EL HOSPITAL DE SAN LÁZARO
La construcción de las baterías del cerro de San Felipe de Barajas
hizo sentir la necesidad de alejar de su pie el hospital de
lazarinos, cuyo emplazamiento era perjudicial para la defensa de la
plaza. Aparte del peligro que suponía para la salud de los vecinos
su proximidad al casco urbano, razones de índole castrense
aconsejaban trasladarlo a otro sitio más alejado, a fin de allanar
el lugar y poner al descubierto la ciénaga, el playón y los caños
de aquellas inmediaciones. Para decidir acerca del traslado del
hospital se reunió una Junta en 1763, y el gobernador, marqués de
Sobremonte, comisionó al ingeniero Arévalo para que estudiase cuál
de los dos lugares que se habían propuesto era el más conveniente
para el emplazamiento. Los sitios objeto de discusión o duda eran
la Cantera Vieja del Rey, situada en la isla de Tierra Bomba, cerca
de la punta de Perico, y la hacienda de Buenavista, que estaba a
más distancia de la ciudad, a la otra parte de la bahía y con
peores comunicaciones.
Arévalo se pronunció a favor de la Cantera Vieja, que sólo distaba
de la plaza dos leguas y tenía al pie abundantes materiales de
construcción: piedra, arena, un horno para cal de propiedad real,
barro para hacer tejas y ladrillos y leña, además del agua que
proporcionaban dos inagotables pozos o
"cacimbas". Con vista a su emplazamiento en ese
paraje hizo Arévalo un plano para el nuevo edificio, pero propuso
no esperar a que estuviese hecha la obra de mampostería, sino
trasladar el hospital e instalar a los enfermos en bohíos, y
después ir fabricando la obra definitiva a medida que se reuniesen
los caudales necesarios 88.
El edificio proyectado por Arévalo consistía "en un enorme
patio de cerca de ciento cincuenta varas, todo él rodeado de
habitaciones con cabida para dos enfermos, cuatro salones para
enfermerías y refectorios de varones y hembras, y en uno de los
frentes la capilla. En torno a otro patio independiente, mucho más
pequeño, las habitaciones del personal técnico, las dedicadas a los
huéspedes o visitantes de los leprosos y a los enfermos
dudosos" 89.
La Corte aprobó el traslado del hospital al sitio llamado Caño del
Loro, cerca de la Cantera Vieja, o sea donde había propuesto
Arévalo, y dispuso que se construyese de paja hasta que ciertos
impuestos que para ese fin se establecieron proporcionasen el
caudal necesario para acometer la obra definitiva. En 1798, el
Arzobispo-Virrey comunicaba a su sucesor Gil y Lemus que el
hospital estaba construido en el Caño del Loro y podría trasladarse
"luego que lo desocupen los pobladores ingleses que están
alojados en él" 90.
| 88 |
Informe de 11-IX-1764 (AGI: Santa Fe, 944). |
| 89 |
ANGULO: Planos..., pág. 459 y láms. 191 y 192. |
| 90 |
POSADA E IBAÑEZ: Ob. cit., pág. 245. |
