A fines de diciembre de 1774 informó nuevamente Arévalo y envió otro plano (fig. 136). Se había construido en los últimos doce meses cerca de quinientas varas y sumaba el total de lo fabricado más de mil seiscientas (A-E de la fig. 1 del plano), de modo que, en longitud, estaba hecha casi la mitad de la obra, así como tres espigones y parte de otro. La bondad del sistema proyectado seguía poniéndose de manifiesto, pues se había creado una considerable playa y las arenas acumuladas continuaban elevando el nivel del bajo. Se trabajaba entonces en adelantar lo más posible el malecón, a fin de conseguir, en el más breve plazo, cerrar la abertura e impedir el paso de embarcaciones por ella; conseguido esto, se haría la escollera de cantos en bruto por la parte exterior del dique, de la cual sólo se había construido un trecho. Calculaba Arévalo que en cuatro años más de trabajo quedarían terminadas las obras 128.

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FIG. 136. Plano y perfiles del dique de Bocagrande, por don Antonio de Arévalo. 1774


En 1778 quedó concluida la obra, con un costo de cerca de millón y me dio de pesos 129, muy poco más de lo que había calculado Arévalo. Según las Efemérides de Cartagena, no se concluyó toda la obra hasta fines de 1788, si bien nueve años antes ya estaba cerrada para navíos y fragatas 130.
El capitán de navío don Pedro Francisco Fidalgo-que recorrió las costas colombianas en 1795, al mando de la División de Bergantines-dice que se terminó la obra en 1778, "dejando cuasi a la mediania un trecho de 400 varas, inferior a la marca baja, con objeto de refrescar las aguas del puerto". "Se tocaron muchos inconvenientes-añade Fidalgo-, y entre ellos no era el menos los temporales, que causaban mucho daño en la escollera con necesidad de repararla; mas, sin embargo, la obra es tan segura que no ha sufrido la menor alteración, y antes bien se ha consolidado por las arenas que se han arrimado" 131. En ese trecho de cuatrocientas varas, donde la altura del dique no alcanzaba el nivel del agua en bajamar, los vientos del Sudoeste abrieron canalizos practicables para embarcaciones menores. Así ocurrió en los meses de octubre y noviembre de 1800 y en otras ocasiones.
Con el fin de evitar los repetidos gastos ocasionados por la necesidad de cerrar estos pequeños canales, la Junta de Guerra de Cartagena estudió el asunto y aprobó un proyecto que para ese objeto hizo Fidalgo. El Virrey mandó ponerlo en práctica, pero otras atenciones más urgentes impidieron su ejecución 132. Después de siglo y medio el mar no ha podido destruir la escollera construida por Arévalo. El canal de Bocagrande quedó cerrado para siempre.

 

128
Informe de Arévalo sobre las obras de Bocagrande, 31-XII-1774 (AGI: Santa Fe, 945).
129
SALDANHA: El canal de Bocagrande, BH (1917), pág. 40.
130
BH (1917) pág. 460.
131
CUERVO: Ob. cit., tomo I, pág. 121.
132
Ibídem.
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