura y 19.932.605 tierras de ganadería; novecientas dos personas eran dueñas de 73 % de las tierras de ganadería, esto es de 14.610.512 hectáreas (De la Plaza, S. s.f.).

Formas de tenencia de la tierra en los Distritos Obispos y Barinas del Estado Barinas: estudios de caso y microhistoria.

Examinamos a continuación el caso del fundo Potreros de la Ceiba, Carretero y Carvajal (De Santiago Dilcia et al, 1982).

Del estudio de caso de este fundo localizado en el municipio de Santa Lucía del Distrito Barinas se han extraído importantes premisas para comprender la evolución de la tenencia de la tierra en la región. Debido a la inexistencia de documentación en el siglo XVIII fue imposible determinar el origen de la propiedad del mencionado fundo en el período colonial ya que el documento más antiguo data de 1841. Esta unidad de producción se caracteriza por presentar un litigio de propiedad entre Juan Francis y Nicolás Braca 5.

Esta precariedad y confusión en el origen de la propiedad en el fundo en cuestión -PCCC- en el primer tercio del siglo XIX es una característica importante en la medida en que se demuestre que no es un caso excepcional sino muy común en los llanos occidentales. La documentación remite imprecisamente a antes de 1817 el origen de esta propiedad por lo que no corresponde a la política de repartos ni de haberes militares ya que los padres de Nicolás Braca poseían dichas tierras según el testimonio de los testigos que aparecen en documento fechado el 11 de noviembre de 1854. Lo que si queda claro es que la herencia jugó en este fundo un papel más importante que la política de reparto de tierras y haberes militares.

En la medida que se adelanten investigaciones sobre otras unidades productivas se podrá demostrar si este caso es excepcional o constituía la tendencia general.

Otro aspecto muy importante del estudio de este caso es la permanencia de la unidad productiva en manos de un mismo núcleo familiar:

La familia Francis logra mantener la propiedad del fundo en su poder, después de varias sucesiones, hasta el año de 1976 cuando la última persona de apellido Francis vende sus derechos de propiedad a José Gerantes Garaboa. Este es un hecho significativo ya que el poder mantener en el seno familiar la totalidad o parte del fundo durante más de 119 años implica ... continuidad de posesión... (De Santiago, D. et al. op. cit. pg. 18).

Este fundo permaneció durante cuarenta y siete años como propiedad exclusiva de la familia Francis quien la mantuvo indivisible en relación a extraños a dicho grupo familiar hasta 1904. Desde 1857 hasta 1904 el único mecanismo de traspaso de la propiedad fue a través de la herencia. A partir de esta última fecha la forma principal de cambio de propietarios es a través de la venta (a excepción de la parte que seguía en poder de los herederos Francis que se mantenía por medio de mecanismos testamentarios- hereditarios). Lo anterior es significativo pues se demuestra que estas dos formas (herencia y venta) son una constante, la primera exclusivamente en el siglo XIX y la segunda a partir del siglo XX.

Examinemos a continuación el caso del hato La Morenera, el Palote y Jevecitos (González, C. et al 1983).

El hato está localizado en el municipio Obispos. La tenencia de la tierra se realiza por un acto sucesoral (herencia). En este estudio de caso hay dos herencias de ramas diferentes de la familia: por parte del padre y por parte de la madre, quienes a su vez eran dueños de las mismas tierras. Es decir, se realiza una unión de parientes de una misma familia amplia. En relación a la legitimidad de la tenencia tenemos que:

En el derecho, hasta el momento en que ellos (los Pavolini) reciben su herencia es 'transferencia de derecho real pleno de goce, uso y disposición total'. En el hecho: sociedad proindivisa: todos son comuneros mientras no se haga repartición de bienes (González, C. et al., op. cit. pg. 9).

En este hato coexisten las figuras de los comuneros y de los poseedores legítimos. A su vez los primeros venden sus derechos poseídos sobre la sociedad proindivisa. Sería interesante a través de otros estudios de caso llegar a determinar si estos cruces de herencias constituyen la generalidad en las posesiones pecuarias de los llanos occidentales. En este caso de estudio las tierras denominadas "La Morenera" presentan principalmente actos sucesorales para la transferencia de la propiedad (OSR del Dtto. Obispos. Protocolo Primero. Tomo adicional, 2o semestre 1908, no. 1 folios i 2 y 2 vto) y también ventas. (OSR del Dtto. Obispos, Protocolo segundo, 1er trimestre, 1928 no. 3 folios 7 y 8).

Los propietarios son familias que se mantienen por largos años dueños de las tierras y en este caso especifico observamos la concentración de la propiedad en los Pavolini y los Rivas, proceso que se inicia desde 1908 por lo que esta familia para 1985 tenía setenta y siete años como propietaria de parte del hato. La Morenera, el Palote y Jevecitos se empieza a integrar a partir de 1920 y definitivamente desde 19376.

Las dos unidades productivas consideradas, Potreros de la Ceiba, Carretero y Carvajal y La Morenera, el Palote y Jevecitos dedicadas principalmente a la cría de ganado mayor, son dos muestras representativas de la realidad de los Distritos Barinas y Obispos en lo que se refiere a la evolución de la tenencia de la tierra en los siglos XIX y XX. Sin embargo, no podemos hacer generalizaciones para el resto del Estado Barinas y menos aún para los llanos occidentales, por lo que queda abierta una gran línea de investigación para quienes se interesen en la historia regional de esta parte del país.

Estudio microhistórico de la tenencia de la tierra

Examinamos a continuación la tenencia de la tierra en los Distritos Obispos y Barinas del Estado de Barinas en el siglo XIX y primeras décadas del XX en su relación con la ganadería. En esta parte del trabajo no consideramos hatos ni fundos en particular sino que una vez realizado el inventario del Dtto. Barinas (García Luis y V. Rojas, 1984) y utilizando el índice general (1812-1965) de la oficina subalterna de registro del Dtto. Obispos, procedimos con nuestros estudiantes de la asignatura diseño histórico a fichar determinados documentos que consideramos de interés para la investigación.

Al menos en el período comprendido entre 1810 y 1911 la mayor cantidad de documentos son ventas de derechos de sabanas y ventas de tierras. En relación a ventas de hatos y fundos pudimos comprobar que son relativamente escasos aunque conseguimos ventas de haciendas de café, de cacao y de caña de azúcar con trapiche si bien estas informaciones no eran abundantes. Lo anterior nos ha llevado a pensar en la existencia en ambos distritos de tierras ociosas en proporción no desdeñable y a la vez en la existencia de un mercado especulativo de tierras improductivas no dedicadas a actividades pecuarias ni agrícolas. (García, Luis y V. Rojas, op. cit. Indice General Dtto. Obispos 1812-1965; Registro Dtto. Obispos, 1812-1965; Indice Otorgantes Dtto. Barinas, 1811-1961).

De la indagación en el Archivo del Registro Principal de Barinas en relación con las formas de tenencia de tierras dedicadas a la cría sacamos en claro la presencia de la tenencia por haberes militares en menor cuantía y de herencias de tierras a través de testamentos (estas últimas con mucha frecuencia). También conseguimos documentos de ventas de derechos de propiedad de terrenos de cría; ventas de potreros de sabana con animales incluídos en la negociación; ventas de terrenos con hipoteca; venta de un resguardo indígena; ventas de fundos; ventas de sabanas; ventas de hatos; reclamos por venta de hato; partición de hato y una gran cantidad de solicitudes de recompensas militares a raíz de la Guerra Federal.

En muchas transacciones no se hace referencia a la propiedad de la tierra sino de los bienes muebles y semovientes (reses, caballos, enseres) lo cual desarrollaremos en la parte correspondiente a la importancia de la hierra y del ganado en el llano (OPR Edo. Barinas; OSR Dtto. Barinas. Protocolo 4º. Duplicado, 1843).

En relación a la venta de resguardos indígenas conseguimos un caso que denota fehacientemente cómo se realizó esta transferencia de la propiedad comunal indígena  a propietarios privados. Este aspecto amerita -por su importancia- de un trabajo monográfico dedicado a los resguardos de comunidades indígenas en los llanos occidentales para poder hacer conclusiones y generalizaciones válidas (OPR Edo. Barinas; libro OSR Dtto. Barinas del Edo. Zamora, Protocolo Duplicado, 1838, folios 8 vto al 9 vto; OPR Edo. Barinas; OSR Dtto. Obispos y Pedraza Edo. Zamora. Protocolo Duplicado, 1845).

En algunos documentos no se especifica la superficie de los terrenos en negociación, lo cual es en nuestro criterio un elemento que permitiría demostrar que la mensura de la tierra en el llano es de menor importancia. Igualmente en algunas ventas de hatos no se especifica el número de cabezas de ganado ni de bestias que hay en las sabanas lo cual nos podría indicar otra característica contradictoria del hato como es la poca importancia que se le daba a la cuantificación de las reses aunque se sabe de su existencia como razón de ser de la unidad. En las transacciones de ventas de hatos se incluye en el precio las casas, los corrales, las sementeras, etc. (OPR Edo. Barinas; Libro OSR Dtto. Barinas, Edo. Zamora, Protocolos Duplicado, Tomo I 1856; OPR Edo Barinas; Libro OSR Dtto. Barinas del Edo. Zamora, Protocolo Nº 8, folio 1 Marzo de 1865).

A continuación presentamos un caso de un hato que, en nuestro criterio, constituye un fenómeno atípico por la complejidad que presenta. Nos referimos al histórico hato "La Calzada" (Betancourt, F. 1978) unido a la persona del General Páez. Esta unidad productiva abarca la jurisdicción de tres distritos: Pedraza, Barinas y Obispos del Estado Zamora lo cual nos demuestra la enorme extensión que ocupaba (99.000 Has. según nuestros cálculos) siendo una expresión de fenómeno latifundista.

A partir de 1923 (Gaceta Oficial Nº 14.869 del 2 de enero de 1923) sus copropietarios obtienen de acuerdo al artículo 8 de la ley de hidrocarburos y demás minerales combustibles del 30 de junio de 1920, permiso de exploración sobre 17.000 Has. Posteriormente consiguen permiso de exploración de importante cantidad de hectáreas (OPR Edo. Barinas. Libro OSR Dttos. Obispos y Pedraza del Edo. Zamora, Protocolo Duplicado 1º, 4º trimestre folios 1 al 7 vto. 1928).

Nótese la introducción de un nuevo elemento desconocido hasta entonces que va a revalorizar la tierra con vocación pecuaria que ahora presenta expectativas de utilización minera. Ahora bien, lo que diferencia este hato de los otros estudiados, es la presencia de una hacienda de caña, plantaciones, trapiches y alambiques en el mismo. Estos elementos ayudan a configurar un hato sui generis en las primeras décadas del siglo XX (OPR Edo. Barinas. Libro OSR Dttos. Obispos y Pedraza del Edo. Zamora, Protocolo Duplicado 1º, 4º trimestre folio 6 vto. 1928).

Debe observarse también la presencia en este hato de un garcero, el cual es un elemento que hemos detectado en numerosas obras sobre el Llano y en informaciones verbales de testigos calificados. El garcero complementaba la producción pecuaria en el hato al suministrar al mercado mundial una pieza tan codiciada y de alto precio como era la pluma de garza para satisfacer los refinados gustos de la alta sociedad europea. Este aspecto constituye otra línea de investigación que pensamos deben plantearse los investigadores del Llano.

Volviendo con el Hato de "La Calzada", en documentacion de 1928 se sienta la presencia de cercas lo cual es otro indicador de la excepcionalidad de este hato en los llanos de Barinas y el proceso de modernización de la unidad productiva al poder costear el tendido de estas divisiones artificiales, lo cual nos demuestra la existencia de una inversión en el mejoramiento de la infraestructura del hato al igual que el alto precio en que es justipreciada "La Calzada" (tres cuartas partes de ella en BS. 157.000).

Todos estos elementos demuestran la existencia de un proceso de capitalización en el mencionado hato. Este caso hay que observarlo con cuidado ya que con base en nuestras indagaciones que pensamos es la excepción a la regla.

Por otro lado, a principios del siglo XX observamos en la documentación la proliferación de ventas de tierras a intermediarios quienes revenden al poco tiempo las propiedades obteniendo buenas ganancias en este mercado especulativo de tierras. En esa misma primera década del siglo actual los archivos locales contienen una importante cantidad de documentos que demuestran la adquisición sostenida de tierras por determinados latifundistas (Le. Isilio Febres Cordero en el Dtto. Barinas y en menor escala Marcelino Parra).

Los problemas entre los propietarios -hateros- por la delimitación de sus linderos es otra constante en los distritos en estudio. Los repositorios están llenos de procesos de delimitación de linderos lo cual plantea un problema de indeterminación y precariedad en los títulos de propiedad que entretuvo a los ganaderos de la región buena parte de su tiempo en pleitos y litigios sobre tierras e hizo notorios a abogados como Merced Vicente Tapia quien se destaca por las decenas de veces que litigó.

Siguiendo sobre el problema de la tierra hace falta que planteemos una gran interrogante sobre un fenómeno posterior a la Guerra Federal: la solicitud de recompensas militares por los oficiales del ejército federal. Al respecto conseguimos a partir de 1864 decenas de poderes para solicitar recompensas.

Estas personas, antiguos combatientes o familiares de soldados fallecidos por la causa federal, dan poderes a especies de gestores para que los representen ante el poder Ejecutivo Nacional en Caracas en el reclamo que inician de la recompensa militar que legítimamente les corresponde.

En el registro principal del Estado Barinas no conseguimos a posteriori información sobre este proceso por lo que nos surgen dudas como las siguientes: ¿Se entregaron estas tierras? ¿Cómo se les pagó? ¿Significó una nueva reestructuración del fenómeno de la tenencia? Estas preguntas esperan contestación de quien localice esta documentación, seguramente en la capital de la República.

El reclamo de Montepíos y la restitución de bienes están a la orden del día durante los años 1864-1866, siendo un capítulo interesante sobre la post-guerra federal (OPR Edo. Barinas loc. cit.).

La propiedad del ganado y la tierra: su importancia como factor de dominación

A continuación pretendemos demostrar la estrecha interrelación que existió y aún existe entre la apropiación del ganado y la formación de grupos de poder económico y político en los Llanos occidentales, especialmente en el área que hoy ocupa el Estado Barinas. Partimos de la premisa de que el ganado en el llano tuvo mayor importancia que el factor tierra. Apropiarse del ganado era más importante que adueñarse de la tierra lo cual se convierte en un aspecto no presente en el resto del país.

Para la posesión privada del ganado lo más importante era la hierra ya que esta marca constituía la prueba de la apropiación privada de la res. La clase dominante de los llanos constituida en hateros va a utilizar desde muy temprano de la etapa colonial la Ley para lograr sus objetivos: primeramente consigue legitimarse a través de las sucesivas Ordenanzas de Llanos. Posteriormente se afianza a través del articulado rentista de la Constitución censitaria de 1830 a nivel nacional. Posteriormente regionaliza su legitimidad como clase dominante a través de las sucesivas Leyes de Llanos (la última vigente data de 1945) y de los diferentes Códigos de Policia del Estado Barinas.

Se va perfilando una verdadera oligarquía cerrada casi de casta, apoyada en el fenómeno estructural del caudillismo: se originan y consolidan grupos familiares económicamente poderosos como los Pumar, Pulido, Villafañe, Canales, Tapia y otros que se van a enquistar en el poder municipal y en la Gobernación del Estado protagonizando el enfrentamiento hateros-llaneros que es el fondo dialéctico, permanente y estructural en la historia de esta región.

La res sirve no sólo como bien mueble; se utiliza como fianza, como hipoteca, lo cual no deja de ser significativo tomando en cuenta que es un semoviente con todos los riesgos que ésto implica. En el Llano la propiedad del ganado es lo más importante y ésta se demuestra en el hierro y en su consiguiente empadronamiento.

Las Ordenanzas de Llanos coloniales elaboradas por los hateros blancos y criollos y peninsulares tienen su base de sustentación en este elemento de marcaje como signo de propiedad privada sobre el ganado. Este aspecto ha sido magistralmente estudiado por el profesor Miguel Izard a cuyas obras nos remitimos.

Los llanos de Apure se convierten históricamente en zona de huida del área controlada por los blancos. El pueblo llanero se sedimenta por oleadas de pobladores diversos como esclavos, mestizos, mulatos, etc. quienes huyen hacia el llano y rechazan las condiciones de vida del norte, la explotación de los grupos dominantes caraqueños y no aceptan las normas o código moral del norte (Izard, M. 1984).

Las miles de reses cimarronas que Fray Jacinto de Carvajal sostiene que existen a mediados del siglo XVII en los Llanos de Apure, originarán el enfrentamiento entre quienes viven de una economía de subsistencia basada en la caza y comercialización en pequeña escala de la res y los grandes hateros (ganaderos) inscritos en una economía de agroexportación principalmente de los cueros. Aparece así el fenómeno del Llano como tierra de frontera con todas las complejidades de este enfrentamiento crucial.

Evidentemente hay criterios de restricción al ejercicio de la representación en el Llano o gobierno de las élites pudientes conformando un verdadero y depurado sistema oligárquico.

Con el advenimiento de las formas republicanas de gobierno no se democratiza la base de sustentación de este nuevo modelo político sino que se restringe aún más. Se oligarquiza claramente a través de la Carta Magna de 1830, constitución rentística y censitaria que establece en su artículo 14 los requisitos para elegir y ser elegido: ser venezolano, casado o mayor de 21 años, saber leer y escribir y ser dueño de una propiedad raíz cuya renta anual sea de cincuenta pesos o tener una profesión u oficio que proporcione cien pesos anuales o gozar de un sueldo anual de ciento cincuenta pesos (Varios, s.f; De Santiago D. et al op. cit. 1982 pg. 14-15).

En relación a las Leyes de Llano sucesivas se mantiene el control de la mano de obra llanera, se reglamentan los rodeos y se mantienen los privilegios para el sector ganadero-hatero. Lo mismo sucede con los Códigos de Policía del Estado Barinas, aspectos que por razones de tiempo preferimos no profundizar en este trabajo pero que representan verdaderos filones investigativos.

Surge y se consolida en la Barinas colonial una poderosa y cerrada oligarquía prácticamente convertida en un equivalente de los grandes cacaos o mantuanos del centro del país con los cuales estaba íntimamente relacionada y emparentada. Oligarquía que en el siglo XIX y primeras décadas del XX va a perder relativo poderío debido a las guerras de independencia y de la federación así como para el efecto de las epidemias de paludismo y cólera, entre otras, pero que se va a mantener como la clase dominante regional.

Como plantea la investigación Hato y poder - Siglo XIX (Guillén, René, I. Palacios y M. Reyes, 1984) el cabildo barinés de 1810 estaba controlado por esta clase constituída por el Marquéz del Pumar, sus hijos y sobrinos. Los gobernadores de lo que hoy es el Estado de Barinas pertenecen a la oligarquía barinesa: en 1820 José Ignacio Pulido es gobernador. En el lapso 1838-1842 le corresponde a Miguel María Pumar. Desde 1842 hasta 1846 a José Ignacio Pulido. En 1873-1874 Juan José Canales gobierna al Estado así como en 1881-1882 y 1884-1885.

En el siglo XX Hilarión Villafañe Quenza, los Tapias, los Canales, los Fevres y Simón A. Jiménez forman las Cámaras del Concejo Municipal, se rotan sus presidencias y la gobernación del Estado (Guillén, R. op. cit. pg. 29).

Los grupos familiares Pumar, Pulido, Francis, Villafañe, Canales, Tapia y otros se conforman como oligarquía regional del poder basados en sus hatos y ganados y ejerciendo altos cargos públicos. Planteamos inclusive que se convierten prácticamente en una casta pues:

...no fue casual el que la mayoría de las ventas se concentraran en las familias objetos de estudio (...) puesto que las mismas estaban sujetas a cruces en las uniones familiares (...) ... (Guillén, R. et al, loc. cit.).

1.
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales UNELLEZ. Barinas. Venezuela.
2.
Esta ponencia es un resumen del capítulo III de la investigación titulada Estudio socio-histórico de la evolución del hato como forma productiva predominante en la región de los Llanos Occidentales (Caso de los Dttos. Barinas y Obispos del Edo. Barinas. Siglo XIX y primeras décadas del XX. Barinas, Universidad Nacional Experimental de los Llanos "Ezequiel Zamora". UNELLEZ 1985, adelantada por Vicente Rojas y Luis García).
3.
Para este trabajo utilizamos las siguientes fuentes documentales: Estados Unidos de Venezuela: Gaceta Oficial,Caracas. Año LXVIII Mes IV no. 19.775, 1939. Indice de Otorgantes del Dtto. Barinas (1811-1961) Barinas sf. 69 pgs. Indice General del Dtto. Obispos. Barinas s.f. 107 pgs. Inventario de Documentos del Registro Principal del Edo Barinas. Barinas UNELLEZ. 1984. Luis García y Vicente Rojas. OPR del Edo. Barinas, OSR del Dtto. Barinas, OSR del Duo. Obispos, OSR del Duo. Pedraza, OSR de los Dttos. Obispos y Pedraza.
4.
Las siglas y abreviaturas utilizadas son: Dtto. Distrito, Ed.: Editorial, Edo.: Estado, OPR: Oficina Principal de Registro, OSR: Oficina subalterna de registro, Vto: Vuelto, ss: siguientes s.f.: sin fecha, U.C.V.: Universidad Central de Venezuela.
5.
No pudo ser localizado el testamento aunque en el Inventario de Documentos del Registro Principal de Barinas, Sección Protocolos, aparece una declaración de otorgamiento de testamento de Juan Francis en Santa Lucía, en el cuarto trimestre de 1840. Este documento fué registrado en Barinas, en los folios 8 y 9, el 11 de noviembre de 1854. El documento de venta de Nicolás Braca a Nicolás Francis fue registrado en el Cantón de Obispos el 13 de Agosto de 1857, folio 1.
6.
OSR del Dtto. Obispos. Protocolo lo. 3er trimestre, 1902. No. 1 folios 1 al 3. OSR del Dtto. Obispos. Protocolo 1, 2do trimestre 1918, no. 7 folios 13 al 15. OSR del Dtto. Obispos Protocolo lo Principal, 4o trimestre 1937. No. 1 folios 1 a 2. Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela op. cit. OSR del Dtto. Obispos. Protocolo 1. 1920. 1er trimestre. No. 9, folios 18-19.
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