CAMINOS REALES DE COLOMBIA
© Derechos Reservados de Autor

El oriente colombiano se caracteriza también por su notable avance de la cultura nacional, principalmente en las letras, las artes, la arquitectura colonial, con diversos estilos, y demás aspectos culturales que señalan el espíritu cultural de la región( 5 ).

LAS TROCHAS O CAMINOS INDÍGENAS EN EL ORIENTE COLOMBIANO

Los primeros caminos del oriente colombiano fueron los que realizaron los pueblos amerindios, especialmente los muiscas o chibchas. Ellos hicieron sus caminos anchos para ir a sus santuarios y a las lagunas; destacamos los que construyeron la laguna de Guatavita para sus ceremonias del Dorado; a la laguna de Fúquene; el camino o trocha de Bacatá a Chocontá; el de Tunja al templo en homenaje al Sol en Sogamoso, y otros.

Algunos caminos eran vías para llegar a los lugares de los mercados. Los muiscas hacían el comercio por medio del trueque; tenían mercados importantes como el de Sorocotá donde cambiaban sal, mantas pintadas y esmeraldas por el oro en polvo de los agatáes y el algodón que llevaban los guanes. Otro mercado importante era Turmequé donde se adquirían las esmeraldas de Somondoco y las tejidos; Zipaquirá para el expendio de la sal; Funza o Muequetá para el comercio de mantas y tejidos; y Aipe para los intercambios con otras tribus del Magdalena, cuyos negocios los realizaban en una gran piedra labrada( 6 ).

En el mercado de La Tora (Barrancabermeja) se daban cita los muiscas con los caribes del litoral atlántico; allí intercambiaban mantas finas de algodón bien tejidas y bien pintadas de colorado, buena cantidad de panes de sal, esmeraldas, cerámicas y otros productos de la costa. Utilizaron «los man» o barcas que manejaban con gran habilidad, para surcar la principal vía hacia el litoral atlántico por el río Magdalena o «Yuma», como ellos lo llamaban.

229.jpg (4634 bytes)

Mapa del partido de Bonza y sus aledaños, año de 1770. (AGN, Mapoteca 4, mapa 43 A).

Las trochas de las indígenas eran senderos barrosos, aceptables para caminantes hábiles en escalar montes, abrirse paso entre la selva y vadear ríos. Los conquistadores se valieron de ellos para el reconocimiento del país nuevo al cual llegaban; tal fue el caso de la ruta seguida por el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada por las tierras de los pueblos olleros, de las fuentes de sal y de las tierras de Bacatá, Hunza, Tundama y Sugamuxi.

Cuando el conquistador de los chibchas, el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, con la hueste hispánica llegaron al sitio de La Tora, en las riberas del río Magdalena, cambiaron el rumbo, que inicialmente iba hasta el nacimiento de dicho río, donde creían que existían las grandes riquezas. En las incursiones que hicieron por el río Opón descubrieron un bohío en sus orillas, en el cual hallaron panes de sal, diferente de la marina. En otra incursión que realizó el capitán San Martín, encontró en el Opón una canoa que abandonaron los indios, la cual contenía tres o cuatro mantas finas de algodón, bien tejidas y pintadas de colorado, y buena cantidad de panes de sal, grandes y muy blancos. Y avanzando más, descubrió dos chozas o bohíos con depósitos de sal, que eran como lugares de ventas y aposentos de mercaderes y caminantes( 7 ).

Según los cronistas, el transporte de las mercancías para su trueque lo hacían a cuestas los mismos indígenas, utilizando sus trochas. En el río Magdalena y en las lagunas llevaban balsas y barcas.

El camino más común para las relaciones comerciales entre las chibchas y los indígenas del litoral atlántico era el que seguía la vía por el río Magdalena hasta La Tora; continuaba el curso del río Opón hasta las regiones de Vélez, Moniquirá y Sabana de Bogotá. Este mismo camino fue el que siguieron los conquistadores españoles que colonizaron el interior del Nueva Reino de Granada, en el mundo de las chibchas. A pesar de que tenía muchas dificultades, era el de más fácil acceso y el más directo para llegar al curso del río Magdalena. En el litoral, los taironas hiceron caminos de piedras con puentes y muros en la Sierra.

Estas trochas indígenas, que según los cronistas eran muy angostas, fueron utilizadas por los conquistadores españoles, y arregladas por éstos en sus pasos más peligrosos.

Un aspecto que llamó la atención de los españoles fue el de los puentes indígenas, principalmente los de bejuco. Se destacaron los que hicieron los indios guanes para el paso del río Saravita; asimismo, los puentes que construyeron los indios muzos en el río Monero, que eran elaborados de bejucos gruesos y lazos de fique para hacer las barandillas con el fin de sostenerse al pasar( 8 ).

230.jpg (12532 bytes)

Mapa del pueblo de Barichara y sus vecinos, 1820. (AGN, Mapoteca 4, mapa 28 A).

El cronista fray Pedro de Aguado en su obra Recopilación Historial señala que los españoles encontraron numerosos caminos indígenas, los cuales siguieron para sus conquistas y penetración en el interior del país. Asimismo, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en su obra Historia General y Natural de las Indias indica que «existían muchos caminos que cruzaban el país, los cuales fueron utilizados por los españoles para sus conquistas»( 9 ).

LOS CAMINOS DEL CENTRO-ORIENTE DEL NUEVO REINO DE GRANADA EN LOS SIGLOS DE LA COLONIZACIÓN HISPÁNICA: XVI, XVII Y XVIII

En los siglos de la colonización hispánica en el Nuevo Reino de Granada, los caminos del centro-oriente tuvieron como eje el río Magdalena hacia la altiplanicie cundiboyacense donde se concentró el pueblo indígena muisca o chibcha. Los españoles siguieron la ruta indígena por el Opón, Vélez, Tunja y Santafé de Bogotá; posteriormente, con la fundación de las ciudades, por la zona de Soatá, Capitanejo, Málaga, Pamplona, Cúcuta y la ruta por las tierras venezolanas hasta Caracas. Otra vía del oriente neogranadino fue la que se siguió en años posteriores por Socorro, San Gil, Bucaramanga, Pamplona y Cúcuta hasta Caracas.

El camino por el Opón y el Carare fue decisivo para el descubrimiento y conquista hispánica del pueblo muisca o chibcha del altiplano cundiboyacense. El camino que siguió la hueste de conquista del licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada fue el mismo que continuaron los conquistadores Jerónimo de Lebrón, Alfonso Luis de Lugo y el visitador Díaz de Armendáriz: río Magdalena hasta el sitio de Tora (hoy Barrancabermeja); siguiendo el curso del río Opón hasta Vélez, y de allí, tomando la ruta por los pueblos de Moniquirá, Susa, Tinjacá, Guachetá, Nemocón, Zipaquirá y el que los españoles llamaron valle de los Alcázares( 10 ).

En los años 1540 y 1541, el gobernador Jerónimo de Lebrón siguió el mismo camino del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, por la ruta río Magdalena - Tora, río Opón - Vélez, Tunja - Santafé de Bogotá. El gobernador Lebrón trajo las primeras mujeres españolas y las primeras semillas de trigo, cebada, garbanzos, habas, arvejas, cebollas, repollos y otros. Regresó por el río Magdalena.

El camino Opón-Vélez que siguieron los conquistadores españoles era sumamente peligroso. El conquistador Alonso Luis de Lugo perdió en esta ruta ochenta soldados y numerosos esclavos negros, 150 caballos y gran cantidad de ganado. Por ello, para buscar un camino más corto para llegar al río Magdalena envió al capitán Luis Lancheros con cuarenta hombres. Lancheros se internó por la región de Vélez, realizó la conquista de los indios muzos, carares y yareguíes, quienes hicieron resistencia a la conquista española, e inseguridad constante al camino Opón-Carare, por la ruta de Vélez( 11 ).

La fundación de pueblos y la consolidación del camino real. Alrededor del descubrimiento, conquista y colonización del oriente del Nuevo Reino de Granada se fundaron las ciudades ejes del poblamiento hispánico en esta región, y el estímulo para la construcción del camino real entre las principales ciudades. Santafé de Bogotá fundada en el año 1538 por don Gonzalo Jiménez de Quesada; la ciudad de Tunja, en 1539, por el capitán Gonzalo Suárez Rendón; y en el mismo año, la ciudad de Vélez, por el capitán Martín Galeano. En 1542, el español Jerónimo de Aguayo instituyó la ciudad de Málaga; en 1543, el sargento español Juan Rodríguez Parra fundó el pueblo de Soatá. Los conquistadores españoles Pedro de Ursúa y Ortún Velasco erigieron la ciudad de Pamplona en 1549; posteriormente, en 1572, el español Francisco Hernández de Contreras fundó la ciudad de Ocaña, y en el mismo año, Villa de Leiva por los señores Juan de Otólora y Francisco Villalobos, comisionados por el presidente Andrés Díaz Venero de Leiva.

231.jpg (11566 bytes)

Descripción del gobierno de Girón, corregimientos de Tunja y Sogamoso, año de 1790. (AGN, Mapoteca 6, mapa 71).

En el siglo XVII fueron fundadas otras ciudades importantes en los actuales Santanderes, que correspondían a la antigua provincia de Tunja. En 1620 se erigió San Gil; en 1622, la ciudad de Bucaramanga por Andrés Paéz de Sotomayor y Miguel Trujillo; en 1623 fue instituida la ciudad de Cúcuta en los terrenos donados por doña Juana Rangel de Cuéllar. En 1631 fue fundada Girón por Francisco Mantilla de los Ríos; y en 1671, la villa de Socorro que fue declarada parroquia en 1683; un siglo después se constituyó Piedecuesta, en 1760. En Boyacá, Duitama y Sogamoso, ya eran pueblos indígenas a la llegada de los españoles( 12 ).

Alrededor de los pueblos mencionados se centralizó la vida económica y social del camino real del centro-oriente colombiano en la época colonial y en los siglos XIX y XX. Los caminos, las carreteras y el ferrocarril se convirtieron en las líneas de comunicación del oriente neogranadino.

Notas

( 5 ) JAVIER OCAMPO LÓPEZ. Los Hombres y las Ideas en Boyacá. Tunja, Universidad Pedogógica y Tecnológica de Colombia, 1989.( regresar a 5 )

(6) CARL HENRIK LANGEBAEK. Mercados, Poblamiento e Integración entre los Muiscas. Siglo XVI. Bogotá, Banco de la República, 1987, págs. 139-153.( regresar a 6 )

( 7 ) JUAN FRIEDE. El adelantado Don Gonzalo Jiménez de Quesada. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1979, págs. 28-44.( regresar a 7 )

( 8 ) JAVIER OCAMPO LÓPEZ. Historia del Pueblo Boyacense. Tunja, Instituto de Cultura y Bellas Artes de Boyacá, 1983, págs. 43-47.( regresar a 8 )

( 9 ) FRAY PEDRO DE AGUADO. Recopilación Historial. Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1956. Véase asimismo la obra del Cronista Gonzalo Fernández de Oviedo: Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, Madrid, 1851-1855. ( regresar a 9 )

( 10 ) JUAN FRIEDE. op. cit., págs. 112-117.( regresar a 10 )

( 11 ) LUIS DUQUE GÓMEZ. Prehistoria de Colombia. t. II de la Historia Extensa de Colombia. Bogotá, Academia Colombiano de Historia, 1967, págs. 377-438.( regresar a 11 )

( 12 ) RAMÓN C. CORREA. Monografías de los Pueblos de Boyacá. Tunja, Academia Boyacense de Historia, 1989, 2 tomos. Véase también la obra del historiador José Fulgencio Gutiérrez, Santander y sus Municipios. Bucaramanga, Gobernación de Santander, 1990. Colección Memoria Regional.( regresar a 12 )

CONTINUAR

REGRESAR AL

INDICE


Comentarios (0) | Comente | Comparta