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El
desarrollo del comercio terminó por imponerse y el viejo camino de Juntas empezó a ser
transitado por mulas con más facilidad.
El comercio de Antioquia
crecía cada vez más y en 1838 se buscó mejorar los caminos. Las dificultades todavía
eran inmensas en la navegación por el río Nare y una nueva bodega se construyó más
abajo de Remolino, a una legua del pueblo de Nare, con el nombre de lslitas, y un nuevo
camino mucho más corto empezó a ser transitado hacia Medellín, que pasaba por el río
Samaná Norte y continuando por Canoas, San Carlos, El Peñol, Marinilla y Rionegro.
lslitas se constituyó en la bodega más importante durante todo el resto del siglo XIX,
allí se acumulaban las mercancías que entraban posteriormente por cualquiera de los dos
caminos, el de Juntas o Remolino.
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El
barco de río. óleo del maestro antioqueño Humberto Chaves, 1947. «Movido por una
máquina de vapor, unía los puertos fluviales colombianos transportando pasajeros y
carga. Algunos de ellos remolcaban grandes planchones en los cuales se movilizaba el
ganado para las haciendas ribereñas y para negociar en las ferias de pueblos y
ciudades». (Cortesía de la presidencia de Fabricato SA.).
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El puerto de lslitas
fue el último del río Nare, unido al pueblo por una hilera de casos al lado y lado del
río. Había varias bodegas como la de San Cristóbal, Chorro Nuevo, lnfiernitos y El
Salto. Hasta las bodegas de lslitos llegaban todas las mercancías en el tiempo en que el
río estaba crecido y si no, los mercancías eran depositadas en Puerto Nare. Las bodegas
fueron descritas maravillosamente por el viajero francés Saffray a fines del siglo XIX:
«La bodega consiste
en una casa bastante grande, que sirve para depósito comercial; en ella se guardan todas
las mercancías destinadas al interior, durante un período que varía de una semana a
seis meses, según el buen deseo o actividad del agente director, el estado de los caminos
y la facilidad de los medios de transporte. Allí vi una porción de objetos abandonados
por sus propietarios, europeos los más, a causa de la falta de medios para transportarlos
a su destino o bien por su forma y su peso. Había calderos para evaporar la sal o
azúcar, instrumentos de sondaje, planchas de metal, piezas de hierro de una draga, una
pequeña máquina de vapor y otros muchos instrumentos de industria, que se quedaron a la
puerta del país, porque esta puerta no era bastante grande
»(
24
)
Durante todo el siglo XIX
la ruta que va por Canoas, San Carlos, El Peñol, Marinilla, Rionegro y Medellín, se
conocerá como el camino de lslitas. Por ahí circularon las personas como viajeros,
comerciantes, hombres de ciencia, etc., que de vez en cuando entraban a Antioquia y todo
la mercancía de importación y solida de algunos productos de exportación, especialmente
el café o finales de siglo.
Los productos de
exportación y algunas mercancías llegaban por tierra desde Medellín o Rionegro hasta
lslitas donde eran embarcados hacia puerto Nare en espera de algún barco que los llevara
a Cartagena o a Barranquilla. El costo de lslitas a Nare en 1890, de 102 sacos de café,
con bodegaje, embarque, comisión y porte de correo era de $47,40(
25
).
Así relata Mateo Botero,
arriero de El Retiro: ...«A mi papá le tocó sacar carga de lslitas más abajo de
San Carlos, él traía mercancía para Rionegro y Medellín.
»Eso por allá había
mucha plaga, mucha culebra, muy caliente por allá, aguantaban mucha sed, el agua era muy
escasa, era tierra muy caliente y él decía, cuando el papá de él le mentaba viaje
pa lslitas que le daban ganas de llorar. Ese viaje era muy duro. El abuelito mío
era el dueño de los bueyes, el papá mío encargado de los bueyes, era el Caporal. Duro
era ese viaje, se gastaban como quince días, por ahí llegaba toda la carga que llegaba pacá
»(
26
).
Alrededor del camino se
fueron desarrollando muchos de los pueblos del oriente antioqueño: El Peñol, Guatapé,
San Carlos, Bahos, Canoas, San Luis, San Roque, Cocorná, San Vicente, Santo Domingo,
Guarne y Concepción. Pueblos que estaban en el camino directamente o llegaban a él por
caminos alternos. El oriente antioqueño en torno de estos pueblos articuló una completa
red de caminos que tenía como eje central el camino de lslitas. Un intenso movimiento
comercial llegaba hasta Rionegro y de ahí se irradiaba a diferentes partes de Antioquia.
Por este camino de lslitas
llegó el viajero alemán Von Schenck en 1880, en pleno auge de la expansión cafetera, y
quien más tarde describiría que «el transporte principal lo realizaban en mulas cuyos
dueños viven generalmente en Rionegro y Envigado», y comentaba ya que el cultivo del
café había aumentado muchísimo en esta región de Antioquia y «que por la calidad y
buen grano está destinado a jugar un papel muy importante en el mercado europeo»(
27
).
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Proyecto
de bodegas del puedo de Nare, por Ángel Choren. Año de 1802. (AGN, Mapoteca 4,
mapa 287 A).
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El cultivo de café
en Antioquia fue mucho más tardío que en Cundinamarca y Santander, y precisamente «no
fue por falta de iniciativa de los comerciantes sino debido al costo del transporte del
producto hasta el río Magdalena»(
28
). Por eso los primeros intentos de siembra de
café se hicieron en el oriente, cerca de Rionegro, zona inapropiada para el cultivo del
grano, por ser muy alta, pero el obletivo de hacerlas allí era buscar una vía fácil de
exportación por el camino principal que llegaba al Magdalena. Los comerciantes
interesados en este cultivo impulsaron todas las formas posibles de abrir y mejorar el
camino y las condiciones atrasadas de transporte(
29
). Las zonas donde se iría a cultivar con
éxito el café serían en el sur, suroeste y las nuevas áreas de colonización de
Antioquia.
Cuando Von Schenck llegó
a lslitas las mulas estaban muy disminuidas a causa de una enzootia. El transporte es
reemplazado por bueyes de carga que también eran utilizados con frecuencia en el camino.
Han pasado cincuenta y cinco años desde la entrada de Gosselman y las dificultades no
parecían disminuir; los cambios ocurrían lentamente. La congestión de mercancías en
lslítas es vista por Von Schenck como producto de la escasez de mulas y la dificultad de
transportar carga pesada por este medio de transporte.
Von Schenck parte de
lslitas en una fecha en que Juntas es ya una bodega olvidada. El camino pasa por Canoas,
se baja hacia el sur por el valle de San Carlos, donde hay un reconocido y rico potrero
para las mulas, continúa por El Peñol sin pasar por Guatapé y prosigue hacia Marinilla,
Rionegro y Medellín. El camino tiene una duración mínima de siete días.
Las mercancías llegaban
directamente a lslitas, venidas por el Magdalena. Así escribían a los señores Morales
de Cartagena en 1883, los Ospina Hermanos, que comerciaban por este camino:
«Bien estaría
advertirle para el futuro que las mercancías que a esta plaza se remitan deben dirigirse
a lslitas y no a Nare, pues al no hacerlo así habrá que pagar como sucedió con las
cajas de su envío, un sobreflete de Nare a lslitas que es el punto de partida de las
recuas»
Las mercancías que llegan
y salen de las bodegas del camino de lslitas son transportadas por arrieros, de cuenta
propia o contratados por las casas comerciales de Rionegro y Medellín. La diversidad y la
especificación de las mercancías es enorme. Toda deberá entrar por este camino, en
bultos no menores de 64 kilos ni mayores de 75 kilos, que es el peso promedio que resiste
una mula a cada lado. Veamos algunos ejemplos de pedidos hechos a París por las casas
comerciales, en 1885, que muestra el alto grado de consumo:
6 docenas de
pañuelos de seda para corbata muy bonitos de última moda que no sean de raso y
entre estos que ven una parte con las esquinas bordadas.
50 botecitos esencia de rosa propios para las señoras cargar en el seno.
30 trajes muselina de algodón con mezcla de seda de colores, surtidos con
bonitas guarniciones y flores y
dibujos en el centro...
3 docenas de guantes de seda, para hombre, blancos.
12 lentes para leer con dos lunas finas engastadas en carey propios para
personas de
cuarenta años.
400 ponchos de algodón, fondo blanco y de colores, con vistas variadas, alegres y
hermosas que no destiñan.
6 docenas de medias de color y blancas de poco precio para niños de un año.
3 docenas de pilas de agua bendita.
2 kilos en dos frascos de un kilo de cianuro de potasio fundido.
2 lunas de espejo finas de 1.21 mts x 82, ángulos rectos en una caja. Se encarece
especialmente el empaque.
74 kilos, de una caja de machetes, acero fundido (con dibujo en la cocha).
Además de pedidos de brandy, paraguas de seda, ligas para señora, botones,
frasquitos de pomadas, camándulas, láminas de hierro, libros sobre extracción de plata
y oro, etcétera(
30
)
Toda carga tenía que
pagar embarque y desembarque, bodegaje, peaje en el puente del río Samaná y flete para
ser transportada por tierra en las mulas. Para 1883 el flete de dos cargas grandes,
de Nare a Medellín, costaba $28,00. El peaje en el río Samaná por ambas cargas era de
$2,00.
Desde 1869 se formó la
sociedad de lslitas, una compañía privada de varios socios encargada de arreglar y
administrar el camino, teniendo derecho al cobro de peaje y bodegaje. Igualmente
administraba las bodegas, era responsable del embarque y desembaque de mercancía, pagaba
los fletes a los arrieros y recibía las correspondientes boletas de paso y remisiones.
Los contratiempos no
faltaban y cualquier problema elevaba los costos. Von Schenck señaló que el flete, en
1880, de una carga a Medellín era de $8,00 a $10,00, pero por la escasez de mulas
anteriormente enunciada el flete desde lslitas estaba entre $20,00 y $25,00.
Notas
(
24
)
SAFFRAY. op. cit., pág. 77(
regresar a 24
)
(
25
)
AOH/C 12. folio 96.(
regresar a 25
)
(
26
)
Testimonio oral del arriero Mateo Botero. Cf. Ferro Germán. op. cit., pág. 108.(
regresar a 26
)
(
27
)
E VON SCHENCK. Viajes por Antioquia en el año de 1880. Ed. Banco de la República.
Bogotá, 1953. pág. 24.(
regresar a 27
)
(
28
)
R.BREW. op. cit., pág. 271.(
regresar a 28
)
(
29
)
Cf BREW. op. cit., pág. 272.(
regresar a 29
)
(
30
)
AOH/C. 4, folios 15, 41, 43, 45. ABA y Co/V 165, folios 6,7,8 y9.(
regresar
a 30
)
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