Completaba la defensa de estos reductos una complicada red de
galerías subterráneas para contraminas, comunicadas con el exterior
por pozos que, a la vez que facilitaban el trabajo de extracción de
los materiales, servían para la ventilación de aquéllas y para
puntos de demarcación de los ramales y hornillos que fuese
conveniente volar en un momento dado.
A principios de 1763-como se ha dicho-quedaron las baterías
concluídas y a punto de prestar servicio, continuándose entonces el
allanamiento de los cerros inmediatos, que se había interrumpido
para terminar aquéllas, por no haber gente suficiente para atender
a la vez a ambos trabajos 104. Vista la relación de abril de ese
año, el rey alabó la labor de Arévalo, aprobó las obras realizadas
y dispuso que -tal como había propuesto éste-se forrasen de
mampostería, "por ser las más formadas del terreno natural
cortado y escarpado con el pendiente proporcionado al empuxo y
pesso su consistencia, y otras de tapia de tierra, dispuestas con
igual preocupación enlucidas y blanqueadas de modo que parecían
todas de mampostería de cal y de canto" 105. En éstas y otras obras
complementarias se trabajó en los años siguientes: en 1764 se
comenzó a construir un cimiento de tres aljibes, con su escalera y
conductos subterráneos para bajar a sacar el agua y la galería
magistral de contraminas con sus pies derechos enlucidos
sosteniendo la bóveda 106. Durante el año siguiente se
forraron de ladrillo los pies derechos que sostenían las bóvedas en
los cuarteles subterráneos de las baterías de San Carlos y de la
Redención; se hizo la rampa de comunicación entre la batería de San
Lázaro y las restantes del recinto y se allanó el terreno entre
ésta y el castillo antiguo de San Felipe, para recoger en los
aljibes las aguas pluviales; y se continuó revistiendo de
mampostería las baterías exteriores 107.
La fecha -"Año de 1769"- que se lee en una
garita, debe indicar la terminación total de las obras principales,
aunque con posterioridad se continuó trabajando en el revestimiento
exterior, apertura de galerías de minas y otras obras
complementarias.
En noviembre de 1776 estaba revestido de mampostería el frente de
la campaña, desde la batería de San Lázaro hasta la de San Carlos
-a excepción de los parapetos- incluyendo los reductos y caminos
cubiertos intermedios 108. En 1793 se revistió la batería de
la Cruz 109.
Cinco años más tarde se acabó una galería subterránea, con
rastrillos en sus extremos, que ponía en comunicación las baterías
de San Carlos y la Cruz y el Hornabeque, con la caponera de acceso
a la plaza, para retirada de los defensores hacia ésta en caso de
necesidad 110.
A pesar de los estragos del tiempo y del abandono, aún se conserva
en pie el castillo de San Felipe de Barajas con la mayor parte de
las baterías que, aprovechando los desniveles del cerro que le
sirve de asiento, construyó el brigadier Arévalo. Cuando dejó de
ser militarmente útil, la vegetación exuberante del trópico cubrió
sus almenas y paramentos, al mismo tiempo que la tierra acumulada
por las lluvias cegó galerías y fosos, ocultando bajo una gruesa
capa los pisos de ladrillo. Pero los trabajos que se iniciaron hace
un cuarto de siglo 111 han salvado de su total ruina al
viejo monumento, que es, sin disputa, la obra de arquitectura
militar más grandiosa que el genio de España elevó en tierras de
América. Salvo las baterías de Santa Bárbara y de San Lázaro,
totalmente arruinadas o desaparecidas, el resto está hoy en
perfecto estado de conservación, con los merlones y los paramentos
limpios y consolidados. Libres de la tierra que las obstruía, las
galerías subterráneas se pueden recorrer hoy, con toda comodidad,
en una longitud de más de seiscientos metros, y los cuarteles a
prueba de bomba, perfectamente saneados, como aquéllas, por los
pozos de ventilación, parecen estar dispuestos para recibir de
nuevo el retén de soldados. Las fotografías aquí reproducidas
pueden dar perfecta idea de la grandeza de castillo, que domina,
con su mole de piedra, la entrada al núcleo urbano de
Cartagena.
| 104 |
Hoja de servicios, citada. |
| 105 |
Ibídem. |
| 106 |
Informes de Arévalo, 21-IV-1764 (AGI: Santa Fe, 942). |
| 107 |
Informes de Arévalo, 23-III-1765 y 16-I-1766 (AGI: Santa Fe, 943). |
| 108 |
Informe de Arévalo, 6-XI-1766 (AGI: Santa Fe, 943). |
| 109 |
Informe de Arévalo, 31-XII-1793 (AGI Santa Fe, 616). |
| 110 |
Informe de Arévalo, 30-VI-1798 (AGI: Santa Fe, 624). |
| 111 |
Véase el Informe...de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena (Cartagena, Imprenta Departamental, 1993). A esta meritísima Sociedad y a la desinteresada labor de sus directivos se debe la restauración y conservación del monumento. Quede aquí, para ellos, constancia de la gratitud que merecen. |
